CÓMO SE HIZO "EL TRUCO
FINAL (EL PRESTIGIO)"
Notas de producción ©
2006
Warner
Bros. Pictures
2. El reparto
En la época en la que los
magos eran los grandes artistas del momento, nadie era capaz de
cautivar al público con el encanto y el dinamismo con que lo
hacía el extraordinario showman Robert Angier. Sin embargo, tras
una tragedia en escena que afecta terriblemente a Angier, éste
decide inventar el truco de su vida, el que le llevará a
dominios del descubrimiento científico y a engaños de la magia
que jamás nadie pudo haber imaginado. Para el papel de Angier,
Christopher Nolan pensó inmediatamente en Hugh Jackman, el actor
australiano de gran talento que se ha convertido en una gran
estrella tanto de teatro como de cine. Jackman es conocido por
millones de jóvenes seguidores por su interpretación en la gran
pantalla del célebre superhéroe Lobezno, un angustiado mutante
con los agudos sentidos de un animal, pero también por ser el
ganador de un premio Tony por su sensacional interpretación del
compositor Peter Allen en “The Boy From Oz” y un Emmy® por su
trabajo de presentador en la entrega de los premios Tony, que
fue emitida por televisión. Fue la mezcla excepcional del
carisma innato de Jackman y de su sofisticado sentido del
espectáculo lo que convenció a Nolan de que él era la única
persona que podía representar la brillantez escénica de Angier y
la sed de venganza que guardaba en su corazón. También parecía
el hombre perfecto para desencadenar una feroz competición con
Christian Bale.
Dice Nolan:
“Cuando Hugh sube al escenario, se crece. Se encuentra
extraordinariamente cómodo sobre él y sabe cómo relacionarse con
el público. Eso es exactamente lo que este personaje necesitaba.
Hugh representa a Angier con una sinceridad extremadamente
cautivadora”.
Al leer el
guión, Jackman se enganchó de inmediato. Fue transportado al
viaje de Angier, el cual lo llevó desde las brillantes luces del
éxito a las sombras más oscuras del alma humana. “Al principio
de la historia, Angier es muy optimista, enérgico y con muchas
esperanzas”, puntualiza. “Su mayor virtud como mago reside en
saber representar sus trucos. Sencillamente, adora estar frente
a la multitud. Posee soltura, sabe desenvolverse y tiene un gran
don de gentes. De hecho, para ser un poco crítico con él, se
puede decir que su estilo es a veces mucho mejor que su
contenido”.
Sin embargo,
cuando Angier se encuentra con Alfred Borden, su vida cambia
completamente. “Me fastidia decirlo, pero Borden es técnicamente
mucho mejor mago que Angier”, admite Jackman a regañadientes.
“Mi personaje posee mayor habilidad para vender un truco al
público, pero Borden es un genio inventándolos. Cuando las cosas
se tuercen entre ellos, Angier tiene dos reacciones enfrentadas.
Por un lado, comienza a detestar a Borden, a odiarlo, a buscar
venganza por lo que ha hecho, pero, por el otro, se deja llevar
por la obsesión competitiva de ser mejor que él. De esta forma,
toda la ira y el odio de Angier, toda su lobreguez y tristeza se
concentra en una sola cosa: destapar los secretos de Borden”.
Para
prepararse el papel de Angier, Jackman investigó por su cuenta
en la interesante historia de la magia, desde su apogeo creativo
a principios del siglo XX hasta la actualidad. “Descubrí que era
un mundo increíblemente misterioso e interesante”, declara. “Los
magos tienen algo que les hace diferentes del resto de la gente.
Lo hacen todo solos, porque no quieren compartir sus secretos, y
son exageradamente competitivos. Son gente fascinante y muy
interesante”.
