CÓMO SE HIZO "CÁNDIDA"
Notas de producción ©
2006
Hispano Foxfilm
Decir que la película Cándida
gira alrededor de la persona Cándida puede sonar a perogrullo,
pero nunca una obviedad tuvo tanto fundamento como en el caso
que nos ocupa. Cándida Villar es a la película de Guillermo
Fesser como la luz a la mañana, las nubes al cielo o el hierro a
las lentejas, pero basta de metáforas. Ahora nadie se imagina la
película sin la presencia de Cándida, pero hubo un tiempo, allá
en los albores de la preproducción, que la cosa no estaba tan
clara. Luis Manso, productor ejecutivo junto a Javier Fesser y
Gustavo Ferrada, recuerda las dudas del equipo: «teníamos cerca
a la auténtica Cándida, pero por nuestras experiencias
cinematográficas con ella en anuncios o en el cortometraje El
Sedcleto de la Tompleta, no podíamos imaginar rodar un largo con
Cándida Villar como protagonista y sobrevivir al intento». Rosa
Estévez, directora de cásting, también sabe un rato del tema:
«yo había entrevistado a Cándida, sólo para saber cómo era y qué
actriz teníamos que buscar. Me parecía inviable que ella tirara
de la protagonista y se aprendiera las 100 páginas del guión;
tiene 75 años, una salud delicada y, sobre todo, no era actriz.
Buscábamos una intérprete que pudiera captar su espíritu,
alguien capaz de recrear el surrealismo, la ingenuidad y esa
cosa tan terrenal que tiene la verdadera Cándida. El cásting no
fue muy extenso porque necesitábamos una señora mayor, y eso nos
reducía el espectro; no hay tantas actrices de más de 60 años.
Nos enfocamos hacia las disponibles e hicimos pruebas en Madrid
y Barcelona».
Pero Cándida
Villar resultó ser un personaje tan especial que parecía
imposible que una actriz pudiera encarnarla; la idea de contar
con la auténtica protagonista de la historia fue tomando forma
poco a poco. Por un lado, Rosa Estévez comenzó a ensayar con
Cándida mientras el casting seguía por pequeños grupos de teatro
de toda España. Al habla, Luis Manso: «Enseguida vimos que
aquellas secuencias surrealistas en las que no sabías si reír o
llorar sólo resultaban creíbles en boca de Cándida y a partir de
ese momento lo tuvimos claro; no es que fuera la mejor opción,
es que ya no podíamos imaginar que ese papel lo hiciera otra
persona».
Es fácil
explicar el proceso que convierte la leche en yogur o los
ahorros de una vida en una hipoteca, pero ¿cómo se convierte a
una señora normal en actriz de primera? Rosa Estévez lo explica:
«Mi ayudante Juan León y yo empezamos a trabajar con ella de
forma intensiva y en quince días había sido capaz de aprenderse
el guión, lo cual tiene un mérito tremendo. Tras ese avance le
hicimos pruebas con otros actores para ver qué tal interactuaba
y aquello tenía color. El empujón definitivo llegó cuando vimos
que Cándida sabía dar el pie, cuándo tenía que hablar o dónde
estaban las marcas».
Pero el
trabajo de Rosa Estévez y Juan León no se acabó con el cásting
previo: «Juan y yo trabajamos con ella otras dos semanas y, una
vez iniciado el rodaje, no la abandonamos en todo el día. Empezó
con mucho ánimo pero a mitad de la película se cansaba de tanto
repetir; a pesar de todo, aguantó hasta el final como una
verdadera profesional». No fue la única actriz no profesional
del rodaje, como bien sabe María Elena Fesser, tía de Guillermo
que interpreta de forma asombrosa a la Marquesa de Banco de
España; Rosa y Juan también trabajaron con ella: «La mujer
estaba asustadísima con el lío en el que la había metido su
sobrino y también tuvimos que estar muy encima de ella;
repasando textos, hablando con ella o recordándole las marcas.
Además es algo sorda y en el barullo del rodaje es difícil
enterarse de las cosas. En su caso contaba mucho el físico y
ella tiene un aspecto impresionante para hacer de Marquesa. Va a
llamar la atención, mucha gente se preguntará ¿quién es esta
actriz?»
Los
encargados del cásting, los productores y el director de la
película tenían claro que Cándida Villar podía interpretarse a
sí misma, ¿cómo lo vio el director de fotografía? Curiosamente,
responde a esta pregunta el director de fotografía, Josep Mª
Civit: «Desde la primera verificación comprobamos que, delante
de la cámara, Cándida era un monstruo. Un monstruo en sentido
literal porque era una persona que se comía la cámara y atraía
cualquier cosa con una naturalidad pasmosa. La gente normal se
suele cortar pero ella no sólo no se cortaba sino que seguía
siendo la misma, lo cual hacía difícil nuestra labor porque se
trataba básicamente de poner la cámara y ella lo hacía todo
sola. Esa fue la primera impresión cuando empezamos a considerar
si ella podría o no con el papel protagonista».
Frankestein,
Triki o Godzilla lo tienen fácil para ser monstruos, pero ¿qué
debe tener una persona humana para convertirse en monstruo a los
ojos de la cámara? Civit se explica: «Cándida tiene una fuerza
de atracción innata que hace que te confíes, a pesar de lo
arriesgado del proyecto; ella iba tirando de la cámara y las
cosas salían, aunque durante el rodaje hubo momentos duros para
la propia Cándida. Todo era sorprendente y novedoso para
nosotros, pero sin perder un sentido de riesgo en esa apuesta».
