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LA VIDA EN JUEGO
(Gridiron gang)


Dirección: Phil Joanou.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 120 min.
Género: Drama.
Interpretación: Dwayne "The Rock" Johnson (entrenador Sean Porter), Xzibit (Malcolm Moore), Kevin Dunn (Dexter), Leon Rippy (Paul Higa), Jade Yorker (Willie Weathers), Trever O'Brien (Kenny Bates), Brandon Mychal Smith (Bug), Mõ (Leon Hayes), David Thomas (Calvin Owens), Setu Taase (Junior Palaita), James Earl III (Donald Madlock).
Guión: Jeff Maguire; basado en el documental "Gridiron gang" (1993) de Lee Stanley.
Producción: Neal H. Moritz y Lee Stanley.
Música: Trevor Rabin.
Fotografía:
Jeff Cutter.
Montaje: Joel Negron.
Diseño de producción: Floyd Albee.
Vestuario: Sanja Milkovic Hays.
Estreno en USA: 15 Septiembre 2006.
Estreno en España: 29 Diciembre 2006.

CÓMO SE HIZO "LA VIDA EN JUEGO"
Notas de producción © 2006 Sony Pictures

  El cineasta Lee Stanley ya había estado involucrado en las vidas de delincuentes juveniles violentos durante varios años antes de pensar en hacer una película sobre el programa de fútbol de Camp Kilpatrick. Uno de sus primeros documentales, Desperate Passage, ganó varios premios por su historia sobre las expediciones de 10 días que hizo Stanley con jóvenes presos en su barco de pesca para enseñar a los chicos el trabajo en equipo y la confianza en si mismos. “He dedicado voluntariamente mi tiempo a chicos encarcelados durante 15 años", dice Stanley. "Cuando empecé, uno de los tutores de la condicional me advirtió que si conseguía cambiar a un chico, sería afortunado” Y estuve de acuerdo en que si conseguía cambiar aunque fuera la vida de un solo chico, todo merecería la pena”.

 

  Stanley dirigió y produjo el documental ganador de un premio Emmy de 1993, “La vida en juego”, con su mujer, Linda Stanley. Su hijo Shane, ganador de un premio Emmy, que ha trabajado a menudo con su padre, fue el coproductor del documental y el director de la segunda unidad. La película cuenta la temporada del equipo 1990 Cinderella, el primer campo con un equipo de fútbol de 11 jugadores con nivel de instituto. Ese año, los entrenadores Sean Porter y Malcolm Moore condujeron a su equipo (formado por duros delincuentes juveniles) en una fantástica temporada, en la que se recuperaron de sus derrotas iniciales y llegaron a la final del campeonato regional contra Montclair Prep High School. Aunque Montclair Prep había perdido sólo tres partidos en los últimos cuatro años, los Camp Kilpatrick Mustangs resistieron en una dura lucha y perdieron sólo por 13-7 contra Montclair —un partido que muchos dicen que los Mustangs podrían haber ganado si no hubiera sido por una serie de desafortunados penaltis y errores al final del último cuarto. Sin embargo, aguantando todo el partido, los Mustangs se probaron a si mismos que eran unos ganadores.

  “’La vida en juego’ fue un poderoso ejemplo de que si puedes dedicar tiempo y cuidados a un niño, la vida de ese niño cambiará", dice Lee Stanley.

  Cuando el productor Neal H. Moritz (A Todo Gas, Triple XXX, Sweet Home Alabama) vio el documental, inmediatamente se quedó conmovido e intrigado. “Un día estaba viendo la televisión y me encontré este documental que cogía a jóvenes con problemas y los convertía en un equipo de fútbol”, relata Moritz. “Lo vi entero y lloré. Me dije a mi mismo: ‘Tengo que hacer una película con esto’”.

  El primer paso era encontrar una narrativa de ficción convincente, entretejiendo las situaciones que hacían al documental tan persuasivo. Moritz acudió al ocupado guionista Jeff Maguire, que obtuvo recientemente una nominación al Oscar por su guión para En la Línea de Fuego, protagonizada por Clint Eastwood. “Jeff no podría haber estado más solicitado en ese momento”, recuerda Moritz. “Resultó que también había visto el documental al mismo tiempo que yo y se conmovió tanto que se hizo voluntario en una prisión. Luego me dijo que quería participar e inmediatamente hablé con todos los chicos, los entrenadores y la familia Stanley. Se dio cuenta de que había tanto que contar que lo más difícil iba a ser comprimir todo en una película de dos horas".

