CÓMO SE HIZO "RETRATO DE
UNA OBSESIÓN"
Notas de producción ©
2006
TriPictures
Al crear su retrato
imaginario de la gran fotógrafa americana Diane Arbus, el
director Steven Shainberg ha rodado una película, al igual que
la artista y la obra que celebra, atrevida y misteriosa. Rechaza
el planteamiento tradicional de las biografías mezclando la
realidad y la fantasía con el fin de explorar la formación de
una artista singular. Atravesamos el espejo para entrar en un
mundo inventado, lleno de visiones fantásticas y personajes
complejos. Ambientada en 1958, el año en que Arbus emprendió su
carrera en solitario, Fur es una sorprendente combinación de
cuento de hadas, estudio psicológico, película de época e
historia de amor. Pero sobre todo refleja la comprensión y el
amor de Shainberg por esta artista tan personal. Mucho antes de
que Arbus se convirtiera en leyenda, Steven Shainberg crecía en
una casa de Nueva York empapelada con sus fotos. Arbus era amiga
del tío de Shainberg, el escritor Lawrence Shainberg, que
compraba sus fotografías y a veces las recibía como regalo. En
esa época Arbus luchaba por vivir de su arte, que era
completamente distinto de cualquier otro tipo de fotografía,
especialmente sus retratos de personas ignoradas o despreciadas
por la sociedad convencional. Arbus sentía fascinación y
admiración por estos ‘freaks’, personas con anormalidades
físicas o psíquicas, artistas de circo, travestis, etc.
Para
Shainberg estas extrañas fotografías eran simplemente el trabajo
de una amiga de su tío. “Nunca conocí a Diane”, explica el
director. “Pero formaba parte del mundo adulto de mis padres, un
mundo misterioso e intrigante. Las imágenes jugaron un papel
clave en mi educación visual. La mayoría de los padres leían
cuentos a sus hijos por la noche mientras que yo, cuando me iba
a la cama, pasaba por delante de la foto del Gigante Judío!”,
exclama, refiriéndose a la famosa fotografía del ‘Gigante Judío’
(de 180 kilos de peso y casi 2 metros y medio de altura) Eddie
Carmel y sus padres.
Shainberg
recuerda claramente la primera fotografía de Arbus que le causó
una gran impresión: “Estaba encima de la escalera que iba del
segundo al tercer piso, justo al lado de la habitación de mis
padres. Era de dos adolescentes en la calle. El lleva una
especie de gabardina que le llega hasta las rodillas y está de
pie al lado de su novia. Recuerdo venir del colegio un día y
quedarme mirando la foto, sin saber si los sujetos tenían 15 o
50 años. Recuerdo que pensé que era muy raro. Me dejaba perplejo
esa pregunta tan sencilla. Y eso es lo que hizo que empezara a
cuestionar lo que ocurre en la fotografía en general”.
Actualmente
Shainberg tiene fotografías de Arbus en su amplia colección de
fotografía americana y desde hacía muchos años tenía la
esperanza de hacer una película sobre ella. En eso no estaba
solo.
En 1984 se
publicó “Diane Arbus: Una Biografía” de Patricia Bosworth, el
primero y hasta la fecha único análisis de la vida de la
fotógrafa. Bonnie Timmermann, que entonces empezaba su carrera
de directora de casting, leyó el libro y quedó fascinada por
Arbus y su obra: “Empecé a examinar en detalle las fotografías
de Diane antes de que me diera cuenta de que quería producir una
película sobre ella. Cuando miraba sus fotos tenía la impresión
de que había algo de mí misma en ellas, sea una pestaña, un
codo, una rodilla o un dedo. Mi relación con su fotografía
siempre ha sido muy personal, como si tuviera un vinculo con
ella. Sé que otras personas sienten lo mismo”.
Timmermann
preguntó sobre la posibilidad de adquirir los derechos del libro
pero le dijeron que no estaban disponibles. Desde 1984 los
derechos habían pasado por las manos de MGM, Lorimar y Barbra
Streisand, con muchos actrices, directores, productores y
guionistas desfilando por el proyecto. Timmermann, que es amiga
de Bosworth, siguió la situación de los derechos hasta que
finalmente se hicieron disponibles en 1997. Entonces llevó el
proyecto al productor Edward R. Pressman que aceptó asociarse
con Timmermann y comprar los derechos a través de su empresa
Edward R. Pressman Film Corp. Después Timmermann y Pressman
dedicaron seis años al desarrollo del guión. Durante este
periodo tres directores distintos se asociaron con el proyecto,
cada uno con su visión particular. Pressman explica que, aunque
los tres tenían su idea particular, todos planeaban hacer una
película biográfica tradicional sobre Arbus.
