CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Parecería que
el resurgimiento del cine de terror empieza a perder vigor, pero
casi cada semana aparece en la cartelera una nueva cinta que
pretende atraer a la vasta audiencia que disfruta de este
menospreciado género. Y si bien los resultados son
frecuentemente decepcionantes, de vez en cuando surge alguna...
sorpresa (no quiero decir "joya") que me da esperanzas sobre el
futuro del género. "Ovejas asesinas" es una de esas sorpresas...
no exenta de fallas.
Es obvio que
los realizadores de la película buscaron emular el tono y ritmo
de la obra temprana de Peter Jackson y Sam Raimi, desde la
frenética violencia y el liberal uso de sangre artificial, hasta
el torcido sentido del humor. Y aunque no recuerdo muchas
películas con inocentes ovejas como sanguinarios villanos (lo
que más se aproxima son los siniestros borregos de
"The dark"
y el perrito Poodle poseído en "The boneyard"... sé que no es
una oveja, pero también tenía pelo blanco y rizado), la falta de
originalidad en los demás aspectos nubla un poco mi entusiasmo
por esta cinta.
La historia
se ubica en Nueva Zelanda (incidentalmente el terruño de Peter
Jackson, donde filmó sus legendarias cintas independientes de
terror), país eminentemente ovejero en el que los pachones
animalitos aventajan a la población humana en proporción de diez
a uno. Ahí conocemos a Henry (Nathan Meister), heredero
de una enorme granja de ovejas, pero sin interés en
administrarla tras la misteriosa muerte de su padre. Ahora,
después de años de vivir lejos del lugar, regresa con el único
propósito de vender su mitad de la herencia al hermano que
asumió la responsabilidad del negocio familiar. Sin embargo,
desafortunadamente para él, su visita coincide con la presencia
de un par de defensores de los derechos animales, buscando
pruebas de que la granja sirve como laboratorio para que una
siniestra empresa realice experimentos genéticos inhumanos y
prohibidos. Entonces, los bienintencionados jóvenes encuentran
más pruebas de las que esperaban, y accidentalmente liberan un
extraño embrión ovino que empieza a contagiar al resto de sus
congéneres con una febril agresividad... y hambre de carne
humana.
Por supuesto,
una gran parte del humor de la película radica en el contraste
entre la pacífica apariencia de las ovejas y la carnicería que
cometen cuando son infectadas por el "virus zombie" (o lo que
quiera que sea). El director Jonathan King saca amplio
provecho de esa circunstancia ofreciendo ingeniosas escenas
donde los personajes huyen despavoridos de las aparentemente
inofensivas criaturas. Afortunadamente el guión no se limita a
tal estructura, pues encuentra satírico humor en muchos aspectos
humanos, desde la ironía de los defensores de los animales hasta
la esperada justicia que condena a quienes los torturan para
beneficiar su bolsillo. Pero, ¿es "Ovejas asesinas" una película
de horror o una comedia? Me inclino por lo segundo, aunque hay
buenos momentos de suspense y violencia que tal vez serían
perturbadores en otro contexto, pero que bajo el manto de la
comedia se vuelven hilarantemente grotescos. En otras palabras,
imaginen "Braindead: Tu madre se ha comido a mi perro", de Peter
Jackson, pero con ovejas en vez de zombies.
Los actores
se muestran a la altura de las circunstancias y logran tomar sus
papeles en serio (dentro de lo posible), aunque sin perder el
característico desenfado neozelandés que comparten con las
películas australianas. No podría señalar a alguno por su
destacada actuación, pero como ensamble cumplen su propósito y
no caen en la fácil trampa de exagerar el humor de las
circunstancias en las que se ven envueltos.
Los efectos
especiales son de variable calidad, aunque siempre en línea con
la intención de la película. Las ovejas mecánicas son
asombrosamente realistas (no en balde la producción contó con la
ayuda del célebre estudio Weta para la realización de efectos
prácticos), pero algunas criaturas híbridas lucen la marca de la
manufactura amateur. Aun así, como dije, son siempre
apropiadas para complementar el tono y actitud que pretende
adoptar "Ovejas asesinas".
Entonces,
aunque de vez en vez se nota que la cinta trata calculadoramente
de convertirse en un "clásico de culto", puedo disculpar esa
aparente falta de honestidad en vista del resto de sus
abundantes virtudes, que van desde su gracioso libreto hasta su
ingeniosa dirección («Entonces, ¿quién está conduciendo?»), sin
olvidar los litros de sangre vertida por malignas ovejas,
simultáneamente simpáticas y mortales. Después de todo, una
imitación de la obra de Peter Jackson y Sam Raimi realizada con
tal entusiasmo y humor merece disculpa por su falta de
originalidad y aplausos por su valor y confianza en el público
aficionado al terror, que seguramente encontrará en esta
película una eficiente distracción, no muy profunda o memorable,
pero inmensamente entretenida. Y si sirve para salvar la
vida aunque sea de una sóla oveja, habrá cumplido su noble
propósito.
Calificación:
    
Imágenes
de "Ovejas asesinas" - Copyright © 2006 Live
Stock Films y New Zealand Film Commission. Fotos por Ken George. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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