CÓMO SE HIZO "ALPHA DOG"
Notas de producción ©
2006
Manga
Films
2. El reparto
Una vez que el proyecto estuvo en marcha, Cassavetes incorporó a
los directores de reparto Nancy Green-Keyes y Matthew Barry, que
comenzaron a buscar a los actores con el talento más apropiado
para esos papeles. Afortunadamente, el proceso fue rápido. Se
repartieron los guiones y, a parte del tema de disponibilidades,
no hubo un solo actor que no aceptara ser parte de la
producción. Cassavetes explica su proceso para formar el
reparto: “No organizo audiciones porque no creo en ellas como
práctica. Creo que ciertos actores hacen muy bien las pruebas y
Iuego no sobresalen particularmente, mientras que hay otros que
no despuntan en las pruebas, pero luego resultan muy buenos
intérpretes. Lo que busco cuando trato de dar con alguien para
un papel es un actor que esté interesado en su personaje,
alguien que pueda comunicar el modo en que trabaja, con quien se
pueda compartir algo así como un sentido de puesta en común de
los modos de trabajar.
“Considero que sólo existen
dos tipos de actores” —sigue—. “Los que pueden hacer eso y los
que no. Si usted puede, allí estaremos. Me he equivocado en
algunas ocasiones anteriormente, y estoy seguro de que otros
también me han acompañado en ello. Pero mi estilo no tiene por
qué funcionar con todo el mundo. De hecho, hay un adagio sobre
mí: Los actores quieren ser los primeros en verme porque no
soporto rechazar a nadie. Sin embargo, he sido extremadamente
afortunado a la hora de elaborar el reparto para Alpha Dog, pues
casi toda la gente que vi primero era perfecta para encarnar sus
respectivos papeles”.
El papel del cabecilla
egomaníaco Johnny Truelove fue para el prometedor y joven actor
Emile Hirsch, que apareció en películas como Los amos de Dogtown
(Lords of Dogtown, 2005); La vecina de al lado (The Girl Next
Door (2004); Emperor’s Club (The Emperor’s Club, 2002); y La
peligrosa vida de los altar boys (The Dangerous Lives of Altar
Boys, 2002). “Emile leyó el guión y le encantó” —recuerda
Cassavetes—. “Me dijo que tenía que hacer el papel y tras
encontrarnos me convencí de que sería un gran Johnny Truelove”.
“Mi primera reacción ante el
guión fue considerar que el drama era imponente” —recuerda
Hirsch—. “Su lectura hizo que mi corazón palpitara. Me había
introducido en el mundo de esos chicos e hizo que me preguntara
a mí mismo qué haría en una situación semejante. Se trata de un
guión muy poderoso que te atrae hacia un abismo oscuro,
terrorífico, forzándote a buscar el modo de salir del mismo”.
Hirsch sabía que afrontar el
papel con tal entrega sería un gran ejercicio como actor. “Mi
personaje presenta un lado muy salvaje” —explica—. “Al
principio, Johnny resulta un engreído insoportable que tiene el
control absoluto de su entorno. Al final, lo ha perdido todo. En
ese proceso de transformación, ha perdido su energía, su
carisma, y se convierte en un muchacho anodino, por lo que en
este papel hay mucha humildad”.
Para el papel de Sonny
Truelove, el enigmático padre de Johnny y hombre de negocios que
opera en la periferia de la ley, los realizadores han tenido la
oportunidad de trabajar con el veterano Bruce Willis.
Cassavetes había esperado
poder contar con Willis, que estuviera interesado en encarnar a
Sonny, por lo que le había enviado una copia del guión al agente
del actor. “Ni siquiera estábamos seguros de tener el
presupuesto para ello, sin embargo aun así era algo con lo que
esperábamos contar.” Willis aceptó y demostró ser una presencia
dedicada por entero, tanto en el plató como fuera de él.
El guionista y director
recuerda: “Durante la preproducción, Bruce acabó efectuado tanta
investigación como prácticamente todo el mundo del film, para un
papel que hubiera podido asumir fácilmente. Asimiló al máximo el
personaje y resultó el campeón de la película”.
Sidney Kimmel añade:
“Disponer de un reparto tan sorprendente, con algunos de los
talentos más brillantes haciendo acto de presencia, junto con
veteranos tan imponentes como Bruce Willis y Sharon Stone,
testimonia el poder que tiene esta historia”.
