CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
El fondo
y la forma
En la carrera por el éxito,
todo vale, y además la rapidez es un grado. Una máxima que
Hollywood ha hecho propia y que ha aplicado ferozmente como
pocos. La eterna rivalidad entre las majors nos ha dado
incontables y jugosísimos ejemplos de cómo un mismo proyecto, o
al menos un mismo concepto, puede llevarse el gato al agua
dependiendo de quién lo lance antes al mercado. Aún recordarán
ustedes, por ejemplo, el imperecedero tándem “Las amistades
peligrosas” (Warner) versus “Valmont” (Orion), ambos
films inspirados en la novela de Pierre Choderlos de Laclos, y
siendo el segundo prácticamente asfixiado por el éxito
arrollador del primero, que se estrenó justo un año antes. Pues
hoy le toca librar la batalla (casi podríamos decir que perdida
de antemano) a “Historia de un crimen”, que, justo un año
después de
"Truman
Capote",
nos viene a narrar el proceso de creación de la célebre novela
“A sangre fría”, del escritor norteamericano Truman Capote. Y
decíamos que prácticamente tiene la batalla perdida de antemano
por dos razones básicas: por un lado, la generosa aceptación
popular de la película protagonizada por Philip Seymour Hoffman,
con Oscar®
incluido para el actor, y por otro, el reducido espacio de
tiempo que separa el estreno de ambas cintas, lo cual con toda
probabilidad merme el interés del público por esta segunda
versión.
Sin
embargo, lo cierto es que el largometraje de
Douglas McGrath
no tiene absolutamente nada
que envidiar a su predecesor. Más bien al revés. Y es que,
allá donde "Truman
Capote"
descansaba casi por entero en la omnipresencia de un Seymour
Hoffman en estado de gracia, la película que nos ocupa, aun
contando con la igualmente prodigiosa interpretación de
Toby Jones
encarnando al célebre escritor, desdeña la estrategia del
one-man show y opta por encontrar su propia voz para
emplearla alto y claro, sin coartadas ni trampas. Lo cual
pasa, ante todo, por descartar la literalidad de la propuesta,
esto es, la exposición del proceso de creación de “A sangre
fría”, sin mayor fondo que ése, para decantarse por emplear
tales hechos como plataforma desde la que hablar de temas más
delicados, menos evidentes. Desde los
primeros minutos, queda claro que el discurso del film versará
sobre el modo en que el arte acaba inspirando a la vida, el
modo en que lo superficial puede llegar a afectar a lo
privado, más que a la inversa,
con esa escena en que la cantante de un club nocturno
(estupendo cameo de
Gwyneth Paltrow)
de pronto se siente afectada por el tema que interpreta, hasta
el punto de tener que detener por unos momentos su actuación
para sobreponerse. Y del mismo modo, también la creación de “A
sangre fría” no es sino una excusa para detallar el modo en
que la fría prosa de Capote, por no decir su propio sentir, se
va descongelando. Comenzando con la magnífica escena en que,
por primera vez, su proverbial verborrea pierde pie
completamente a la hora de hablar a sus amigas del asesino que
ha conocido y tanto le ha impresionado, con ese adjetivo que
no llega a definir y que se queda suspendido en el tiempo por
siempre, hasta las estremecedoras secuencias finales de la
narración. A este respecto, no puedo sino aplaudir el tono
dado a la cinta, perfectamente coherente con el fondo del
asunto, y, por tanto, siempre transitando suavemente entre la
comedia y el drama, entre lo dulce y lo amargo, hasta el
tercio final, en el que la balanza se decanta necesariamente
por esa afectación de la que, al contrario de lo que ocurre
con la cantante de la primer escena, no llegamos a
sobreponernos.
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Quizás
algunos espectadores no encuentren del todo convincente la
estructura del film, a simple vista demasiado heterogénea, con
las entrevistas a los diversos personajes que conocieron a
Capote a modo de insertos, algo que se podría pensar que detiene
la narración más que hacerla progresar.
No obstante, hay que tener en
cuenta que “Historia de un crimen” también nos habla de puntos
de vista, del poder deformante o enmendador de la palabra, cuyo
dominio en el caso del protagonista le ayuda a abrir todas las
puertas que de otro modo seguirían cerradas para él, y de cómo a
veces, en definitiva, son los ojos de los demás los que nos dan
forma y dimensión. Así, tenemos a Truman desmitificando a los
personajes que conoció, como tenemos a la gente que conoció a
Truman desmitificándolo a él, los vecinos de Kansas humanizando
a las víctimas de la masacre que inspira a Capote... y, por
supuesto, al propio Capote humanizando desde su máquina de
escribir a los asesinos que la opinión popular redujo a su
esencia más monstruosa.
En fin, una cinta mucho más
estimulante y valiosa de lo que su posición como segundo plato
quizás nos pudiera sugerir. Una cinta que, quizás de forma
equivocada, usa como cebo un casting más que
deslumbrante, con estrellas de la luminaria de
Sigourney Weaver,
Isabella Rossellini
o
Jeff Daniels,
cuando en realidad sus bazas más rotundas no tengan nada que ver
con la superficie, sino con el fondo. Algo que, por cierto, e
independientemente de su accidentalidad o premeditación, la
acerca todavía más a los objetivos que persigue.
Calificación:
    
Imágenes
de "Historia de un crimen" -
Copyright © 2006 Warner Independent Pictures, Killer
Films y John Wells Productions. Distribuida en España por Manga
Films. Todos los derechos
reservados.
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