CÓMO SE HIZO "LAS
VACACIONES DE MR. BEAN"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
Mr. Bean vio la luz en la
televisión británica en 1990 y se convirtió en una estrella
internacional gracias a la enorme habilidad de Rowan Atkinson
para mezclar la comedia física y astracanada con una adorable
personalidad. La serie se vendió en todo el mundo, lo que empujó
a los creadores Rowan Atkinson y Richard Curtis a escribir un
largometraje: Bean: lo último en cine catastrófico, donde el
protagonista se mete en un gran lío artístico en Los Ángeles.
Después del enorme éxito internacional de la primera película,
con más de 260 millones de dólares recaudados en todo el mundo
en 1997, sólo era cuestión de tiempo que sus creadores se
decidieran a dar al personaje una segunda oportunidad en la gran
pantalla. Sin embargo, ambos tenían muy claro que el estilo
narrativo y la historia debían ser totalmente diferentes.
“Siempre hemos sabido que haríamos otra película con Mr. Bean, y
que sería muy diferente de la primera”, dice Rowan Atkinson, el
premiado actor, co-guionista y co-creador con Richard Curtis del
personaje cómico. “La primera película se rodó hace diez años;
de hecho, si se tratase de una secuela, lo lógico habría sido
hacerla hace ocho o nueve años, no ahora, pero tardamos mucho en
decidirnos”.
No fue
difícil para Rowan Atkinson meterse de nuevo en la piel del
personaje, aunque llevaba una década sin interpretarlo. “No he
estado mucho con él desde la película, la última vez fue para un
programa de televisión infantil hace dos años, pero no me costó
mucho volver a encontrarle, entenderle y conocer sus reacciones
en cualquier situación. Ya no tengo que prepararlo, reflexionar,
ni pensar en qué hará. Lo sé, conozco sus instintos infantiles.
Esta vez el reto consistía en estar en el centro de la película,
aparecer en casi todas las escenas y asegurarme de que la
relación entre Bean y las personas con las que se encuentra
funcionase”.
A Rowan
Atkinson también le atraía la oportunidad de explorar otro
estilo de película. “Siempre he pensado que se podía hacer una
película europea con Mr. Bean”, dice. “La primera fue mucho más
americana; la historia, el formato y el tono de la película eran
típicos de la comedia familiar americana. Pero me interesaba
tener a Bean como elemento activo, que impulsase la historia, en
vez de ser un elemento reactivo, una especie de satélite que se
queda en segundo plano mientras otros personajes llevan la
historia, como en la primera película”.
El productor
Tim Bevan, co-presidente de Working Title Films, nos explica
cómo se unieron los elementos creativos: “Cuando acabamos Johnny
English, le propuse a Rowan que desarrollásemos dos películas y
que una de ellas fuera una secuela de la primera Bean”. Rowan
Atkinson y Richard Curtis estaban de acuerdo en que para hacer
otra película con el mismo personaje sería necesario llegar a
otro nivel de creación y que fuera lo más cinemático posible.
“El personaje de Bean es de una gran simplicidad”, sigue
diciendo Tim Bevan. “Se nos ocurrió la genial idea de involucrar
a Simon McBurney, el co-fundador de Théâtre de Complicité. Tiene
mucha experiencia con los movimientos y la mímica. En realidad,
Rowan y él comparten el mismo objetivo, llegar al público a
través de la comedia casi sin palabras”.
A Simon
McBurney le gustó la idea de colaborar con Rowan Atkinson:
“Rowan es un actor único. Le conocí y le vi actuar a principios
de los años ochenta. Yo era muy joven entonces y me quedé
absolutamente hipnotizado por su interpretación. Es uno de esos
actores que no parece hacer nada en el escenario, pero que tiene
al público boquiabierto o muerto de la risa sin que sepa
realmente qué ha hecho. Tiene una presencia física única y una
imaginación sin par como artista. Descubre formas de reaccionar
totalmente imprevistas, se mete en el personaje y actúa en
consecuencia. Nunca deja de inventar, por eso es tan especial”.