En 2002
Timmermann y Pressman vieron Secretary, dirigida por Shainberg,
y les impactó su visión atrevida y erótica de la relación
perversa entre un abogado y su secretaria. Secretary había sido
producida por Michael Raban, que acababa de incorporarse a la
empresa de Pressman como jefe de negocios. A través de Raban se
pusieron en contacto con Shainberg inmediatamente, según explica
Timmermann: “Steve vino a vernos y nos contó su pasión por Diane
Arbus y los muchos años que llevaba deseando dirigir una
película sobre ella y su obra. Sabía todo sobre ella: conocía a
su familia, todas sus fotografías y todo lo que había escrito. Y
sabía cómo plasmarlo en una película”.
Shainberg
llevaba 15 años intentando adquirir los derechos de la biografía
de Bosworth: “Había tenido mucho tiempo para pensar en cómo
hacer una película sobre Diane Arbus. En mi opinión las
fotografías de Arbus nos emocionan tanto debido a la larga y
complicada relación que tenía con sus sujetos. Vemos una sola
foto de un gigante judío con sus padres pero la realidad es que
Arbus tuvo una relación de 10 años con Eddie Carmel y le hizo
cientos de fotos, aunque sólo publicó una de ellas. Pero lo
importante es que esa foto se creó gracias a la larga relación
que tuvieron. Y eso pasa con muchos de sus sujetos. Así que
cuando me reuní con Bonnie tuve claro que la película debía
tratar la intimidad entre Arbus y sus sujetos. Una película
sobre Diane Arbus tenía que describir el proceso necesario para
producir una sola foto”.
Timmermann y
Pressman se pusieron de acuerdo y el proyecto empezó a avanzar.
Erin Cressida Wilson, amiga de Shainberg y guionista de
Secretary, aceptó escribir el guión y se pusieron manos a la
obra. Edward R. Pressman Film Corp. anunció la incorporación de
Shainberg y Wilson en julio 2003.
Shainberg y
Wilson desarrollaron una trama con elementos de la vida real de
Arbus junto a otros inventados sobre su metamorfosis artística.
Para Wilson una mezcla de realidad y ficción tenía mucho sentido
en una historia de Arbus: “Uno de las aspectos claves de su obra
es la fusión de fantasía con la realidad más dura. Era una parte
inherente de su visión del mundo”.
El personaje
de ‘Diane Arbus’ posee elementos de su verdadera historia: una
educación privilegiada y sobreprotegida en una familia
propietaria de los exclusivos grandes almacenes Russek’s y su
matrimonio, maternidad y trabajo, como ayudante, de Allan,
fotógrafo de moda. De la biografía de Bosworth seleccionaron
detalles y acontecimientos que daban pistas sobre la clase de
persona en la que se convertiría Arbus; por ejemplo, un desafío
de su infancia que la situaría en la repisa exterior de su
habitación a decenas de metros por encima de Central Park, o su
gran interés por las cosas y personas que sus padres le
prohibían mirar, como los sin techo que vivían en chabolas en
Central Park durante la época de la Depresión.
Sin embargo,
la película también se distancia de estos hechos reales para
inventar la historia de una relación que no existió. Shainberg y
Wilson intentaron imaginar el proceso psicológico y emocional
por el que Arbus habría pasado antes de hacer su primer retrato
– la primera expresión de una visión singular que cambiaría la
fotografía – y optaron por un planteamiento innovador.
Decidieron incorporar referencias a ‘Alicia en el País de las
Maravillas’, de Lewis Carroll, que hablarían tanto de la
experiencia de su personaje como de la mujer real que la
inspira. “’Alicia en el País de las Maravillas’ fue uno de los
libros preferidos de Arbus y una gran influencia estética. De
hecho, en un reportaje que hizo para Harper’s Bazaar en 1963
incluyó un acertijo del libro”, nos explica Shainberg.