  Cuando se desarrolló el proyecto, Moritz comenzó la búsqueda del equipo apropiado para el director Phil Joanou y con Dwayne “La Roca” Johnson supo que su búsqueda había terminado.

  Joanou, conocido por su dirección progresiva y enérgica de documentales (U2: Rattle and Hum), largometrajes (El Clan de los Irlandeses), anuncios publicitarios y videos musicales, ni siquiera necesitó leer todo el guión para convencerse de que quería dirigir La vida en juego. “Después de haber leído sólo 30 páginas del guión de Jeff, supe que quería formar parte de esta historia. Ya estaba enganchado al problema de los niños y de Sean por superar las dificultades”.

  Dwayne “La Roca” Johnson también se mostró muy entusiasta la primera vez que oyó hablar del proyecto cenando con el productor Moritz. "Neal me habló de la película y me pasó el guión", dice Johnson, la estrella de películas recientes tan populares como El Rey Escorpión y The Rundown. "Me pidió que viera el documental antes de leerlo. Lo hice y me conmovió y me inspiró. La lucha por la que pasaban Sean Porter y aquellos chicos era increíble. Me gustó el hecho de que la mayoría de los jóvenes que aceptaron el desafío de los Mustangs luego se convirtieron en ciudadanos de provecho. Hizo que los admirara todavía más".

  Para Moritz, Johnson encajaba perfectamente en el personaje porque “encarna todas las cualidades de lo que es Sean. El propio Sean Porter fue un chico problemático y jugar al fútbol lo salvó. La historia de Sean era paralela a la de Dwayne porque, de niño, Dwayne fue arrestado en varias ocasiones y también se salvó canalizando su energía de forma positiva a través de un deporte competitivo como el fútbol”.

  “Fui arrestado en ocho ocasiones antes de cumplir los 14”, admite Johnson. “Tuve suerte de que el oficial que me arrestó me dijo que o seguía dándome patadas en el culo y arrestándome todas las semanas, o me sacaba de las calles y me apuntaba en el nuevo programa de fútbol del instituto. Fui afortunado de que alguien cuidase de mí en ese momento de mi vida. Me sacó de los malos ambientes y rellenó el vacío de mi vida con fútbol. Me enseñó muchas cosas más allá del juego real, como el trabajo en equipo, el sacrificio y el escoger hacer las cosas correctas en la vida”.

  El fútbol se convirtió en la principal influencia para el futuro actor. Sobresalió en el deporte en el instituto y obtuvo una beca para el programa de fútbol puntal en la universidad de Miami en Florida, donde siguió brillando como defensa, llegando a formar parte del equipo del campeonato nacional universitario de 1989. Sin embargo, al año siguiente, las lesiones le obligaron a abandonar su sueño de jugar al fútbol profesional.

  “Era emocionante tener a Dwayne, porque él mismo había vivido esta historia”, dice Joanou. “Sean Porter y él eran parecidos en muchos aspectos. Dwayne comprendía la actitud agresiva de Sean y su dedicación a los chicos, además del papel que el fútbol podía jugar para ayudarles a cambiar”.

  Con su director y la estrella a bordo, La vida en juego estaba lista para empezar. “Era muy importante para Joanou que la película se rodara en el Camp Kilpatrick real, un campo de confinamiento juvenil en funcionamiento en lo alto de las montañas de Santa Mónica entre las comunidades de Malibú y Agoura. El productor Stanley le ayudó a conseguir la localización intercediendo en el Consejo de la Ciudad. Rodar en el campo era crucial para Joanou para ayudar a conseguir su objetivo de que La vida en juego transmitiera con precisión el entorno que transpiraba la historia. “Ser capaces de rodar en Camp Kilpatrick marcó todas las diferencias del mundo”, dice. “Realmente creo que el impacto de la película se hubiera reducido dramáticamente si no hubiéramos rodado entre 120 prisioneros reales. Todos los días mirábamos por el campo y veíamos la versión real desplegada de nuestra historia. Nos ayudó a ser honestos”.

  Hubo algunas preocupaciones serias sobre utilizar Camp Kilpatrick para el rodaje, admite Lee Stanley, como “¿Cómo tolerarían los reclusos y el personal de la prisión un equipo de rodaje de 200 hombres en sus dominios todos los días? El Departamento de Libertad Provisional del Condado de Los Ángeles nos hizo una pregunta muy importante: ¿Cómo se pueden beneficiar los chicos de esto? Así que Shane y yo sugerimos crear una clase de producción en los patios del campo que enseñaría a los chavales los métodos de rodaje que observaban todos los días a su alrededor”.

