CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
Sonrisas
y sangre
«En el género de terror ya se
ha visto todo. De tal modo que si puedes sorprender al público
con alguna ingenuidad, te amarán por ello.» Las palabras
pertenecen a Christopher Smith,
director y coguionista de "Desmembrados", y lo cierto es que
flaco favor hacen ya no sólo al género, sino incluso a los
aficionados al mismo. Porque, voluntariamente o no, su
afirmación deja traslucir una mirada no tan autoral como
artesana (entiéndase esto último, por cierto, en el peor de los
sentidos), una mirada que podríamos definir como desesperanzada,
un tanto descreída, de un cierto desaliento que para los grandes
amantes del terror puede devenir quizás en la mejor coartada
para ni siquiera visionar la película que se supone están
intentando venderles, a la que uno presupone una sucesión de
clichés colocados de manera más o menos rutinaria y maquillados
con alguna pincelada ocasional de ruptura que salve la función.
Todo lo cual, posiblemente, no sea otra cosa que una vía de
escape cómoda e insuficiente para un director que parece no
creer en sus herramientas de trabajo, máxime cuando se trata de
un género que todos los años da al menos un par de razones para
pensar que el dique del terror no está seco.
Y es
que difícilmente podremos entender las fortalezas y las
debilidades de esta "Desmembrados" si no nos detenemos primero
en la perspectiva adoptada por Smith. Pues, en efecto, nos
encontramos ante una cinta que funciona al mismo nivel que
naufraga, y todo ello a resultas de intentar cubrir
necesidades que no se han sabido entender como complementarias
o, cuanto menos, que no se han sabido entender como no
necesariamente excluyentes. Se capta, por tanto, la voluntad
de crear un slasher que subvierta algunos de los
tópicos más manidos, como por ejemplo la ausencia de las
típicas víctimas desvalidas “en la edad del pavo” cortadas por
el mismo patrón, aquí sustituidas por su polo opuesto: un
grupo de adultos de personalidades más o menos diferenciadas
y, para colmo, empleados en una multinacional armamentística,
que van a pasar unos días en el lujoso spa que la
compañía tiene en Rumania. La jugada, como es natural, se
apoya en un plantel de actores no necesariamente brillantes,
pero sí al menos lo bastante capaces de dotar a sus personajes
de la verosimilitud y trasfondo necesarias como para salvar el
estereotipo y, al mismo tiempo, caer en él (a fin de cuentas,
una de las ironías más afortunadas del filme está en que, a
pesar de la madurez que se supone a los personajes por el
hecho de ser adultos e instruidos, casi todos ellos se
comportan en un momento u otro con una sorprendente falta de
madurez y recursos).
Aun con
todo, el gran obstáculo de la propuesta lo encontramos cuando la
ironía autoconsciente, ese “hallazgo” que Wes Craven supo
explotar e integrar con tan buenos resultados en "Scream: Vigila
quién llama", pasa a convertirse en determinados pasajes en un
elemento casi autónomo y, por tanto, rupturista para con el tono
de tensión y terror que predomina en el film. O dicho de otro
modo, cuando el humor negro, que en determinados pasajes está
ciertamente conseguido (véase toda la secuencia del cepo y la
nevera, tan cómica como escalofriante), peor aún, cuando el
humor a secas, se vuelve tan espeso y estridente que desplaza a
un segundo plano todos los demás elementos de la forma más
abrupta y falta de sutileza. Es llegados a ese punto donde el
espectador, lejos de “amar” a Smith, puede sentirse más bien
desconcertado por la tremenda irregularidad
tonal de la película, que transita por el terror más visceral y
los ribetes cómicos más chirriantes, hasta llegar a preguntarse
cuál era exactamente el objetivo que perseguían los creadores
de "Desmembrados", a tenor de sus obvios
altibajos. ¿Quizás la
única renovación posible del género de terror? Quiero pensar que
no.
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La respuesta, desde luego, no
estaría muy clara, ni siquiera a la luz de las declaraciones de
Smith arriba transcritas, y posiblemente no fuera satisfactoria
para nadie, pero aun con todo, hay que reconocer que, en medio
de la inevitable mediocridad general de la cartelera estival, el
último filme del creador de
"Creep"
proporciona, si bien para nada una bocanada de aire fresco (de
un tiempo a esta parte, parece ser que nada como una
ambientación imprecisa en Europa del Este para generar sensación
de sordidez y peligro), sí al menos un rato ameno y, por
momentos, bastante “conseguido”... a pesar de que, una vez más,
no queda muy claro qué es lo que pretendían “conseguir”.
Calificación:
    
Imágenes
de "Desmembrados" - Copyright © 2006 Qwerty
Films, UK Film Council, Isle of Man Film, N1 European Film
Produktions y Dan Films.
Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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