|
|
Dirección: Asif Kapadia.
País: USA.
Año:
2006.
Duración:
85 min.
Género:
Thriller
sobrenatural.
Interpretación:
Sarah Michelle Gellar (Joanna Mills), Darrian McClanahan
(Joanna Mills joven), Frank Ertl (Ambrose Miller), Adam Scott
(Kurt), Peter O'Brien (Terry Stahl), Kate Beahan (Michelle),
Sam Shepard (Ed Mills), Brad Leland (Sr. Marlin), Bonnie Gallup (Bella), Brent Smiga
(Higgins), Erinn Allison (Annie), Robert Wilson (Billy).
Guión: Adam Sussman.
Producción: Aaron Ryder y Jeffrey
Silver.
Música: Dario Marianelli.
Fotografía: Roman Osin.
Montaje: Claire Simpson.
Diseño de producción: Thérèse DePrez.
Vestuario: John Dunn.
Estreno en USA: 10 Noviembre 2006.
Estreno en España: 29 Diciembre 2006. |
CRÍTICA
por
Albert Meroño
Peñuela
Desde que Shyamalan
consiguiera el taquillazo con
"El sexto sentido"
(1999), los thrillers sobrenaturales han ido a más. A pesar de
compartir elementos narrativos con precedentes como “Sospechosos
habituales” (1995), de Bryan Singer, la temática paranormal
diferenciaba la obra del realizador indio de la del neoyorquino,
aunque su estructura narrativa fuera prácticamente calcada:
engañar al espectador durante casi la totalidad de la
proyección.
Esta
fórmula es ciertamente genérica y admite infinidad de
enfoques. Singer, por ejemplo, opta por colapsar por completo
a la audiencia con un relato cargado hasta los topes de
personajes y hechos complejos, con la finalidad de que el
golpe de efecto en su historia sea mucho más fuerte, llegado
el momento. Shyamalan, por el contrario, destila lo narrativo
y se concentra en lo escénico, introduciendo componentes
típicos del terror y el suspense y dando el carpetazo final
justo antes de que su historia pierda todo el sentido. En este
último caso, en el que claramente se ve reflejada “El regreso
(The return)”, dirigida por
Asif Kapadia,
resulta de vital importancia administrar la información del
rompecabezas con cuentagotas y, a la vez, mantener cierta
consistencia, aunque la intención final sea volarla por los
aires.
El guión
de Adam Sussman
no cumple ninguna de estas dos propiedades. Si bien el trabajo
junto a Kapadia le permite contar una pequeña parte de su
historia sólo a base de escenografía –enfoques, iluminación y,
sobre todo, objetos–, todo cuanto se refiere a ser consistente
es nulo. Vaciando por completo las escenas de diálogo, director
y guionista se inmiscuyen en la paranoia esquizoide no declarada
de su personaje, Joanna Mills: manteniendo el relato en tercera
persona se pretende que nuestra percepción como audiencia lo sea
en primera.
|
 |
Así transcurre nuestro tiempo en la sala:
nunca sabemos si lo que está ocurriendo es real, soñado o
imaginado. La confusión se acentúa con constantes
flashbacks y cambios de localización no explicados, y
se torna en aburrimiento
cuando los mismos recursos sonoros –"sólo quiero hablar
contigo, preciosa"–, sobre el escenario –caballitos de
mar– o narrativos –radio del coche, motel, bar– se repiten
hasta la saciedad una y otra vez. La nulidad de sus
personajes no reactiva nuestra atención, y nuestros
párpados se mantienen abiertos sólo gracias al abuso de
volumen en los sobresaltos.
Llegados a este punto estarán
deseosos de conocer a qué llevan tantas pistas sin sentido, y el
modo en que se resolverá el misterio. Su paciencia no se verá en
absoluto compensada con la resolución de este film, donde fruto
de la más pura casualidad nuestra insulsa protagonista dará con
el personaje clave y, sin saber cómo ni por qué, entre los
planos de una persecución se filtrarán otros con idéntico
escenario y narrativa pero distinta protagonista, en una
rocambolesca pirueta por alcanzar algo de racionalidad en los
quince minutos finales.
Aunque el fracaso en
conseguir un ritmo llevadero es rotundo, Kapadia imprime algunas
de sus buenas maneras en unas pocas escenas. Habitaciones
simétricas y cámaras cenitales deben su razón de ser a la
intención de construir dos historias paralelas relacionadas por
lo sobrenatural, a pesar de que el vínculo sea tan endeble como
poco creíble a consecuencia del montaje. Mención especial para
una fotografía adecuada y una actuación de
Sarah Michelle Gellar
aceptable, en la que el
director imprime el carácter apático y onírico que sin duda
pretendía brindarle.
La conclusión es que
Shyamalan ha creado escuela demasiado pronto. O quizá la haya
creado sin que hubiera necesidad alguna de ella, puesto que su
aportación es distintiva pero no determinante. El resultado es
la rotura del componente más interesante de Singer: aunque
pudieran contarle el resumen de la historia en un par de líneas,
no debería importarle conocer el detalle del final, puesto que
es en el transcurrir donde el director juega al despiste por
aquí y por allá, engañándole, mostrándole tan sutilmente la
verdad que resulta prácticamente indeducible a mitad del
metraje. Sin embargo, Kapadia no tenía herramientas para el
engaño o el despiste, sino sólo para la confusión y la paranoia,
y al hecho de que van a pedir el final a gritos me remito. Mejor
aún: léanlo por ahí, y viertan su tiempo de cinefilia en otro
largometraje.
Calificación:
    
Imágenes
de "El regreso (The return)" - Copyright © 2006 Rogue
Pictures, Intrepid Pictures, Raygun y Biscayne Pictures.
Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "El regreso (The return)"
Añade "El regreso (The return)" a tus películas favoritas
Opina
sobre "El regreso (The return)" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"El regreso (The return)" a un amigo
|