CÓMO SE HIZO "WOLF CREEK"
Notas de producción © 2005
Notro
Films
Comenta el director: “Hace seis años que escribí el primer
borrador del guión de Wolf Creek. Empezó con la idea de un
personaje solitario y terrorífico que vive en el desierto
australiano, un personaje que rompe todos los clichés sobre el
clásico aventurero australiano, representado por Cocodrilo
Dundee y Steve Irwin: un tipo sanote y bonachón, con dotes de
cazador y una visión infantil del mundo. Estos son dos de
nuestros productos culturales más conocidos, pero ¿qué pasaría
si creáramos un personaje que representara los aspectos más
oscuros, siniestros y monstruosos de este arquetipo australiano?
Básicamente, se trataba de crear 'un hombre del saco'
genuinamente australiano. Mientras desarrollábamos el guión
fueron apareciendo en Australia casos reales de 'hombres del
saco' tan terroríficos que es como si sus crímenes hubieran
salido de la imaginación de un guionista que pretendiese
aterrorizarnos hasta el punto de que ya no nos atreviéramos a
irnos de excursión por las carreteras australianas”. Ivan Milat
(asesino de excursionistas), Bradley Murdoch (el asesino de
Peter Falconio) y los asesinos en serie de Snowtown
conmocionaron a los australianos y al mundo entero. Sus crímenes
se caracterizaron por una violencia y brutalidad sin precedentes
y fueron planeados a sangre fría. Australia, la que fuera la
playa favorita del mundo, se convirtió de repente en un lugar
lleno de perturbados que elegían a sus víctimas en carreteras
desiertas, buscando a turistas vulnerables muy lejos de sus
casas. Aunque Wolf Creek no está basada en ninguna de estas
historias, Mick Taylor es el hijo bastardo de todos estos
hombres y de sus espantosos crímenes.
“Mi intención era que Wolf
Creek fuera una película que diese realmente miedo, sorprendiese
y fuera difícil de olvidar. A la hora de producirla, nos inspiró
mucho la aparición del movimiento Dogma 95, grupo de
realizadores daneses encabezado por Lars Von Trier que inició
una revolución digital al liberarse de las cargas de los enormes
presupuestos de producción. Rodaban en digital, sin construir
decorados, con luz natural y sonido en directo, para centrar
toda su energía en contar buenas historias de una forma
innovadora y con actuaciones convincentes. Me convertí en un
gran admirador de su cine, original y sorprendente: Rompiendo
las olas, Los idiotas, Celebración y Bailar en la oscuridad son
algunos ejemplos. Aunque abandonaran muchas de sus ideas
originales a medida que obtenían reconocimiento, los conceptos
originales demostraron que rodar de esta forma hace que la
película se centre en los elementos esenciales y replantea la
pregunta de qué se necesita para hacer una buena película. Su
respuesta: una buena idea, excelentes actores y una cámara
digital. (Wolf Creek se rodó con cámaras y lentes de alta
definición, las mismas que se usaron en los episodios II y III
de Star Wars y en El mexicano).
“Éste fue el punto de partida
para rodar Wolf Creek. Tomé prestados algunos aspectos del Dogma
95 (como su economía y el lograr efectos mediante el guión y las
interpretaciones) y de las películas clásicas de terror (una
trama con gancho, pocos personajes, un escenario aislado y un
monstruo único e inolvidable) y decidí, probablemente de forma
inconsciente, mezclar todo eso para crear Wolf Creek“.
”Por otro lado, desde niño
siempre me han gustado los cómics y películas de terror,
fantasía y ciencia-ficción. Iba para pintor y estudié pintura y
dibujo toda mi vida, llenando cuadernos y cuadernos con
monstruos de Conan el Bárbaro, superhéroes de la Marvel,
personajes de La guerra de las galaxias y criaturas de Historias
de la cripta. Mi madre me dejaba ver las viejas películas de
terror de la Hammer. Creo que a ella le gustaban mucho, pero es
que a mí sencillamente me volvían loco. Supongo que si lo pienso
ahora, la forma de dirigir que empleé en Wolf Creek es una
mezcla de cine de arte y ensayo y cine popular: la clásica
historia del hombre del saco rodada con técnicas de cine de
“autor” para crear una experiencia cinematográfica original.
“Las reacciones ante la
película han sido intensas y fascinantes. No ha dejado a nadie
totalmente indiferente y creo que es genial. Cualquier cosa es
mejor que una reacción neutra o insulsa ante tu película. Creo
que las películas deben ser mágicas e impactantes y, sobre todo,
una experiencia inolvidable (y no me refiero sólo a buscar
impactar porque sí: el silencio y la calma pueden tener la misma
fuerza que la violencia y las escenas de acción). Este tipo de
películas han cambiado y enriquecido tanto mi vida que ahora me
parece demasiado corta para sentarse a ver películas aburridas.
Quise convertir Wolf Creek en una granada de mano
cinematográfica. Me hace mucha ilusión haber dado vida a esta
película y poder ver qué pasará cuando nuestro “hombre del saco”
esté ahí fuera.
