CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
No son pocos los actores que
se pasan a la dirección con éxito y, aunque
Andy Garcia
no tiene excesiva experiencia a la hora de ponerse detrás de las
cámaras, puesto que hasta el momento tan sólo se ha hecho cargo
de un documental y un par de programas de televisión
relacionados con la música, ahora se ha atrevido a sacar
adelante un ambicioso largometraje, especialmente por la
temática que aborda. La película ha pasado desapercibida por la
cartelera norteamericana (apenas recaudó dos millones y medio de
dólares), algo que, si bien es cierto no supondrá un
desproporcionado quebranto económico para sus productores (el
presupuesto del filme fue de diez millones), quizás les deje un
regusto amargo teniendo en cuenta lo difícil que les resultó
obtener la financiación necesaria para sacar adelante un
proyecto tan personal como éste.
La historia de "La ciudad perdida"
se inicia en La Habana de finales de los años cincuenta, justo
cuando la dictadura de Fulgencio Batista vive sus últimos
coletazos y otros extremistas, en este caso los revolucionarios
de Fidel Castro, toman el poder en Cuba. Fico Fellove es el
dueño de un club al que acude la clase pudiente de la sociedad
y, aunque no está de acuerdo con el tirano que gobierna su país,
tampoco se fía de aquellos que quieren auspiciar su caída,
puesto que no cree que su deseo sea el de recuperar el espíritu
de la Constitución de 1940. Sin embargo, algunos de sus
familiares no piensan lo mismo, de ahí que pierdan todo contacto
y que la división entre ellos se torne insalvable.
No hay duda de que Garcia ha
pretendido que esta película se convierta en un homenaje a su
tierra natal, a ese país que, a pesar del paso de los años,
todavía ama desde la distancia. Aunque sus intenciones son
loables, es obvio que el espectador percibe la impericia del
director, quien desarrolla un texto del fallecido
Guillermo Cabrera Infante.
Curiosamente, el guión original de trescientas páginas se tuvo
que reducir a unas ciento veinte, un dato que sorprende si
tenemos en cuenta que a la cinta le sobra bastante metraje,
sobre todo en sus minutos finales, que se podrían haber
suprimido sin problema alguno (lo mismo sucede con los números
musicales, si bien se puede entender como la exteriorización de
una de las pasiones del propio realizador).
"La ciudad perdida" es
un título desigual, fallido y, lo que es peor, presuntuoso, algo
que se puede constatar en la mayoría de los montajes que se
suceden a lo largo del filme, los mismos en los que se
intercalan imágenes que, en teoría, persiguen magnificar la
esencia de la narración.
Las carencias de Andy Garcia como director enseguida se hacen
evidentes, tal y como se puede comprobar en las escenas de
acción (la toma del palacio de Batista por parte de los
revolucionarios), siendo obvio que lo suyo no es mover la
cámara, sino dejar al reparto que trabaje con bastante libertad.
Sin embargo, esto no se traduce en
la existencia de una conexión emocional del espectador con los
personajes, salvo en contados pasajes de la cinta, como cuando
el protagonista se despide de la tierra que lo vio nacer. Por el
contrario, el romance de Fico con Aurora se percibe forzado,
resultando demasiado obvios los paralelismos entre la amante y
el hogar perdidos. No es que nos hallemos ante una producción
detestable, sino que uno siente que, de un modo u otro, se han
frustrado las atractivas posibilidades que escondía una historia
como ésta. Al menos nos queda su interesante reparto, destacando
un
Bill Murray
que aporta un toque de humor cínico y socarrón a la película.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "La ciudad perdida" - Copyright © 2005
Crescent Drive Pictures y CineSon Entertainment. Distribuida en
España por Manga Films. Todos los derechos
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