CÓMO SE HIZO "LA FLAUTA
MÁGICA"
Notas de producción ©
2006
Manga
Films
1. El proyecto
Peter Moores lleva mucho tiempo ambicionando ‘sacar la ópera de
su marco habitual’ y alcanzar nuevos públicos; ello fue lo que
llevó a la realización de esta nueva versión cinematográfica de
La flauta mágica, cantada en inglés. La obra maestra de Mozart
ha disfrutado de una enorme celebridad popular y ha cautivado a
públicos de todos los niveles, jóvenes y adultos, desde que se
representó por primera vez en 1791. Mozart tiene un poder de
atracción muy generalizado y es esta aventura romántica y
operística llena de humanidad y amistad la que ha devenido
perennemente favorita para todas las generaciones de aficionados
a la ópera. Aunque los financieros del film, la Peter Moores
Foundation, sopesaron cierta cantidad de directores
cinematográficos, lo que acabó convenciéndoles de que Kenneth
Branagh era el director que tendría la capacidad para
sobrellevar el considerable reto de insuflar vida
cinematográfica a La flauta mágica fue el éxito tanto artístico
como comercial que el actor y realizador consiguió con sus
adaptaciones cinematográficas de Enrique V (Henry V, 1989);
Mucho ruido y pocas nueces (Much Ado About Nothing, 1993); y
Hamlet (Hamlet, 1996).
Como el productor Bardet explica: “Acudí a Kenneth Branagh por
la sencilla razón de que es alguien con un éxito tremendo en la
labor de trasladar el teatro de Shakespeare a la gran pantalla.
Hemos tenido que hacer lo mismo con esta ópera: pasar de un
medio a otro, y ello afrontado el hecho de la gran distancia que
separa el cine de la ópera”.
La energía y pasión de Branagh han asegurado que esta nueva
versión de La flauta mágica tenga el potencial para convertirse
en una experiencia cinematográfica extraordinaria, visualmente
imponente, y con un entrelazado de drama y comedia que resulta
absorbente, al tiempo que se centra en una historia irresistible
poblada por unos personajes extraordinarios.
Una vez en la nave, Branagh comenzó a escribir el guión para La
flauta mágica, y recurrió a su viejo amigo y colaborador Stephen
Fry —cuyos varios talentos incluyen su labor como actor, autor,
y director—, para adaptar y crear un nuevo libreto en inglés
para la producción. Recurriendo a los parecidos entre pasado y
presente, el productor Bardet destaca que “Cuando Mozart creó La
flauta mágica en el siglo XVIII, tenía que ser una ópera muy
popular, pensada para un amplio espectro de público. Ésa es la
razón por la que el libreto se escribió en alemán, y no en
italiano, como era habitual en aquel entonces. Así que al
decidir traducir el libreto al inglés, nos situamos en la misma
tesitura que Mozart y Schikaneder en su época, es decir, tratar
de hacer la obra tan accesible como fuera posible. Y el inglés
es, hoy en día, el idioma principal del mundo cinematográfico”.
Al describir cómo funcionó la colaboración entre ellos, Branagh
añade: “Ofrecí las 120 páginas del guión a Stephen, con tantos
detalles como pude acerca de los escenarios para cada escena,
descripción de los personajes —adaptados a esta versión—, y las
distintas maneras en las que intenté responder a algunas de las
cuestiones que Mozart y Schikaneder plantearon en el argumento.
Entonces él cogió una traducción literal del libreto y nos
pusimos a discutir cómo reflejar el lenguaje apropiado de la
época que habíamos elegido: 1916. Queríamos agudeza y emoción, y
a Stephen no le asusta ninguna de ellas”.
El desafío que Fry tenía ante sí en lo referente a actualizar el
libreto, teniendo que evidenciar al mismo tiempo el humor y la
comedia innatas de la pieza operística, consistía en hallar el
lenguaje con la métrica y el ritmo más adecuados para un texto
originalmente escrito en alemán.
