CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Renny Harlin
es
incombustible. Su carrera está plagada de fracasos y, a pesar de
ello, es uno de los pocos directores que sigue trabajando en
producciones de considerable presupuesto. Tan sólo una de sus
películas, la secuela de "Jungla de cristal", rebasó los cien
millones de dólares en los Estados Unidos, pudiendo también
calificarse de éxitos "Máximo riesgo" y "Deep blue sea", aunque
lo que abundan en su filmografía son los tropiezos, caso de "La
Isla de las Cabezas Cortadas" y "Memoria letal" (con fracasos
menores, otros realizadores encuentran dificultades para que los
grandes estudios vuelvan a contratar sus servicios).
"La alianza del mal" nos presenta a
cuatro jóvenes que, a causa de su linaje, poseen unos poderes
que de vez en cuando utilizan para divertirse. Eso sí, han de
tener cuidado con su uso, puesto que resultan adictivos y, ya se
sabe, no conviene convertirse en una especie de Anakin
Skywalker, en un Lucius Malfoy cualquiera o, peor aún, en un
deforme Gollum. A quien no parecen importarle mucho estos
peligros es a un nuevo muchacho que llega a la academia en la
que estudian dichos amigos, siendo su objetivo el de adueñarse
de los dones de uno de los chavales, quien, en un alarde de
originalidad, descubrimos que es un elegido dentro de su
estirpe.
Partiendo de un argumento estirado a más no poder, el filme se
asemeja a un capítulo de una serie de televisión de carácter
sobrenatural,
introduciéndose fragmentos de relleno para completar los
alrededor de noventa minutos que dura la cinta. Para ello, al
guionista no se le ocurre otra cosa que servirnos en bandeja un
producto para adolescentes protagonizado por chicas preciosas y
muchachos con cuerpo de gimnasio, enmarañando la narración con
una mezcolanza en la que tan pronto creemos estar viendo "El bar
Coyote", una empalagosa cinta romántica, una película de
jovenzuelos que parecen superhéroes y, cómo no, una descafeinada
obra de terror en la que no faltan los sobresaltos que se
intuyen sin dificultad y las tormentas de eternos resplandores.
Harlin es un eficaz artesano y ha
aceptado con naturalidad su nueva posición en la industria de
Hollywood, de ahí que al menos podamos agradecerle que,
técnicamente, "La alianza del mal" sea una película digna. Ahora
bien, lo que en verdad quiere el espectador que se atreve a
echarle un vistazo a una producción de estas características es
un poco de movimiento, y eso es algo que no acontece hasta el
final del relato, justo cuando asistimos al típico
enfrentamiento entre el bueno y el malo de la función. En medio
contemplamos alguna que otra escaramuza, pero no es nada que no
hayamos observado ya en multitud de series de televisión (de
hecho, los efectos especiales del filme son bastante discretos).
Todo ello se "adereza" con la música de Tomandandy, quienes se
desmelenan en las peleas y escriben una ruidosa partitura.
Respecto al elenco, está formado por
intérpretes desconocidos para el público, siendo risibles
algunas de sus actuaciones (Sebastian Stan,
por ejemplo, recurre al histrionismo para que nos percatemos de
la villanía de Chase). En su descargo podríamos alegar que, con
los diálogos tan simplones que sueltan por su boca los
personajes a los que dan vida, no es de extrañar que su trabajo
sea tan ramplón. En definitiva,
un título flojo, repleto de carencias, insustancial y, lo que es
peor, que ni siquiera entretiene.
Calificación
película:
    
Calificación banda sonora
original:
    
Imágenes
de "La alianza del mal" - Copyright © 2006
Screen Gems, Lakeshore Entertainment, Sandstorm Films y Spacedog.
Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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