Cuanto más
aprendió sobre ellos, más se dio cuenta Jackman de que los magos
tienen elementos comunes a los estafadores y a los científicos,
dos pilares de la sociedad contemporánea. “La buena magia es
todo engaño e ilusión, las mismas cualidades que necesita un
estafador”, declara. “Sin embargo, al igual que los científicos
se obsesionan con las cosas que el ser humano aún no puede
entender, los magos las explotan. Lo extraordinario de Truco
Final, El Prestigio es que mezcla lo místico, lo mágico y la
idea de lo imposible con elementos de la ciencia y la realidad”.
En cuanto a
Angier, Jackman cree que es un adicto a las reacciones
desconcertadas del público. “Le encanta ver esas miradas en sus
rostros que indican que han sido engañados. Para él, ese hecho
explota la cualidad humana de la fe y la esperanza, ese
sentimiento de que lo imposible puede suceder. Él se deja llevar
por ese poder”, dice el actor.
Ver a Jackman
dar vida a Angier con sus diferentes matices fue una grata
sorpresa para Nolan, que se repetiría después con la actuación
de Christian Bale. “Fue realmente interesante ver cómo Hugh y
Christian entendieron las ideas que llevan a los magos a pensar
y a trabajar así y las hicieron suyas, reconciliándolos con la
forma que tienen de ver el mundo”, resume.
Christian
Bale oyó hablar por primera vez de Truco Final, El Prestigio
mientras interpretaba a un personaje completamente diferente:
Batman, el oscuro superhéroe que combate al crimen en la
película de Christopher Nolan “Batman Begins”. Pero no fue hasta
mucho más tarde, al leer una primera versión del guión de
Jonathan Nolan, cuando supo sin ningún tipo de dudas que quería
formar parte de la película.
Bale ya se ha
ganado una reputación como actor iconoclasta por los papeles que
ha elegido en su camino para convertirse en uno de los actores
más respetados de su generación. El actor británico, galés de
nacimiento, tuvo un comienzo propicio de la mano de Steven
Spielberg a los 13 años, interpretando al niño perdido que se
encuentra a sí mismo en un campo de internamiento en “El imperio
del sol”. Recientemente, su excepcional versatilidad e
intensidad se ha hecho notar. Nos heló la sangre encarnando a un
terrorífico yuppie psicópata en “American Psycho”, fue capaz de
perder unos 27 kilos para descender a la angustia psicológica
del thriller “El maquinista” y prestó su voz a Howl en la
aclamada película de animación de Haya Miyazaki “El castillo
ambulante”. Luego, justo antes de interpretar a John Rolfe,
marido de Pocahontas, en “El nuevo mundo” de Terence Malick, se
entrenó duramente y ganó kilos de músculo para representar al
Batman con más matices que se haya visto nunca en la taquillera
“Batman Begins”. Poco después, Bale se topó con Truco Final, El
Prestigio.
“Tras “Batman
Begins”, albergué la esperanza de encontrar guiones de calidad,
películas realmente buenas, pero tenía la sensación de que no me
caían del cielo. Entonces, leí el guión de Truco Final, El
Prestigio”, recuerda Bale. “Pensé que era un trabajo muy
original y excepcional sobre una rivalidad que no conoce
límites, y debido a que aparecen magos, nunca sabes lo que es
real y lo que no, y esto contribuye a crear un fantástico
thriller. Tiene tantas capas que tienes que separarlas. Yo ya
sabía que Chris era uno de los directores más inteligentes de la
actualidad, y que trabajar con él es como tener unos cimientos
muy sólidos para construir una casa preciosa. Me gustaba de
veras la idea de hacer una película con él que fuera tan
diferente a Batman”.
Continúa
Bale: “Así que llamé a Chris y le dije: ‘Me da igual lo que
estés pensando; voy a hablarte franca y abiertamente, aunque me
mandes a paseo. Este es uno de los mejores guiones que he leído
nunca y quiero hacerlo’. Creo que mi interés le dejó pasmado”.
