CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
Detener
el tiempo y manipular la realidad de acuerdo con semejante
ventaja es una premisa que todos hemos soñado en un momento u
otro. Con su cortometraje "Cashback" (2004), Sean Ellis
supo explorar esta idea desde la perspectiva de un joven, poco
más que adolescente, y por tanto sin eludir el componente
irremediablemente erótico subyacente, pero al mismo tiempo
sabiendo también ir más allá, para generar resultados un tanto
menos obvios. Dos años después de su rodaje, y dada la excelente
acogida del corto en varios festivales, Ellis decidió reunir de
nuevo básicamente al mismo equipo, para esta vez convertir la
historia en un largometraje.
La transición del corto al largo
siempre implica una serie de escollos, trabas inherentes a
la operación, que a veces se superan con más fortuna y otras
con menos. No son pocos, en efecto, los films que parecen un
cortometraje alargado hasta la extenuación, aun sin serlo
necesariamente (me remito a la reciente "Despierto",
sin ir más lejos). Por fortuna, y en líneas generales,
"Cashback", la película, logra ahondar en los temas ya
presentes en su existencia como corto, sin necesariamente
caer en lo redundante o lo disperso, y consiguiendo una
entidad más o menos sólida como relato largo.
Es posible que la historia de un joven
sensible e introspectivo (Sean Biggerstaff) que observa
la belleza de lo cotidiano para después plasmarla de algún modo
artístico (en este caso, el dibujo) no sea lo más original que
hayamos visto en años... y ahí están la Claire Fisher de "A dos
metros bajo tierra" o el Ricky Fitts de "American beauty"
como claros antecedentes (de hecho, por momentos, la ambiental
banda sonora de Guy Farley puede recordarnos no poco a
los logros de la compuesta por Thomas Newman para el film de Sam
Mendes). Sin embargo, hay que admitir que Ellis sabe llevar todo
posible cliché a su propio terreno, y en efecto no es difícil
encontrar pinceladas más que probablemente autobiográficas en
muchos detalles de la cinta, lo cual la dota de una indudable
verosimilitud y autenticidad.
Y es que "Cashback", el film, es algo más
que una reflexión sobre la belleza: es una reflexión sobre saber
encontrar la belleza más allá de los errores, más allá de los
pequeños detalles que rompen la supuesta perfección del momento.
A este respecto, es muy reveladora la escena en la que el
protagonista trata de quitar un pedazo de pepinillo de la cara
de su compañera de trabajo, sin conseguirlo y, sin embargo, aún
viéndola después más hermosa que nunca. O dicho en otras
palabras, "Cashback" es una reflexión sobre el arte de madurar,
de convertirse en una persona más completa (de pasar página, en
fin, como demuestra la escena de la fiesta)... y en ese sentido,
podemos argumentar que tiene mucho de bildungsroman, de
relato de transición a la edad adulta o, por lo menos, a cierta
madurez emocional.
Por otro
lado, y aquí es donde quien esto firma encuentra los mayores
desniveles, Ellis parece querer saldar por momentos una cierta
"deuda" con la comedia juvenil de toda la vida, surgiendo de ahí
personajes como los dos descerebrados compañeros de trabajo y
pasajes como la contratación de la stripper o, sobre
todo, el desastroso partido de fútbol (uno diría que metido con
calzador y totalmente rupturista para con la esencia de la
película). Elementos que, aunque puedan resultar más o menos
divertidos, acaban antes más bien entorpeciendo que
enriqueciendo el fluir de la narración... y que, en cualquier
caso, no dejan de tener en todo momento un cierto tufillo a
concesión innecesaria para vender una historia que, por qué no
decirlo, se vendía por si sola.
Calificación:
    
Imágenes de "Cashback" - Copyright © 2008 Left Turn
Films, Lip Sync Productions y Ugly Duckling Films. Distribuida
en España por Lauren Films. Todos los derechos
reservados.
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