CÓMO SE HIZO "LA
MATANZA DE TEXAS: EL ORIGEN"
Notas de producción © 2006
TriPictures
"La matanza de Texas: El
origen" es una producción de Platinum Dunes fruto de la
colaboración de Michael Bay, Andrew Form y Brad Fuller.
Describen su relación profesional como la de unos estudiantes de
postgrado (Form y Fuller) con su profesor (Bay): desarrollan un
proyecto y se benefician de la experiencia, instinto y éxito de
su maestro. “Fundamos Platinum Dunes casi por capricho”, explica
Bay. “Quería ayudar a jóvenes directores y decidí montar la
empresa con dos de mis mejores amigos. No esperábamos el éxito
que tuvimos con las dos primeras películas. Simplemente
pensábamos hacer trabajos de bajo presupuesto donde la propia
película fuera la estrella y en las películas de terror el
director es el que domina”.
Cuando los
socios de Platinum Dunes terminaron su versión de La matanza de
Texas en 2003 no imaginaban el éxito que tendría ni pensaban
repetir con el género del terror. Sin embargo, no dejaban de
recibir preguntas acerca del origen de la familia Hewitt, de
cómo se convirtieron en unos asesinos tan violentos y tan
metódicos. Al final, durante la fase de preproducción de su
nueva versión de Terror en Amityville (La morada del miedo),
Form y Fuller empezaron a plantearse la historia de los Hewitt
para tantear el interés que podría tener como película.
Bay señala
que los fans simplemente querían otra Matanza: “Sin embargo, no
era tan fácil porque le cortamos el brazo al malo en la primera.
Y por eso decidimos optar por una entrega anterior en vez de
posterior porque así las posibilidades serían infinitas. Aunque
tendríamos que tener cuidado de no pasarnos demasiado”.
Brad Fuller
explica que se reunieron los tres socios para hablar del interés
que tendría una historia sobre la familia Hewitt: ¿Ser una
familia de asesinos era una base suficientemente sólida para una
película? Para saberlo el primer paso sería encontrar a un
guionista que estableciera los detalles.
Se pusieron
en contacto con Scott Kazar (escritor de la versión de La
matanza de Texas de 2003) pero tenía otros compromisos, así que
llamaron inmediatamente a Sheldon Turner, guionista de La morada
del miedo. Para poner en marcha el proceso los productores le
dieron una copia de la película de 2003 y le pidieron no sólo
ideas sino respuestas a las preguntas que plantea la historia
original, tales como: ¿Cómo se convirtió la familia en lo que es
actualmente? ¿Cómo acabó amputado el Tío Monty? ¿Por qué no
tiene dientes Hoyt y cómo acabó siendo sheriff? Y, por supuesto,
¿por qué hace Leatherface lo que hace y qué pasa con esas
horribles pieles que se pone?
Los
productores estuvieron encantados con las respuestas que les dio
Turner y poco después encontraron en Jonathan Liebesman al
director que necesitaban.
“Contratamos
a un guionista estupendo”, constata Fuller. “Cuando vimos la
fuerza de lo que había escrito supimos que teníamos película,
así que contactamos con Jonathan rápidamente. Nos presentó sus
ideas para realzar el guión y fue exactamente lo que queríamos
oír”.
Los
productores de Platinum Dunes conocieron a Liebesman en 2002
cuando entrevistaban a directores para la primera Matanza de
Texas, pero antes de terminar el proceso le contrató Sony para
dirigir En la oscuridad. Se mantuvieron en contacto y le
llamaron de nuevo para La morada del miedo. Al final llegaron a
un acuerdo para que dirigiera la nueva Matanza de Texas.
Aunque tiene
todo el apoyo de los productores, Liebesman no decidió aceptar
el proyecto hasta que no viera que sus objetivos con respecto a
la película coincidían con los de los productores: “Hacer la
secuela de una gran película, especialmente la de una película
donde el protagonista pierde su capacidad para hacer daño, no me
atraía mucho”, comenta Liebesman. “Pero explorar el comienzo de
esta leyenda resultaba mucho más interesante. Como fan de la
primera película, buscaba respuestas a las preguntas que
planteaba. En mi primera reunión con Michael, Andrew y Brad les
expliqué cómo veía la película y mencioné algunas ideas que me
gustaría ver incorporadas al guión. Al cabo del día teníamos la
misma visión: la película tenía que dar la impresión de ser como
la entrada al infierno”.
Para Andrew
Form el objetivo de la película era mostrar la formación de un
asesino: “Vemos cómo aumenta la furia de Thomas Hewitt hasta
dominarle y luego cómo este triste hombre mata por primera vez.
Aumenta el control de Hoyt sobre Thomas hasta que le maneja como
una marioneta, manipulándole del modo más calculador”.
Una vez
decidido el planteamiento básico de la película, los cineastas
tenían que decidir hasta dónde querían retroceder. “La película
arranca en 1969, tres años antes del filme original”, señala
Brad Fuller. “El pueblo está construido alrededor de un matadero
que está a punto de cerrar y este cierre significará el fin para
el pueblo también. Thomas Hewitt pierde su trabajo junto con
todos los demás y de repente brota la ira que ha conseguido
controlar desde su infancia y mata. Esto a su vez obliga a su
tío – un hombre muy poco estable – a tomarse la ley por su
mano”.