También fue
un fuerte incentivo trabajar con un personaje que se expresa más
a través de la acción que de las palabras. “Me gusta la comedia
muda en cualquiera de sus formas”, dice Simon McBurney, que
siempre quiso rendir un homenaje a las películas cómicas mudas.
“Lo primero que hicimos Rowan y yo fue ver películas de Buster
Keaton, Charlie Chaplin, Harold Lloyd y Carl Valentine. También
vimos cosas de Jacques Tati. Estaba entusiasmado con la idea de
hacer una película en la que Bean apenas abriese la boca. Es un
personaje maravilloso cuando hace cosas”.
Todos eran
conscientes de que podía haber comparaciones con la clásica
comedia de Jacques Tati, Las vacaciones de Monsieur Hulot, pero
Rowan Atkinson dice: “La película se basa en el deseo que tiene
Mr. Bean de llegar a una playa maravillosa. No nos inspiramos
más en Las vacaciones de Monsieur Hulot que en otras películas.
Básicamente, en esa película, el protagonista viaja cinco
minutos y pasa una hora y media en la playa. En la nuestra,
viaja durante una hora y media y está cinco minutos en la playa.
Puede decirse que es una visión inversa”.
Uno de los
elementos clave era la introducción de un personaje femenino.
“Antes de que Simon se uniera al equipo, habíamos hablado de una
película de Bean y una mujer”, dice el productor Tim Bevan.
“Simon dijo inmediatamente que no le parecía que Bean fuera de
los que se enamoran en la gran pantalla, pero le gustó la idea
de introducir un personaje femenino. Simon y Rowan decidieron
que la película sería acerca de un viaje y que la historia debía
ser simple. El protagonista iría de vacaciones al mar, y la
película le seguiría durante sus peripecias y meteduras de pata
hasta su destino”.
“La historia
se basa en la acción, muy al estilo Buster Keaton cuando se
enamora y sigue a la chica”, dice Simon McBurney, “o como
Chaplin en La quimera del oro, que se va para ganar dinero. No
hay una presentación psicológica, es de lo más simple. En LAS
VACACIONES DE MR. BEAN, él intenta llegar a un sitio y todo son
trabas”.
Los
guionistas añadieron otras dos condiciones fundamentales; los
personajes hablarían, pero lo harían en francés o en cualquier
otro idioma no muy comprensible, y Bean sólo articularía tres
palabras en francés: “oui”, “non” y “gracias” (sic).
“Siempre me
arrepentí de que Mr. Bean hablara tanto en la primera película”,
explica Rowan Atkinson. “Colocándole en un país donde no habla
el idioma, le obligamos a enfrentarse a cualquier situación en
silencio, lo que nos permitía mantener algo de la pureza del
original Mr. Bean”.
El equipo
decidió que Mr. Bean se encontraría a dos personas en su viaje,
un niño y una mujer. El niño – que no habla inglés, interpretado
por Max Baldry - acaba siendo responsabilidad de Bean, que lucha
por devolverle a su familia. Emma de Caunes encarna a la mujer
que se ve envuelta en las aventuras de Bean muy a su pesar.
“Tuvimos
mucha suerte a la hora encontrar a los actores”, dice Rowan
Atkinson. “Emma de Caunes es exactamente lo que deseábamos. Es
capaz de comunicar mucha ternura y, a la vez, la volatilidad
típica que esperamos de una actriz francesa. Max Baldry es muy
activo, lleno de vida, siempre dispuesto y muy natural”.
La
coproductora Caroline Hewitt está de acuerdo: “Para encarnar a
Sabine, necesitábamos a una actriz ni muy joven ni muy madura.
Emma tiene la edad perfecta. Ha pasado por los altibajos de una
carrera interpretativa, lo que le ayudó con el papel. Max fue el
primer niño al que hicimos una prueba. Todo cambió cuando nos
enteramos de que hablaba ruso; buscábamos a alguien que hablara
otro idioma. Tiene una increíble energía y mucha compostura. Es
muy precoz, sabe exactamente lo que hace”.
