CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Es indudable que los
responsables de "Wolf Creek" tienen que sentirse más que
satisfechos por el éxito que ha obtenido su cinta, no ya en su
país de origen, donde casi recaudó 5 millones de dólares, sino
principalmente en los Estados Unidos, mercado en el que terminó
ingresando unos estupendos 16 millones de dólares (y eso que se
estrenó en una fecha a priori tan poco apropiada como la del día
de Navidad). Si a lo anterior le añadimos los excelentes
resultados que ha conseguido la película gracias a la venta y al
alquiler de su DVD, ahora se comprende que, a nivel
internacional, haya suscitado cierto interés entre algunas
distribuidoras, sobre todo si tenemos en cuenta que su
presupuesto sólo era de un millón de dólares, una cifra
verdaderamente irrisoria.
Desde luego, no puede
afirmarse que el filme sea un derroche de originalidad, aunque
por suerte tampoco es uno de esos engendros cinematográficos que
los grandes estudios producen o distribuyen a través de algunas
de sus múltiples filiales. En esta ocasión nos topamos con tres
turistas que viajan a un lugar del interior de Australia en el
que hace alrededor de 300.000 años se estrelló un meteorito,
dejando una profunda cicatriz en el terreno en forma de cráter.
Sin embargo, su automóvil se les estropea, siendo ayudados por
un individuo de apariencia afable que remolca su coche para que,
de este modo, continúen su camino, algo que, por supuesto, no
sucederá.
La introducción de "Wolf
Creek" es manida, existiendo una típica presentación de
personajes en la que se nos muestra lo bien que se lo están
pasando los protagonistas del relato, algo que inmediatamente
sirve para que el espectador entrevea que, unos cuantos minutos
después, su fortuna cambiará. Hasta que ello suceda, uno no
puede hacer otra cosa que escuchar los intrascendentes parloteos
de Liz, Kristie y Ben. En todo caso, y a pesar de este notorio
defecto, al menos el filme no es el tostón que uno en principio
pudiera esperar encontrarse, especialmente aquellas personas a
las que, como un servidor, no les apasiona el género.
Así, el largometraje
se centra más en la tortura psicológica y física de los
personajes que en los sustos fáciles y ramplones, algo que
siempre es de agradecer, sobre todo en los tiempos que corren.
Las secuencias sanguinolentas están bastante bien resueltas
y, por lo tanto, sobrecogen al público, siendo su brutalidad lo
suficientemente efectiva como para provocar que un ambiente
insano y desagradable se adueñe del tramo final de la película.
Sin embargo, seamos francos: por mucho que los entusiastas del
gore se lo pasen en grande con estos fragmentos, la cinta
no es otra cosa que una nueva versión, otra más, de "La matanza
de Texas" y, en consecuencia, un producto repetitivo y trillado.
Desde un punto de vista
técnico, merece la pena resaltar la excelente fotografía que
Will Gibson
realiza de los paisajes australianos en "Wolf Creek", así como
su meritorio maquillaje, máxime si recordamos cuán exiguo fue el
coste del filme. Por último, reseñar la corrección de los
intérpretes, desde los más jóvenes, quienes por lo menos no dan
vida a esos insoportables jovenzuelos que casi parece que estén
desfilando en una pasarela en vez de huyendo de un psicópata,
hasta los más veteranos, en esta ocasión representados por
John Jarratt.
Calificación
película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes de
"Wolf Creek" - Copyright © 2005 Film Finance Corporation, South
Australian Film Corporation, Darclight Films, 403 Productions y
The True
Crime Channel. Distribuida en España por Amazing! Pictures. Todos los derechos
reservados.
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