La película contiene algunas
escenas de violencia muy duras. Mclean aclara rápidamente que el
uso de la violencia en la película no es gratuito. “La película
contiene imágenes explícitas e intensas que pueden resultar
incómodas para el espectador, pero también explora la naturaleza
anodina y mundana de la violencia y, en cierto modo, es un viaje
“voyerístico” a un mundo de pura maldad. Creo que el artista no
debe apartarse del mundo real ni de la experiencia humana, tanto
en sus peores momentos de sufrimiento como en los momentos de
alegría. Aunque a veces pueda resultar incómodo, creo que es
importante transportar al espectador a situaciones que van más
allá de lo que podría encontrarse en su vida cotidiana. El cine
es el medio ideal para hacerlo, ya que el público nunca se
encuentra en peligro real. Podemos sentir el terror con la
tranquilidad de que, al final, es sólo una película”.
Sobre que la película haya
sido seleccionada en el Festival de Sundance: “Siempre me han
encantado las historias con las que crecí, sobre luces extrañas
en el cielo, ovnis y gente que “desaparece” sin más en el
desierto. Australia es un país mágico de características
sorprendentes y a la vez terroríficas, y quería poner un rostro
al miedo que acecha “ahí fuera” en las carreteras solitarias.
Para alguien de una ciudad pequeña que creció viendo cómo las
carreras de sus héroes del cine despegaban después de ser
seleccionados en festivales [Steven Soderbergh – Sexo, mentiras
y cintas de vídeo, Spike Lee – Haz lo que debas, Quentin
Tarantino - Reservoir Dogs], es un gran honor y un sueño hecho
realidad el haber sido invitado a mostrar nuestra pequeña
película en el país que inventó el cine de terror. Aún no me lo
creo”.
Desde el principio, Greg le
dijo a Angela Heesom, la directora de casting, que no le
importaba que la película no tuviera actores conocidos. “Lo
único importante era una interpretación natural y relajada y que
entendieran mi forma de dirigir, casi limitándome a ser un
observador de la acción. Cassandra, Nathan y Kestie fueron una
bendición, ya que no sólo son actores increíbles sino que
entendieron totalmente el espíritu de la película, en la que
todos dimos lo mejor de nosotros mismos. John Jarratt, el más
veterano, emanaba seguridad como actor durante el rodaje y es
muy fácil trabajar con él, así que el reparto fue un sueño hecho
realidad. Estoy convencido de que para ser un buen director
tienes que elegir bien a los actores y dedicar tiempo a tomar
las mejores decisiones. Al final, creo que se trata de centrarse
en la verdad, la verdad que hay en la interpretación de un
actor, en la forma de decir una frase, en la capacidad de
escuchar... Cuando encuentras a un actor que puede vivir,
respirar, crear y reaccionar de manera auténtica, te sientes muy
motivado y estos actores me inspiraban cada día mientras
hacíamos la película. Ellos le dieron a la película su calidad
orgánica y su ritmo, porque durante la filmación y el montaje
básicamente lo que hicimos fue seguir el hilo de su comunicación
auténtica en las escenas. Es como la espina vertebral de la
narración y creo que en las grandes películas siempre hay esta
autenticidad que te conduce a lo largo de la trayectoria de los
personajes. El guionista es la primera persona en sentirla, pero
los actores deben apropiarse de la historia y hacerla “suya”.
Estoy muy satisfecho con su trabajo porque se entregaron
plenamente a sus personajes y eso se nota en la pantalla”.
“Siempre tuvimos claro que
Wolf Creek debía tener un estilo ultrarrealista, casi de
documental y que debía parecer poco más que una “recreación” de
un crimen real. El motivo para adoptar esta técnica narrativa es
que cuando hay un elemento de verdad en una película de terror
es más fácil que el espectador se convierta en cómplice. Con las
historias basadas en hechos reales, cuesta menos que el público
abandone su incredulidad, por lo que su reacción es mucho más
intensa. Algunos ejemplos son El exorcista, Terror en
Amityville, La matanza de Texas y The Blair Witch Project. Todas
ellas jugaron con la idea de que estaban basadas en hechos
reales y todas emplearon una estética que convenciera al público
de que los personajes, los hechos y el entorno eran “reales”.
El objetivo de este tipo de
películas es impactar al espectador y divertirse haciéndolo. Al
fin y al cabo, ¡para eso están las películas de miedo! Como dijo
Stephen King, “Si no te lo crees, no puedes tener miedo”. Nos
guiamos plenamente por esta frase del maestro del terror durante
la fase de preproducción de Wolf Creek”.
Imágenes y notas de cómo se hizo
"Wolf Creek" - Copyright © 2005 Film Finance Corporation, South
Australian Film Corporation, Darclight Films, 403 Productions y
The True
Crime Channel. Distribuida en España por Amazing! Pictures. Todos los derechos
reservados.
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