Para Willis, la atracción que
le supuso el proyecto se explica por la combinación del
director, el tema y el reparto. Comenta: “El personaje de Sonny
me arrastró al proyecto. Ha desarrollado esa sorprendente
filosofía acerca de la vida y la familia, y cree totalmente en
su propia verdad. De hecho, debido a lo que ha sido, a lo que ha
transmitido a su hijo, contribuye en lo que acaba por pasar.
Cuando un macho alfa (alpha dog) tiene un hijo, le cría para que
también lo sea, para que asuma algún tipo de reglas con
mentalidad de grupo. El guión de Nick narra la historia con
esmero afilado y pinceladas tan sorprendentes como perspicaces”.
El tipo de relación
paternofilial entre Sonny y Johnny elimina el marco moral debido
a las opciones que Johnny ha tomado en cuanto a estilo de vida y
ética, lo que hace que nos preguntemos acerca del alcance de la
influencia de los padres y sobre las consecuencias de los
acontecimientos. “Sonny es el macho alfa definitivo, y Johnny ha
aprendido todo de él” —comenta Hirsch—. “Por lo que se refiere a
la tutela paternal, no se trata tanto de que Johnny haya sido
objeto de negligencia como de que se le haya equipado con
bazookas, mientras que el resto de chicos no”.
Una vez asegurados Hirsch y
Willis para encarnar a Johnny y Sonny Truelove, los realizadores
emprendieron la búsqueda de un grupo de actores jóvenes y con
talento para formar el grupo de Johnny. Tras encontrarse
inicialmente con Justin Timberlake, a quien conocía por haber
participado en su anterior film: El diario de Noa (The Notebook,
2004), Cassavetes supo que el actor y músico iba a ser perfecto
para el papel del carismático y agradable Frankie Ballenbacher.
“Para mí, el personaje más difícil de encarnar en esta historia
es Frankie, pues establece una amistad con el chico secuestrado
y luego tolera que sucedan los hechos” —nos explica Cassavetes—.
“Le dije a Justin que quería que fuera él quien lo hiciera, y
unos pocos segundos después me respondió que estaba dentro”.
“Nick es un guionista
increíble; tras leer el guión pensé que ésta era una historia
que la gente debía conocer” —recuerda Timberlake—. “No trata de
bandas, drogas, o chicos malos, sino de la familia y de la
tutela de los padres, o de la ausencia de ambas cosas.
Esencialmente, la historia trata sobre aquello en que puede
convertirse una situación pequeña cuando se ignoran las
posibilidades y las consecuencias”.
Timberlake se vio atraído no
sólo por el carácter pintoresco y humor inherente de Frankie,
sino también por las cuestiones éticas que la situación
planteaba. “Probablemente, Frankie es el mayor parlanchín del
grupo, así que si eso no es divertido no sé ya qué lo puede ser”
—explica Timberlake—. “También soy de la opinión que de todos
los personajes en la banda de Johnny, probablemente Frankie es
el que tiene más corazón, y no cree que se vaya a llegar tan
lejos como se llega, y eso es lo que me ganó”.
Para el papel de Elvis
Schmidt, el miembro de la banda de Johnny que permanece un tanto
outsider y ejecuta la orden de asesinar a Zack Mazursky,
Cassavetes eligió a Shawn Hatosy, a quien ya dirigió en John Q
(John Q, 2002). “El papel de Elvis era todo un reto y tenía
presente que necesitaba a alguien que no tenía que ser
únicamente bueno, sino sensacional” —comenta Cassavetes.
“Nick es un amigo muy
querido, y posee un talento sorprendente; no pierdo ninguna
oportunidad de poder trabajar con él” —explica Hatosy—. “Pero
sobre todo, se trata de que ha escrito un guión sorprendente y
creo que es una historia que debe narrarse”.
El personaje de Hatosy se
halla en lo más bajo de la jerarquía reinante en la banda de
Johnny: Soporta un mal trato y, a cambio de una deuda,
servidumbre acordada en beneficio de Johnny. Con muchos hermanos
en la cárcel, y habiéndose criado sin la figura paterna, Elvis
mira a Johnny como un hermano, y a Sonny como padre. “No creo
que Elvis se vea del mismo modo que los demás le ven; él cree
que es uno más del grupo” —comenta Hatosy—. “Cuando surge un
problema y Johnny necesita que se encargue del mismo, Elvis
siente que no sólo está pagando la deuda, sino que también es un
héroe”.
