CÓMO SE HIZO "APOCALYPTO"
Notas de producción ©
2006
Aurum
1. Origen del proyecto
Los poderosos reinos Mayas rigieron América durante más de 1.000
años, construyendo grandes ciudades, erigiendo pirámides que
hendían el cielo y forjando una sociedad impresionantemente
avanzada, responsable de extraordinarios logros culturales y
científicos. Luego, en un instante de la historia, todo aquel
mundo se derrumbó. Y todo lo que dejó detrás de sí fueron
algunas pirámides cubiertas por la jungla y un misterio
apasionante. Ahora, 500 años después del final de la
civilización Maya, el director Mel Gibson se aventura en este
reino inexplorado para crear una moderna aventura para la gran
pantalla que se despliega como un mito intemporal sobre la lucha
de un hombre por salvar lo que más le importa en un mundo al
borde de la destrucción: APOCALYPTO.
Como cineasta, Gibson siempre
se ha sentido atraído por las mayores, más audaces y más
imperecederas historias. Aunque comenzó su carrera como actor en
películas tan legendarias como el thriller de acción Mad Max, la
serie de inmensa popularidad Arma letal y el más reciente éxito
de taquilla Señales, no es hoy menos conocido por ser un gran
director con afición a contar historias intensas. Su segundo
largometraje fue el galardonado drama épico Braveheart, que
mezclaba historia, romance, acción y drama en un relato de las
batallas internas y externas del legendario héroe escocés
William Wallace. La cinta obtendría diez nominaciones al Oscar®
y se alzaría con cinco estatuillas, incluidas las de Mejor
película y Mejor director.
En la estela de aquel éxito,
Gibson dio otro giro arriesgado. Su tercera obra tras la cámara
fue La pasión de Cristo, un recorrido por las últimas 12 horas
de la vida de Jesucristo en una película que revisitaba esta
historia eterna con el realismo a ultranza y la emoción
descarnada del cine contemporáneo. La película fue un éxito
mundial sin precedentes.
Pero pocos podrían haberse
imaginado cuál sería la siguiente apuesta de Gibson: una de las
civilizaciones más misteriosas y atractivas de toda la historia,
en cuyo marco ambientaría un thriller trepidante, cuya
intensidad aumenta minuto a minuto, fruto de la imaginería y de
la pura emoción, para filmar una experiencia cinematográfica
como realmente no hay otra.
La inspiración para
APOCALYPTO llegó tras La pasión de Cristo, cuando Gibson comenzó
a percibir entre el público del cine una creciente avidez de
películas apasionantes y muy entretenidas, pero también de algo
más. “Creo que lo que la gente quiere ver en realidad son
grandes historias que les aporten algo emocionalmente y que les
toquen la fibra sensible”, dice Gibson. Fascinado por la brusca
desaparición de la antigua Civilización Maya, Gibson imaginó una
historiaen el marco de esta cultura cargada de misterio.
En un principio, Gibson sólo
sabía que quería crear una incomparable película de acción en la
que un hombre tuviera que jugárselo todo. “Quería realizar una
aventura de acción trepidante, una película de persecución que
constantemente le apretara las clavijas al espectador”, recuerda
Gibson. “Me fascinaba la idea de que la mayor parte de la
historia se contara visualmente, algo que llegaría al público a
los niveles más viscerales y emocionales”.
Pero cuando Gibson compartió
sus ideas con el guionista y licenciado en Cambridge Farhad
Safinia, comenzaron a explorar el concepto del escenario
aparentemente salvaje de esta historia épica de acción al final
del reinado de los Mayas. Safinia, que había estado en Yucatán y
había visto las ruinas Mayas con sus propios ojos, intrigó a
Gibson con sus historias y el guión comenzó a fluir desde ese
punto de partida. “La idea era como un motor fantástico”,
explica Safinia. “La historia avanzaba siempre, avanzaba hacia
algo y resultaba emocionante incluso mientras la escribíamos.
Hay un montón de revelaciones, giros de la trama y
acontecimientos que suceden a toda velocidad”.
A medida que escribían,
Gibson y Safinia se sumergieron en la fascinante historia de los
Mayas. Se pasaron meses leyendo los mitos Mayas de la creación y
la destrucción, incluidos los proféticos textos sagrados que se
conocen como “Popul Vuh”. Estudiaron minuciosamente hasta el
último texto arqueológico sobre nuevas excavaciones y teorías
sobre el hundimiento de la civilización. Luego, viajaron por
separado para ver las antiguas plazas Mayas por sí mismos, algo
que surtió un efecto especialmente profundo.
Gibson recuerda “estaba de
pie, encima del templo de El Mirador en Guatemala, en la única
selva tropical que queda en el país y, fijándote bien, se
apreciaban los perfiles de otras 26 ciudades, todas rodeándonos
como si de un reloj se tratase. Se veían las pirámides
emergiendo de la jungla, en la distancia. Era impresionante.
Realmente te daba una idea de lo poderosa que fue antaño esta
civilización”.
Gibson y Safinia mantuvieron
asimismo largas conversaciones con el Dr. Richard D. Hansen,
arqueólogo de fama mundial y experto en los Mayas, quien prestó
sus servicios como asesor para la película. “El entusiasmo de
Richard por lo que hace es contagioso. Fue capaz de
tranquilizarnos y hacernos sentir la seguridad de que lo que
estábamos escribiendo poseía cierta autenticidad, además de
imaginación”, asegura Gibson.
