CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Luego de un
largo y tortuoso período de producción "La fuente de la vida"
finalmente encontró su camino a la pantalla grande, pero en una
forma mucho más modesta de lo que el director
Darren Aronosfsky inicialmente
concibió. No obstante, a pesar de que la producción fue menos
elaborada, los conceptos que maneja y las emociones que
transmite siguen siendo épicas y universales.
La trama se desarrolla ostensiblemente
a lo largo de mil años: en el siglo dieciséis encontramos al
conquistador español Tomás Creo (Hugh
Jackman) buscando el Árbol de la Vida para vivir
eternamente con su amada, la reina Isabel (Rachel
Weisz). En el siglo veintiuno, conocemos a Tommy
Creo (Hugh Jackman), investigador farmacéutico que trata de
encontrar una medicina milagrosa para curar el tumor cerebral
que está matando a su esposa Izzie (Rachel Weisz); y en el
siglo veintiséis tenemos a una especie de astronauta/monje
(Hugh Jackman) dirigéndose en su esférico transporte a la
nebulosa de Xibalba con un enorme árbol y sus memorias como
única compañía.
Como una pintura o una escultura, "La
fuente de la vida" no busca contar una historia convencional,
sino sugerir ideas y emociones que deben ser interpretadas por
el espectador. Quizás esas ideas no sean particularmente
novedosas o relevantes, pero al menos hay que apreciar la
increíble dirección de Aronofsky y su diestro manejo de la
técnica cinematográfica, por medio de la cual logra una historia
coherente que no necesariamente entendemos en un plano
intelectual, pero sí en uno emotivo. En otras palabras: ¿estamos
viendo a los mismos personajes a lo largo de 1000 años? Tengo
mis teorías, pero prefiero callármelas, porque no hacen falta
explicaciones lógicas para apreciar "La fuente de la vida".
Quizás todo sea una metáfora del proceso de aceptar la muerte de
un ser querido; quizás sea una saga de ciencia ficción que
culmina en una lejana estrella; quizás sea simplemente una
fábula que nos muestra que la inmortalidad no es vivir para
siempre, sino integrarse al proceso natural de renovación que
aplica a todos los seres vivos. Bueno, quizás no pude callar mis
teorías.
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Creo que
Darren Aronofsky corre el riesgo de ser víctima de su propio
éxito. La excelente recepción crítica de sus películas previas –"Pi. Fe en el caos"
(1998) y
"Réquiem por un sueño"
(2000)– estableció un estándar de intensidad narrativa y fervor
dramático que su nueva propuesta (romántica, además de todo) no
logra alcanzar. De cualquier forma, creo que "La fuente de la
vida" es una clara muestra del talento de Aronofsky como
director, aunque sus dotes como guionista se hayan quedado
cortas. O tal vez hay que achacar la culpa a los miopes estudios
hollywoodenses que hace años cancelaron la producción de la
cinta, cuando era un enorme proyecto que iban a estelarizar Brad
Pitt y Cate Blanchett. Quizás un presupuesto más elevado y una
producción más pulida hubieran logrado el épico espectáculo
visual que respaldara el drama de los protagonistas. Supongo que
nunca lo sabremos.
En fin, "La
fuente de la vida" muestra algunas fallas en su guión y en su
manufactura, pero, por debajo de esos disculpables tropiezos, se
aprecia una historia fascinante, contada con tal solidez y
precisión, que trasciende la ambigüedad de su argumento. Y,
si todo eso falla, al menos quedan las extraordinarias imágenes
y la firme visión de un director que no teme fallar para aplacar
su ambición narrativa. Siempre preferiré eso en vez de alguna
anónima y rutinaria película que no tenga nada que decir.
Calificación:
    
Imágenes
de "La fuente de la vida" - Copyright © 2006
Regency Enterprises, Warner Bros. Pictures, Protozoa Pictures y New Regency Pictures.
Distribuida en España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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