Emma de
Caunes, una de las estrellas francesas en ciernes - hemos podido
verla en La ciencia del sueño -, no tuvo que pensar mucho antes
de aceptar el papel de Sabine. Conocía muy bien el personaje de
Bean gracias a su padre, el presentador de televisión Antoine de
Caunes. “Cuando tenía 15 ó 16 años, mi padre me traía vídeos de
Bean, me volvían loca. Me hacía reír muchísimo, soy una fan
total. Me encanta el hecho de que sea un ingenuo, un poco como
un niño y que todos podamos entenderle. La película es muy
poética y ha sido fantástico trabajar con Rowan Atkinson, es un
actor asombroso. Es maravilloso verle delante de la cámara
improvisando. Me parece tan grande como Charlie Chaplin”.
Max Baldry,
que debuta en la gran pantalla, también conocía a Mr. Bean:
“Crecí en Polonia, allí veíamos ‘Mr. Bean’. El mundo entero lo
conoce. Un día estábamos rodando en el Arco del Triunfo y pasó
un minibús lleno de japoneses. Todos bajaron las ventanillas y
empezaron a gritar: ‘¡Mr. Bean, Mr. Bean!’ Fue muy gracioso. Me
parece genial trabajar con él, pero a veces es tan divertido que
me cuesta mucho no reírme”.
Para encarnar
a Carson Clay, los cineastas pensaron en Willem Dafoe, uno de
los grandes actores estadounidenses, que ha trabajado en
películas como El paciente inglés, Life Aquatic y Spider-Man.
“Es un personaje divertido”, dice la coproductora Caroline
Hewitt. “Es una caricatura del realizador de películas de arte y
ensayo. Es terriblemente pretencioso, tiene que rodar anuncios
para llegar a fin de mes y hace la película más aburrida que
jamás se ha visto. Willem se adaptó inmediatamente al papel. En
la escena de la alfombra roja en Cannes, le acompaña una novia
que mide un metro más que él, y lo entendió perfectamente”.
Tampoco fue
difícil convencer a Willem Dafoe para que aceptara el papel.
“Soy un forofo de Rowan”, dice el actor. “Además, me gustó el
papel. Interpreto a una prima donna del arte y ensayo, un
realizador que protagoniza sus películas, pero que debe dirigir
anuncios para ganar dinero. En cierto modo, puede decirse que es
la antítesis de Mr. Bean”.
A Willem
Dafoe también le gustó la idea de hacer otro tipo de papel: “Es
un papel diferente de los que he hecho hasta ahora y eso me ha
gustado. Incluso me ha parecido una aventura, he tenido que
aprender otra forma de interpretar. He descubierto que la
comedia física es muy liberadora y muy divertida de
interpretar”.
El hombre que
lleva el timón de la película es Steve Bendelack, el director de
las exitosas series británicas “Little Britain”, “French and
Saunders”, y del largometraje League of Gentlemen’s Apocalypse.
Según dice el productor Tim Bevan, era el realizador perfecto:
“Queríamos a alguien con sentido de la comedia, que trabajase
con cómicos, pero que tuviera sentido del cine. Steve era el
director idóneo”.
Para el
realizador, el reto era colocar a Bean en un ambiente nuevo. “Me
interesó mucho mezclar las cosas habituales que hace Rowan como
Bean con otras que nunca había hecho antes. En esta película, le
vemos en un contexto mucho más amplio; está en un mundo real con
personajes reales. Me gusta la sutileza de su interpretación. Es
una auténtica colaboración porque conoce a su personaje por
dentro y por fuera. Extrapola parte de su personalidad en el
personaje, algo que me pareció muy interesante”.
La
coproductora Caroline Hewitt está de acuerdo en que Rowan
Atkinson no tiene ninguna dificultad en meterse en el personaje:
“La concentración de Rowan es extraordinaria. Verle
transformarse en Mr. Bean es asombroso, su personalidad cambia
totalmente. Un actor suele explorar su personaje, pero con Rowan
es diferente. Sabe exactamente quién es Mr. Bean, lo que le
permite saber qué haría Mr. Bean. Es fascinante verlo”.
Casi toda la
película transcurre en Francia, pero todos se esforzaron en
mostrar una Francia que quebrantase la idea preconcebida que
Bean (y quizá muchos más) se hacía del país.
