CÓMO SE HIZO "LA FUENTE DE
LA VIDA"
Notas de producción ©
2006
Hispano Foxfilm
2. El reparto
Con una sólida guía temática
fijada, Aronofsky empezó a diseñar la motivación para un
personaje que iba a tratar de hallar apasionadamente la Fuente.
Thomas Creo, como conquistador, científico y astronauta, tiene
un objetivo y una pasión muy singulares. Pero para contar la
historia de un hombre que rechaza aceptar su destino, o el
destino de aquéllos a los que ama, podría presentar un reto
incomparable. “Es difícil contar una historia sobre la búsqueda
de la inmortalidad únicamente en el presente. Esa es la razón
por la que la historia de Thomas transcurre en los siglos XVI,
XXI y XXVI”, declara Aronofsky, puntualizando que “‘La fuente de
la vida’ no es una película sobre un viaje en el tiempo en un
sentido tradicional. Es más como tres períodos de tiempo
interconectados, donde los personajes personifican tres partes
diferentes de la misma persona”.
Aunque el
intervalo de mil años da mayor envergadura a la historia épica
de Thomas, el tiempo es también su más grande enemigo. Las tres
historias del filme suponen una carrera contra el reloj en favor
del amor. A Tomas el conquistador se le ha encargado encontrar
la Fuente de la Eterna Juventud para proteger a su reina de un
vengativo enemigo que ha jurado destruirla. Tommy el científico
está tratando de encontrar una cura para el cáncer que sufre su
mujer antes de que éste la mate. Y Tom, que ha vivido más tiempo
que el común de los mortales, está tratando todavía de encontrar
una manera de volver a reunirse con su amor perdido.
“En su
esencia, ‘La fuente de la vida’ es una historia de amor muy
sencilla sobre la pérdida de un ser querido y sobre lo que eso
te enseña”, señala Aronofsky, destacando que “en cada una de sus
personificaciones, Thomas ama a Izzi tan profundamente que hará
cualquier cosa que estuviese en su mano para mantenerla con
vida. De lo que no se da cuenta es de que al tratar
inexorablemente de hallar una forma de que estén juntos para
siempre, está perdiendo la oportunidad de disfrutar de la vida a
su lado”.
El personaje
de Tomas / Tommy / Tom es complejo. Ama sin límites; pretende
controlar algo que no se puede. Necesita aprender a resignarse.
El actor que lo interpretara iba a necesitar un amplio registro
y mucha energía y mucho vigor para darle vida. Aronofsky
encontró a ese actor en Hugh Jackman, que saltó a la fama con su
retrato del fiero superhéroe mutante Lobezno en la saga “X-Men”
antes de conquistar Broadway con su interpretación de del
cantante y letrista Peter Allen en “The Boy from Oz”. Su
interpretación del “Hijo predilecto de Australia” le reportó a
Jackman un Premio Tony, además de promover su estatus como gran
estrella del cine y el teatro.
“Me invadió
una gran sensación de esperanza cuando leí por primera vez el
guión”, dice Hugh Jackman. “La historia presenta un mito
moderno. Tal como lo entiendo yo, los mitos son historias
contadas para ayudarnos a entender el significado de la vida. Y
a la postre, esos asuntos resultan inexplicables, de modo que
creamos historias que nos llegan al corazón y nos hacen parecer
que los entendemos. Estas fábulas quizás no tengan significado
desde el punto de vista científico, pero de alguna manera nos
explican el mundo. Eso es lo que ‘La fuente de la vida’ hizo en
mí. Existe en esos tres mundos fantásticos, pero los esfuerzos
de Thomas son muy humanos”.
“En uno u
otro momento, Thomas aparece en todas y cada una de las escenas
de la película, y en esencia, los tres papeles son el mismo
hombre. Hubiera sido dichoso interpretando cualquiera de los
tres en películas diferentes, así que poder interpretarlos todos
de golpe en una sola cinta era una extraordinaria oportunidad
que no podía dejar pasar. Por eso dormí a la puerta de Darren
hasta que me dio el trabajo”, se ríe.
El entusiasmo
de Jackman no pasó desapercibido. “Sabíamos que iba a ser un
papel muy intimidante, debido a la dificultad de las
transiciones física y emocional”, recuerda Eric Watson. “El
actor que interpretara el papel tenía que estar preparado para
ese tipo de compromiso”.
Irónicamente,
fue su papel teatral, cantando y bailando, de una leyenda —no el
del rudo superhéroe Lobezno— el que convenció a Aronofsky de que
Jackman era el actor idóneo para el papel. El director habló por
primera vez con él de interpretar a Thomas Creo tras verle
actuar en el teatro en “The Boy from Oz”.
“Hugh tenía
un carisma y una presencia enormes en el espectáculo”, dice
Aronofsky. “Estaba actuando delante de 3.000 personas y parecía
como si estuviera a tu lado. Le di en guión entre bambalinas y
me llamó a la mañana siguiente diciéndome que quería hacer la
película. Todos estábamos muy entusiasmados a la hora de contar
esta historia, así que cuando Hugh se unió al proyecto, sabíamos
que iba a estar perfecto”.