“Al mismo
tiempo, un grupo de chicos con su propios conflictos y problemas
cruza Texas en coche y, por un terrible golpe de mala suerte,
acaban en este horrible pueblo. Cuando conocen a los Hewitt la
familia ha iniciado su camino hacia el infierno matando a una
persona tras otra para tapar el asesinato anterior. Muy pronto
todo girará fuera de control. Ahí reside el origen de la
masacre”.
Con la
historia ya perfilada, los cineastas tuvieron que concretar la
mejor forma de presentarla. Según Jonathan Liebesman lo más
difícil del género de terror es conservar el misterio porque si
se explica la maldad o se muestra demasiado ya no da miedo: “Hay
un difícil equilibrio entre ilustrar la irracionalidad de los
asesinos en serie y racionalizarlo demasiado hasta el punto de
que pierda su misterio. "La matanza de Texas: el origen" es
precisamente eso: trata de plantear el inicio de los asesinatos
pero sin explicar los motivos con demasiada profundidad”.
A la hora de
discutir la viabilidad de una nueva película sobre La matanza,
uno de los temas principales fue el reparto. ¿Quién repetiría de
la película anterior? Empezaron con el eslabón más fuerte en la
cadena, R. Lee Ermey.
Según Andrew
Fuller, muchas películas de terror reciben malas críticas porque
no se esfuerzan por conseguir a los mejores actores: “Para
nosotros Lee era como un distintivo de calidad y contratarle nos
permitió rodearnos de actores de similar talento. No bajamos en
listón en ningún momento. Queríamos verdaderos actores que
aportaran algo a esta familia. Son la base de la interacción
entre los personajes y los espectadores tienen que creer en
ellos”.
Form nos
cuenta que Lee tiene sus propias teorías acerca de su personaje:
“Es un actor que no tiene limitaciones. Me ha dicho en numerosas
ocasiones que quiere que Hoyt sea la persona más políticamente
incorrecta que existe y se esfuerza constantemente por encontrar
una nueva forma de ofender a los demás. Nadie está a salvo”.
Como
resultado, la interpretación de Ermey es uno de los hitos de la
película. “El personaje de Lee es uno de los más entretenidos de
la primera película”, comenta Jonathan Liebesman. “Está loco y
al principio no tiene mucho sentido pero en esa misma sinrazón
reside su interés. Es un misterio. Y Lee ayudó mucho en la
exploración y creación de su personaje”.
“Añade mucho
humor”, dice Michael Bay. “Y cuando haces películas de terror,
que son muy intensas, es bueno tener la liberación del humor.
Así que, en resumen, la interpretación de Lee es muy real pero
también un poco estrafalaria y divertida a la vez”.
Ermey se toma
muy en serio su contribución al Sheriff Hoyt: “Como actor, no me
gusta verme como una marioneta en el sentido de que pongan las
palabras en mi boca y me hagan hablar. Creo que los actores
tenemos la obligación de hacer sugerencias y mejorar el guión.
Según lo veo yo, el guionista tiene que abarcar mucho pero yo
sólo tengo que encargarme de un personaje. Me gusta ser original
y chocar con lo demás. Y la verdad es que Hoyt es un asesino y
además un pervertido. ¿Cómo es posible pasarte con un personaje
así? Con Hoyt no hay límites. Le clasificaría como el personaje
más malvado que he interpretado en mi vida”.
Jonathan
Liebesman añade que Hoyt es el que hace salir a Thomas de su
cascarón, que cree en él y del que recibe las herramientas para
convertirse en Leatherface.
Además de
Ermey, los cineastas pudieron volver a contar con Marietta
Marich en el papel de Luda Mae, Terrence Evans como Monty, Kathy
Lamkin como Tea Lady y Andrew Bryniarski como Leatherface. Este
último se ha convertido en un actor de culto desde que encarnó
por primera vez al asesino enmascarado.
“Estos
actores llevan mucho tiempo conviviendo con sus personajes”,
comenta Liebesman. “Hicieron muchas sugerencias acerca de cosas
que no pudieron hacer hace tres años y les dimos tiempo para
estudiarlas. Propusieron cosas estupendas, cosas raras y otras
que no incorporamos a la película. Como el director Marcus
Nispel les dio la posibilidad de improvisar en 2003, ya tenían
más o menos claro lo que querían añadir”.
“Marietta,
por ejemplo, tiene unos 50 años de experiencia como actriz.
Alguien que lleva tanto tiempo en el oficio siempre tiene muchas
buenas ideas, como cantar a Bailey en medio de la tortura – uno
de los momentos más inquietantes de la película – o jugar con
una lengua mientras prepara la cena. Cosas muy raras que no se
nos hubiesen ocurrido a nosotros pero a ella sí, lo cual no deja
de sorprender dado que es toda una señora”.
Aunque Luda
Mae parece inofensiva ocupa un lugar muy definido en la
jerarquía familiar. Según nos explica Liebesman, es la única
persona capaz de mantener a raya a Hoyt: “Es tremendamente
egoísta y se cree el rey del mambo. Cuando se vuelve loco, Luda
Mae le recuerda que aunque mata y devora a gente tiene que
comportarse de modo educado en la mesa”.
“Es la
matriarca de lo que me gusta llamar ‘la camada asesina’”, dice
Marich, que se presentó a la prueba para el papel con una vieja
bata de su marido, despeinada y fingiendo masticar tabaco.
