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Dirección: Stephen Frears.
Países: Reino Unido, Francia e Italia.
Año:
2006.
Duración: 97 min.
Género:
Biopic, drama.
Interpretación: Helen Mirren (reina
Isabel II), Michael Sheen (Tony Blair), James Cromwell (príncipe
Felipe), Sylvia Syms (la reina madre), Alex Jennings (príncipe
Carlos), Helen McCrory (Cherie Blair), Roger Allam (sir Robin
Janvrin), Tim McMullan (Stephen Lamport).
Guión: Peter Morgan.
Producción: Andy Harries, Christine
Langan y Tracey Seaward.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Affonso Beato.
Montaje: Lucia Zucchetti.
Diseño de producción: Alan MacDonald.
Vestuario: Consolata Boyle.
Estreno en Reino Unido: 15 Sept. 2006.
Estreno en España: 10 Noviembre 2006. |
CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
chico
Privacidad y
populismo en Buckingham
Precedida de
una crítica excelente y de los premios al mejor guión e
interpretación femenina en el Festival de Venecia, llega a las
carteleras este acercamiento a la monarquía británica en unos
momentos en que pareció perder el control y contacto con el
pueblo llano. El inglés Stephen Frears
("Café irlandés", "Las amistades peligrosas") nos ofrece en “The
queen (La reina)” una radiografía de la Casa Real más antigua y
protocolaria, a partir de su actitud silenciosa ante la muerte
de Lady Di. Además, se sirve de este episodio para esculpir con
trazos firmes y precisos una mentalidad labrada durante siglos
en cierto orgullo y distanciamiento, en un contexto de estudiada
discreción y cuidado de las apariencias, y sustentada sobre los
principios de la tradición y la privacidad.
Todo eso queda elegante y
cuidadosamente recogido en un equilibrado guión de
Peter Morgan, que hilvana
diálogos cargados de fina y sarcástica ironía, y que
disecciona un acartonado establishment lastrado por
protocolos y costumbres, cada vez más distanciado de un pueblo
que exige una modernización. Pero esa crítica incisiva se
convierte poco a poco en una mirada respetuosa a la reina,
primera víctima de una educación basada en la privacidad de
los sentimientos y en la conciencia de representar a una
institución multisecular. Humor inglés de extraordinaria
finura y un asombroso equilibrio que sabe trasmitir esa pose
distante, seca y reservada a la vez que deja entrever una
humanidad y una tensión interna en los personajes, sin caer en
ningún momento en lo esquemático y mucho menos en lo
tendencioso: aunque se atisba el pensamiento republicano de
Frears, su postura resulta respetuosa y ponderada y por eso
acierta a penetrar en el espíritu británico de clases altas y
bajas, del propio duque de Edimburgo y de la republicana
Cherie Blair; todos responden a una autenticidad nada
caricaturesca ni sesgada, algo que por cierto nuestro cine
revisionista no acaba de atisbar ni conseguir, según hemos
podido ver últimamente en no pocas producciones españolas.
Si el guión es extraordinario, también
lo es la interpretación de Helen Mirren,
quien ya desde el primer plano, mientras es retratada por el
pintor de la corte, se gira y mira a la cámara trasmitiendo todo
el aplomo y personalidad que desplegará durante casi dos horas.
Sus miradas trasmiten sentimientos encontrados de arrogancia y
disciplina, celos y ternura, soledad y sentido del deber, en una
mezcla contenida de lo personal y lo público. La habitual
tirantez y displicencia de su rostro pierden la frialdad que su
posición exige en escenas como la de la cacería del ciervo o
cuando una niña le entrega un ramo de flores, instantes en que
queda desarmada interiormente y no puede evitar que sus
sentimientos se desvelen. El contrapunto lo pone
Michael Sheen en el papel de un
Tony Blair recién nombrado primer ministro, personaje que
evoluciona paulatinamente y con convicción desde su
inexperiencia en las relaciones con la Corona hasta llegar a
comprender la figura de la reina y ser consciente de la
necesidad de fundir tradición y modernidad. También se hace
necesario destacar una galería de secundarios que dan la réplica
a los principales, por ejemplo con una
Helen McCrory que retrata magistralmente el
desparpajo y espontaneidad de Cherie al ser recibidos por la
monarca: todos consiguen superar el handicap de encarnar a
personas vivas y reconocibles, y logran que el espectador se
olvide pronto de ello. Por último, al tratarse de una película
esencialmente de mentalidades y personajes, resulta muy
recomendable que se vea en versión original, pues sólo entonces
podrá apreciarse la flema británica con sus dejes y riqueza
temperamental.
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Un diseño de
producción que atiende con minuciosidad a los detalles y una
música en armonía con las situaciones recogidas configuran una
exquisita ambientación, completada con una puesta en escena muy
british que permite la inclusión de algunas imágenes de
archivo, oportunamente insertadas para dar realismo a lo narrado
y que gozan de asombrosa continuidad respecto a las de ficción,
gracias también a una cuidada fotografía.
Con todo,
Stephen Frears logra una cinta muy recomendable, inteligente
y sutil a la vez que conmovedora, salpicada con toques de humor
y momentos de drama contenido, respetuosa con todos y a la vez
mordaz, muy bien documentada y que se aproxima con elegancia
tanto a los miembros de la Casa Real como a quienes vieron en
Diana la “princesa del pueblo”.
Calificación:
    
Imágenes
de "The queen (La reina)" - Copyright ©
2006 Pathé Productions, Granada Film Productions, Pathé Renn
Productions, BIM Distribuzione, France 3 Cinéma
y Canal+. Distribuida en España por Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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