“La
transición de Diane desde ayudante de su marido, ama de casa y
madre, hasta la Diane Arbus que conocemos es una experiencia
parecida a la de Alicia. Es un momento en la vida en el que te
haces consciente de cosas nuevas y es como un ‘viaje’ o una
experiencia psicodélica. Así que ‘Alicia en el País de las
Maravillas’ es interesante porque reflejaba el proceso
psicológico por el que pasa el personaje y también porque es
algo que se ve en la obra de Arbus”.
El
catalizador de la transformación de Diane es la llegada de un
nuevo vecino, Lionel, una figura misteriosa que parece salida de
un sueño. En realidad Lionel se inspira en una persona real que
Shainberg y Wilson encontraron en un libro mientras buscaban
ideas para el personaje. Buscaban a alguien que la verdadera
Arbus podía haber fotografiado pero rechazaron opciones obvias
como un enano, un gigante o un travesti. “Hojeábamos libros
sobre lo que la gente normalmente llama ‘freaks’ – aunque
nosotros los llamamos ‘personas poco corrientes’ – cuando
descubrimos un hombre llamado Lionel que vivió a principios de
siglo y que era muy peludo.”, recuerda Shainberg. “Nos pareció
una conexión inconsciente y misteriosa con el padre de Arbus,
que era peletero”.
“Además del
vínculo con el padre de Diane, pensamos que funcionaría porque
Lionel revelaría a Diane su verdadero yo, lo que se escondía
debajo del pelo. Y en parte Fur trata de una mujer que aprende a
salir de su caparazón y se convierte en lo que desea ser. Pensé
que la imagen del pelo evocaría eso y también que Lionel
representaría el peligro animal que entra en la casa”.
Shainberg
comenta que el verdadero Lionel no encajaba con la típica imagen
que tenemos de un animal peludo y feo: “Aunque Lionel no es como
nosotros y está totalmente cubierto de pelo, es increíblemente
bello. Y eso conduce a la idea de La Bella y la Bestia, que me
parece jugó un papel clave en la vida de Arbus. Quería descubrir
las bestias del mundo, pasar al otro lado y conocer lo
desconocido. Queda patente en la primera línea de la
introducción de su libro, donde dice lo siguiente: ‘Lo que más
me gusta es ir donde nunca he estado’. Para mí esa es la esencia
de la historia de Diane Arbus”.
En su
relación con Lionel, Diane por fin puede ir donde nunca ha
estado y satisfacer su curiosidad por otro tipo de personas, las
personas a las que le prohibieron mirar. Lionel no tiene miedo
de que le miren y tampoco de mirar a Diane. Cuando Lionel exige
a Diane que deje la cámara cuando le visita por primera vez, esa
exigencia representa una invitación a conocerle, a experimentar
la vida de otras personas y del nuevo mundo que le va a enseñar.
Es como un desafío y Diane lo acepta”.
A Timmermann
le deslumbró el guión: “Me quedé boquiabierta cuando leí el
primer borrador. Era algo único, un guión precioso. No me lo
esperaba. Se lo pasé a Ed Pressman y reaccionó de la misma
manera. Supimos enseguida que teníamos algo muy especial entre
manos”.
Timmermann
había hablado en numerosas ocasiones con su amiga Laura
Bickford, productora de Traffic, sobre la posibilidad de rodar
una película juntas. Cuando leyó el guión de Fur pensó que había
llegado el momento y le pasó el guión final. A Bickford le
entusiasmó el viaje que emprende el personaje de Diane Arbus:
“Por un lado es una historia muy humana de una mujer que se
libera de las limitaciones de la vida en los años 50 para
transformarse en la artista que está destinada a ser. Y por otro
lado es un cuento de hadas con referencias a ‘Alicia en el País
de la Maravillas’ y ‘La Bella y la Bestia’. Y además es una gran
historia de amor”.
En ese
momento Bickford trabajaba con Bill Pohlad, productor de
Brokeback Mountain, y le enseñó el guión. También le gustó: “Me
encantó la forma de describir la transformación de Arbus en
artista. Pero no es sólo sobre Diane Arbus. La historia podría
aplicarse a cualquier mujer, a cualquier persona que se
transforma y encuentra su vocación como artista”.
Pohlad y
Bickford acordaron producir la película con Timmermann, y River
Road Entertainment, la empresa de Pohlad, aportó la financiación
necesaria. El socio de Shainberg, Andrew Fierberg, completó el
equipo de productores. A Patricia Bosworth le hizo mucha ilusión
ver el proyecto en marcha 20 años después de la publicación de
su libro y estaba encantada con los responsables: “Tengo una
relación estupenda con Steven y Erin”, declara. Son personas
increíbles, muy creativas y sensibles. Creo que la imagen de la
niña en la repisa lo dice todo”.
