CÓMO SE HIZO "DE
PROFUNDIS"
Notas de producción ©
2006
Alta
Films
Notas del director
Los campos de la narrativa y la imagen en los que he ido
trabajando a lo largo de mi carrera han ido entretejiéndose e
interrelacionándose sucesivamente. Así, de la pintura y la
escritura, mis primeras actividades, surgió el puente hacia el
cómic. Los nexos que este medio ha ido estableciendo a lo largo
del último tercio del siglo XX con otras formas de expresión (el
cine, el diseño, la moda, la novela, la animación...) posibilitó
mi participación en diferentes proyectos, algunos de ellos de
dibujos animados. Estos proyectos se encontraron siempre dentro
de los “estándares” del medio, producciones colectivas
destinadas a un gran público infantil. Pero las posibilidades
expresivas del lenguaje de la animación y sus técnicas son,
obviamente, independientes de los usos predominantes que en cada
momento se pueda hacer de ellas. Y, llegados a este punto, era
inevitable que varias ideas acabasen tentando mi ambición
creativa.
¿Es posible la realización de
un trabajo “de autor” dentro de un medio con los condicionantes
comerciales de la animación (más allá de los cortometrajes)?
¿Podría contar una historia “adulta”, como las que habitualmente
han conformado mi producción artística? ¿Podría conservar el
trazo y la textura de los originales? ¿Podría, para mantener el
sentido estricto de “obra de autor”, resolver técnicamente la
producción sin necesidad de una estructura “industrial”? ¿Se
podría llegar a incorporar la música y el sonido más allá del
sentido utilitario y subordinado tradicional de la banda sonora?
Soy consciente de que algunos
de estos asuntos —tal vez todos— han sido ya resueltos,
plenamente o en parte. Pero el mismo hecho de que así sea abre
las puertas a la posibilidad de la expresión personal y
artística, individualizada, y, por tanto, a que cada respuesta
dada por artistas diferentes tenga valor en si misma. Como cada
cuadro, cada poema, cada música.
DE PROFUNDIS es el intento de
respuesta, artísticamente individualizada, de un creador de
historias e imágenes y un músico a todos estos interrogantes.
Las imágenes, todas y cada
una, están concebidas desde un punto de vista pictórico. La
composición, la textura, el trabajo cromático, la pincelada, el
trazo personal, se imponen como elementos predominantes del
contenido visual.
La narración, la
secuenciación, la historia contada, tienen ambición poética, sin
renunciar a su esencia narrativa. Pretenden componer, junto con
la música y el sonido, un poema visual y sinfónico.
En cuanto a la técnica de
animación, resulta indudable que, en su aplastante mayoría, las
producciones de los últimos años persiguen de forma entusiasta
(especialmente a partir de la irrupción de las técnicas de 3D)
el “engaño visual”, la convicción del espectador de que aquello
que está viendo es real. ¿Quién puede resistir esa perfección
hiperrealista en volúmenes, texturas, luces, etc.?
DE PROFUNDIS no quiere
convencer; sino sugerir. No pretende imponer su realidad al
espectador a través del prodigio técnico, sino que quiere
conseguir su complicidad sentimental y estética. Pretende
transmitir, ante todo, sensaciones, e invitar al espectador a la
contemplación pausada.
No hay diálogos, no hay
palabras. Sólo imágenes, sonidos y música. Una música que se va
componiendo dibujo a dibujo, secuencia a secuencia, en absoluta
simbiosis, simultánea, no a posteriori, una vez acabado el
trabajo visual. Esta forma de trabajo proporciona un nivel de
interrelación máximo entre los componentes visual y sonoro.
La música de DE PROFUNDIS
tiene, en este sentido, un carácter sinfónico, unitario, no
fragmentario. Y lo que en una producción estándar se
consideraría banda de efectos sonoros, cobra aquí valor
simbólico específico, más allá de su valor naturalista,
incorporándose al espacio musical casi como un componente más de
la orquesta.
Notas del compositor
Hay una forma
en la que siempre creí sentir la música. Desde la necesidad de
pintar. Cualquier compositor lo ha entendido alguna vez así. El
fenómeno no es nuevo, en el siglo XIX los compositores
“programáticos” postularon las posibilidades de la música para
tales funciones y a partir de ese momento distintos movimientos
artísticos modernos y contemporáneos mantuvieron la llama
encendida realizando frecuentes acercamientos a este concepto.
De esa necesidad viene, tal vez, mi relación con el audiovisual.
Pero las
circunstancias de esta obra hacen que, para el músico con
veleidades de pintor, sea especialmente atractiva. Normalmente,
en el mundo del audiovisual, aunque no siempre, uno está
acostumbrado a rellenar el dibujo de línea que te permite la
narración, con la paleta de colores que los timbres orquestales
te ofrecen. Como en los cuadernos de dibujos para niños. Y hay
que procurar no salirse de las líneas. Como mucho quizás puedes
unir puntos con líneas para más tarde colorear. Poder meter mano
en una pintura, musicalmente hablando, es una oportunidad que no
podía dejar pasar por alto. Entiendo que es un caso singular,
pero no único, ya que diferentes propuestas cinematográficas,
más o menos expresamente, están empezando a marcar ese camino
para la música en su relación con el audiovisual.
No sé hasta
qué punto una cosa es consecuencia de la otra, pero las
tendencias marcadas dentro del ámbito de la música absoluta a
partir de la década de los 70, paralelamente, tomaron el mismo
rumbo al que nos llevó desde sus inicios —y nos sigue llevando—
la música en su relación con la imagen. “Música expresiva” es la
denominación que algunos autores dan a este movimiento
estilístico. “A la negación de ciertas técnicas compositivas se
opuso la libertad de técnicas” (Clemens Kühn). Dicho de otro
modo, cada necesidad expresiva conlleva una técnica compositiva
diferente. En este sentido, DE PROFUNDIS, musicalmente hablando,
es fruto puro y duro de las necesidades expresivas de la propia
narración y procura en cada secuencia caminar mano a mano con la
pintura y compartir emociones mirándola de tú a tú.
Que el peso
sonoro de la narración recaiga casi exclusivamente sobre la
música es un reto deseado pero casi al mismo tiempo el horror
vacui hace su aparición y nos previene. “Respirar” es la
consigna que constantemente nos marcamos, quizás como lógica y
angustiosa consecuencia que del propio título se deriva. Para
ello fue muy importante promover la banda de efectos sonoros a
un nivel poético. En este caso sí que pretendemos una BSO en su
totalidad. La banda de efectos abraza sugerentemente las elipsis
musicales que a su vez encadenan las elipsis de las pinturas en
DE PROFUNDIS.
El hecho
sonoro y la dimensión contemplativa que se deriva de la pintura
misma conforman, a mi parecer, dos de las facetas más
importantes a tener en cuenta a la hora de encarar su visionado.
Pero todo el mundo sabe que la obra acabada en sí misma y la
obra en sus condiciones de creación son dos fenómenos
diferentes.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "De profundis" - Copyright © 2006
Continental Producciones, Desembarco Producciones y Zeppelin
Filmes. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos
reservados.
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