“Siempre
invento una historia personal para mis personajes y me imaginé a
Luda Mae como una joven sin techo que tuvo que buscarse la vida
durante la Depresión”, comenta Marich. “Cuando encuentra a
Thomas le lleva a casa, aunque está tremendamente desfigurado, y
le protege de las personas crueles y del mundo en general. Es su
propósito en la vida y el único motivo por el que Luda Mae se
queda en el pueblo”.
A diferencia
de ella, el carácter tranquilo de Monty no oculta fervor ni
convicción alguna. En palabras de Liebesman, “Monty es el lacayo
de la familia. Su trabajo consiste en mantener lleno el depósito
de chatarra. Es el criado, el hermano que nunca consiguió
escaparse, pero también es útil para que Leatherface practique
el arte de cortar carne y serrar huesos”.
El actor
Terrence Evans defiende a su personaje diciendo: “Monty es un
inocente, no totalmente pero mucho más que Hoyt o Thomas. “Veo a
Monty como un personaje secundario porque Hoyt es el que impulsa
la historia y mi papel más bien consiste en responder a sus
acciones. Nadie le pide su opinión a Monty, ni siquiera cuando
Luda Mae lleva a Thomas a casa, así que se deja llevar y aguanta
todo lo que le echen”.
“La vida de
Thomas podría haber sido diferente. Pero las bromas que tuvo que
soportar, junto con su mal carácter y el seguir a Hoyt como un
perrito faldero, permitieron que Hoyt le dominara completamente.
Hoyt se convirtió en su padre y yo en el tío”.
En "La
matanza de Texas: El origen", Leatherface dista mucho de ser un
personaje plano. Es un papel sorprendentemente complejo, dada la
dificultad que entraña un personaje que no puede hablar para
expresar sus emociones, deseos o necesidades. El actor tiene que
depender únicamente del lenguaje corporal y el movimiento de los
ojos.
“Es más
difícil actuar cuando no puedes hablar”, afirma el productor
Andrew Form. “Los gestos y los movimientos pueden llevar
fácilmente a la sobreactuación así que resulta complicado cuando
el actor tiene que expresar muchas cosas. Andrew Bryniarski es
capaz de dar con el término medio porque conoce muy bien al
personaje. Es Leatherface y se toma muy en serio su papel”.
Por su parte,
Bryniarski declara que su personaje padece fobia social: “Debido
al maltrato que ha recibido toda su vida padece ansiedad y
cuando decide que ya ha sufrido bastante se convierte en la
persona responsable de la masacre”.
Como mucha
gente identifica a Bryniarski con Leatherface, el actor dice que
hace un esfuerzo especial por ser simpático para contrarrestar
la imagen de asesino en serie que tiene: “A lo largo de los años
he interpretado a muchos locos de modo bastante convincente y
estoy acostumbrado a que me mantengan a distancia. Pero sabía
que tenía que interpretar este papel. Como dice Michael Bay,
nací para llevar la máscara”.
Bay lo
confirma, explicando que Bryniarski le repetía, “¡Ese tipo soy
yo!”, una y otra vez y fue un arrebato de sinceridad imposible
de rechazar.
Una pregunta
que posiblemente no tenga respuesta es la relación entre los
Hewitt. Todos los involucrados en la producción - equipo y
reparto – tenían una opinión diferente. Durante los descansos un
juego favorito fue el de inventar la historia más estrafalaria
sobre la relación entre los tres personajes.
“Nunca
concretamos la conexión”, confiesa el productor Brad Fuller. “Y
nos parece más interesante dejarlo así. ¿Por qué Hoyt llama Mamá
a Luda Mae, un mujer un poco mayor que él? Está claro que no
podría ser su madre. No tiene ningún sentido. Y Monty, ¿es el
marido de Luda Mae? ¿O él y Hoyt son hermanos? Sólo pensarlo
inquieta”.
Terrence
Evans tiene su propia teoría: “Luda Mae es mi hermana y Hoyt mi
hermano. Hoyt no heredó toda la inteligencia de la familia pero
si que se quedó con toda la maldad. Hacemos lo que diga Hoyt,
sea lo que sea”. “Todos tenemos nuestra teoría”, dice Form,
riéndose. “Y parece que no nos ponemos de acuerdo”. La familia
Hewitt es graciosa y extraña y la dinámica familiar funciona a
la hora de asustar a los espectadores. Como familia, acoge a un
huérfano deformado que bajo sus cuidados se convierte en un
asesino sangriento.
“Le crían
como a uno de los suyos”, indica Fuller. “Pero Thomas Hewitt es
más como una mascota que un miembro de la familia. Y se quieren
y se admiran aunque sea de un modo bastante extraño”.
“Es imposible
conocer a una familia si no vives con ellos. Puede que les veas
durante una cena o disfrutes de su compañía en un acontecimiento
social pero realmente no sabes lo que ocurre en su casa.
Pensamos que sería fascinante mostrar lo que pasa en una familia
realmente desequilibrada. Pero lo más curioso de los Hewitt es
que ellos no se ven anormales. Cuando entras por su puerta hay
que obedecer sus reglas y lo que prevalece al final es la
anarquía. Pero eso da miedo, porque podría ocurrir en cualquier
parte. Nunca sabes lo que pasa detrás de la puerta de tu
vecino”.
