CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Para poder
apreciarla mejor "Banderas de nuestros padres" conviene saber
que no se trata de una cinta bélica convencional. Cierto,
incluye dinámicas secuencias que recrean con gran intensidad un
pasaje central de la Segunda Guerra Mundial, pero tales escenas
ocupan apenas una fracción de las más de dos horas de duración.
La intención del director Clint
Eastwood no fue entregarnos una cinta de acción
militar, sino crear un sincero tributo a ciertos legendarios
personajes, al mismo tiempo que examina las difíciles
circunstancias que rodearon a los supuestos "héroes de Iwo
Jima", aquellos soldados inmortalizados en la famosísima
fotografía en la que izan la bandera norteamericana en esa
pequeña isla japonesa.
Alternando su narrativa entre varias
épocas, "Banderas de nuestros padres" nos muestra la cruenta
batalla de Iwo Jima, las circunstancias históricas
(supuestamente) del famoso izamiento de la bandera, y las
eventuales consecuencias que el icónico evento acarreó a los
soldados participantes. Con la economía al borde de la
bancarrota, el gobierno de los Estados Unidos decidió
aprovechar la famosa imagen para vender bonos de guerra y
financiar la continuación del conflicto, de modo que los
sencillos soldados que aparecen (o no) en la foto se
convirtieron rápidamente en títeres del sistema y héroes
involuntarios que no sólo resentían la atención que generaban
(y que no creían merecer), sino que consideraban al aparato
propagandístico como un ejercicio de mal gusto que manchaba la
memoria de los demás soldados que participaron en esa célebre
batalla. Así, a lo largo de más de dos horas, la cinta nos
muestra la indecisión de los personajes entre cumplir su deber
patriótico y traicionar el honor de los caídos.
Aunque puede sonar como un execrable
desfile de excesos patrióticos, "Banderas de nuestros padres"
se abstiene de tomar posiciones ideológicas, prefiriendo
centrarse en las personas, y no en sus posturas políticas.
Tampoco ofrece respuestas fáciles... aunque podrían asignarse
papeles de héroes y villanos, la dualidad moral de las
circunstancias queda clara, y es deber del espectador sacar sus
propias conclusiones. Y, claro, aunque se pueden notar
abundantes paralelismos entre los eventos de hace cincuenta años
y la actitud presente de los Estados Unidos, Eastwood se limita
a sugerirlos, sin traicionar su postura personal y sin nublar la
memoria de la batalla de Iwo Jima con fáciles analogías de
caricaturista político.
Sin embargo,
aunque aprecio la intención del director, creo que la
película es innecesariamente larga y repleta de redundantes
escenas que establecen una y otra vez la mencionada ambigüedad
moral de la situación. Parecería que Eastwood y sus
guionistas quieren dar igual trato a todos los personajes, lo
cual nos deja cinco o seis historias bastante similares que
transitan por el mismo camino sin aportar elementos
significativos a la trama.
Otro problema
reside en el elenco. Quizás el uso de famosos actores-modelos
fue una decisión comercial del director, pero definitivamente
restó realismo y credibilidad a la película. Independientemente
de su calidad histriónica (muy variable), ver las caras de
Ryan Phillippe,
Jesse Bradford,
Barry Pepper,
Jamie Bell y
Paul Walker desmerita el
realismo de la cinta y nos recuerda constantemente que estamos
viendo mimadas estrellas de cine tratando de interpretar
soldados sencillos y casi anónimos. Estoy seguro de que un
director/actor con la experiencia de Eastwood pudo encontrar un
ensamble de excelente actores desconocidos que encajaran mejor
en sus simples roles.
Y, hablando
de dirección, Eastwood se luce igualmente en las escenas
bélicas y en los callados momentos de drama personal.
Supongo que "Salvar al soldado Ryan" se ha convertido en el estándar contra
el que se medirá cualquier cinta de guerra, y si bien "Banderas
de nuestros padres" no llega a esos extremos de realismo y
crudeza, ciertamente realiza una labor decorosa al ubicarnos en
el campo de batalla, compartiendo la confusión, caos y terror
que sin duda experimentaron los sufridos soldados. En los
momentos más íntimos, Eastwood modera apropiadamente su estilo,
y su metódico ritmo permite compenetrarse con la situación de
los personajes... aunque, como dije, también hace un poco lenta
y larga la película.
De cualquier
forma, la cinta es bastante buena y puedo recomendarla,
aunque supongo que el clima mundial contemporáneo no invita a
disfrutar una cinta bélica con los norteamericanos en el eterno
papel de nobles héroes. No obstante, aprecio la intención de
Eastwood, su diestra dirección y el detallado (aunque algo
redundante) libreto de William Broyles
Jr. y Paul Haggis.
Creo que el mejor halago que puedo hacerles es que me dieron
ganas de leer el libro en que se basaron, y aun si eso no se
aplica a cada espectador, creo que "Banderas de nuestros padres"
nos muestra con imparcial claridad un pasaje simultáneamente
doloroso y triunfal de la Segunda Guerra Mundial. Y más
interesante aún creo que será la próxima obra "Cartas desde Iwo Jima", también dirigida por Clint Eastwood, en
la que se narra la famosa batalla desde el punto de vista del
ejército japonés... raro balance que ojalá Hollywood empleara
con mayor frecuencia.
Calificación:
    
Imágenes
de "Banderas de nuestros padres" - Copyright © 2006
Warner Bros. Pictures, DreamWorks, Malpaso y Amblin
Entertainment. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
International de España. Todos los derechos
reservados.
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