CRÍTICA
por
Leandro Marques
Sobre la
paternidad y otros amores
Vista en el
Festival Internacional de Cine de
Mar del Plata,
“Derecho de familia”,
quinto trabajo del director argentino
Daniel Burman,
es la última parte de la trilogía dedicada a la exploración
sobre los vínculos humanos primarios que conforman la
multipremiada
"El abrazo partido"
y "Esperando al mesías".
El análisis de la relación padre-hijo o madre-hijo ha captado
prioritariamente la atención del realizador, siempre enmarcado,
en mayor o menor medida, por guiños y detalles provenientes de
la mirada judía porteña (“porteños” se denominan los ciudadanos
nacidos en la ciudad de Buenos Aires), que otorgan el escenario
y el colorido sobre el que se desarrollan los personajes de sus
filmes. Esta película, elegida como film de apertura en el
último Festival de Berlín (2006), se propone como un retrato
generacional que explora los vaivenes y desafíos de la
paternidad, centrándose en la doble relación de un hijo con su
padre y con su propio pequeño hijo.
El
cuerpo y la voz del relato son responsabilidad del joven
abogado Ariel Perelman, interpretado por
Daniel Hendler.
Él es el eje central y casi absoluto disparador de todos los
movimientos del film. Con voz en off, el joven Perelman
introduce al público en el momento exacto de su vida en el que
va a desarrollarse la historia y lo acompaña durante el resto
de la proyección; con humor e ironía, cuenta quién es él, su
trabajo, sus pensamientos, cómo conquistó a su mujer, quién es
su padre, cómo es su oficio. Su voz contextualiza al
espectador, y muchas veces lo prepara para entender lo que se
viene. Además, sirve como un trampolín que da pie a chistes,
guiños, explicaciones y justificaciones posteriores.
Probablemente, sin este recurso, si se observara “Derecho de
familia” en volumen bajo, daría la sensación de que muchas
piezas de la obra están incompletas o lucen por sus
incongruencias.
La vida
del joven abogado Perelman se encuentra en plena ebullición. Su
cabeza está rebalsada de preguntas e inquietudes. Su entorno,
lleno de demandas inmediatas: le obliga a entrar en acción, a
ejecutar. Una inesperada situación en el trabajo le proporciona
lo que le faltaba, tiempo libre. Y el joven Perelman, que
deambulaba por la vida automáticamente, se encuentra frente a
una inédita situación de pausa y abundancia de minutos que le
obligan al encuentro consigo mismo. El film describe el difícil
proceso de transformación de hijo a padre, de muchacho a hombre,
de soltero a casado. Perelman hijo lucha cada día por
construirse una identidad profesional que lo desapegue de su
papá (también abogado) y por hacerse también de una personalidad
como padre y hombre. En su afán por construirse a sí mismo desde
cero y al mismo tiempo por aceptar –a veces a pesar suyo– y
asimilar el peso y las influencias de su pasado, de su familia,
puede encontrarse uno de los mayores atractivos del film.
El
relato de la película se desarrolla en medio del bombardeo de
preguntas e incertidumbres que no cesa de plantear el
protagonista, con limpieza y orden. El joven Perelman está en
plena búsqueda de equilibrios, en la relación con su mujer, con
su pequeño hijo, con su padre. Básicamente con todos sus roles
como ser social. Y la estructura que propone Burman otorga un
espacio y un momento específico para observar y entender las
dificultades que tiene el protagonista para poder alcanzar
alguna certeza que le brinde algo de armonía interior y con los
demás. El humor es la principal herramienta
comunicativa del director para expresar la conflictuada
psicología de un personaje dubitativo, tímido e inexpresivo que
le calza perfecto a Daniel Hendler.
La
organización de la narración. La distancia que utiliza Burman
para situar su mirada. Su capacidad para contar una historia,
encontrarle sus puntos oscuros y sus momentos de color,
proporcionarle una tonalidad irónica. Su interés en la
composición de todos los personajes y relaciones. Todos estos
puntos son en general característicos de la filmografía del
realizador argentino. Están presentes también en “Derecho de
familia”. A través de los ojos, pero sobre todo del relato en
off del protagonista, el público tiene acceso al mundo
interior y exterior del personaje principal. Pero lo más
importante es que delante de la vista de cada espectador
desfilan diferentes historias, conflictos, personalidades,
relaciones, y que ninguna de ellas surge con valorizaciones
impuestas ni determinadas de antemano. Al espectador le
corresponde elegir, clasificar y dialogar con la que más le
interese, le guste, o prefiera. Podrá hacerlo con una o con
todas al unísono. Tal vez por su intensidad, la relación del
joven abogado Perelman con su padre también abogado sea la más
importante e influyente del film. Sin embargo, en el marco de la
arquitectura de la narración, no se ubica como la más relevante
sino como una más, incluso en cuanto a tiempo dedicado es
similar al que se otorga a las otras relaciones y conflictos de
la obra. Con inteligencia, el realizador sabe construir un
relato que no impone mensajes, que no obliga a mirar una cosa en
lugar de otra, que acepta el diálogo, que puede sugerir pero no
afirmar.
La prolijidad narrativa
coincide con una estética visual sencilla y poco deslumbrante.
“Derecho de familia”, como en general sucede con las películas
de Daniel Burman, es un film que se destaca por su simpleza y
falta de ambiciones exageradas.
En su sobriedad, su orden, su interés por cerrar una historia
pero no clausurar una idea pueden encontrarse sus
características sobresalientes. Como contrapartida, podría
señalarse que tantos cuidados en la estructura tejen límites a
su capacidad de vuelo, a la posibilidad de soñar sueños
infinitos o inventar mundos y lenguajes inéditos. En este
sentido, Burman prefiere un film austero, con techo seguro, a
uno que realice una apuesta más arriesgada. “Derecho de familia”
es lo que puede ser, es la materialización concreta de una idea
inteligente. No aspira a más que eso y lo consigue: es un film
sólido, bien logrado. Que sabe cómo apuntar y hacia qué lugar.
En ese sentido, la película es honesta. Como lo es también el
cine de Burman.
Calificación:
    
Imágenes
de "Derecho de familia" - Copyright © 2006
BDCine, Wanda Visión, Classic y Paradis Films. Distribuida en
España por Nirvana Films. Todos los derechos
reservados.
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