  La clase se impartió de principio a fin sobre la producción, con el director Phil Joanou y “La Roca” como oradores. Stanley también hizo algunos arreglos para llevar pequeños grupos de chicos a la producción real mientras se rodaba, apuntando las muchas facetas de rodar una película en una localización. “Nuestros directores de departamento se tomaron su tiempo para explicar sus papeles en la producción y para responder preguntas. Fue una inspiración para ellos y les demostró que alguien respetaba sus vidas y su espacio”, dice Stanley.

  Antes de que empezara la producción, los cineastas afrontaron otro aspecto crucial: crear un equipo de fútbol viable para la mayoría de las secuencias de deporte. Allan Graf, célebre coordinador cinematográfico de fútbol que había formado equipos para películas como Friday Night Lights, Necessary Roughness y The Replacements, fue contratado para entrenar a los actores y a sus dobles como los Camp Kilpatrick Mustangs, además de trabajar con los miembros de los equipos rivales.

  Se preparó un campo de entrenamiento en Moorpark College, a pocos kilómetros de Camp Kilpatrick en el Valle de San Fernando de Los Ángeles. Muchos de los actores elegidos para el equipo central de Camp Kilpatrick eran atletas, pero pocos habían jugado realmente al fútbol en el instituto o en cualquier otra parte.

  “Creo que sólo un chico del equipo principal había jugado al fútbol”, dice Graf. “Y Mo, el chico que contratamos para que interpretara a nuestro quarterback, nunca había lanzado un balón en un partido organizado real, pero eso jugó a nuestro favor porque no queríamos que fueran demasiado buenos. Después de todo, al principio de la película se supone que son malísimos".

  Graf y su asistente de coordinación de fútbol, Justin Riemer, repasaron todas las jugadas y jugadores posibles con Joanou antes de empezar el entrenamiento de fútbol. "Allan es el mejor del negocio reuniendo un equipo de fútbol", dice Joanou, "y asegurándose de que el fútbol pareciera auténtico y creíble todos los partidos. En lugar de dobles, quería tratar de mostrar a nuestros actores reales el mayor tiempo posible para que pudiéramos seguir involucrados con nuestros personajes durante los partidos".

  Duró tres semanas, tiempo en el que los actores principales aprendieron todos los aspectos del juego. Jade Yorker, que interpretaba al running back estrella, Willie Weathers, era básicamente un jugador de baloncesto en la vida real. “Ya había jugado un poco al fútbol por diversión", dice. "Tenía algo de talento y soñaba con jugar al fútbol como Deion Sanders. Pero cuando fui al instituto decidí no jugar. En su lugar me decanté por la actuación. Pero es una bendición venir aquí y volver a jugar al fútbol”.

  Graf empezaba cada día de entrenamiento con una "clase de pizarra", donde se discutían y se hacían diagramas con las nuevas jugadas del día. “Todos tenían libros de jugadas. Utilizábamos el tiempo en clase para enseñárselas paso a paso para que todo el mundo supiera lo que estaba haciendo. En la clase, todos estaban pendientes de mí y me prestaban atención. Hacemos lo mismo en el fútbol profesional. También queríamos asegurarnos de que la interpretación de los actores fuera segura, porque no puedes terminar una película de fútbol con actores lesionados”.

  Los especialistas recibieron entrenamiento para representar los golpes en el campo potencialmente más dolorosos, aunque los actores aparecían en todos los partidos. Un gran grupo de jugadores especializados representaron a los equipos rivales.

  Tras dos semanas de instrucción y preparación física, todo el mundo estaba listo para empezar a rodar en Camp Kilpatrick. Ver el campo por primera vez fue una experiencia aleccionadora para el reparto y también para el equipo. El complejo era muy austero y estaba rodeado por altas vallas fuertemente aseguradas con guardias en cada salida.

  Trabajando en el campo de fútbol real de Camp Kilpatrick, el equipo se vinculó como los Mustangs reales mientras que más de 100 internos auténticos se pasaban el día rodeados por el rodaje de una película. Muy a menudo se producían peleas reales, se llevaban a un preso real a la "caja" en el edificio de aislamiento. "Yo echaba un vistazo al campo durante el rodaje", recuerda Joanou, "y veía a los chicos alineados, recibiendo órdenes. En ocasiones se producía una pelea o se enviaba a un chico a la "caja". Y pensaba, 'Hoy, más tarde, rodaré realmente esa escena’”.

