CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
¡Qué curiosa paradoja! Los
responsables de una de las franquicias más longevas de la
Historia del Cine han decidido remozarla, y precisamente para
llevar a cabo semejante tarea han contratado al realizador que
tuvo que hacer lo mismo en el año 1995, justo cuando se estrenó
"Goldeneye" y Pierce Brosnan sustituyó a Timothy Dalton en el
papel de James Bond. Supongo que se trata de una de esas
estrategias que utilizan los productores para no romper del todo
con el pasado, evitando que los acérrimos seguidores de la saga
puedan sentirse incómodos ante los cambios que encontrarán en
"Casino Royale" con respecto a sus predecesoras.
He de reconocer que
soy de esas personas que no se sintió especialmente feliz por la
elección de Daniel Craig como el
nuevo agente 007 y, una vez vista la película, me ratifico en mi
postura
(eso no quiere decir que no valore las cualidades
interpretativas del protagonista de "Layer
cake: Crimen organizado";
simplemente no me parece el actor adecuado para este papel).
Tampoco entiendo la necesidad de cambiar determinados aspectos
de la serie, eliminando algunos de sus míticos personajes o
dotando a su trama de un supuesto realismo (se acabaron, pues,
los tiempos en los que los villanos megalómanos intentaban
dominar el planeta).
Michael G. Wilson
y
Barbara Broccoli
han optado por sortear el ayer y fijarse en algunas exitosas
producciones del presente ("El caso Bourne"
es un buen ejemplo de ello).
En "Casino Royale" nos topamos con
un James Bond que ha de enfrentarse a su primera misión
importante, en concreto seguir los pasos de Le Chiffre, un
individuo que se dedica a financiar a terroristas de todo el
planeta. Para ello, el agente 007 tendrá que ganarle en una
partida de póquer en la que se apuestan millones de dólares,
siendo vigilado de cerca por Vesper Lynd, quien se encargará de
que el dinero que le entrega el gobierno para tal fin sea bien
utilizado (de paso, las fricciones iniciales entre ambos pronto
se tornarán en algo más que un mero escarceo amoroso).
Aunque el argumento del filme carece de complejidad y no hay
duda de que su metraje se podía haber reducido
considerablemente, conviene tener en cuenta la meritoria labor
de Martin Campbell, quien consigue
entretenernos durante las casi dos horas y media que dura la
cinta.
Los pasajes de acción están magníficamente rodados, de tal modo
que el espectador sabe en todo momento dónde se encuentran los
personajes, tal y como sucede en la primera persecución, aquélla
que contemplamos justo cuando terminan de desplegarse por la
pantalla los títulos de crédito iniciales (algo inusual en la
serie, pues estas secuencias casi siempre se incluyen en el
prólogo). Frenéticas, vivas y briosas, los responsables de la
película optan por mostrarnos las acrobacias de los
especialistas y, salvo cuando es indispensable, optan por dejar
a un lado los efectos digitales.
Empero, el asunto flaquea cuando
llegamos al tramo central del relato, instante en el cual el
interés decae porque, primero, es muy difícil mantener la
atención del espectador a lo largo de una partida de póquer, por
muchas trabas que existan en ella, y, segundo, porque la
historia de amor ocupa demasiados minutos de la cinta. Por
suerte, su vibrante, dramático y sólido final nos deja un buen
sabor de boca, permitiéndole además a los productores seguir por
el nuevo camino que han elegido para Bond o, por el contrario,
recurrir a los elementos tradicionales de la saga si la
trayectoria comercial de "Casino Royale" no es tan fructífera
como esperaban.
Mencionaba con anterioridad a Daniel
Craig, quien muestra un semblante circunspecto en prácticamente
todo el largometraje, aunque, por desgracia, carece del carisma
necesario como para que su sola presencia intimide o seduzca a
cualquiera que se le ponga por delante. Su mejor aportación es
que su físico le permite que resulten creíbles la mayoría de las
escenas de acción que realiza su personaje, algo que, desde
luego, no sucedería con Brosnan al frente del reparto. Es de
agradecer que
Judi Dench
continúe interpretando a M, completándose el elenco con una
acertada
Eva Green
y con la presencia de eficaces secundarios (Giancarlo
Giannini,
Caterina Murino
y
Jeffrey Wright).
Probablemente
Mads Mikkelsen
no sea el temible villano que muchos esperaban encontrar, pero
es una situación perdonable si nos atenemos a cómo concluye la
narración.
Por último, sólo resta hablar de la
banda sonora de
David Arnold,
una partitura en la que apenas aparece la mítica música que
siempre identificó al agente 007. En todo caso, el compositor
mezcla la orquesta y los ritmos electrónicos, algo habitual en
él, si bien en esta ocasión los elementos sinfónicos cobran un
mayor protagonismo. Sus impetuosas piezas se complementan a la
perfección con las imágenes, acompañando a éstas con brío cuando
es necesario o recurriendo a las melodías en los instantes más
relajados de la película. Además, crea un poderoso tema central
que, eso sí, no consigue que no echemos en falta el que
(supuestamente) Monty Norman escribió para "Agente 007 contra el
Doctor No".
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Casino Royale" - Copyright © 2006 Eon
Productions. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing
de España. Todos los derechos
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