Cuando Bale
entabló una conversación más profunda con Christopher Nolan
sobre su visión de Truco Final, El Prestigio, su pasión no hizo
más que crecer. “Siempre he admirado a los actores que cambian
de papel y Chris es así como director”, observa. “Me encantó la
idea de que él quisiera cambiar su estilo radicalmente con esta
película. Me gustó el espíritu que hay detrás de ella. Mientras
Batman era una fuerza inexorable, un barco gigantesco difícil de
maniobrar, Truco Final, El Prestigio era como montar a caballo:
desde un principio, existió la sensación de ser rápida y muy
libre”.
Una vez que
Nolan le eligió para representar a Borden, Bale se sumergió en
el papel. Comenzó leyendo no sólo la novela de Christopher
Priest, sino también numerosos libros sobre la vida de los
magos. “Te das cuenta de que su importancia en aquel tiempo era
mucho mayor de la que tienen ahora”, dice. Luego, comenzó a
estudiar con magos actuales y con los asesores de la película,
Ricky Jay y Michael Weber, para perfeccionar sus aún cortas
habilidades de prestidigitador. “De hecho, mi abuelo fue mago,
pero nunca le vi actuar”, puntualiza Bale. “Así que fue
maravilloso trabajar con Ricky y Michael, que son unos magos
fabulosos. Incluso, a veces, me hacían enfadar porque no soporto
que alguien sepa hacer algo que yo no puedo hacer”.
Tener al lado
a magos auténticos fue toda una revelación para Bale. “Fue
genial ver de primera mano la competitividad que existe entre
magos porque ese es un elemento fundamental en la historia”,
dice. “En realidad, trata de lo lejos que pueden llegar estos
dos hombres para vencer al otro y puedes ver que esto ocurre de
veras en los círculos de la magia. Es una profesión muy cerrada
y cuando alguien hace un truco que no se le ha ocurrido a nadie,
puedes ver que los ojos se les salen de las órbitas.
Evidentemente, como son tan misteriosos, no desvelan muchos de
sus secretos. Por eso, sólo nos enseñaron lo necesario. Si les
hacías alguna pregunta comprometedora, siempre encontraban una
buena forma de distraer tu atención”.
Bale no
dejaba de sorprenderse con los trucos que aprendió. “Algunos me
dejaban pasmado”, dice, “pero otros eran decepcionantes, porque
cuando veías cómo se hacían, eran demasiado simples. Sin
embargo, la película no se centra tanto en los trucos en sí
mismos como en las mentes de los tipos que los crean y los
ejecutan”.
Puede que
Borden fuese admirado por su enorme técnica, pero aspiraba a
mucho más que eso. Aunque proviene del ambiente duro y solitario
de un huérfano, su ambición no es otra que la de ser la mayor
estrella de su tiempo, a pesar de su dificultad para conectar
con el público. “Lo que me encanta de Borden”, comenta Bale, “es
que en él se concentra la pureza de la magia, la naturaleza de
una idea ingeniosa. No se preocupa por el sentido del
espectáculo; no se preocupa por vender el truco; simplemente se
centra en crear la ilusión más perfecta. Está totalmente
obsesionado con eso. Al igual que muchos artistas verdaderamente
brillantes, Borden no sabe venderse a sí mismo”.
No obstante,
su obsesión pronto se centra en Angier, que posee cualidades que
Borden ansía y critica a la vez. “Angier es un mago simplemente
aceptable, pero es un gran showman, puro marketing”, observa
Bale. “Borden ve a Angier como un impostor, mientras que él es
un mago auténtico. Él no puede entender cómo el público no se da
cuenta”. En cuanto a los sentimientos tan vengativos que
experimenta hacia Hugh Jackman, Bale declara: “Enfocamos de
forma completamente distinta nuestros personajes y hemos creído
en ellos, lo que hizo que esa rivalidad se hiciera patente en la
pantalla”.
La vida de
Borden se complica no sólo por el éxito de Angier, sino por su
relación con dos mujeres distintas: su resignada esposa, Sarah,
y la ayudante de Angier, Olivia.
