CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
El futuro
está en tus manos
La nueva factoría Walt Disney
apuesta por los dibujos en 3D, pero mantiene su filosofía amable
y familiar de la vida. Aunque el proyecto de los Robinsons había
comenzado antes de su absorción por Pixar, ya se nota la mano de
John Lasseter en el diseño de personajes, y en un guión que gana
estructura y ritmo narrativo. La historia que ahora se nos
ofrece, viene a ser una revisión en clave de animación del
“Regreso al futuro” de Robert Zemeckis, aliñada con multitud de
referencias cinéfilas que harán las delicias del espectador
atento.
Lewis es un inteligente niño
que fue abandonado en un orfanato cuando era un bebé. Su
peculiar rareza de aprendiz de inventor dificulta que sea
adoptado y a la vez suscita en él un sentimiento de ser
rechazado por todos. Por eso, inventará un escáner de memoria
con el que conocer a su madre, quizá la única que una vez le
quiso. Todo se precipita cuando, en un concurso de jóvenes
inventores, un siniestro hombre de bombín le robe el escáner y
Wilbur Robinson –un misterioso chaval “venido del futuro”– le
ofrezca su ayuda para recuperarlo sin que su excéntrica familia
se entere.
Cuando se habla de una
película de dibujos animados, la pregunta que surge es si es
sólo para niños o también aguantará la visión adulta.
Generalmente se da por hecho que no sólo su factura sino también
su contenido será simple, esbozado en sus grandes rasgos y sin
los matices de la vida real, inteligible para mentes aún por
desarrollar, y provocadoras de buenos sentimientos o valores
para el futuro. Al fin y al cabo, sólo se le exige que distraiga
formando, que eduque jugando, como en las escuelas infantiles.
Y, sin embargo, detrás siempre hay un enorme y elaboradísimo
trabajo –basta con quedarse a ver los títulos de crédito–, y, en
muchas ocasiones, también una labor artística de alta calidad y
una mirada “esencial” que llega a lo fundamental de la persona y
la sociedad.
Adopción y soledad, “niños
prodigio” y libertad para construir el propio futuro, pero más
importante aún: la familia unida como lugar para encontrar la
felicidad, y también una filosofía de mirar siempre hacia
delante y no quedarse empantanado en un pasado difícil o
lastimero. Temas que lógicamente no son tratados con
profundidad, seriedad ni pretenciosidad, pero que resultan
interesantes bajo la óptica de la animación: ver cómo se retrata
la crudeza y las asperezas de la vida –un niño expósito
fracasado en sus inventos y en sus primeras relaciones
“sociales”, rencores y venganzas– bajo un envoltorio amable y
dulce, optimista y en el que todo tiene solución. Es el arte de
la caricatura, del dibujo, que dice más de lo que parece si se
mira con buenos ojos y sin prejuicios, con la sabiduría de
quedarse con lo nuclear y dejar lo accesorio. Por eso, parece
que no hay que despreciar esa “visión” ingenua o naif de la
realidad, pues quizá contenga más verdad que el cinismo y
pesimismo que tantas veces inundan la cartelera de "adultos".
La
película que nos ocupa no tiene el aire subversivo y
contracultural de los Simpson, ni tampoco el tono provocador y
casposo de los filmes de Dreamworks ("Shrek").
Es más bien lo que algunos calificarían con la etiqueta de
mensaje conservador, convencional o moralizante; y otros con la
de comedia familiar, entrañable y formativa.
En cualquier caso, un ejercicio
animado de libertad y solidaridad para un viaje en el tiempo que
lo es también en los géneros cinematográficos –drama, comedia,
musical, ciencia-ficción... se suceden– y en alguno de sus
títulos más reconocibles. Si los extravagantes Robinsons son un
guiño evidente a la familia capriana de “Vive como
quieras”; el joven Lewis se parece a Jimmy Neutron; Wilbur y su
tío Art tienen mucho de
"Los
Increíbles";
el abuelo Bud es un calco del loco profesor Doc creado por
Zemeckis; y Carl es una mixtura de hojalata de los robots de Oz
y "Star
Wars".
Por supuesto, también aparecen los tiranosaurios de Spielberg,
minimoys por los jardines y mucho juguete de “Toy story”, todos
ellos muy bien envueltos en los tonos acamarelados y dulces de
"Charlie
y la fábrica de chocolate"
y rodeados de arbustos recortados por el mismo “Eduardo
Manostijeras” –Tim Burton está presente no sólo con sus
personajes marginados sino también con su músico predilecto,
Danny Elfman,
que aquí compone la banda sonora–,
cuando no respirando el aire viciado y asfixiante de “Blade
runner” y tanta criatura que se rebela contra su creador, y
aderezado con el sugerente jazz interpretado por unas
sofisticadas ranas.
Hay mucha situación y
personaje reconocible dentro de una trama que avanza con algunos
altibajos, que en ocasiones se pierde entre tanta referencia
cinéfila, que se hace previsible al apartarse poco de su patrón
de viaje McFly (“Regreso al futuro”), y con diálogos un tanto
pedantes y artificiosos. Mejor están las escenas de acción, como
esa persecución del tiranosaurio o el viaje alucinante por un
futuro oscuro. En sus idas y venidas en el túnel del tiempo, los
ambientes toman coloridos y texturas acordes a las modas
imperantes, y lo que en el presente se ofrece con tonos apagados
y edificios grises, en la “era Robinsons” cobra colorido y
viveza para diseñar arquitecturas de formas futuristas y
estilizadas o parques ecológicos, y en un ulterior y probable
futuro adquiere matices escatológicos e insanos donde todo es
contaminación. Ambientación, por tanto, cuidada y animación de
personajes dibujados como si fueran muñecos de plastilina
recortados sobre unos fondos brillantes aunque planos.
Con todo lo dicho, resulta
una propuesta entretenida pero no
entusiasmante, que no se decanta por los gags adultos ni por los
infantiles, que
pretende reunir a toda la familia en la misma sala de cine para
disfrutar viendo cómo otra familia se juega el futuro en el
presente. Sabiduría para niños y grandes, y expectativas para
ver por dónde nos conduce el matrimonio Disney-Pixar en el mundo
de la animación, aunque con el lema de los Robinsons ya anuncien
que será "siempre hacia adelante".
Calificación:
    
Imágenes
de "Descubriendo a los Robinsons" - Copyright © 2007
Walt Disney Pictures. Distribuida en España por Buena Vista
International Spain. Todos los derechos
reservados.
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