Rosa Estévez va más allá y relaciona la Cándida real con la
actuante: «Ella tiene como una coraza que le protege de la
realidad que le rodea, pero al mismo tiempo es muy teatrera, en
el sentido de la picaresca a lo Lazarillo de Tormes; esa actitud
le ha permitido sobrevivir como ha podido y, en este caso,
interpretarse a sí misma».
Guillermo
Fesser lo tenía claro, Rosa Estévez no dudaba y la cámara de
Josep Mª Civit estaba prendada de Cándida, ¿cómo se lo tomó el
resto del reparto? Habla Rosa: «Hay que destacar el esfuerzo de
los demás actores y la gran generosidad que han mostrado con
ella porque la película necesitaba que pensaran más en Cándida
que en ellos mismos. Fue admirable porque, en general, el actor
tiende a cierto egoísmo, pero ella es tan conmovedora que la
gente se ha volcado a tope». Josep María también da su visión:
«Yo distingo entre actores amateurs, naturales y profesionales;
Cándida es absolutamente natural y con los profesionales no
había problema. La cosa podía ser más compleja cuando trabajaba
con actores amateurs porque no eran tan naturales como ella».
Si se fijan
detenidamente en la película, verán que tanto Cándida como el
resto de personajes se mueven por casas en las que hay objetos y
muebles, como en todas las casas. Javier Fernández es el
director de arte de la película: «Fue un trabajo sencillo en
apariencia; la idea de Guillermo, y yo estaba en esa onda, era
hacer una película muy de verdad, donde la fuerza de la historia
estuviera en el personaje de Cándida. Su entorno y sus vivencias
son tan ricas que no hacía falta atrezzo; no pretendíamos
sorprender con una estética concreta, ni darle una pincelada
artística. Otra cosa fueron los espacios que teníamos que
trabajar, como la casa del periodista; ahí ya puedes inventarte
al personaje dentro de una estética controlada a nivel de color
e imagen, pero en los ambientes próximos a Cándida tratamos de
reproducir la vida y la realidad de mucha gente de la periferia
madrileña, barrios duros donde lo importante no es el color del
sofá. En esas casas hay un cúmulo de elementos, de casualidades,
de objetos que van apareciendo: un sofá, una mesilla o una
lámpara, no hay nada elegido. Esa mezcla de objetos anodinos
ofrecen un espacio con una estética que ya te cuenta como son
los personajes. Si hubiésemos hecho una película demasiado
cuidada, parecería que la protagonista es una invención, y
Cándida es de verdad, por eso intenté que mi trabajo fuera tan
de verdad como ella, sin añadir nada que pudiera variar su
carácter o personalidad. Eso supuso poner especial cuidado en
que no se notara, dar vueltas por muchos barrios y visitar
muchas casas para dar con el tono adecuado que huyera de alardes
y tópicos estéticos. Estoy contento de haber hecho una película
realista y con carácter; es menos lucido pero es más real». En
términos similares se expresa Josep Mª Civit, director de
fotografía: «Era muy importante que todo lo que hiciéramos en
cámara e iluminación fuera lo más verosímil posible. La falta de
espectáculo es real porque trata de ser verdad».
Otra
llamativa decisión fue rodar en la propia casa de Cándida, en
vez de recrear dicho escenario en un plató. Así lo explica
Javier Fernández: «Podríamos haber reproducido la casa
exactamente, pero Guillermo se sentía más cómodo allí; era
importante para él sentir que era su casa y sus habitaciones, y
yo le apoyé en esa idea. Aún así, trabajamos mucho en la casa;
tuvimos que organizarla para poder contar bien la historia
basándonos en todo lo que tenía y aportando detalles que sólo
enriquecieran».
Una cosa es
ponerse a ello y otra haberla hecho, ¿cómo salió la apuesta?
Rosa Estévez: «sinceramente, me parece que el resultado es
espectacular. Yo, que me dedico a tratar con actores, diría que
Cándida esta casi mejor que los demás; es cierto que la película
va muy en función de ella y se ha intentado salvar las partes en
las que está mejor, pero el resultado es inmejorable, ninguna
actriz profesional lo hubiera mejorado. Además, Cándida ha
mantenido un nivel dramático muy intenso; ha sufrido tanto en la
vida que se ponía rápidamente en órbita. Había escenas
dramáticas donde tenía que llorar y ha llorado de verdad, ha
logrado una emotividad tremenda». Javier Fernández, director de
arte: «Ha sido muy interesante y difícil porque la vida de
Cándida no es nada fácil. Todos nos involucramos mucho y nos
alteró el estado de ánimo, tanto en momentos emotivos y
deliciosos como en situaciones duras que te hacían pensar».
Cándida
Villar no era la única debutante; recordemos que la película es
la ópera prima de su director. Javier Fernández opina sobre el
primerizo: «Aún siendo su primera película, lo tenía todo
clarísimo; confiaba en nuestro departamento pero todo tenía que
tener su sentido y en ese aspecto parecía tener mucha más
experiencia. Lo que ocurre es que Guillermo tiene mucho talento,
conoce el negocio y sabe manejar al equipo estupendamente».
Rosa Estévez
está convencida del impacto que producirá esta película en el
espectador: «El personaje de Cándida va a conmover al público de
una forma especial; hay secuencias en las que te ríes pero con
pudor, porque ves a una señora que está contando cosas terribles
de su vida pero lo hace con una gracia y un lenguaje muy suyos.
Es una película de llorar y reír a la vez».
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