“El primer y
gran amor de Borden siempre será la magia”, dice Bale.
“Cualquier relación siempre será secundaria para él y eso es
difícil de digerir para su esposa. Él ama a su familia, pero la
magia es la única cosa por la que es valorado. Es huérfano y ha
pasado toda su vida en las calles. En realidad, nunca ha tenido
otra cosa, excepto este extraordinario talento. En mi opinión,
él piensa que si dejas que la gente conozca el secreto de lo que
eres, no significarás nada para ellos. Sólo siendo misterioso
para los demás puedes tener poder”.
Como
Christopher Nolan, Bale se esforzó mucho en evitar los rasgos de
la época en su interpretación de Borden. “Es curioso ver a
algunos actores en películas de época porque actúan exactamente
igual a cómo otros lo han hecho anteriormente. Damos por sentado
que la gente era muy formal en el pasado, y esto no concuerda
con la realidad. Tanto Chris como yo pensamos que era mejor
evitar eso. De ahí que la idea fuese ser fiel a la naturaleza de
los personajes, que tienen los mismos deseos y necesidades que
cualquier persona en el mundo actual. Además, las películas de
época suelen retratar a las clases privilegiadas. Truco Final,
El Prestigio es mucho más dura y descarnada y muestra el lado
más oscuro”.
Por último,
Bale espera que el espectador quede tan sorprendido con Truco
Final, El Prestigio como él lo estuvo cuando leyó el guión por
primera vez. “Es una película que no se puede comparar con
ninguna otra. Tienes que estar atento a ella. Es como la vida:
hay que estar alerta”.
Los magos
siempre han necesitado una gran ayuda, tanto tras el escenario,
donde mentes brillantes se encargan de crear los trucos, como
sobre él, donde mujeres encantadoras y sensuales han servido
siempre como un instrumento para distraer al público. En
definitiva, los magos tienen que apoyarse en el talento de
otros, aunque no les guste. En Truco Final, El Prestigio, los
ayudantes de Angier y Borden no hacen más que complicar el
argumento con sus propios asuntos y engaños.
Algunos de
los protagonistas principales tras los escenarios en el mundo de
la magia son las personas conocidas como “creadores de trucos”,
las oscuras y misteriosas figuras con habilidades técnicas que
son los que idean los trucos. El creador de trucos de Angier es
el prestidigitador retirado Cutter, interpretado con ingenio y
entusiasmo por una de las estrellas más laureadas del cine, Sir
Michael Caine. Aunque Caine ha interpretado un extraordinario
abanico de personajes en una gran variedad de películas, aún le
quedaba enfrentarse a un mundo como el de Truco Final, El
Prestigio. Si a eso le añadimos la oportunidad de reunirse con
Christopher Nolan, con el que ya había trabajado con éxito en
“Batman Begins”, Caine se interesó de inmediato. Dice que le
trae a la memoria a otro director del pasado. “Me recuerda a
Alfred Hitchcock en que lo fundamental para él es crear los
mejores momentos de suspense”, aclara Caine. “Es brillante en
ese aspecto”.
En cuanto a
su personaje, Caine lo describe como “un maestro, un padre y un
guía para Angier”, y continúa diciendo: “Encuentra a Angier, le
ayuda a crear sus mejores trucos, y luego presencia cómo todo se
viene abajo”. Para crear su interpretación llena de matices,
Caine llegó incluso a alterar su tan reconocible voz. “Cutter es
más viejo que yo y en aquellos días fumaban como carreteros y
bebían como cosacos, así que hice mi voz más profunda y le añadí
una especie de tos”, explica. “Y su acento es muy marcado y
bastante amenazador”. La postura del cuerpo también fue clave en
la lectura que Caine hizo de Cutter. “Es un hombre poderoso,
pero también muy tranquilo”, observa. “Un detalle de él es que a
menudo lleva las manos en los bolsillos. ¡Pero cuidado cuando
las saque!”.