En lugar de
optar por el camino fácil y comentar las implicaciones sociales
de la deformidad de Thomas Hewitt, los cineastas decidieron
centrarse en los Hewitt como un estudio de las relaciones
familiares. ¿”Qué hace que una familia sea una familia?”,
pregunta Brad Fuller.
El cambio de
enfoque en esta nueva entrega no sólo permitirá a los
espectadores conocer mejor a esta familia sino que presentará a
otro grupo de jóvenes actores con quienes podrán identificarse
en su papel de víctimas inocentes. Los productores describen a
estos personajes como “los representantes de los espectadores”.
Fuller
explica este concepto diciendo que “los espectadores se verán
como los jóvenes atrapados en esta horrorosa situación. Las
emociones que sienten son las que esperamos que sientan los
espectadores, así que tuvimos que encontrar a personas
compasivas para encarnar a estos personajes. Los espectadores
tienen que identificarse con ellos y ponerse de su parte.
Intentamos encontrar a los actores más creíbles y simpáticos que
hicieran que los espectadores pensaran, ‘yo haría exactamente lo
mismo que ellos’. Es la esencia del buen terror”.
El director
Jonathan Liebesman añade que sus personajes preferidos en las
películas de terror son siempre los que quieren ser fuertes a
pesar de tener tanto miedo como cualquier otra persona normal:
“Todos los personajes de la película cuestionan su propio valor.
No se trata de si lloran o no, si son fuertes o realmente
cobardes, lo importante es que hacen todo lo posible por salvar
a sus amigos. Y Jordana Brewster, que encarna a Chrissie, es
exactamente esa clase de chica”.
Brewster fue
la primera del nuevo reparto en ser contratada. Su personaje,
Chrissie, es una chica completamente dedicada a su novio - Eric
Hill - y a su relación. Cuando descubre que Eric planea volver a
alistarse sigue apoyándole a pesar de su miedo de que no vuelva
a casa. Chrissie también sabe que, aunque tiene reparos sobre su
decisión de regresar a Vietnam, el sentido del honor y de la
responsabilidad de Eric confirma la clase de persona que es, un
hombre al que admira y quiere.
Y cuando los
jóvenes se ven obligados a luchar por sus vidas, Chrissie nunca
flaquea en sus esfuerzos por salvar a los otros tres chicos. “Es
vulnerable y tiene miedo y ves cómo duda en cada momento sobre
la forma de ayudar a sus amigos”, constata Liebesman. Como
Sigourney Weaver en Alien o Jodie Foster en El silencio de los
corderos, Chrissie tiene miedo de lo que hay detrás de la
puerta, pero va a entrar de todos modos. Es una verdadera
heroína”.
Tanto
Brewster como los cineastas eran conscientes del gran nivel que
demostró Jessica Biel en La matanza de Texas de 2003.
“Conseguimos trabajar con Jessica justo cuando su carrera estaba
a punto de despegar”, explica Michael Bay. “Tuvimos mucha suerte
porque es una actriz de gran talento. Además le encanta su
trabajo y está dispuesta a hacer lo que sea para mejorar sus
proyectos. Es muy generosa con sus compañeros de reparto y una
bella persona. Aunque existen muchas diferencias entre ella y
Jordana, volvimos a tener suerte porque Jordana posee esas
mismas cualidades”.
“Creo que la
gente no se da cuenta de lo inteligente que es Jordana. Es
imposible no fijarte en su belleza, pero cuando hablas con ella
su intelecto y su interés por todo lo que le rodea te
sorprenden. Y además tiene experiencia en el género del terror y
sabe perfectamente lo que hace”.
Para
Brewster, la clave de su personaje se encontraba en alejarse de
la típica interpretación de la chica abrumada por todo que se
suele ver en este tipo de películas: “Jonathan y yo intentamos
llegar a un término medio donde Chrissie no fuera ni una súper
heroína ni una señorita en apuros.
“Cuando llega
el momento en que pierde todo lo que le importa, entonces
reacciona. Compartí una escena con R. Lee Ermey donde Hoyt
justifica lo que su familia le está haciendo a Chrissie y sus
amigos llamándonos pecadores. Eso realmente me molestó y lo
utilicé para que mi personaje no se rindiera”.
La siguiente
incorporación fue la de Diora Barid en el papel de Bailey.
Guapa, de espíritu libre pero decidida, Bailey convence a su
novio de Dean que sería incapaz de sobrevivir como marine y que
su única posibilidad de encontrar la felicidad consiste en
fugarse con ella a México, lejos de la locura de la guerra.
Baird
describe a Bailey como “atrevida y muy hippie. Es una romántica
incurable pero por otra parte no deja que nadie la toree, ni
siquiera los Hewitt. Me gusta el personaje porque tiene mucho
carácter. Incluso cuando sufre no deja de decir a sus captores
lo que piensa de ellos”.
“Bailey es
una verdadera bola de fuego”, señala el director Jonathan
Liebesman. “En cualquier otra película de terror sería la típica
niña tonta pero decidimos darle un poco de chispa”.
Los cineastas
buscaron un contraste entre las dos actrices protagonistas
porque, aunque las dos son muy guapas, Bailey y Chrissie son muy
diferentes. “Chrissie es erudita y contemplativa mientras que
Bailey es más sencilla y libre”, dice Brad Fuller. “Cuando
Bailey tiene miedo es increíble porque se palpa su temor. Ver a
Diora en esta terrible situación y escucharla gritar es
escalofriante”.