“Hablamos
mucho de que Bean debía ver Francia como un cliché”, dice Simon
McBurney. “Bean ve Francia como el pueblecito del anuncio de
yogur en el que aparece sin previo aviso, un país de pueblos
antiguos en paisajes impecables, de hombres con boina bebiendo
Pernod en el café. Pero la Francia de Bean sólo está en su
imaginación. He vivido mucho tiempo en Francia y pensé que
podíamos mostrar un país ultramoderno, muy urbanizado, con un
gran sentido del diseño. La Francia auténtica es un país de
autopistas, arquitectura punta como La Défense y acontecimientos
como el Festival de Cannes. Es verdad que algunos chistes sólo
pueden funcionar en Francia, cosas que tengan que ver con
ciclistas, autoestop y la comida. La clave está en que Bean se
encuentra en una cultura que no es la suya. Muy a menudo, en la
serie, aparecía en una situación nada habitual para él. Ahora
está en otro país. Todo el país se convierte en una situación y
puede ocurrir un desastre en cualquier momento”.
Rowan
Atkinson añade: “Francia tiene muchos kilómetros cuadrados para
una tasa de población relativamente baja; los paisajes son
realmente espectaculares, y hemos intentado que sean parte de la
película. Hemos aprovechado su extraordinaria arquitectura y sus
paisajes porque ver al pequeño Mr. Bean en este inmenso contexto
es muy divertido. Creo que fue Charlie Chaplin quien dijo ‘la
vida es una tragedia vista con primeros planos, pero es una
comedia con un plano general’. Cuanto más se aleja la cámara,
más graciosa parece la figura en medio del paisaje”.
El rodaje
duró doce semanas en el verano de 2006 y tuvo lugar en Londres,
París, la región del Luberon y Cannes, donde sirvieron de
decorado las famosas playas y Le Palais, la sede del Festival.
Por primera
vez en la historia del Festival, los organizadores autorizaron a
un equipo a rodar en la alfombra roja durante el acontecimiento.
“Es increíble que nos autorizaran a rodar allí”, dice la
coproductora Caroline Hewitt. “Gilles Jacob, el presidente del
Festival, es un fan de Mr. Bean, y la idea le hizo gracia. Se
portaron de maravilla con nosotros, ayudándonos en todo.
Filmamos una escena mientras el séquito de una película pasaba
por la alfombra roja, nos colamos detrás de ellos. Para rodar
una de las escenas más complicadas, ocupamos casi tres playas
públicas en La Croisette”.
Emma de
Caunes relata que fue una experiencia un poco rara estar en la
alfombra roja detrás de un equipo que realmente iba al estreno
de su película. “Era muy divertido porque nadie sabía que
rodábamos una película. En Francia la gente me conoce un poco y
algunos gritaban ‘¡Emma!’, pero yo pensaba: ‘No, Sabine’. Me lo
pasé muy bien. Fue genial incluir la locura de Cannes en esta
película”.
Tener a
Cannes como telón de fondo era una forma de rendir homenaje al
cine en general, tal como quería Simon McBurney. “Hoy en día, si
alguien va de vacaciones, se lleva la cámara de vídeo. Era el
medio perfecto para jugar con las imágenes. Bean, cámara en
mano, es aún mucho más divertido porque se convierte en una
ventana, vemos lo que ve, lo que piensa, lo que siente. Y al
final, colisionan dos películas. Es una forma de jugar con la
realidad y la irrealidad”.
“Un elemento
muy importante de la película es que Mr. Bean siempre lleva una
cámara de vídeo”, dice Rowan Atkinson. “En realidad son dos
películas; está la que rodamos y la que rueda Mr. Bean de sus
experiencias en la carretera. Lo interesante es ver cómo se
funden y se mezclan las dos. La naturaleza del cine en sí ocupa
el centro de la historia”.
“Espero que
la película sea tan fiel o más al personaje y a lo que la gente
aprecia del personaje que todo lo que hemos hecho hasta ahora”,
concluye el actor. “Espero que sea Bean en estado puro, que el
público simpatice con Bean y le apoye más que nunca. Eso
espero”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Las vacaciones de Mr. Bean" - Copyright © 2007
Universal Pictures, Working Title Films, Tiger Aspect Pictures y Studio Canal. Distribuida en España por Universal
Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
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