Los
realizadores sabían que Caine haría completamente suyo el
personaje. Dice Nolan: “El personaje de Michael Caine se
convierte de algún modo en el centro de la película. Posee una
simpatía y una emoción que te sumergen en la historia y te
permiten tener una opinión sobre estos personajes sin juzgarlos
con demasiada severidad”.
Mientras
tanto, Angier contrata a una atractiva joven para ayudarle sobre
el escenario (Olivia Wenscombe), y ésta se convierte, al mismo
tiempo, en peón y en pieza clave de la rivalidad entre Angier y
Borden. Olivia está interpretada por la actriz nominada a los
Globos de Oro Scarlett Johansson, quien comenta que se sintió
inmediatamente atraída por el guión. “Era uno de los mejores
guiones que había leído y creí que sería muy divertido
interpretar este vivaz y bohemio personaje”, declara. “Olivia
tiene algo picante que Chris logró perfeccionar. Pienso que pude
transmitir a mi personaje una parte de mí”.
Fue fácil
para Johansson entender la fuerte atracción que Olivia siente
hacia Angier. “A ella le sobrecoge su pasión por lo que hace. Él
es uno de esos hombres que parecen intocables. Creo que ese
comportamiento amenazador y egoísta es muy atractivo para una
chica joven. Sin embargo, cuando él la traiciona, se siente
realmente dolida”. En cuanto a Borden, comenta: “Olivia tiene la
posibilidad de vivir con el enemigo, Borden, y considero que
ambos llegan a una especie de mutuo entendimiento, pero en
realidad de quien ella está enamorada es de Angier”.
La
oportunidad de trabajar con Christopher Nolan también atrajo a
Johansson. “Tiene esa rara cualidad al estilo del viejo
Hollywood. No sé exactamente cómo describirlo, pero nunca
quieres decepcionarle porque sabes que él siempre cumplirá su
parte del trato”, comenta.
Johansson
disfrutó en especial de su inmersión en el mundo de la magia, el
cual no encontró tan distinto del mundo que ella mejor conoce.
“Es muy reservado y competitivo”, explica. “Hay una especie de
compromiso con la ilusión, que no es tan diferente al de
cualquier forma de entretenimiento”.
Entre todos
los seductores personajes de ficción de Truco Final, El
Prestigio, hay una figura histórica que durante mucho tiempo ha
estado rodeada por el misterio y la intriga: Nikola Tesla
(1856-1943), inventor, ingeniero y científico radical. Tesla, un
serbio emigrado a América, era un Da Vinci moderno que soñaba
con robots, ordenadores, hornos microondas, radares y faxes
mucho antes de que nadie pudiera imaginar esas tecnologías
“mágicas”. Registró más de setecientas patentes durante su vida
y ayudó a forjar nuestra moderna sociedad de la tecnología.
Descubrió el campo magnético giratorio, que se convirtió en la
base de todos los aparatos que utilizan corriente alterna, e
inventó la bobina de Tesla, un mecanismo de inducción muy usado
en la tecnología de radio. De hecho, fue la tecnología que él
inventó la que ayudó a transformar el mundo de una cadena
infinita de poblaciones desconectadas a otra parcialmente unida
por la información y la comunicación.
Tesla era tan
excéntrico que se dice que Max Fleischer se inspiró en él para
el personaje del científico loco en los cómics originales de
Superman. Hizo tambalearse las fronteras de la ciencia y llegó
donde nadie se había atrevido hasta entonces. En su laboratorio
de Colorado Springs, descrito en la película, Tesla realizó toda
clase de descabellados experimentos, como fabricar rayos, y se
dice que jugó con nociones tan utópicas como viajes en el
tiempo, rayos mortales y comunicaciones interestelares.
