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Dirección y
guión: Jonathan King.
País: Nueva Zelanda.
Año:
2006.
Duración: 87 min.
Género:
Terror, comedia.
Interpretación: Nathan Meister (Henry
Oldfield),
Matthew Chamberlain (Oliver Oldfield), Tammy Davis (Tucker),
Oliver Driver (Grant), Peter Feeney (Angus Oldfield), Glenis Levestam
(Sra. Mac), Danielle Mason (Experience), Richard Chapman
(Muldoon), Tandi Wright (Dr. Ruch), Ian Harcourt (Brash), Mick
Rose (Mike).
Producción: Philippa Campbell.
Música: Victoria Kelly.
Fotografía: Richard Bluck.
Montaje: Chris Plummer.
Diseño de producción: Kim Sinclair.
Vestuario: Pauline Bowkett.
Estreno Nueva Zelanda: 29 Marzo 2007.
Estreno en España: 14 Agosto 2007. |
CRÍTICA
por
Miguel A. Delgado
Pues al final
va a ser verdad lo de que el cine de terror reina de nuevo en la
pantalla. Bien es verdad que la tónica de los últimos años
parecía atascada en la repetición, una y otra vez, de ciertos
esquemas que poco venían a añadir a lo ya visto; pero, como una
cosa lleva a la otra, también estamos recuperando un cierto tipo
de películas gamberras, hechas por auténticos fans que adoran el
material con el que trabajan, y que no pierden nunca de vista su
pasión como espectadores.
Si a eso añadimos un peculiar país de
origen (Nueva Zelanda), y una sombra muy alargada, la de Peter
Jackson y sus aclamadas y desinhibidas primeras obras gore
(de “Mal gusto” a “Braindead: Tu madre se ha comido a mi
perro”) cobijándola, tenemos uno de los títulos más
disparatados y entretenidos de esta temporada estival. Poco
importa que la distribuidora, subiéndose a la moda
grindhouse marcada por Tarantino & Rodriguez, la haya
unido a otra cinta mucho más previsible y floja,
"Desmembrados", porque esta película que
repasa todos los clichés del género para insuflarles una nueva
vida entre el homenaje y la parodia, todo ello aderezado con
suficientes toques de higadillos como para satisfacer al
espectador exigente, gana por goleada y se queda en la memoria
como una más que agradecida experiencia de cinefilia de serie
B.
Porque no hay nada más divertido, si se
sabe hacer con inteligencia, que recorrer los tópicos desde una
nueva lectura: ¿qué ocurre si aplicamos la tradicional narración
de criaturas desbocadas –que atacan a los humanos después de que
estos, irresponsablemente, hayan querido alterar las normas de
la naturaleza– a unos seres tan pacíficos y de apariencia tan
particular como las ovejas? Que si entramos en el juego y
aplicamos la suspensión de la verosimilitud, pasaremos un
estupendo rato que nos llevará de vuelta, seguro, a aquellas
sesiones gamberras que están en la base de muchas cinefilias.
Sin embargo, sería erróneo pensar que las
mentes detrás de esta cinta, encabezadas por su director,
Jonathan King, desconocen el material que manejan: es indudable
que han visto mucho cine de género, y lo han digerido bien,
porque los giños acechan en cada recodo, y quizá el más
destacable sea la transformación del hombre-oveja, todo un
homenaje a una de las escenas clásicas de un título fundamental
como “Un hombre-lobo americano en Londres”. Pero éste es sólo un
ejemplo de una larga lista con la que el término "parodia", tan
manoseado y vulgarizado en los últimos tiempos con producciones
de vergonzante trazo grueso, vuelve a recobrar todo su
esplendor.
“Ovejas
asesinas” no es gran cine, ni lo pretende. Y es en esa
adecuación, entre sus objetivos y lo que ofrece, donde reside su
mayor virtud, con una justa hora y media que no pierde ni un
instante en meterse en harina, y un cuidado diseño de producción
que no confunde desenfado con chapuza (aquí, la aportación de
Weta, la compañía de efectos especiales fundada por el "padrino"
Jackson, se revela esencial). Todo lo que uno podría esperar de
una película gore está aquí, concentrado sobre todo en un
par de secuencias. Pero, uniéndolas, hay un relajado guión en el
que no faltan las bromas hacia los macrobióticos, la parodia del
mad doctor y del visionario al que su creación se le va de
las manos, la anciana terminator y las risas a costa de
la gastronomía local...
En un momento
en el que las cintas de terror están luchando por hacerse un
hueco que las dignifique como "cine", sin adjetivos ni
aditamentos discriminatorios, está bien que, de vez en cuando,
alguien nos recuerde que, al fin y al cabo, todo puede ser tan
divertido como una buena historia contada alrededor de una
hoguera de campamento. Y si usted acude con ese espíritu a ver
cómo las ovejas amenazan con dominar el mundo y comerse a todos
los humanos, le aseguro que no saldrá defraudado.
Calificación:
    
Imágenes
de "Ovejas asesinas" - Copyright © 2006 Live
Stock Films y New Zealand Film Commission. Fotos por Ken George. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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