Watson añade:
“Hugh se había comprometido a actuar en la obra ocho meses más,
así es que tuvimos que esperarle. Durante ese intervalo, Darren
y Hugh trabajaron juntos todas las semanas en el único libre que
tenía sin funciones para desarrollar su personaje. Así que
cuando llegó al rodaje, Hugh ya era Thomas Creo”.
“El personaje
era fantástico”, dice el actor. “Tomas el conquistador tiene una
pujanza increíble y muestra una pasión inaudita. Su devoción por
la reina es lo que impulsa su vida. Cuando ella le encarga la
misión de encontrar la Fuente de la Eterna Juventud, él es como
una flecha lanzada desde un arco. Va a encontrarla. Es tenaz y
no piensa claudicar”.
Lo mismo se
puede decir de Tommy, la contraparte del siglo XXI del
conquistador. “Tommy es un científico. Mira la muerte como si
fuera una enfermedad que puede ser curada”, continúa Jackman.
“Su mujer, Izzi, está tratando de decir a Tommy que quizás la
muerte forma parte de alguna manera parte de nuestro código
genético, y de que a lo mejor pasar, por ella es parte de
nuestro crecimiento como seres espirituales. Todo lo que Tommy
sabe es que tiene una misión: Su mujer se está muriendo, él la
ama y quiere estar con ella, así que debe acabar con la muerte”.
Jackman
piensa que ese mismo amor consume a su personaje del siglo XXVI,
Tom Creo. “Una vez que Izzi ha muerto, encontramos a Tom
flotando en el espacio con La fuente de la Vida. En cierto modo,
ha cambiado su amor por Izzi por su amor hacia el Árbol. Ella
está viva en la medida que lo está el Árbol. Al final se da
cuenta de que no puede salvarla, pero sí salvará el Árbol. Izzi
le ha contado a Tommy la historia de Xibalba —que cuando explote
las almas que hay allí renacerán. Tom espera que viajando hasta
allí con el Árbol, él e Izzi podrán estar juntos de nuevo”.
Es el
testamento final a un ser querido, y Tom confía ciegamente en
ello. Pero incluso cuando viaja a través del espacio, Tom está
tratando de burlar a la muerte. Han pasado casi mil años y
todavía no ha captado la lección que su mujer está tratando de
hacerle llegar.
“Tommy sabe
que la muerte es real, entiende que es algo que ocurre”, dice
Jackman, “pero quiere saber porqué tiene que suceder. Hace
cientos de años la media de la esperanza de vida de los seres
humanos se cifraba en cuarenta años; ahora son ochenta. Así que
por qué no pueden ser doscientos, ¿o cuatrocientos? ¿Por qué no
podemos solucionar este problema de que la vida termine con la
muerte?”.
Tratar de
encontrar la respuesta a esta pregunta termina provocando en
nuestro personaje principal su pena más grande. “Al final, Tom
está apesadumbrado porque no ha sido capaz de salvar a Izzi, y
está aún más afligido al no haber pasado más tiempo de calidad
con ella mientras estaba viva. Pero él es una persona
emprendedora, un conseguidor, así que no ceja en su empeño”.
Aronofsky
comparte esta opinión: “Tom necesita mucho más tiempo que Izzy
para entenderlo, pero a la postre termina por entender esta
peripecia vital”.
Jackman no
sólo iba a tener que lidiar con las intrincadas transiciones
emocionales de interpretar un triple papel, sino que también
tendría que adaptarse físicamente a cada una de las fases de la
película. La historia que tiene lugar en España es todo un
desafío, cuando Tomas lucha a su manera en un templo maya contra
un soldado con una espada flamígera. Para las secuencias en el
futuro, Jackman tuvo mucho que aprender. Estudió tai chi y yoga
durante catorce meses para estar preparado para el papel. El rol
futurista también requirió que el actor se rapara la cabeza.
Aronofsky
señala: “Hugh estaba deseoso de darnos todo lo que necesitáramos
para hacer que Tommy cobrara vida; pero para que la historia
prosperara, tienes que creer que Tommy y Izzi se aman a carta
cabal”.
La búsqueda
de Aronofsky de alguien que encarnara al continuo amor de Tom
terminó con Rachel Weisz, la actriz ganadora de un Oscar en 2005
por su papel en “El jardinero fiel”. Weisz interpreta tanto a
Isabel, reina de España, como a Izzy, la mujer enferma de Tommy
Creo, en la historia que transcurre en nuestros días.
“El guión era
uno de los más estimulantes que nunca haya leído”, declara la
actriz. “Era muy emotivo e invitaba a la reflexión —me eché a
llorar como un bebe después de leerlo”.
A Weisz le
motivaba especialmente la peripecia vital de su personaje en el
presente. “Izzi es una persona común y corriente. Se rebela al
principio al hecho de que va a morir más pronto de lo que
desearía, pero a la postre acepta su destino y lo afronta. Creo
que es muy valiente”.