No obstante,
al igual que muchos visionarios, Tesla estuvo rodeado por la
controversia y fue perseguido por la injusticia. Tuvo una
rivalidad infame con otro gran genio de los inventos: Thomas
Edison. Tesla había trabajado con Edison nada más llegar a
América, pero al separarse por desavenencias de pago, surgieron
obsesivas rencillas, que en parte recuerdan a las de Angier y
Borden. El misterio acompañó a Tesla incluso después de su
muerte. Tras su fallecimiento, la mayoría de sus documentos
científicos desapareció sin dejar rastro. Nunca fueron hallados,
lo que llevó a preguntarse a algunos qué fantásticas o
peligrosas ideas había en ellos.
En Truco
Final, El Prestigio, el personaje de Tesla une magia y ciencia
cuando acepta inventar una máquina que permitirá a Angier
superar el truco más inverosímil e inaudito de Alfred Borden.
Para interpretar a Tesla, los realizadores necesitaban a alguien
fuera de lo común, una figura con magnetismo tan habituada a
traspasar los límites que pudiera resultar creíble como genio
loco. Con esta descripción, la elección obvia era David Bowie,
el arriesgado y rompedor cantante de rock que también había
protagonizado un amplio abanico de aclamadas interpretaciónes,
desde “Feliz Navidad, Mr. Lawrence” a “El hombre elefante”.
Pero, en primer lugar, los realizadores tendrían que convencerle
para que aceptara el papel.
“Chris
siempre ha sido fan de Bowie”, explica Aaron Ryder, “y
necesitábamos el tipo de persona y el peso que tiene Bowie como
superestrella para interpretar a Tesla”. Emma Thomas añade: “Era
tan perfecto para el papel que no podíamos imaginar a otro que
pudiese hacerlo. Chris consiguió concertar una cita con él en
Nueva York. Todos estábamos muy nerviosos a causa de ésta”.
Nolan
recuerda: “Simplemente, fui y le expliqué por qué él era la
única persona en el mundo que podía interpretar este papel, y,
afortunadamente, accedió a hacerlo”.
El papel de
ayudante en la ficción de Tesla (y el hombre que sirve como
enlace entre el gran científico y Angier) lo interpreta Andy
Serkis, que se convirtió en un personaje de culto entre los
amantes del cine fantástico por su extraordinaria encarnación de
Gollum en la taquillera trilogía “El Señor de los Anillos” y por
su trabajo como la famosa bestia en “King Kong”, de Peter
Jackson. En esta película, interpreta al americano Roger Alley.
“Andy hace un papel extraordinariamente memorable como hombre de
confianza de Tesla”, comenta Nolan. “También fue divertido verlo
al natural y comprobar su cara real en la pantalla”.
Dice Serkis
sobre el personaje: “Alley es el portero, representante,
guardaespaldas, librero y el más estrecho colaborador de Tesla
al mismo tiempo. Está ahí para conectar los aparatos, hacer el
trabajo manual y, en resumen, para hacer que las cosas ocurran.
En cierto modo, es un reflejo del Cutter de Michael Caine. Alley
es el Cutter de Tesla”. Aunque Alley no existió en la realidad,
Serkis le ve como “el representante de los pocos discípulos de
Tesla que se dieron cuenta que su trabajo era visionario y
decidieron arriesgarse por él”.
Para preparar
su papel, Serkis leyó sobre la época y quedó todavía más
fascinado. “Era una época asombrosa en la que había gente como
Edison, Tesla, Darwin y Muybridge, que estaban cambiando la
visión tradicional del tiempo y el espacio que existía en aquel
tiempo. Se estaban construyendo las vías férreas, se inventó el
teléfono, y por esta causa hubo una gran afición por lo
misterioso y una mezcla de estilos en la que la ciencia podía
ayudar a la magia. Por tanto, es una época muy interesante de
estudiar”.