Joseph Kaiser, quien encarna a Tamino, comenta: “Stephen Fry ha
hecho un gran trabajo al asegurar que haya suficiente semblanza
entre el original y su versión en inglés, lo que convierte el
material en algo muy, pero que muy fácil y apto para ser
cantado.” Igualmente, el nuevo libreto también le pareció un
gran logro a Tom Randle, quien encarna a Monostatos: “Se trata
de un libreto bastante abierto y libre, lo que nos permite tener
un margen para improvisar en cierto modo, sin la sensación de
estar demasiado constreñidos.” Ben Davis, que da vida a
Papageno, percibió que la labor de Branagh y Fry hacía de esta
ópera un material más narrable, con personajes realmente de
carne y hueso: “Creo que Kenneth Branagh y Stephen Fry se han
esforzado en desarrollar y logrado un lenguaje para la obra que
en verdad te involucra en la vida de los personajes y hace que
los sientas próximos”.
Branagh aportó al proyecto su considerable experiencia en el
campo cinematográfico, del teatro y la televisión, un paquete de
conocimientos verdaderamente inusual que le capacita para
trabajar desahogadamente con actores más acostumbrados a las
exigencias del mundo de la ópera. Lyubov Petrova, la Reina de la
Noche del film, destaca: “Trabajar con Kenneth Branagh ha sido
una experiencia singular y sorprendente. Al ser cantante de
ópera, no disfruto del prurito de poder profundizar a conciencia
en los personajes, de trabajar cada palabra, cada sentimiento, y
poder discutir realmente el desarrollo de los personajes con el
director. Con Kenneth Branagh, dispongo de todas esas
oportunidades”.
Tradicionalmente, La flauta mágica se ha representado dentro de
los confines del teatro, haciendo uso de un amplio abanico de
escenotecnia mágica y surrealista. Uno de los retos
fundamentales para Branagh estribaba en hallar un contexto en el
que emplazar su adaptación a la pantalla con miras a obtener
resonancia, relevancia, y consonancia con los públicos actuales.
Desde el punto de vista de Branagh, “Los desafíos tenían mucho
en común con las películas de Shakespeare: Trasladar a otro
medio un arte grande sin perder la brillantez que quieres
celebrar. Pero como Shakespeare, Mozart es muy sólido. Se ha
escenificado La flauta mágica con tan variados escenarios como
los que se han visitado con Hamlet. Se ha enmarcado en la Luna,
el circo, Stonehenge, la playa… y Mozart puede vivir en todos
ellos. Para mí, algo fundamental, sea cual sea la composición o
el enfoque, es la total veracidad de la interpretación, no
importa que las exigencias técnicas que demanda el argumento
sean extremas, o si se trata de Shakespeare o Mozart”.
Optando por confundir a los tradicionalistas, Branagh ha
enmarcado su versión de esta ópera a principios del siglo XX, en
una época en la que el primer conflicto global de la era
industrializada dominaba el mundo y demostraba la increíble
fuerza, resistencia, y capacidad de destrucción de las estados
modernos.
Al clarificar esta decisión, Branagh comenta que “En lo profundo
de La flauta mágica, existe una exploración del conflicto. Esto
queda corporizado musicalmente, y el desarrollo de la ópera
tiene que ver con la resolución de opuestos que se enfrentan: La
oscuridad contra la luz; el amor contra el odio; y, en nuestro
caso, y más directamente, la paz contra la guerra. El conflicto
evidente está entre Sarastro y la Reina de la Noche. Al darles a
cada uno un ejército y visualmente mostrar el escenario de la
Primera Guerra Mundial, aparece un sentido de la importancia y
dimensión de los actos de estos personajes. La Gran Guerra
suministra un territorio a un tiempo literal y metafórico que
resulta tan emotivo y complejo como la misma ópera. También es
cierto que en ese momento tan terrible de la historia, la
música, la canción popular, la poesía, y la risa eran parte del
mecanismo de supervivencia. El escenario, pues, permite que
amoríos, humor, y ‘ópera bufa’ emerjan vigorosamente.
Finalmente, por lo que respecta al esquivo argumento, éste
posibilita un marco para una aventura épica que puede ofrecer
una narración cinematográfica llena de suspense y que con todo
permanece coherente”.