Liebesman,
que pidió a la actriz que chillara sin parar después de oírla
dar un grito durante una escena de tortura al principio del
rodaje, también aplaude el gran trabajo de la actriz: “Es como
el conejo Energiser del chillido”, declara.
Por su parte,
la actriz explica que no gritó durante la prueba para el papel y
tampoco figuraba en el guión: “Pero una vez que lo hice Jonathan
me pidió que siguiera. Después de un rato me afectó físicamente
así que espero no volver locos a los espectadores”, dice
riéndose.
A sus 21
años, Taylor Handley es el miembro más joven del reparto. Grabó
una prueba tan impresionante que los productores le ofrecieron
el papel de Dean sin verle.
“Normalmente
hacemos unas cinco o seis pruebas”, comenta Brad Fuller, “pero
Taylor ni pisó nuestra oficina. Es muy joven y todavía no posee
una gran experiencia pero tiene muchísimo talento”.
La facilidad
con la que Handley consiguió el papel es la garantía de su
personalidad relajada. Cálido y afable, fue uno de los favoritos
del rodaje, una de esas personas que cae bien a todo el mundo.
Sin embargo, la amplitud de registros del actor sorprenderá a
los espectadores.
El actor
califica a su personaje como “artista y amante. Es muy inocente
y no tiene muchos conocimientos acerca de Vietnam pero sabe que
no es un lugar para él”.
Con respecto
al género de la película, Handley se declara muy aficionado al
terror: “Permite a los actores entrar en un lugar atormentado de
su alma y sacar todas las cosas que no pueden expresar en la
típica película de adolescentes. En una película de terror estás
todo el rato gritando a pleno pulmón, corriendo, tropezando y
cayéndote, y te entra pánico de verdad cuando te persigue un
tipo con una motosierra. Incluso cuando te rodea el equipo te
metes en la historia porque lo más divertido es el subidón que
te da”.
Encontrar al
actor apropiado para el papel de Eric Hill fue lo más difícil.
“Dar con un tío duro pero simpático no es fácil”, declara
Fuller. “Queríamos a alguien que se pareciera a Taylor pero al
final le dimos más importancia a su capacidad como actor”.
“Pedimos a
Jordana que viniera a leer con diez actores al día durante una
semana. Cuando entró Matt Bomer notamos la química
inmediatamente. Y queda claro en la pantalla que Chrissie estaba
enamorada de Eric y Eric de ella. Matt también supo transmitir
la idea de que había estado en Vietnam”.
Graduado en
el prestigioso programa de drama de la universidad
Carnegie-Mellon, Bomer preparó su papel viendo películas sobre
Vietnam y leyendo “Nacido el cuatro de julio”, que cuenta la
experiencia de un soldado herido en Vietnam. “Fue un buen punto
de partida para interpretar a Eric”, comenta el actor, “porque
así comprendí la sensación de alienación que sufren estos
hombres mientras intentan seguir adelante”.
Durante la
producción, Bomer también habló con R. Lee Ermey - un ex marine
- lo cual le resultó de gran ayuda. Tras la prueba de Matt Bomer
con Jordana Brewster, Michael Bay preguntó a la actriz si le
había gustado. Su respuesta fue sencilla: “Me ha encantado”,
dijo. Y así se completó el cuarteto. Otros papeles más pequeños
aunque también claves son los del motero Holden, interpretado
por Lee Tergesen, y su novia Alex, encarnada por Cyia Batten.
Una vez
completado el reparto, los cineastas se dedicaron a trabajar la
química entre ellos. A este respecto, Andrew Fuller explica que
surgió con bastante rapidez comparado con sus películas
anteriores: “La química entre los actores jóvenes se puso a
prueba durante la primera semana del rodaje porque las escenas
iniciales entre las dos parejas son las más íntimas de la
película. Y ésta se hunde o sale a flote dependiendo de si los
espectadores creen en ellos y en lo que sienten el uno por el
otro”.
Cuando vio La
matanza de Texas de 2003, el director Jonathan Liebesman quedó
impresionado por la dedicación de los actores. Descubrió que
había un ‘método Platinum Dunes’ para establecer vínculos entre
los actores.
En aquella
película los cineastas se aseguraron de que Jessica Biel,
Jonathan Ticker, Erica Leersen, Mike Vogel y Eric Balfour
pasaran bastante tiempo juntos antes de comenzar el rodaje. El
resultado de este esfuerzo fue tan positivo que decidieron
repetirlo con el nuevo reparto y así entró a formar parte de la
política empresarial.
“Es muy
importante dedicar tiempo a estas cosas, especialmente cuando
existen lazos fuertes entre los personajes”, explica Michael
Bay. “A veces hacen falta varias semanas para que aparezca una
verdadera conexión entre los actores y estoy muy a favor de que
pasen un tiempo juntos desde el principio para que se hagan
amigos y se conozcan. Crea un grupo más cohesionado”.
Brewster,
Baird, Handley y Bomer se reunieron con los cineastas en Austin
(Texas) dos semanas antes del comienzo del rodaje. El productor
Andrew Form cuenta que no pasaron este tiempo ensayando sino
saliendo a comer o cenar, viendo películas y haciendo compras y
que el beneficio de los vínculos establecidos en este periodo se
ve claramente en la pantalla.