Con el guión
terminado los productores centraron su atención en el reparto.
La primera elección de Shainberg para el papel de Diane era
Nicole Kidman: “Adoro a Nicole y sería estupenda contar con ella
para cualquier película. En principio, no parecía la actriz más
adecuada para encarnar a Arbus porque físicamente son muy
diferentes. Pero lo que me importaba era si podía sentirse como
Arbus. ¿Podría expresar el viaje emocional del personaje que
hemos inventado, que se llama Diane Arbus? Pero quedó claro que
Nicole poseía toda la sutileza, misterio y ternura que el
personaje requería”.
Que Kidman
aceptara el papel parecía una posibilidad muy remota dado el
calendario apretado de la actriz y el hecho de que Fur sería una
producción relativamente pequeña. Sin embargo, Timmermann empezó
a hacer llamadas. Por casualidad una amiga suya, la profesora de
interpretación Susan Batson, iba a viajar a Australia para
trabajar con Kidman. Timmermann le dio el guión, subrayando que
Batson no debería hacer nada con el guión a menos que le
gustara. Pero le impresionó, al igual que a Kidman.
La actriz
señala que el guión era completamente distinto de todo lo que
había leído anteriormente. Empezó a documentarse sobre Arbus, lo
cual aumentó su interés aún más: “La historia es una metáfora de
muchas otras cosas, de cómo una mujer encuentra su creatividad,
el modo en que nos atrae lo desconocido... Además es una bonita
historia de amor, una historia trágica que sin embargo permite
que Lionel ayude a Diane a soltarse y encontrarse de un modo que
no habría hecho sola. Es maravilloso y a la vez extraño que viva
en el piso de arriba porque a veces te preguntas, ¿realmente
existe?”
Kidman había
visto Secretary, la película anterior de Shainberg, y opina que
es “un gran trabajo porque es original, inquietante y sexy”.
Estaba ansiosa por trabajar con el director, al igual que Robert
Downey, Jr., que da vida a Lionel. “Tras haber visto Secretary,
el hecho de que Shainberg iba a dirigirla me atrajo muchísimo y
más aún cuando le conocí”, explica el actor. “Nos caímos bien
desde el principio y cuando Nicole se incorporó supe que iba a
ser un proyecto realmente interesante”.
Para
Shainberg, Robert Downey era el actor ideal para encarnar a
Lionel, un hombre sofisticado y carismático: “No me interesaba
para nada que Lionel fuera el típico ‘freak’: retraído,
solitario y aislado, un tipo tan maltratado por el mundo que
cualquier contacto le aterroriza. No es así. Lionel es sexy. Es
un hombre fuerte y quiere que la relación entre él y Diane sea
maravillosa. Así que Lionel tenía que poseer belleza. No quería
que fuera una personaje angustiado ni pesado porque Diane
descubre muchas cosas a través del él, incluyendo una cierta
picardía”.
“Lo que sí
quería era que aportara ternura, sensibilidad, un carácter
abierto, sorpresa y amor. Downey tiene todo eso. Le miras y te
conmueve. Con su mirada líquida, sus movimientos elegantes y su
ingenio, era el actor perfecto para Lionel”.
Por su parte,
Downey describe a Lionel como “alguien que lleva toda la vida en
el espectáculo de los ‘freaks’ y ahora está más o menos
retirado. Está casi en paz con el otoño de su vida y en este
momento decide ofrecer una especie de misterio creativo a esta
mujer, Diane Arbus, de la que se enamora a primera vista”.
Ty Burrell,
un conocido actor de teatro, da vida al marido de Diane, Allan
Arbus. Shainberg comenta que este papel es el más difícil: “Es
el más normal. Es un tipo corriente pero juega un papel
importante porque Diane se está distanciando de él. Entonces era
esencial conseguir el actor apropiado y Ty no sólo está a la
altura de Nicole y Robert sino que es ideal para el papel de
Allan”.
Burrell cree
que Fur es una historia sobre el heroísmo: “Veo a Diane Arbus
como una heroína, una heroína extraña que está dispuesta a hacer
los sacrificios necesarios para encontrar su verdadero yo. En el
guión también vi una especie de heroísmo en Allan Arbus que
quiere lo mejor para su mujer y está dispuesto a comprometerse
con ello. Todos deseamos lo mejor para las personas que queremos
pero no siempre nos comprometemos, especialmente si creemos que
vamos a perderlas en el proceso”.
