CÓMO SE HIZO
"QUINCEAÑERA"
Notas de producción © 2006
Golem
El 1 de enero de 2005 Richard y Wash decidieron rodar
QUINCEAÑERA. Al cabo de dos semanas, bastó con un apretón de
manos con Nick Boyias, uno de los productores ejecutivos, para
sellar la financiación. Escribieron el guión en tres semanas
durante el mes de febrero. El casting se realizó en marzo. El
rodaje duró 18 días y transcurrió durante el mes de abril. En
septiembre de 2005 la película estaba terminada. Claramente, una
serie de personas y de circunstancias se pusieron de acuerdo
para que fuera posible. La película nació en el barrio que
describe. Los dos realizadores se mudaron a Echo Park, Los
Ángeles, en 2001 y querían que la película capturase el espíritu
del lugar. Su intención era rodar en las casas de sus vecinos
con un reparto compuesto por gente del barrio y actores en
ciernes, que aún no pertenecieran al sindicato, en vez de
actores profesionales. El objetivo era conseguir que el propio
barrio se convirtiese en un personaje de la película.
El casting empezó en febrero
sin que el guión estuviera terminado, lo que no facilitó el
proceso. Hubo que escribir escenas sin seguir el orden
correlativo para que los actores pudieran realizar las pruebas.
Además de escribir el guión y asistir a las pruebas, los
cineastas tuvieron que ponerse en contacto con grupos de teatro
no profesionales, escuelas y organizaciones comunitarias como
“Nosotros”.
Se escogió a muchos actores
no profesionales, como Alicia Flamenco (tía Isabella), una
asistenta y vieja amiga de los realizadores, que demostró tener
un don natural delante de la cámara. Además, trajo a toda la
familia, su hija Marlene (hace de joven madre), su nieto Jasiel
(el hermano de Magdalena), su hermana Bertha (tía Sandra) y su
sobrina Mercia García.
Mercia, que acababa de
celebrar su Quinceañera, fue nombrada asesora oficial para la
celebración. Consiguió vídeos, vestidos, miles de flores falsas
y un nutrido grupo de amigas que harían de corte durante la
celebración de la Quinceañera. El entusiasmo que demostraron
estas jóvenes fue increíble. Se convirtieron en el motor de la
película; coreografiaron los valses, improvisaron escenas y no
dejaron de bailar reggaetón durante la comida.
Una semana antes de empezar
el rodaje, varios papeles clave seguían sin ser adjudicados. Ya
no se trataba de buscar adolescentes, sino adultos no sindicados
y además con tablas. Gracias a sus contactos en la comunidad,
los cineastas tuvieron la suerte de encontrar a Jesús Castaños
Chima (Ernesto) y a la actriz y guionista Carmen Aguirre
(Silvia), afincada en Vancouver. Sólo faltaba un actor para
interpretar a uno de los miembros de la pareja gay anglosajona.
Ya se habían dado cuenta de que el jefe de casting, Jason Wood,
leía de maravilla, de hecho bastante mejor que muchos de los
actores que iban a las pruebas. Hizo falta mucha persuasión,
pero consiguieron convencerle para interpretar un papel. El
reparto estaba completo.
La gente que vive en
Hollywood sabe que no debe prestar su casa a una producción
independiente. Por suerte, los habitantes de Echo Park todavía
creen en la famosa frase de “Solo serán unas pocas horas”. El
equipo dependió mucho de la buena voluntad de los vecinos, que
casi sin excepción abrieron sus puertas, fueron empujados y
echados mientras el equipo se instalaba en sus cocinas. Solo en
Waterloo Street, una pequeña calle sin salida que se llenó de
camiones, había cuatro decorados (incluida la casa de los
directores). Si se necesitaba un figurante, bastaba con
pedírselo a un vecino.
Para toda la película -
decorados, fotografía, vestuario –, la única referencia fue
siempre Echo Park En vez de buscar en revistas o ver películas
para encontrar ideas, los diseñadores de vestuario se sentaban
en un banco en la esquina de Sunset con Alvarado para ver pasar
a la gente, sacando una foto discreta de vez en cuando. Para los
decoradores el reto principal no fue sintetizar un mundo, sino
trasladar ese mundo a la pantalla. Casi todo el rodaje se
realizó cámara en mano, pero en ningún momento la fotografía
quita protagonismo al realismo de la película. Todos los
departamentos tuvieron mucho cuidado en ver qué había, qué debía
cambiarse y que debía dejarse.
Muchos actores tenían menos
de dieciséis años, y la productora Anne Clements no tardó en
convertirse en experta en leyes laborales infantiles de
California. Emily Ríos, la protagonista de la película, solo
tenía quince años entonces, lo que era fantástico para el
realismo, pero francamente malo para los horarios de rodaje. El
tope legal son seis horas con tres horas de clases. Dado que el
personaje de Emily sale en casi todas las escenas, el horario se
redujo bastante. No era legalmente posible mantener viva la
leyenda del día de rodaje de 18 horas de las películas
independientes.
La escena más complicada de
rodar fue la celebración de la Quinceañera. Hacían falta
mariachis en vivo, valses perfectamente coreografiados, una
pelea y más de cien extras. Era difícil encontrar el decorado y
además amenazaba con llover. Los realizadores estaban estresados
y el equipo, agotado. Pero llegó el día y ocurrió un pequeño
milagro: empezó a llegar gente. Todo transcurrió casi como en
una auténtica Quinceañera.
Por muy positivo que sea el
resultado final, el rodaje puede ser un verdadero infierno. Con
QUINCEAÑERA, los cineastas se sienten muy afortunados porque ha
sido todo lo contrario. Rodar esta película les ha ayudado a
conocer aún mejor el barrio en el que viven y a rendir un
sincero homenaje a todo el vecindario.
Imágenes
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