El domingo
antes del comienzo del rodaje los productores y el director
llevaron a los actores a la casa de los Hewitt, la misma que se
utilizó en la película de 2003. Construida en 1854, está situada
en una granja de 750 acres en Texas. Quedó vacía en los años
sesenta y nadie había vuelto a ella desde el rodaje de la última
película, en septiembre del 2002. Los productores se alegraron
de ver que no había perdido nada de su aspecto amenazante. En
esta ocasión los espectadores verán más escenas de la casa,
incluyendo las habitaciones de la planta superior, el pequeño
garaje y el terreno que rodea la propiedad.
Los
productores hicieron un ‘tour’ con los actores y después los
dejaron solos para que exploraran a su aire. “Ir sin un equipo
de 100 personas les dio la oportunidad de ponerse en situación y
sentir el miedo que inspira la casa”, comenta Andrew Form.
“Tiene mucha historia y lo notas cuando entras. Es una casa que
realza el guión”.
Tras la
primera película los fans se dedicaron a buscar la casa y los
propietarios tuvieron que llamar a la policía en varias
ocasiones para que abandonaran la propiedad.
Otra
localización favorita a la que regresaron los cineastas fue una
limpiadora de algodón de 1887 situada a 45 minutos al sur.
Utilizada como el sótano de la casa de los Hewitt y como el
matadero, esta localización ofrecía la posibilidad de rodar
exteriores además de interiores. También proporcionaba un
precioso lugar en un lago para que los miembros del reparto y
equipo descansaran entre escenas llenas de tortura y dolor.
“Me quitaba
los cascos, iba al lago y me recordaba que sólo era una
película”, declara Brad Fuller, riéndose. “Es un lugar muy
bonito y mucho mejor que el verdadero matadero donde rodamos la
última película”.
“Entonces
pusimos a Jessica Biel en un congelador de carne y fue muy duro
porque el sitio apestaba. No queríamos volver a pasar por eso.
Además, parecía demasiado moderno para una película que arranca
en 1939”.
El
responsable del diseño de producción fue Marco Rubeo (hijo del
eminente diseñador de producción Bruno Rubeo) en su primera
experiencia en este puesto tras trabajar como director
artístico. Los productores se habían fijado en su talento como
director artístico en La morada del miedo y pensaron que había
llegado el momento de ascenderle. Rubeo no sólo tuvo que
reconstruir decorados de la película de 2003 sino que fue
necesario retrocederlos en el tiempo con modificaciones pequeñas
pero claves.
Los
productores dieron a Rubeo, Liebesman y Lukas Ettlin (director
de fotografía) un DVD de la primera película para que estudiaran
las localizaciones y el aspecto general de la película.
Necesitaban que el nuevo equipo continuara donde el director
Marcus Nispel, el director de fotografía Daniel Pearl y el
diseñador de producción Greg Blair habían terminado, un gran
reto dado los numerosos premios que obtuvo el filme de 2003.
Tras la
incorporación del director Jonathan Liebesman empezaron a pensar
en el director de fotografía. Liebesman propuso a su gran amigo
Lukas Ettlin, responsable de fotografiar todas las producciones
estudiantiles de Liebesman y que cosecharon numerosos
galardones.
Form y Fuller
reconocen que no le tomaron en serio al principio: “Nos reímos”,
confiesa Fuller. “Y le dijimos, ‘quítate esa idea de la cabeza’.
Parecía muy arriesgado ofrecer al realizador de una sola
película un director de fotografía que nunca había filmado una
gran producción, pero Michael Bay no estaba tan preocupado como
nosotros. Entonces nos reunimos con Lukas y vimos que tenía unas
ideas estupendas. Entendía la imagen que habíamos creado en la
primera película pero al mismo tiempo quería crear la suya.
Andrew, Michael y yo lo hablamos durante un tiempo y decidimos
lanzarnos. Al final resultó ser una decisión sabia porque Lukas
ha hecho un trabajo maravilloso y ha facilitado enormemente el
del director”.
Ettlin viajó
a Austin durante la fase de preproducción para entrevistar al
equipo potencial y en el proceso aprendió mucho sobre el rodaje
de una gran producción. También pudo confiar en la experiencia
de los cámaras Michael Scott y Brown Cooper. “Aporté mucho
entusiasmo al proyecto pero, como ya se ha dicho millones de
veces, una película es un trabajo de equipo y necesitaba a todos
ellos”, dice Ettlin.
Liebesman,
Ettlin y Rubeo fijaron tres colores principales para la
película: rojo, blanco y azul. Rubeo explica el motivo:
“Discutimos nuestras ideas sobre una familia de granjeros, que
sobrevive durante muchos años con muy poco, y lo que salió de
esas discusiones fue la idea de utilizar una bandera americana
desaturada como nuestra paleta de colores. Además añadimos unos
tonos sepia y ocres de la película anterior para unir algunos
elementos de los dos filmes”.
Liebesman
recuerda que miró un libro de fotos de los años cuarenta: “Tenía
viejas fotos de lo que América quería ser, y también de lo que
esta familia quería ser pero no consiguió. Los colores
desteñidos representan de alguna manera el fracaso del sueño
americano, una familia que se descarrila”.