Completan el
reparto los veteranos actores Jane Alexander y Harris Yulin en
el papel de los padres de Diane, los adinerados peleteros
Gertrude y David Nemerov. Shainberg comenta que Jane Alexander
había dirigido la Fundación Nacional de las Artes y durante años
trabajó en la Casa Blanca: “Conoce bien a las personas como
Gertrude Nemerov y no había duda acerca de su capacidad para
interpretarla brillantemente. Harris Yulin también tiene
muchísima experiencia y sabe perfectamente lo que hace”.
Jane
Alexander conocía a los Arbus: “Yo era amiga de Allan sobre
todo. Cuando conocí a Diane acababa de dejar de trabajar con
Allan. No sabía exactamente lo que hacía pero sí que le
interesaba pasar mucho tiempo en la calle con la cámara colgada
del cuello. Con respecto a la película, no la veo como la típica
biografía. Y me parece mejor así porque el trabajo de Diane, y
ella misma, tiene un componente de fantasía que el planteamiento
de la película capta perfectamente. Y si vas a hablar del
espíritu creativo de alguien qué mejor forma de hacerlo que
entrar en el fabuloso mundo de su mente”.
Yulin también
admira el estilo poco ortodoxo de Fur: “Es innovadora porque
utiliza ciertos elementos de la biografía de Diane Arbus – es
decir, sus padres, su marido, sus hijas y su situación – pero
también incluye un personaje completamente imaginario para
representar el otro mundo que le atrae y donde al final entra”.
Yulin también estuvo encantado cuando descubrió que iba a
colaborar con Jane Alexander: “Jane y yo hemos trabajado juntos
varias veces y hemos hecho de marido y mujer en cuatro
ocasiones. Es una gran amiga y una actriz estupenda”.
Tras
confirmar a los protagonistas, los productores organizaron una
prueba general para reunir al círculo de extraordinarios amigos
de Lionel. Shainberg buscaba actores que no resultaran
familiares de otras películas o programas de televisión y
rechazó la posibilidad de utilizar los efectos especiales.
Quizás el mayor reto fue el papel de Althea, la amiga sin brazos
de Lionel. La encarna una irlandesa sin brazos llamada Mary
Duffy. “Nunca había rodado una película”, recuerda el director,
“pero nos envió una cinta que nos dejó alucinados. La invitamos
a Estados Unidos y hablamos de la película. Era importante que
estas personas fueran reales porque no queríamos elegir a una
actriz y luego quitarles los brazos a través de la tecnología
digital. Quiero que los espectadores sepan que son personas
reales y que la película no tiene trucos”.
Fur se rodó
en Nueva York a lo largo de 57 días, de principios de mayo hasta
primeros de agosto 2005. Aunque filmaron en localizaciones
exteriores e interiores de la ciudad, la mayoría de estas
últimas se rodaron en el estudio Steiner en Brooklyn. Shainberg
colaboró estrechamente con el equipo creativo, encabezado por el
director de fotografía Bill Pope, la diseñadora de producción
Amy Danger y el diseñador de vestuario Mark Bridges, con el fin
de crear un paisaje cinematográfico donde lo real y lo
fantástico pudieran coexistir de modo creíble. El apartamento de
Lionel contiene referencias sutiles a ‘Alicia en el País de las
Maravillas’, como la taza de té que le espera a Diane cuando
llega y el conejo que Lionel tiene como mascota. Pero se
cuidaron mucho de no pasarse, según nos explica Shainberg: “Si
lo exagerábamos, Lionel ya no iba a parecer una persona real que
se traslada al edificio de Diane. Teníamos que dar la impresión
de que está en juego algo muy real y muy vital. Y alguien por
quien Diane está dispuesta a abandonar a su familia. Pero al
mismo tiempo Diane tenía que sentirse maravillada, como una niña
que deja el mundo conocido para adentrarse en otro desconocido.
Ese asombro y la transformación que se lleva a cabo en su
interior conduce a esa especie de cuento de hadas que en todo
momento está contrarrestado por el mundo real”.