Los responsables del reparto
incorporaron a Ben Foster para el papel de Jake Mazursky, un
consumidor crónico de metanfetamina que choca frontalmente con
Johnny y activa toda la maquinaria destructiva de la historia.
“Me encontré con Ben sólo una vez, y le dije que el papel era
suyo” —recuerda el director—. “Me preguntó si deseaba que le
leyera algo, pero le dije que no era necesario. Sabía por su
trabajo que Ben aportaría a su personaje de Jake incluso más de
lo que había escrito yo”.
“Del guión de Nick, lo que me
llegaba más eran los personajes” —recuerda Foster—. “No se trata
precisamente de gente agradable, pero son chicos, y ello les
disculpa. Tratan de discernir entre ser hombres y hacerse los
gángsteres, sin darse cuenta de que la línea entre hacerse los
duros y convertirse en eso es realmente muy delgada”.
“Lo típico hubiera sido
contratar a alguien más grande para este tipo de papel”
—reflexiona Cassavetes—. “Ben es delgado, pero también ocurre
que es un actor sorprendente. Se me antojó que estaba bien ir
contra la convención estereotipada, y el resultado es bastante
estremecedor. Todo el mérito debiera ser suyo porque se
incorporó sabiendo cuál era el papel que quería. Sabía a dónde
quería apuntar, y funcionó”.
Foster era consciente de que
un delincuente reincidente como Jake sería divertido de encarnar
y funcionaría a manera de gran contraste con las tendencias
gangsteriles (y bastante pueriles) asumidas por Johnny. “Dar
vida a Jake ha sido de lo más emocionante, muy oscuro, pero
divertido” —observa Foster—. “Es adicto a la metanfetamina;
cuando te dice que te va a partir el cráneo, probablemente
cumplirá con lo dicho. Llegado el momento en que la banda de
Johnny simula -más que otra cosa- ser un grupo muy violento, el
estilo de vida de Jake se ve plenamente justificado pues él no
está simulando en absoluto; es quien parece ser. Cuando Johnny y
Jake se cruzan y se enfrentan, es como si dos mundos distintos
chocaran”.
Dos egos chocando lleva
inequívocamente a una situación que se tensa rápidamente. Ni
Johnny ni Jake van a retroceder. Pese a que habitualmente Johnny
no respondería de modo tan extremo a otro miembro de su banda,
en caso de que se viera provocado, es plenamente consciente de
que si su actitud flaquea siquiera un instante ante Jake, éste
le pisoteará sin piedad. “Cuando Jake comienza a causar
problemas, Johnny reflexiona un momento acerca de con quién se
las está teniendo” —explica Hirsch—. “Separa a Jake de los otros
y maneja la situación de modo un tanto distinto, y con mayor
determinismo”.
Ese choque desencadena una
serie de hechos como las piezas del dominó: Una escalada de
armamento de machos desenfrenados. Tras el último desquite, a
Johnny se le brinda una oportunidad, y sobre el terreno toma una
decisión equivocada sin pensar las consecuencias que a largo
plazo comportará. Mientras se dirigen a una fiesta en el
desierto, Johnny, Frankie y un amigo, Tiko, divisan al hermano
pequeño de Jake, Zack, quien acaba de esfumarse de casa para
evitar un nuevo encontronazo con sus padres. Un antojo les lleva
a secuestrarlo a modo de señuelo hasta que Jake satisfaga la
deuda.
Para el papel de joven e
impresionable Zack, Nick Cassavetes eligió a la joven estrella
emergente Anton Yelchin, quien, con diecisiete años, ya tiene en
su haber una extensa lista de títulos cinematográficos y
televisivos.
“Anton puede transmitir todas
las emociones conflictivas de Zack: Su necesidad de complacer,
su necesidad de independencia, el rechazo al modo en que ha sido
criado, la devoción por su hermano... Muchos de los personajes
femeninos tienden a tratarle como un cachorro perdido, pero no
es tan simple como parece. Ya tiene sus experiencias, pero no
está satisfecho con el lugar que ocupa en la vida, confundido
entre dejar de ser un niño y no poder ser un hombre todavía.
Anton comunica todo eso magníficamente” —comenta Cassavetes.
Estando bajo el cuidado de
Frankie, a Zack se le permite durante unos pocos días vivir el
estilo de vida de la banda de Johnny. Sin que se repare en la
situación, se mezcla con ellos, disfruta de los placeres de las
chicas del grupo y comparte sus bebidas y droga. Sin pensar
siquiera por un momento que está en peligro, Zack intenta ser
aceptado por sus secuestradores, y acaba por creer que pertenece
al núcleo interno.