Liebesman
aplaude la dedicación de la decoradora Randy Huke, que también
trabajó en la película de 2003, que prestó una atención infinita
a los detalles y organizó todo el trabajo del departamento de
arte. “Fue un gran trabajo en equipo y Randy tuvo muchísima
paciencia con todos nosotros, los novatos”, comenta Liebesman.
Por su parte,
Ettlin declara que siguieron el ejemplo de la película de 2003:
“Creo que fue tan popular porque resultó muy real. Se rodó de
modo que los espectadores tuvieron la impresión de estar en
medio de la acción, casi como el cine verité. Por eso es una
película de culto. Nunca sabes lo que va a ocurrir y nunca te
deja relajarte. Eso es algo que queríamos repetir en esta
entrega, que la intensidad no bajara nunca y fue una idea que
evolucionó a lo largo del rodaje”.
“En la
historia pasamos del romance a un accidente de coche con el que
comienza el terror y para subrayar el cambio modificamos el
ángulo del obturador de 180 a 90 grados. Así la acción se vuelve
más extrema y brusca e indica a los espectadores que están a
punto de subir a una montaña rusa”.
La mayoría de
las películas no se ruedan en orden cronológico. Entre las
diferentes disponibilidades de actores y localizaciones y las
limitaciones que impone el tiempo, es simplemente demasiado
difícil seguir la secuencia de un guión. A pesar de ello, La
matanza de Texas: el comienzo se rodó en todo lo posible en
orden cronológico, lo cual quiere decir que empezaban a rodar
durante el día y filmaban de noche durante varias semanas hacia
el final del rodaje.
Andrew Form
comenta que en una película de este tipo es mejor que los
actores entren poco a poco: “Al final de la película los
personajes han pasado por tantas cosas que los actores están
agotados. También hay que dejar que aumenten las emociones y el
terror. Es importante no meter a nadie en una escena de muerte
en el segundo día, especialmente cuando se dan las exigencias
físicas de esta película”.
Form nos
cuenta con una sonrisa que oyó a Brad Fuller decir a algunos
actores que no cogieran el trabajo: “Lo dijo precisamente por
las exigencias físicas. Brad les decía ‘¿estás seguro de querer
hacerlo? Va a hacer frío y calor, vas a correr como un loco, te
vas a caer. Y lo tendrás que hacer mil veces. Así que, ¿estás
seguro?’. Lo que buscábamos era un compromiso total”.
A Jordana
Brewster le hicieron gracia las advertencias de los productores:
“Me sorprendió las bajas expectativas que tenían Brad y Andrew
con respecto a mi capacidad física, como si yo fuera una
princesa. Andrew se reía de mi forma de correr porque estoy
acostumbrada a correr en una cinta. La primera vez que salí
corriendo para escaparme de Leatherface me dijo que le recordaba
algo de Carros de fuego. Me explicó que quería que corriera de
un modo ‘caótico’, con los brazos al viento”.
“A veces
teníamos que recordarles que no eramos máquinas y no podíamos
caernos otras diez veces más tras hacerlo todo el día, pero
espero haberles demostrado que no soy ninguna princesa. De
hecho, lo más duro para mí fue rodar con cero grados vestida
sólo con vaqueros y una camiseta”.
El filme está
ambientado en verano pero como muchas de las escenas nocturnas
se rodaron en noviembre y diciembre, durante un frente
extremadamente frío que golpeó Texas y gran parte del sur de
Estados Unidos, el ayudante del director - K.C. Hodenfield -
pidió que los actores chuparan cubitos de hiel antes de cada
toma para que no se viera el vaho de su aliento. Fue incómodo
para los actores (por decir poco) porque estaban corriendo
constantemente y respirando como si estuvieran aterrorizados.
Aunque estar
tumbado no parece nada difícil, Matt Bomer sufrió lo suyo
durante varios días que pasó echado en una mesa de madera sin
poder moverse. El personaje de Bomer fue encadenado a la mesa en
el sótano de la casa, sin camisa y embadurnado de sangre falsa,
y tuvo que aguantar así incluso durante una tormenta de hielo en
que las temperaturas cayeron bajo cero.
Los
productores contaron con el coordinador de especialistas Kenny
Bates y su ayudante Kurt Bryant para crear los momentos más
críticos de la película y a la vez mantener sanos y salvos a
todos los implicados. Los dos coordinadores y Michael Bay tienen
una larga trayectoria en común en el cine y la publicidad. En
términos de acción hablan el mismo idioma.
Con respecto
al coordinador de especialistas, Brad Fuller comenta que es
capaz de hacer comprensible la escena peligrosa más difícil,
hasta para novatos: “Es conocido por la calidad de su trabajo,
al igual que Kurt, y muy meticuloso con respecto a la seguridad.
En películas como ésta es inevitable que los actores terminen
con rasguños y moratones pero nunca tuvimos que preocuparnos por
heridas graves porque pudimos confiar plenamente en Kenny y
Kurt”.
Bryant
trabajó sin descanso con los actores, coordinando el accidente
de coche que sella el destino de los chicos, ayudando a Andrew
Bryniarski a sacar a Diora Baird del coche, colgando a Taylor
Handley y Matt Bomer de las vigas del garaje de la granja de los
Hewitt, montando una complicada escena de pelea entre Handley y
R. Lee Ermey y, por supuesto, dirigiendo el amenazante baile de
la omnipresente motosierra.