La revelación
de la naturaleza peluda de Lionel hace alusión a La bella y la
bestia, de Jean Cocteau, que Shainberg reconoce como una gran
inspiración. El modo de presentar la Bestia en esta película
también influyó en el retrato de Lionel en Fur. Pero la
credibilidad era tan importante como la belleza. Para
conseguirlo los productores contrataron al mago del maquillaje
Stan Winston. El productor Andrew Fierberg cuenta que cuando
hablaron con Winston sobre el aspecto de Lionel subrayaron su
deseo de que no fuera una caricatura de una persona con pelo
sino una persona muy real con una personalidad muy individual.
“En cuanto vimos a Robert con el maquillaje completo creado por
Stan Winston, donde todavía destaca la cara y los ojos de
Robert, supimos que todo iba a salir bien”.
Crearon
aspectos distintos para los tres mundos que se ven en la
película: la casa de los Arbus, el apartamento de Lionel y el
mundo exterior explorado por Diane y Lionel. El color, la luz y
la textura jugaron un papel clave, según explica Shainberg: “Por
ejemplo, las paredes del piso de los Arbus tienen un brillo
frío, como si el piso llevara una máscara. Pero cuando vamos al
apartamento de Lionel vemos que se ha caído la pintura,
mostrando las distintas capas. Es una ambientación más cruda,
más directa, y las batas que lleva tienen dibujos interminables
que sugieren la complejidad laberíntica del mundo al que llevará
a Diane. Todo ello contrasta con la ropa y las superficies más
sencillas en el piso de los Arbus”.
Finalmente,
los dos mundos de Diane chocan cuando Lionel insiste en conocer
al hombre que ha pasado los últimos 15 años con la persona a la
que adora. “Hay algunas escenas magníficas donde a un lado de
Diane se sienta su marido y al otro el hombre que le intriga”,
comenta Nicole Kidman. “Y ella está en medio. Me encantó la
forma en que Steven compuso esas escenas porque contienen humor
e ingenio, además del conflicto personal de Diane”.
Ver a Kidman
y Downey trabajando juntos fue una experiencia inolvidable para
Steven Shainberg: “Creo que simplemente se adoran. Ambos tienen
un talento increíble y son muy abiertos, llenos de vida. Creo
que para Robert es el papel de su vida y dio lo mejor de sí
mismo. Nicole estuvo muy comprometida con interpretar a Diane
del modo que habíamos hablado, es decir, basándose en lo que
ella consideraba más importante de Arbus”.
“Hablando de
la metáfora de ’Alicia en el País de las Maravillas’”, señala
Robert Downey, “Kidman realmente se ha superado. Siempre he
admirado su capacidad y su amplitud de registros pero durante el
rodaje me di cuenta de que estaba trabajando con una de las
actrices más inteligentes, intuitivas y técnicamente dotadas de
la historia. Y muy guapa también, por si no lo habías notado”.
Kidman tiene
la misma apreciación de su compañero de reparto: “Robert era
perfecto para esta película porque es muy seductor e
imprevisible. Y tiene unos ojos preciosos que hablan sin
necesidad de diálogos. Creo que ha sido una experiencia nueva
para él porque sus personajes son a menudo muy habladores. Es
muy inteligente y es capaz de envolverte en una red con sus
palabras. Pero en esta película se expresa con la presencia y el
corazón. Fue muy abierto conmigo, algo que aprecié muchísimo
porque era esencial en una película como Fur. Me alegro de haber
tenido la oportunidad de trabajar con él porque es una persona
única”.
La actriz
también agradeció su colaboración con Shainberg, que empezó con
una serie de conversaciones antes de su llegada a Nueva York:
“Hablamos de nosotros mismos y nos contamos cosas”, recuerda
Kidman. “Así que surgió una cierta intimidad antes de comenzar
el rodaje. Steven me pareció muy cálido, amable y estimulante.
Tiene una visión clara de lo que quiere pero permite
desarrollarte dentro del marco establecido”.
Para Downey
es imposible no querer a Shainberg: “Es increíblemente
apasionado, muy preparado y tremendamente divertido. Hace que
confíes en él. Era un proyecto muy ambicioso y arriesgado e
imposible de imaginarlo sin él y Nicole. Nuestra colaboración
fue muy intensa, relajada y fraternal pero también exigente”.
Shainberg
concluye diciendo lo siguiente: “A todos nos importaba mucho
esta película. Todos queríamos honrar a la fotógrafa que amamos,
a la Diane Arbus que tanto queremos”.
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