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Dirección: Patrice Chéreau.
Países: Francia e Italia.
Año:
2005.
Duración: 90 min.
Género:
Drama.
Interpretación: Isabelle Huppert
(Gabrielle Hervey), Pascal Greggory (Jean Hervey), Claudia Coli
(Yvonne), Thierry Hancisse (redactor jefe), Chantal Neuwirth
(Madeleine), Thierry Fortineau, Louise Vincent, Clément
Hervieu-Léger, Nicolas Moreau, Rinaldo Rocco (cónsul).
Guión: Parrice Chéreau y
Anne-Louise Trividic; basado en el relato "El regreso" de Joseph
Conrad.
Producción: Joseph Strub, Serge
Catoire y Ferdinanda Frangipane.
Música: Fabio Vacchi.
Fotografía: Eric Gautier.
Montaje: François Gedigier.
Diseño de producción: Olivier Radot.
Vestuario: Carolina de Vivaise.
Estreno en Francia: 28 Sept. 2005.
Estreno en España: 22 Diciembre 2006. |
CRÍTICA
por
David G. Natal
El regreso
(godardiana)
Señoras con
abrigos de pieles amantes del cine de James Ivory, piénselo un
momento antes de comprar la entrada que les permitirá asistir a
un pase de la última película de
Patrice Chéreau. No estamos frente a una
reconstrucción histórica burguesa de domingo por la tarde. La
interesante carrera del director francés siempre ha apuntado
hacia otros objetivos, incluso cuando más se ha acercado al
terreno de la aceptación masiva, caso de la destacable "La reina
Margot" (1994).
En este caso, Chéreau, en busca de
inspiración, se ha fijado en la historia "El regreso", de
Joseph Conrad. Escavando en
la esencia de esta historia, ha terminado por acercarse a una
de las figuras claves de la Historia del Cine: Jean-Luc
Godard. Ahora que el genial padre del cine francés llena sus
películas de vueltas socio-políticas con poco interés para el
espectador medio, Chéreau vuelve a la esencia emocional de las
mejores obras de Godard en "Gabrielle". El uso de la pantalla
de cine como superficie de sobreimpresión de mensajes
frontales (también usado en la actualidad por uno de los
‘modernos’ del cine francés, Gaspar Noé) es, sin duda, una
reapropiación de Godard en los 60 a partir de la tradición de
los intertítulos del cine mudo. Chéreau, eso sí, se aleja del
exceso en el que cayó Godard, para realizar una utilización
puntual e impactante en el espectador. Algunos de los momentos
claves de "Gabrielle" son así mudos y las palabras impactan
escritas sobre la imagen en el espectador.
El juego imagen en color-imagen en
blanco y negro, los trucos de montaje y otros efectos acercan
aun más estéticamente la película a la tradición ‘godardiana’.
Es justo reconocer a Chéreau el mérito de tener bien aprendida
la lección, esquivar los excesos retóricos de Godard y terminar
acercando su propuesta más a los logros emocionales de "El
desprecio" (1963) que a la artificiosidad vacua de "Week end"
(1967), uno de los puntos más bajos de su carrera.
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Como claramente indica el título de
la historia de Conrad, "El regreso", algo que Chéreau ha
decidido disimular con el más neutro "Gabrielle", es ésta
una historia concentrada en torno a un hecho puntual que
abre las puertas de una trayectoria de pareja basada en la
incomunicación. Lo hace al estilo de las historias de
Polanski, superficies planas que, a medida que transcurre
la película, se van agrietando y revelan su verdadera
naturaleza problemática mediante bubones que no dejan de
explosionar una vez lo hace el primero. En este caso, lo
que en un principio se plantea como tranquila relación de
pareja plenamente imbuida de los valores burgueses, se
hace añicos no tanto cuando Gabrielle (Isabelle
Huppert) decide marcharse, dejando una nota de
despedida a su marido (Pascal
Greggory), sino cuando no es capaz de completar
la huida y regresa. Este regreso es el punto de partida
para un juego de roles y verdades a medias planteado como
clásico huis-clos. Se revela entonces la naturaleza
real de la relación entre los protagonistas, una
dialéctica de incomunicación, en la que Gabrielle revela
su verdadero papel de ‘posesión burguesa’ para su marido.
La estructura de la película, que gira en
torno a esos ‘jueves’ en los que el matrimonio invita a sus
‘conocidos’ a banquetes sociales en su casa, se demuestra
entonces especialmente útil para comprender la naturaleza de lo
que se nos cuenta. La cinta comienza así con una de estas
reuniones, en la que Gabrielle (Isabelle Huppert) muestra un rol
de perfecta anfitriona y pareja que sólo cobra sentido cuando el
enfrentamiento posterior entre los dos protagonistas nos muestra
su papel de impuesta perfección, pieza dentro de un organismo
burgués que anula toda pasión y verdad. En ese sentido, el
segundo jueves, cuando los bubones de la incomunicación ya se
han mostrado al espectador, supone la puerta a la catársis de la
situación entre los dos protagonistas y revela todo el artificio
de este tipo de encuentros y de la propia relación del
matrimonio.
Los dos
virtuosos actores elegidos por Chéreau para encarnar a sus
protagonistas, juegan durante el filme a un interesante duelo de
fuerzas interpretativas que corren en sentidos opuestos.
Isabelle Huppert construye su personaje de dentro hacia fuera,
revelando sus sentimientos en determinadas y desconcertantes
explosiones emocionales, mientras que Pascal Greggory juega en
sentido inverso, desde la supuesta exteriorización burguesa
hasta la incomprensión interna final. Un apasionante duelo
interpretativo que Chéreau potencia con su agobiante y cerrada
puesta en escena para llevarnos al núcleo de vacío y rencor que
se aplica no sólo a la relación de los protagonistas, sino que
se amplifica a todo el ámbito de artificio burgués.
Calificación:
    
Imágenes
de "Gabrielle" - Copyright © 2005 Azor
Films, Arte France Cinéma, Studiocanal, Love Streams
Productions, Albachiara, Network Movie, ZDF y Arte. Distribuida
en España por Vértigo Films. Todos los derechos
reservados.
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