  Para Johnson, rodar la película en Camp Kilpatrick le permitió a él y sus compañeros de reparto adquirir la sensación adecuada del lugar y del propósito. "La autenticidad es una gran parte de esta historia", dijo Johnson. "Era muy importante ir allí y rodar en el propio campo y practicar todos los días. Ni siquiera era un campo de fútbol —sólo tenía unas 60 yardas. Toda la hierba estaba levantada y te tropezabas con los aspersores en el medio del campo. Formar parte de ese mundo fue una experiencia que nos dejó con los ojos abiertos, no sólo a nosotros, sino también a los presos que nos observaban trabajar en su césped".

  El productor Stanley pidió firmemente que el equipo no vistiera “colores de bandas” —algunos tonos de rojo y azul—mientras trabajaban en el campo. “Era importante saber que estos colores podían ofender a algunos prisioneros. Todos tuvieron que firmar un acuerdo para no vestir con ciertos colores", dice. "Haciendo eso, mostramos a los chicos que comprendíamos su mundo y que no intentábamos provocarlos siendo irrespetuosos".

  La tregua entre los cineastas y los reclusos continuó durante las seis semanas de rodaje en Camp Kilpatrick. Aunque los presos estaban muy cerca del equipo en todo momento, se pidió a ambas partes que no se dirigieran a la otra. Johnson, sin embargo, recuerda un memorable encuentro entre tomas con un interno en el campo de fútbol, con niebla y tarde por la noche. "El día antes había estado enfermo", dice, "y la noche siguiente estábamos rodando en los dormitorios. Se había iniciado una pelea entre los reclusos, y vi a un chico esposado de camino al aislamiento. Lo peor era que no había nadie con él. Él mismo estaba caminando en solitario. Levantó la mirada hacia mí y dijo ‘Hey, Roca, he oído que has estado enfermo’. Hasta ese momento no me había dado cuenta de lo rápido que corren las noticias en los dormitorios reales. Luego dijo, 'Rezaré para que te pongas mejor', y siguió caminando. Ahí estaba alguien que no conocía, que probablemente nunca volveré a ver, tomándose su tiempo para expresar su preocupación por mí. Fue muy conmovedor y demostró que sea lo que sea lo que hayan hecho estos chicos, siguen siendo niños con sentimientos y emociones por los demás".

  Otro día memorable para Johnson fue la tarde en que se volvió a colocar sus hombreras de fútbol para una escena en la que el entrenador Porter motiva al corredor Willie Weathers obligando al joven jugador a que lo embista una y otra vez. “Fue un gran día para mí —otra vez con las hombreras”, dice. “Cuando leí eso en el guión, me animé mucho. No había jugado al fútbol durante años pero realmente sigue en mi sangre. Mi entrenador en Miami solía decir que tenía una gran ‘violencia con la parte superior del cuerpo', y para esta escena pude volver a usar eso. Me divertí mucho metiéndome con Jade (Yorker, que interpreta a Willie Weathers) con todo el equipo a nuestro alrededor. Él también me dio lo mío".

  “Fue una locura", recuerda Yorker. "Quiero decir, tenía que ir contra este tío que resulta que es el luchador más duro. Me mentalicé y fui a por ello".

  Quizá el día más importante en el escenario fue la tarde en la que algunos de los personajes reales del documental de "La vida en juego" visitaron la producción en Camp Kilpatrick. El entrenador Sean Porter (ahora director del campo de libertad condicional de Valencia, California) y Malcolm Moore (el gran ex jugador de la USC y la NFL que actualmente es ayudante del oficial de libertad condicional en Antelope Valley, California) volvió a reunirse con sus homólogos de actuación. Dos de los jugadores del equipo de los 1990 Mustangs se vieron cara a cara con los actores que los interpretan en la película.

  “Malcolm es un tipo auténtico que tiene cierto aire de arrogancia”, dice Xzibit. “Tiene una gran relación con Sean Porter. Él es la voz de la razón, el punto de vista calmado, aunque ambos tienen el mismo objetivo en mente. Malcolm es una persona especial y, hasta la fecha, todavía trabaja con niños como oficial de la condicional”.

  Además, algunos ex jugadores de los Camp Kilpatrick Mustangs trabajaron como extras en la película. Un ex recluso, Joseph Lucero, incluso consiguió un papel con texto. Ahora Lucero trabaja con miembros de bandas en los barrios de Los Ángeles; su aportación personal para marcar la diferencia, con la esperanza de ayudar a otros chicos a evitar los errores que cometió en el pasado.