Brewster tuvo
el reto adicional de tener que actuar sola en muchas escenas:
“Nunca lo he hecho”, reconoce la actriz. “Nunca me había hablado
un director durante una toma. Jonathan me decía todo el rato
cosas como ‘escóndete’, ‘mira a tu izquierda’, ‘muévete hacia la
derecha’, etc. Es muy técnico y suena aburrido pero no lo fue”.
Al plantear
el aspecto físico de una película de terror es imposible no
abordar el tema de la tortura. ¿Dónde se fija el límite? ¿Existe
un límite? Fue una tema de conversación constante entre Form,
Liebesman y Fuller.
“Para
Jonathan y Brad no había límites”, declara Form antes de que le
interrumpa Fuller. “La tortura es muy difícil de ver”, dice
Fuller. “Y no se puede pretender lo contrario. No me gusta nada
la violencia y cuando lo veía en el monitor a veces tenía que
alejarme porque era brutal. Pero eso es lo que le gusta a esta
familia y, como espectador, no sería efectivo si no te
importaran las víctimas. La tortura es un elemento importante en
la película pero no queríamos que fuera más importante que la
historia. Si te desvía de la trama entonces es demasiado”.
Por su parte,
Fuller afirma que no trata de la sangre: “No son escenas
gratuitas porque el terror proviene de la situación, no de la
cantidad de sangre que se derrama”.
KNB Effects,
Inc. se encargó del maquillaje y de las prótesis. Con más de 500
películas en su haber, Greg Nicotero, Jake Garber, Kevin Wasner
y los otros artistas de KNB estaban preparados para cualquier
cosa.
A Jordana
Brewster le chocó la cantidad de sangre que implicaban sus
secuencias. Dice con humor que disfrutó más durante los tres
primeros días de rodaje, cuando sus compañeros estaban limpios y
secos: “Al principio me afectó mucho la sangre pero después de
un tiempo dejó de impresionarme y simplemente me molestaba
porque era fría, pegajosa y dulce. Te conviertes en una
atracción ambulante para todos los bichos. Es asqueroso,
especialmente porque tienes que estar así día y noche”.
La mayoría de
los actores pasaron bastante rato chorreando sangre y algunos
tuvieron que llevar prótesis para las que KNB hizo moldes antes
del comienzo del rodaje en Texas, el 10 de octubre de 2005.
Además de
proporcionar litros y litros de sangre falsa y prótesis, KNB
también diseñó dos nuevas versiones de la famosa máscara de
Leatherface.
“Una parte
esencial de la historia es la evolución de la máscara”, señala
Andrew Form. “Durante la primera mitad de la película Thomas
Hewitt lleva lo que probablemente fabricó de pequeño para tapar
su cara llena de ampollas y cicatrices. Para esto optamos por lo
que llamamos una ‘media máscara’”.
“KNB dedicó
mucho tiempo a crear esta careta” constata Michael Bay. “Yo la
imaginaba como una especie de correa de cuero que se pone sobre
la nariz para tapar una enfermedad de la piel. E imaginé que
después utilizaría piel de animal y finalmente piel humana”.
“Pasadas tres
cuartas partes de la película, Thomas se pone una máscara
completa tras un asesinato”, continúa Andrew Form. “Obviamente
tiene menos habilidad que en la película de 2003 porque es la
primera vez que le quita la piel a una persona”.
Consecuentes
con la idea de que tiene menos experiencia, los cineastas
vigilaron con atención a Andrew Bryniarski, especialmente con
respecto a su habilidad con la motosierra. El director Liebesman
recordaba a Bryniarski que se trataba de los primeros asesinatos
de Thomas: “No era un artista todavía. Al principio era torpe y
cometía errores. Thomas no es una persona agresiva, dispuesta a
matar en cualquier momento. Le hace falta tiempo para
convertirse en Leatherface”.
Al comparar
esta película con el éxito de 2003, Liebesman declara que le
inspiró el estilo del director Marcus Nispel pero que no quería
copiarlo: “Optamos por un estilo más documental aunque en
aquella película hay tomas que son verdaderos iconos y les
rendimos homenaje aquí”.
“Jonathan ha
hecho su propia película”, señala Michael Bay. “Creo que La
matanza de Texas: el comienzo tiene más personalidad que nuestra
nueva versión de la película original porque es simplemente eso,
una nueva versión. Jonathan ha enfocado otras cosas y ha hecho
una película de terror completamente original.”
Aunque Bay
sólo visitó el plató dos veces durante el rodaje veía todo lo
que rodaban y hablaba con Liebesman a diario. “Es mejor que no
esté en el plató”, dice Bay. “Pero recuerdo la experiencia de
ser un director novato y tener que hablar con el productor.
Tenía auténtico terror a esas conversaciones pero eran útiles
porque te hacían mejorar. Es difícil ser original cuando ya
existen varias películas sobre el mismo tema pero Jonathan lo ha
conseguido plenamente en "La matanza de Texas: El origen".
Ofrece una nueva versión de una obra maestra del terror.”
Imágenes
y notas de cómo se hizo "La matanza de Texas: El origen" - Copyright ©
2006 New Line Cinema. Distribuida en España por TriPictures. Todos los derechos
reservados.
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