Aquella guerra se libró en una época en que el patriotismo y la
fe en la jerarquía social existente estaban en pleno apogeo;
convencimientos que la guerra estaba contribuyendo a destruir, y
que el mundo moderno resultante tendría muchas dificultades para
siquiera entenderlos. Fue un momento de gran cambio social; de
emancipación nacional, financiera y política; un tiempo de
extraordinarias transformaciones culturales. Ello se vio
reflejado en el ámbito del diseño, con la aparición de nuevas
escuelas en un mundo moderno como el de De Stijl y la Bauhaus; y
en las artes visuales, donde el impacto de lo nuevo en el mundo
de la pintura fue proclamado por la ascensión del fauvismo,
expresionismo, cubismo, futurismo y surrealismo.
Precedido por un siglo de transformación industrial en la mayor
parte de Europa, con crecimientos de la población enormes, el
desarrollo de la urbanización, y nuevos inventos de la ciencia,
aquel siglo XX incipiente era el punto de inflexión entre el
Viejo mundo, con todos sus valores culturales inherentes y un
Nuevo mundo hecho de modernidad, progreso y cambio creciente.
Comentando las opciones tomadas en la producción de los
escenarios, el diseñador de producción Tim Harvey hace notar que
“La noción fundamental con la que Kenneth Branagh apareció fue
que la guerra entre las fuerzas de la oscuridad y las fuerzas de
la luz ocurre contra un escenario que nos recuerda el de la
Primera Guerra Mundial. No decimos que se trata de la Primera
Guerra Mundial porque claramente no lo es.
La decisión de Branagh de establecer la ópera como contraste a
los hechos que conducen a un cambio cataclismático en el mundo
de principios del siglo XX daba credibilidad y cierto marco
naturalista para algunos de los más familiares recursos
argumentales de la ópera: La serpiente que casi mata a Tamino al
principio de la ópera, en nuestro film es la estela de gas
mostaza serpenteando por las trincheras en las que él se halla;
las Tres Damas aparecen primero como monjas etéreas en un
claustro local, y posteriormente como auxiliares de enfermería
en un hospital de campaña; en esta versión, el cazador de
pájaros deviene el encargado de los canarios que se usaban para
detectar el gas; la Reina de la Noche llega triunfante montando
un tanque ufana, mientras que con la voluntad de imitar la idea
de evolución hacia el conocimiento y la luz de la historia, el
palacio de Sarastro sufre una transformación, desde su primer
aspecto ruinoso debido a los destrozos de guerra hasta el de un
celestial château francés.
En Septiembre de 2004, junto con la directora de reparto Sarah
Playfair, quien resulta toda una erudita acerca de cantantes
jóvenes y con talento que emplean el inglés, Branagh y Bardet se
embarcaron en un largo periplo de pruebas de cásting que les
llevaría por todo el globo a la búsqueda del reparto definitivo
para esta nueva adaptación de La flauta mágica. Tras una intensa
búsqueda recorriendo todas los teatros de la ópera del mundo más
destacados, los cuales se encargan de educar a nuevos cantantes,
se logró acortar a 60 nombres una lista de 750. Se invitó a los
60 elegidos a viajar hasta Londres para una prueba con Branagh y
el director de orquesta James Conlon.
Para marzo de 2005, el vibrante reparto de cantantes de ópera de
Branagh se había completado; se componía de un reparto
internacional integrado por jóvenes estrellas emergentes de la
ópera: Joseph Kaiser como Tamino; Ben Davis como Papageno;
Silvia Moi como Papagena; y la debutante Amy Carson como Pamina,
junto con nombres más establecidos del mundo de la ópera: René
Pape como Sarastro; Lyubov Petrova como la Reina de la Noche; y
Tom Randle como Monostatos. Juntos formaban un reparto de
conjunto que bajo el atento tutelaje de Branagh ofrecerían una
combinación de capacidades, talento y entusiasmo a esta nueva
interpretación de La flauta mágica.
Hablando de su reparto, Branagh hace notar que “Aunque la
experiencia, con unas pocas excepciones, era limitada, el
entusiasmo y la franqueza para con una nueva manera de trabajar
no conocieron límites. El proceso del reparto fue vasto y
agotador para los artistas. Cuando llegó el momento de los
ensayos, vertimos mucho tiempo hablando del libreto,
asegurándonos que habíamos explorado la sicología de los
personajes, y sus relaciones, al detalle, incluso antes de
empezar a cantar. Trabajamos duro para crear una atmósfera de
sinceridad. Muchos no habían trabajado antes en una película; yo
no había trabajado antes en ópera alguna. Todos éramos extraños
en terreno extraño. Eso te hace vulnerable y te despierta el
ansia por escuchar y aprender. Todos tuvimos mucho de ambas
cosas”.
