CÓMO SE HIZO "MUJERES EN
EL PARQUE"
Notas de producción ©
2006
Alta
Films
Notas del director
Mucho antes que pensar en una historia, perseguir un argumento,
encontrar una trama, voy en busca de los personajes. Como
hicimos en Nubes de verano, Manuel Hidalgo y yo hemos ido
construyendo minuciosamente los personajes de MUJERES EN EL
PARQUE. Hablamos de ellos hasta conocerlos muy bien, los vemos.
Tienen que hacerse reales ante nuestros ojos. Si sólo se piensa
en el argumento, si conviertes a los personajes en sus títeres,
no serán creíbles jamás. Pensamos, primero, en el “cómo son”, y
sólo, más adelante, en el “qué sucede”. Huir de los mensajes,
una necesidad primordial. El mensaje, la metáfora, están reñidas
con la reproducción de la realidad. La vida carece de
significado único. En sí misma, no “quiere decir nada”. La vida
de los seres humanos no posee una coherencia, una organización
previa. Nos hemos acostumbrado a un cierto orden ficticio que
damos por bueno; por miedo al caos que nos rodea, supongo.
MUJERES… no es una película
de denuncia social, ni un alegato contra nada en especial. A
fuerza de buscar un contenido que entienda rápidamente el
espectador, nos olvidamos de dar libertad a los personajes. Tal
vez porque tenemos miedo a la hora de explicar la película.
Parece que siempre hay que enfrentarse, con éxito, a la pregunta
“¿qué ha querido decir con esta historia?”. Hablar de la
condición humana nos parece poca cosa, en un mundo saturado por
enunciados periodísticos con grandes titulares de actualidad.
Al igual que en Nubes de
verano, los personajes de MUJERES EN EL PARQUE guardan un
secreto, un pequeño misterio. Siempre hay algo que se nos
escapa, que no podemos entender en las vidas de los otros. Somos
un misterio para el otro, siempre.
“¡No hay quien te entienda!”
es una frase común en nuestro vocabulario. En MUJERES EN EL
PARQUE se oye decir muchas veces. Los personajes hacen el
esfuerzo de tratar de entender al otro. Intuyen, tal vez, que,
tras ese esfuerzo, se esconde la explicación de muchas cosas de
su vida. Por ejemplo, los adultos de la película aceptan su
edad, pero no quieren tener un pasado. Los jóvenes, en cambio,
carecen de pasado, y quieren saber en qué consiste eso, qué se
esconde tras él. Ése es uno de los misterios…
MUJERES EN EL PARQUE esconde
tras sus imágenes una historia de amor. En este caso, narrada en
su fase final. Pero, aun cuando ya no quede nada, tras una larga
historia de amor parece perpetuarse una marca en la posterior
relación de los personajes. Es como la huella de un animal en el
bosque. Si es profunda, hasta la lluvia tarda en borrarla del
todo. Al fin y al cabo, nosotros mismos somos animales heridos.
Como en "Nubes de verano", a
la hora de las referencias, he seguido apoyándome casi más en la
literatura que en el cine. Los cuentos de Chéjov, los de Raymond
Carver, siguen siendo una guía imprescindible para mí. Por
supuesto, no hablo de adaptaciones, sino de un “espíritu de la
letra”. La manera en que ambos escritores construyen sus
personajes, la forma en que las conductas de éstos influyen
sobre sus actos —a pesar de tratar de evitarlo constantemente—,
son una guía decisiva en mi trabajo. Por otro lado, la
literatura de estos autores está llena de imágenes.
MUJERES EN EL PARQUE
transcurre, en su totalidad, en la ciudad de Madrid. Se puede
decir, con justicia, que la ciudad es un protagonista más de la
historia.
Mi relación con Madrid ha
sido, desde siempre, una relación de amor-odio. Si me siento
obligado a definirme sobre la ciudad rápidamente, tiendo a
hablar mal de ella en su conjunto. Sin embargo,
contradictoriamente, supongo, quedan lugares, rincones, algunas
calles y parques, que todavía disfruto visitando, o
encontrándome en ellos en un paseo no premeditado. Algunos de
esos lugares están en la película. Las imágenes quieren ser un
homenaje a éstos.
Al igual que me gusta buscar
los matices de los personajes, me divierte encontrar los matices
de una ciudad que no termino de entender. Sí, eso debe de ser.
No me entiendo bien con ella. A veces pasan estas cosas.
Sigo pensando que, al
contrario de los modelos sociales con los que se comercia en la
actualidad (seguridad, poder, fuerza, dureza de carácter…), la
fragilidad define a la naturaleza humana. La verdadera ficción
de nuestros días se esconde tras nosotros mismos, en nuestra
vida diaria. Las apariencias engañan más que nunca. Esa
fragilidad sobrevuela a todos los personajes de la película,
antes o después.
He vuelto a basarme en seres
reales, en vivencias reales, a la hora de crear los personajes
de MUJERES EN EL PARQUE. Simplemente, me siento más cómodo
sabiendo que Daniel, Ana, Clara, Mónica y los demás andan por
ahí, viviendo su vida. Me gusta imaginar qué sucedería si, en
alguna ocasión, los personajes de ficción se encontraran con los
reales en alguna sala de cine. ¿De qué hablarían, si es que
llegaran a hablarse? ¿Se reconocerían los personajes reales en
los de ficción? ¿Y a la inversa?
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Mujeres en el parque" - Copyright ©
2006 Tornasol Films. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos
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