“Cuando Zack resulta
secuestrado, quiere la aprobación de esos chicos porque quiere
mantenerse ajeno a sus padres y ayudar a su hermano, por lo que
no le importa pasar el rato con ellos” —explica Yelchin—. “Dado
su buen carácter, cree que no le van a hacer daño y que se está
haciendo buen amigo de ellos”.
Aunque epidérmicamente da la
sensación de que Zack dispone de padres equilibrados, que le
aprecian y procuran por él, el hecho de entrometerse
excesivamente en su vida y el deseo de que ni por asomo siga los
pasos de su hermano mayor generan el efecto opuesto, haciendo
que el chico se incline por la rebeldía. “La madre de Zack
quiere hacer lo correcto con él, pero le resulta imposible
evitar un control obsesivo, por lo que no se puede culpar al
chico de desear que desaparezca de en medio” —comenta Yelchin—.
“Aunque es fácil afirmar que si no se forma parte de la vida de
tus hijos se está ejerciendo muy mal de padres, lo cierto es que
la manera en la que te implicas en esa vida es igualmente
importante”.
Para el papel de la madre de
Zack, Olivia Mazursky, Cassavetes era conciente de que tenía que
dar con una intérprete que pudiera abordar el desespero y la
gran profundidad emocional del personaje. La halló en toda una
actriz como Sharon Stone. “Mientras escribía el guión, no
pensaba en quien iba a contratar para el papel. El personaje es
una madre terrenal que resulta un tanto ‘excesiva’ y sabía que
era algo que Sharon podía acometer. Después de que la actriz
firmara, ya teníamos todo lo básico de lo que íbamos a hacer”.
Stone comenta que el trabajo
de Cassavetes le era familiar, “habiéndose criado ambos en la
comunidad de Hollywood”; siempre le pareció un realizador
“soberbiamente capacitado y muy interesante. Me envió el guión
con una carta en la que me pedía que tuviera en consideración
este papel, que no era muy extenso, pero que para calificarlo
usaba la palabra ‘fulcro,’ es decir un punto de apoyo en el
film”.
“Sharon fue una de las
primeras actrices que se incorporó al proyecto” —recuerda el
productor Sidney Kimmel—. “Su encarnación de esta mujer herida
que lucha contra sus propios demonios está elaborada con la
intensidad, profesionalismo, y dedicación vigorosa propios del
sello de la actriz.” Efectivamente, Stone tenía que soportar
varias horas de maquillaje para una secuencia particular, dando
ejemplo de su nivel de compromiso para con el proyecto.
Para Stone, el papel de
Olivia resonó a muchos niveles, y le posibilitó un personaje con
muchas capas que disfrutó dándole vida. “Desde el momento en que
leí el guión, ponderé este papel desde dos perspectivas
distintas: Desde la de una mujer adulta que es madre, y desde la
de una adolescente, habiéndose criado en contacto con gente como
ésta, y habiendo pasado por la experiencia de verse enfrentada a
situaciones difíciles como adolescente. Al mismo tiempo, ha sido
un honor increíble y un verdadero viaje haber podido interpretar
a alguien como ella y narrar una historia como ésta. Sabía que
estábamos en buenas manos con Nick, y que él aportaría al film
una buena dosis de integridad”.
Como Willis, Stone se
zambulló en el universo de la atribulada madre. Nos explica:
“Durante mi pesquisa para dar vida a Olivia, me preguntaba a mí
misma cada pregunta legítima, dura y horrible que necesitara
responder para interpretar al personaje”.
Los realizadores completaron
su enorme reparto de conjunto con otros talentos como
Christopher Marquette, que da vida al amable y perezoso Keith;
Olivia Wilde como Angela, la novia de Johnny; Lukas Haas como
Buzz, un viejo amigo de escuela de Johnny; Amanda Seyfried como
Julie, quien ofrece a Zack su primera y auténtica experiencia;
Harry Dean Stanton como Cosmo, compatriota de Sonny; Dominique
Swain como Susan, cuya consciencia la obliga finalmente a la
acción; Alan Thicke como Douglas, el padre de Angela; David
Thornton como Butch, el padre de Ben y Zack; y Heather Wahlquist
como Wanda, la compañera de Ben.
3.
El diseño
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