Es más: como
los Nolan, Serkis también ve Truco Final, El Prestigio como una
historia que trasciende a su época. “Creo que cualquiera que
haya estado obsesionado por su trabajo, su familia o cualquier
cosa podrá sumergirse en las emociones de esta historia”,
resume.
Los magos son
capaces de realizar ilusiones increíbles, pero ni ellos son
inmunes a las complejas realidades del amor y de las relaciones.
De hecho, lo que pone en marcha el cada vez más peligroso duelo
entre los dos magos es un truco deslumbrante, pero desastroso,
en el que interviene la esposa de Angier, Julia.
El papel de
Julia McCullough lo interpreta Piper Perabo, la emergente
estrella estadounidense que ha destacado en algunas desenfadadas
comedias actuales, pero que aquí protagoniza un papel mucho más
oscuro: el de una mujer dispuesta a llegar a los más peligrosos
extremos con tal de conseguir un gran truco de magia. Perabo
quedó fascinada por la oportunidad de explorar, a través de
Julia, el mundo interior de los ayudantes de los magos. “Julia
es la clase de chica dispuesta a que la corten por la mitad, a
que le tiren cuchillos y a todas esas cosas”, explica Perabo.
“Es muy joven y creo que se siente muy feliz de pertenecer al
mundo de los magos. Tiene esa sensación de poder que da ser una
mujer con un trabajo en el que los hombres la respetan y la
toman en serio, lo que era bastante raro en aquella época. Los
magos eran muy glamorosos y esplendorosos en aquel tiempo. Las
vibraciones eran parecidas a las de un concierto de rock y eso
era muy excitante para Julia”.
Perabo no
sólo tuvo que perfeccionar su acento inglés para el papel (algo
que ya había hecho para la reciente comedia británica “Rosas
Rojas”), sino que tuvo que aprender a realizar el arriesgado
truco del tanque de agua, en el cuál es atada con una cuerda,
lanzada desde una altura considerable a un tanque de agua y
encerrada dentro. “Me salía bastante bien al final”, dice Perabo
con una carcajada.
Mientras la
esposa de Angier forma parte del show, Sarah, la esposa de
Borden, ve la magia como su competencia. Convencida de que su
esposo siempre amará a la magia más que a ella, se sentirá
desconcertada y dolida por sus constantes cambios de actitud. El
papel lo protagoniza la recién llegada Rebecca Hall, una joven
actriz británica conocida sobre todo por su trabajo en los
escenarios londinenses, que fue elegida cuando los realizadores
la vieron leer en una cinta de vídeo. “Supimos al instante que
estábamos viendo algo especial”, dice Thomas. “Es uno de sus
primeros papeles para el cine, pero vendrán muchos más”.
Rebecca quedó
impresionada por la naturaleza mágica de la película. “Crea una
bella tensión entre lo divertido y lo entretenido de la magia,
por una parte, y lo potencialmente peligroso y terrorífico de
ella, por otra”, comenta. También sintió mucha empatía por las
demostraciones de romanticismo de su personaje. “Sarah se
encuentra en una situación difícil porque está muy enamorada de
un hombre que algunos días está obsesionado al cien por cien con
su trabajo, y otros, sin embargo, parece completamente enamorado
y entregado a ella”, explica. “Al principio, acepta que su
faceta laboral esté rodeada de misterio, pero cada vez está más
frustrada por la sensación de que no conoce la verdadera
complejidad de lo que él hace o lo que es”.
Al ser Truco
Final, El Prestigio la segunda película de Hall, la oportunidad
de trabajar mano a mano con un actor del calibre de Christian
Bale le parecía casi un sueño. “Cuando le conocí, me sentí muy
intimidada porque él es una gran estrella”, dice, “pero tengo
mucho respeto a todos los actores de la película y aprendí tanto
que lo considero una experiencia increíble”.
3.
Los asesores
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "El truco final (El prestigio)" - Copyright ©
2006 Warner Bros. Pictures, Touchstone Pictures, Newmarket Films
y Syncopy. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures
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