Hacia finales de 2005, en los Estudios Shepperton, al sudoeste
de Londres, Branagh, para llevar a término su visión del film,
reunió un equipo de producción tras la cámara integrado por
colaboradores habituales. Entre ellos está el diseñador de
producción Tim Harvey, nominado al Oscar; el director de
fotografía Roger Lanser; el coreógrafo Stuart Hopps; el asesor
de interpretación Jimmy Yuill; y el supervisor de producción
Simon Moseley. Para una obra que siempre ha dependido de los
efectos de escenario en algunas de sus secuencias más
fantásticas, Branagh se proveyó de un amplio espectro de la
tecnología que actualmente está a disposición de los
realizadores contemporáneos, desplegando efectos especiales e
imágenes generadas por ordenador para realizar plenamente su
visión creativa. Con rodaje en cuatro de los grandes estudios de
Shepperton, La flauta mágica es una de las más grandes
producciones cinematográficas del Reino Unido, que se rodó en la
Gran Bretaña en 2006.
Uno de los retos, tanto para el reparto como para los
realizadores, a la hora de llevar a la gran pantalla esta ópera
tan bien conocida y muy apreciada estribaba en que era esencial
que esta interpretación de la pieza lograra atraer tanto a los
públicos amantes de la ópera de siempre como a uno de nuevo para
el que acaso ésta sería la primera experiencia con la ópera.
Refiriéndose al potencial del film, Joseph Kaiser destaca que
“Todo se ha dispuesto para hacer de La flauta mágica una
presentación tan buena como ha sido posible. Hay una gente
estupenda; grandes músicos; unos actores inmensos; y un director
fantástico que realmente cree en la historia. Creo que es una
historia que debería compartirse con un público mayor y nuevo”.
Para Lyubov Petrova, lo que hace esto posible es “Ante todo,
Mozart. Su música es, sencillamente, maravillosa y habla a todo
el mundo. Creo que es fácil lograr disfrutar con ella; y la
historia es igualmente muy mágica.” Pensando en lo que significa
La flauta mágica para Tom Randle, éste opina: “Es un cuento de
hadas; una pieza moral; algo muy complejo a escala numérica y
simbólica que funciona a muchos niveles. La música es exquisita,
encantadora, infantil... hay una gran cantidad de cosas, por lo
que es una gran, gran obra para que los niños la vean. Es como
esas películas de primera cita: Sabe activar todos los
mecanismos emotivos y no es ostentosamente sofisticada para
gente que acaso se sienta algo intimidada ante la palabra
‘ópera’.” Esas impresiones también las comparte Ben Davis, quien
añade: “Creo que La flauta mágica es una gran pieza porque lo
tiene todo. Posee drama, comedia, tragedia: un poco de todo para
todo el mundo. Es humana, y versa de la humanidad y de cosas con
las que nos identificamos”.
Resumiendo todos esos puntos de vista, Branagh concluye: “La
música es una invitación a la imaginación. La gente obtendrá de
esta flauta lo que quieran. Las reacciones ante una obra de arte
son necesariamente subjetivas. Nuestras ideas de producción han
intentado liberar la ópera, no confinarla. Ofrecemos un mapa de
ruta a lo largo del marco de la acción y de la interpretación, y
en nuestro tratamiento del argumento. Tratamos de usar el máximo
de recursos y de creatividad, pero en último extremo queremos
que el público se aficione a Mozart en la medida que deseen.
Como Peter Moores comenta: ‘Tratamos de abrir la puerta, pero en
modo alguno de empujar hacia dentro a la gente’”.
2.
Sobre la ópera
>>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "La flauta mágica" - Copyright © 2006
Peter Moores Foundation e Idéale Audience. Distribuida en España
por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "La flauta mágica"
Añade "La flauta mágica" a tus películas favoritas
Opina
sobre "La flauta mágica" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"La flauta mágica" a un amigo
|