  “Queríamos utilizar auténticos chicos de bandas que hubieran estado antes en este campo", dice Moritz. "Joey pasó de ser un extra a tener un papel con texto. Había estado en Camp Kilpatrick por algunos crímenes serios, pero consiguió dar la vuelta a su vida. Mientras estábamos haciendo esta película, hicimos un esfuerzo deliberado para ofrecer nuestra ayuda a algunos de los chicos, y quizá, a nuestra humilde manera, tuvimos éxito".

  Tras casi dos meses en los campos de la prisión, la producción empezó a rodar fuera de los partidos de fútbol en otros institutos de California del Sur en estadios de San Fernando, Agoura y Sherman Oaks. El lugar del partido final entre los Mustangs y sus súper rivales, los ficticios Barrington High School (el equipo rival en la vida real en la final del campeonato fue Montclair Prep High School del instituto Pierce College). Durante esta fase de la producción el calor era brutal y la temperatura normalmente pasaba de los 40 grados la mayoría de los días de rodaje.

  El director Joanou y su director de fotografía, Jeff Cutter, utilizaron múltiples cámaras a diario para maximizar la cobertura. El director y el coordinador de fútbol Graf también se concentraron en utilizar al máximo a los actores reales mientras que, al mismo tiempo, garantizaban su seguridad en las duras tomas de bloqueos y placajes. “No queríamos que los actores recibieran demasiado”, dice Joanou. “Tenían que correr en el partido y tenían que llevarse golpes reales. Tenían que hacer que pareciera real. Era muy exigente, porque les hacíamos trabajar 12 horas al día. En un partido de fútbol real, sólo se está en el campo cuatro horas como mucho. Y aquí estos chicos están ahí fuera todo el día con cinco cámaras durante varias semanas".

  “Quiero hacer mucho hincapié en que era fútbol real, con jugadores de fútbol reales”, añade Graf. “Nuestro mayor problema físico era asegurarnos de que los chicos estuvieran adecuadamente hidratados. Nos aseguramos de que bebieran mucha agua y comieran melón y helados. Descansábamos 10 minutos y veíamos que nadie estuviera cansado. Aunque todos eran buenos atletas, la mayor parte de las lesiones llegan cuando estás cansado y no bebes suficiente agua. Tiendes a perder la concentración y no cuidas de ti mismo como haces normalmente".

  Afortunadamente, hubo pocos percances y no se perdió tiempo por culpa de lesiones de los actores principales. Los actores del equipo se superaron a si mismos aunque afrontaron muchos días de mucha exigencia física además de sus otras tareas, como interpretar sus líneas y estar en sus puestos.

  “Era divertido, pero sobre todo era un trabajo duro”, reclama Trever O’Brien, que interpreta al receptor Kenny Bates. “Un día tuve que correr el mismo patrón de pase de 20 yardas 10 tomas de cobertura distintas. No había reglamento, no había reglas de fútbol como las que hay en el instituto. Estábamos a 42 grados y hacíamos la misma jugada una y otra vez. Lo mejor era que los especialistas y los actores se animaban unos a otros. Ese apoyo nos permitió hacer una gran película. Realmente fue un trabajo en equipo”.

  Para Johnson, el logro más importante de hacer "La vida en juego" fue el hecho de que la historia se centrase en jóvenes reales cuyas vidas se mantienen en la cuerda floja por culpa de las opciones que eligieron cuando eran niños. “Quizá después de ver esta película, algunos jóvenes no cometan los errores que podrían costarles la vida y, en su lugar, elijan convertirse en una parte funcional de la sociedad”, dice.

  “Espero que todo el público se inspire viendo esta película”, continúa Johnson. "El objetivo de todo el mundo era captar la emoción y la esencia del gran documental de Stanley. Estoy seguro de que lo conseguimos y estoy muy orgulloso de lo que hemos hecho. La vida en juego puede no tener un presupuesto de cien millones de dólares, pero creo que va a sacudir a la gente. Es una historia de cómo dos hombres marcaron la diferencia en las vidas de muchos chicos que no tenían absolutamente nada. Los chicos aprendieron que no eran perdedores y supieron que nunca volverían a llamarles así. Quizá alguien del público también se conmueva por esto”.


Imágenes, sinopsis y notas de cómo se hizo "La vida en juego" - Copyright © 2006 Columbia Pictures, Relativity Media, Original Films y Stanhaven Productions. Distribuida en España por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos reservados.

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