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BORRACHERA DE PODER
(L'ivresse du pouvoir)


Dirección: Claude Chabrol.
Países:
Francia y Alemania.
Año: 2006.
Duración: 110 min.
Género: Drama, thriller.
Interpretación: Isabelle Huppert (Jeanne Charmant-Killman), François Berléand (Humeau), Patrick Bruel (Sibaud), Robin Renucci (Philippe Charmant), Maryline Canto (Erika), Thomas Chabrol (Félix), Jean-François Balmer (Boldi), Pierre Vernier (Martino), Jacques Boudet (Descarts), Philippe Duclos (Holéo).
Guión: Odile Barski y Claude Chabrol.
Producción: Patrick Godeau.
Música: Matthieu Chabrol.
Fotografía:
Eduardo Serra.
Montaje: Monique Fardoulis.
Diseño de producción: Françoise Benoît-Fresco.
Vestuario: Mic Cheminal.
Estreno en Francia: 22 Febrero 2006.
Estreno en España: 11 Mayo 2007.

CRÍTICA por Miguel Laviña Guallart

Todo menos pura coincidencia

  El veterano Claude Chabrol abandona por esta vez el reverso burgués de la Francia de provincias, por el que se ha movido largo tiempo diseccionando sus miserias con mano experta, para situar en París su particular visión de un asunto de plena actualidad, la corrupción en el poder a gran escala. La cáustica mirada del septuagenario realizador continúa en plena forma, y para dar forma a una investigación emprendida por una jueza de instrucción vuelve a contar, en la que significa su séptima colaboración, con la complicidad de Isabelle Huppert, un nombre indisolublemente vinculado a su cine.

 

  La conocida ironía del director asalta la cita que abre la película: “cualquier parecido con personas existentes es, como suele decirse, pura coincidencia”. Al parecer, “Borrachera de poder” se inspira en un escándalo financiero en Francia a mediados de los 90 de proporciones astronómicas, cuestiones que no nos son en absoluto lejanas como malversación de fondos, comisiones en cadena o desvío de capitales destinados a países del tercer mundo. Los sucesivos interrogatorios a políticos y empresarios en el proceso de instrucción ponen al descubierto un sistema de corrupción perfectamente asentado, considerado habitual, e incluso “justo”, entre quienes detentan esos cargos.

  Al contrario de lo que pudiera parecer en un principio, los detalles de este complicado proceso no importan demasiado, los hechos delictivos no se conocen de forma exhaustiva y se ignoran las consecuencias. Chabrol no pretende realizar una crónica política ni, afortunadamente, una obra "de juicios". Tan sólo se centra en un periodo concreto de la instrucción, y se introduce en un terreno relativamente poco explotado, la intimidad de unos jueces en ocasiones muy conocidos, pero de los que apenas se sabe nada, más allá de una vaga imagen apresurada a la entrada o salida de los juzgados. Y donde otros se hubiesen perdido tratando de explicar los vericuetos de un sumario inabarcable, su maliciosa mirada se dirige a algo mucho más concreto, el efecto contaminador del poder sobre aquellos que de un modo u otro, en distintas escalas, lo detentan.

  Como no podía ser de otro modo, el realizador se siente mucho más interesado por este trasfondo que por la propia trama, por la transformación que el poder produce también en la propia jueza conforme el caso va adquiriendo mayores dimensiones. Esto le conduce a trazar un matizado retrato de la protagonista, con más de un claroscuro, que muestra el esfuerzo, incluso obsesivo, por sacar adelante la investigación, pero también deja entrever su velado placer al someter a los encausados a sus implacables interrogatorios, su nada disimulada satisfacción durante los registros, o el desdén con el que se refiere a unos implicados a los que literalmente va a “entalegar”. Este adivinado deleite en su autoridad sobre los acusados queda sutilmente plasmado en reveladores detalles, en especial, tal y como señala el propio Chabrol en una entrevista, en unos guantes rojos que se enfunda en determinados momentos, símbolo de unas manos manchadas al ejercer su potestad sobre otras personas.

  El film transcurre casi íntegramente en interiores, en torno a un círculo muy concreto de personajes –tan sólo se conoce la repercusión exterior del proceso en pequeños apuntes mediáticos– que acentúa la sensación de asistir a aquello que se mueve bajo la pulida superficie. Su sentido del humor no tiene piedad con la doble moral de los corruptos, a los que dibuja como fantoches proclives a métodos sucios, más ridículos que peligrosos. La burguesía, constante objeto de análisis en su trayectoria, aparece de forma lateral en la relación de la jueza con su marido y el sobrino de éste, y en las referencias a su familia política. Si bien es cierto que, en esta ocasión, estas relaciones en el estamento más arraigado en la sociedad francesa se quedan en un nivel relativamente superficial, siendo el aspecto menos logrado de la cinta.

  Desde hace varios años, Chabrol opta por una sencillez formal que le permite acudir directamente a lo esencial de la trama; una narración lineal que se sustenta en la creación de atmósferas y la definición de los personajes mediante unos férreos diálogos. Vuelve a rodearse del equipo habitual de sus últimas películas, y de nuevo, del punto de referencia que supone la presencia de Isabelle Huppert, actriz que por esta vez se aleja de su imagen glacial, ajustando su dureza con el humor del cineasta, composición que añade a la galería de personajes femeninos que ha construido bajo su astuta mirada: la condenada a muerte de “Un asunto de mujeres”, la desequilibrada empleada de “La ceremonia” o el vivo retrato de la perversidad de "Gracias por el chocolate".

  Se pueden echar de menos las tramas burguesas y los elementos de intriga propios de su autor, que logra un film vinculado a la actualidad, tal vez menos apasionante, pero trasladable en esencia a cualquier tiempo y lugar. Su escaso interés por desmenuzar el proceso revela el convencimiento de que la jueza es tan sólo una pequeña piedra en el camino de una rueda de corrupción que seguirá girando y que, cada cierto tiempo, reaparecerá en la superficie. Este enfrentamiento entre justicia y poder le sirve para continuar investigando bajo la aparente realidad, una parcela crítica que, de una forma u otra, mantiene desde hace décadas.

Calificación:


Imágenes de "Borrachera de poder" - Copyright © 2006 Aliceléo, France 2 Cinéma, Ajoz Films e Integral Film. Distribuida en España por Nirvana. Todos los derechos reservados.

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