Aronofsky
coincide. “A todos nos gustaría enfrentarnos a la muerte como lo
hace Izzi. Está en lo mejor de la vida y va a tener que dejar a
todos a los que ama detrás, pero logra hacerlo con elegancia”.
“Si yo
estuviera en su posición, me encantaría tener el coraje para
comportarme como lo hace Izzy”, dice Weisz. “Hay mucha gente que
se va pataleando y gritando”.
Para crear un
personaje con la fortaleza emocional para hacer así la
transición de la vida a la muerte, Aronofsky y su colaborador
Handel hablaron con enfermeras que, de forma regular, cuidan a
enfermos terminales. Handel manifiesta que “en general sugieren
que la gente llega de alguna forma a aceptar su propia muerte,
aunque sólo sea un respiro antes de que ésta tenga lugar”.
Aronofsky lo
corrobora: “Dijeron que a menudo son las familias de los
pacientes terminales los que más dificultades tienen para
aceptarlo”.
Ese es el
caso de Tommy, que preferiría evitar presenciar la agonía y
muerte de Izzy antes que aceptar el hecho de que va a fallecer a
causa de su enfermedad. Dice Weisz: “Cuando Izzi le da a Tommy
su manuscrito y le pide que lo termine, es su forma de decirle
que aprenda a valerse por sí mismo, a no sentirse culpable al no
haber sido capaz de salvarla. Que aprenda a aceptar su propia
condición mortal y a encontrar la paz. Que por primera vez, que
no tenga miedo”.
“Izzi quiere
que Tommy viva la muerte con ella”, añade Handel. “Desea
compartir este momento tan significativo con la persona con la
que ha pasado su vida. Quiere morir con Tommy presente, no
ausente”.
“Justo desde
el comienzo, Izzi le dice a Tommy, ‘Vale, sé que me voy a morir
y lo acepto, pero ¿estarás a mi lado en ese trance?, ¿mirarás
las estrellas a mi lado, leerás mi libro y pasearás conmigo con
la primera nevada?’”, dice Watson. “Pero Tommy no lo puede hacer
porque piensa que si acepta que se muere es como si le fallara a
Izzi, así que sigue luchando”.
“Para Tommy,
se trata de la esperanza versus la aceptación”, clarifica
Jackman. “Si alguien cae enfermo, tienes que hacer que se ponga
bueno. Tommy necesita ser optimista por Izzi; tiene que creer
que la puede salvar”. De hecho, quizás sea la única manera de
que Tommy se salve a sí mismo.
Weisz resume
así su relación. “Tommy e Izzi mantienen una relación muy
estrecha y madura. Ella está asimilando su situación y ahora
está allí pacientemente, diciéndole con todo el cariño del
mundo: ‘Déjalo así, vive la vida —vive a tope y muere a tope.
Todo el coraje que estás poniendo en luchar con la muerte y para
protegerme, úsalo para mirar de cara a la muerte, porque es una
gran liberación”.
También
formando parte del elenco de la película se encuentra la actriz
ganadora del Oscar, el Globo de Oro y el Tony, Ellyn Burstyn,
que obtuvo su sexta nominación a los Oscars por su
interpretación en la película de Aronofsky, “Réquiem por un
sueño”. En “La fuente de la vida”, da vida a la mentora de
Tommy, la Dra. Lillian Guzetti, que también comparte una
especial afinidad con la Izzi de Weisz. “Ellen me dijo que si
tenía un papel para ella en esta película, lo cual estuvo
realmente bien, porque había escrito a Lilly teniéndola a ella
en mente”, dice Aronofsky. “Conecta mucho a Tommy con Izzi”.
“Lilly ha
sido mentora de Tommy y amiga de Izzi”, señala Burstyn. “Creo
que admira la mentalidad de Izzi a la hora de enfrentarse con la
muerte y quiere ayudar desesperadamente a Tommy para que esté
con su mujer en esos momentos finales. Intenta transmitir eso,
aunque Tommy no le escuche. Y pese a ello, Lilly y Tommy son los
dos científicos, de modo que puede identificarse también con él.
Sabe que pedir a Tommy que deje de luchar y acepte la enfermedad
de su mujer es como pedirle que reniegue de una parte de sí
mismo”.
Burstyn, como
sus compañeros de reparto, se sintió fascinada por los temas que
abordaba la película. “Son universales. Con certeza, hacemos
todos lo que podemos para evitar mirar a la muerte, mientras que
otras culturas sin embargo se focalizan en ella. Los budistas
meditan sobre la muerte. De forma consciente, recuerdan que cada
momento que vivimos ha pasado antes de que nos demos cuenta de
que lo ha hecho. Intentar aferrarnos al momento por miedo a
perderlo es vivir en un estado de muerte, porque la única manera
de estar vivo es vivir el presente”.
3.
Crear los mundos
>>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "La fuente de la vida" - Copyright © 2006
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