CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Era lógico que, tras aquel
ridículo experimento cinematográfico llamado "Domino",
Tony Scott
se cobijara bajo la sombra de
Jerry Bruckheimer,
el productor más poderoso de la industria hollywoodiense actual
y con el que ya colaboró en títulos tan exitosos como "Enemigo
público", "Marea roja", "Días de trueno" y, sobre todo, "Top
gun: Ídolos del aire". Moderando bastante los frenéticos y
mareantes montajes que ha empleado en sus últimos trabajos, el
realizador de "El fuego de la venganza"
confecciona una película que, aunque sin conseguirlo del todo,
al menos intenta ser algo más que un vulgar y rutinario producto
comercial destinado a ser pasto de las más duras críticas, algo
que, teniendo en cuenta los tiempos que corren, se agradece.
El
filme se inicia con un prometedor arranque, justo cuando
presenciamos los instantes anteriores y posteriores a un
brutal atentado en el que un terrorista hace explosionar un
transbordador de Nueva Orleans. Doug Carlin es uno de los
policías que acude al lugar en el que se ha cometido la
masacre, siendo su cometido el de buscar pruebas que le
permitan capturar al responsable del crimen. Sin embargo,
otros agentes que trabajan en el caso le invitan a que
colabore con ellos, mostrándole una avanzada tecnología que
les permite observar el pasado (aunque, eso sí, con ciertas
limitaciones, puesto que si todo fuera tan sencillo... nos
quedaríamos sin película).
No hay
duda de que "Déjà vu" es una cinta entretenida,
de ésas que uno quiere ver para pasar el rato sin excesivas
complicaciones. Ahora
bien, sus guionistas se empeñan en explicarnos con detalle cómo
funcionan los elementos de ciencia-ficción que forman parte del
relato, intentando con ello dotar de credibilidad a la narración
y consiguiendo precisamente todo lo contrario, esto es, que se
nos vengan a la cabeza múltiples preguntas sobre los posibles
fallos del libreto. Por otro lado, durante su primera hora el
filme se detiene demasiado en la investigación, un apartado de
la historia que se podría haber aligerado en unos cuantos
minutos.
En todo caso, son escenas que
por lo menos no incitan al bostezo y que dejan paso a una
segunda mitad en la que, si el espectador es
capaz de abstraerse de los apartados más inconstantes del guión,
se topará con un digno thriller en el que no sólo
sobresalen sus fragmentos de acción, sino también los
dramáticos, algo inusual en este tipo de
producciones. Técnicamente es un largometraje notable, que es lo
mínimo que se le puede pedir a una película que ha costado
setenta y cinco millones de dólares. Quizás se le podría haber
exigido a Harry
Gregson-Williams
que se esforzara un poco más a la hora de componer la banda
sonora, ya que a estas alturas el empleo que hace de los ritmos
electrónicos resulta un tanto cansino (mucho mejor son sus
aportaciones en los pasajes intimistas).
Denzel Washington
repite un papel, el de un policía cínico y con cierta amargura
en su interior, que parece una mezcolanza de algunos de sus
anteriores trabajos, de ahí que vaya siendo hora de que cambie
de registro, puesto que talento no le falta. La sorpresa del
filme se halla en sus actores secundarios, empezando por un
irreconocible Val Kilmer
y terminando por el siempre correcto
Bruce Greenwood,
por no hablar de James
Caviezel,
espléndido a la hora de ponerse en la piel del fanático que
provoca el atentado (atención al diálogo que mantiene con Carlin
cuando es arrestado).
Calificación
película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes
de "Déjà vu" - Copyright © 2006 Touchstone
Pictures, Jerry Bruckheimer Films y Scott Free Productions.
Distribuida en España por Buena Vista International Spain. Todos los derechos
reservados.
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