Fue Hansen quien ayudó a
Gibson y a Safinia a descubrir algunos de los secretos de los
Mayas que más les intrigaban; y, en especial, a hacerse una idea
de cómo una sociedad tan increíble pudo extinguirse. Hansen
confirmó lo que Gibson y Safinia habían intuido: que existen
inquietantes paralelismos entre el fin de la sociedad Maya y
nuestro propio caos contemporáneo.
“Lo que queríamos saber de
verdad era cuáles eran las razones que subyacían a los ciclos de
auge y declive de los Mayas”, precisa Safinia. “Descubrimos que
lo que los arqueólogos y los antropólogos creen es que los
sobrecogedores problemas a los que se enfrentaron los Mayas son
extraordinariamente similares a los que se enfrenta hoy nuestra
propia civilización, sobre todo por lo que se refiere a la
degradación ambiental generalizada, al consumo excesivo y a la
corrupción política”.
Gibson entiende que “a lo
largo de la historia, los desencadenantes de la caída de una
civilización han sido siempre los mismos y una de las cosas que
nos rondaba la cabeza cuando estábamos escribiendo es que muchas
de las cosas que sucedieron justo antes de la desaparición de la
civilización Maya están aconteciendo en nuestra sociedad hoy.
Para mí era importante establecer ese paralelismo, es fácil ver
esos ciclos repetirse una y otra vez. La gente se cree que el
hombre moderno es un ser ilustrado, pero estamos sujetos a las
mismas fuerzas… y somos asimismo capaces del mismo heroísmo y
trascendencia”. Cuanto más se adentraban Gibson y Safinia en la
cultura Maya, más fácil les resultó desarrollar plenamente su
personaje protagonista: Jaguar Paw. La historia de Jaguar Paw,
la de un hombre corriente que se ve impulsado a realizar actos
heroicos, subyace al núcleo mismo de APOCALYPTO. Cuando la
película comienza, es un joven padre, prometedor,
instintivamente consciente pero aún no es del todo un líder en
su pequeño e idílico poblado, tradicionalmente cazador. Luego,
de forma súbita, todo su mundo se viene abajo, cuando es
capturado y llevado en una peligrosa marcha a través de la selva
a la gran ciudad Maya, donde se entera que va a ser sacrificado
a los dioses para “pagar” la hambruna generalizada que ha
devastado su reino. Enfrentado a una muerte inminente, Jaguar
Paw ha de dominar sus mayores miedos en una carrera desesperada,
plena de adrenalina y pulsaciones, para intentar salvar todo
aquello que más quiere. Durante su sorprendente viaje, la cámara
nunca le deja, poniendo de relieve todo lo que ve, siente y
experimenta.
Pese al hecho de que el
personaje vivió en una cultura misteriosa hace cientos de años,
la conmovedora historia de Jaguar Paw, al que vemos alcanzar la
mayoría de edad, y su lucha cada vez más valerosa por salvar a
su familia, les pareció profundamente contemporánea a los
guionistas. “La historia de Jaguar Paw es de ese tipo de
historias con las que cualquiera se siente identificado”, señala
Gibson. “A lo largo de su viaje, tiene que dejar al margen su
persona y luchar por algo mucho mayor”.
Parte de lo que hace tan
épica la batalla de Jaguar Paw es la pura enormidad de aquello a
lo que se enfrenta. “El principal malo de la película no es una
persona”, apunta Gibson. “Es un concepto y ese concepto es el
miedo. El protagonista tiene que vencer su miedo y que el miedo
nos supere es algo con lo que todos hemos luchado a lo largo de
la historia, igual que ahora mismo, en nuestro mundo actual, por
lo que es algo que nos concierne a todos”.
Para Gibson y Safinia, los
temas subyacentes del esfuerzo de un hombre por vivir en
equilibrio con la naturaleza, de las sociedades corruptas, del
amor familiar y del sacrificio por los demás, se convirtieron en
la base desde la que construir una trama de pura fascinación,
mientras seguimos a Jaguar Paw en su camino, sorteando amenazas
tanto humanas como salvajes. Esperaba crear una historia que
avanzara tan aprisa, que tocara tanto la fibra sensible, que
todo el impacto de esos temas no comenzara a afectar al público
hasta haberse marchado de la sala de cine. “Creo que lo primero
que llama la atención de esta historia es la gran aventura que
encierra y su increíble impacto cinético”, explica Gibson, “pero
detrás están los cimientos de todo lo que ha puesto en marcha la
travesía de Jaguar Paw”.
El movimiento incesante y una
narración visual descarnada constituyen el alma del concepto
creativo de APOCALYPTO. “Desde el primer minuto en que la
historia echa a andar, casi todo lo que se ve en la pantalla se
encuentra en movimiento”, cuenta Gibson. “En cada cuadro, la
cámara siempre se está moviendo y siempre hay alguien o algo
moviéndose dentro de esa toma”.
Una vez que él y Safinia
terminaron el guión, todo el diálogo se tradujo al Yucatec,
principal dialecto Maya que se habla hoy en día en la península
de Yucatán. Gibson pensó que el efecto sería que trasladaría
completamente al público a este mundo, al igual que había hecho
al utilizar los idiomas auténticos en La pasión de Cristo.
“Creo que escuchar un idioma
distinto permite al público suspender por completo su propia
realidad y dejarse arrastrar al mundo de la película”, sintetiza
Gibson. “Y, lo que es más importante, también hace hincapié en
el lenguaje cinemático visual, que es una especie de idioma
universal del corazón”.
2.
El reparto
>>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Apocalypto" - Copyright © 2006 Icon
Productions. Distribuida en España por Aurum. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Apocalypto"
Añade "Apocalypto" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Apocalypto" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Apocalypto" a un amigo
|