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LOS OJOS DEL MAL
(See no evil)


Dirección: Gregory Dark.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 84 min.
Género: Terror.
Interpretación: Kane (Lester), Christina Vidal (Christine), Michael J. Pagan (Tye), Samantha Noble (Kira), Steven Vidler (Williams), Cecily Polson (Margaret), Luke Pegler (Michael), Rachael Taylor (Zoe), Penny McNamee (Melissa), Craig Horner (Richie), Mikhael Wilder (Russell), Tiffany Lamb (Hannah).
Guión: Dan Madigan.
Producción: Joel Simon.
Música: Tyler Bates.
Fotografía:
Ben Nott.
Montaje: Scott Richter.
Diseño de producción: Michael Rumpf.
Vestuario: Phil Eagles.
Estreno en USA: 19 Mayo 2006.
Estreno en España: 7 Septiembre 2007.

CRÍTICA por José Arce

  Los caminos del terror son inescrutables. Tan sólo un género como este, capaz de dilatarse, contraerse, reiterarse y expandir sus límites creativos hasta lo inconcebible, podía unir los caminos artísticos de dos personajes tan dispares como el ex director de cine porno Gregory Dark, actualmente reputado realizador de videoclips comerciales, y de Glen Jacobs, más conocido como Kane, uno de los máximos estandartes de la lucha libre americana. Semejante alianza provocará la estampida de muchos espectadores ante la sola mención de la posibilidad de acudir al cine a ver el resultado del experimento; sin embargo, el proyecto no ha salido tan mal.

 

  Un grupo de jóvenes rebeldes recibe la oferta de reducir sus condenas en un correccional a cambio de colaborar en los trabajos de rehabilitación de un destartalado hotel en uno de los arrabales de la ciudad. Por supuesto, en el vetusto edificio reside un psicópata local, una mole indestructible que hace que entrañables tarugos como nuestro querido Brian Thompson asemejen inocentes y cándidas colegialas. Está claro que la idea de partida no es muy original, y todo el interés se ciñe a ver cómo Jacob Moodnight –aunque en nuestro país han preferido llamarlo, asombrosamente, Lester (???)– liquida sistemáticamente a los chavales. Dark se agarra con toda la firmeza que puede a un texto simple hasta decir basta firmado por Dan Madigan, guionista televisivo de la WWF, que recoge todas las pautas clásicas del ultra saturadísimo subgénero del body count. Los actores son tan mediocres como prescindibles, convertidos en meros envoltorios de carne a la espera de ser eviscerados por nuestro muchacho, que se gana inmediatamente la simpatía de la platea. Por otra parte, la base de la historia tampoco es para asombrarse, con un pobre Jacob que haya la justificación de su comportamiento en una infancia presidida por una figura materna dominadora y fanática, obsesionada con la religión. Y por supuesto, todos los personajes hacen lo que deben para morir: entran en las habitaciones en las que les dicen que no lo hagan, se separan del grupo para fumarse un porro o fornicar en cualquier rincón, tratan de atacar al asesino armados con un triste palo en lugar de huir…

  Sin embargo, hay varios elementos que hacen que “Los ojos del mal” merezca un tierno visionado, aún a pesar de estar basada en clichés que se llevan repitiendo desde que Michael Myers sentara definitivamente las bases del moderno killer on the loose. Tenemos, entre los valores positivos, el dinámico trabajo de Gregory Dark, experimentado en el campo del vídeo musical, que logra preñar el metraje de cientos de planos nerviosos y acelerados, conformando un álbum de postales inquietantes que recorren el siniestro edificio al ritmo de una banda sonora basada en chirridos, crujidos y chasquidos diversos –al margen de los inevitables temas de hip hop con los que se trata de identificar a la juventud inadaptada que pulula ante nuestros ojos–. Teniendo en cuenta que el reparto coral consta de una decena de víctimas potenciales, las secuencias y los flashbacks orquestados entre crimen y crimen son un mero nexo que sirve de pausa en la carnicería, aunque es justo afirmar que están resueltos con bastante acierto. Otro inevitable punto de inflexión a la hora de valorar la producción es el carisma de la figura del psycho y sus tácticas exterminadoras. Goodnight se sirve de una cadena con un garfio en el extremo, garantizando la brutalidad de sus acciones, suficientemente explícitas como para merecer el interés del espectador, que acude a la sala buscando un enfoque netamente gore necesario en este tipo de productos de serie B con sabor añejo; más allá de su afilada herramienta, logra especial mención uno de los asesinatos, que no será desvelado aquí pero que despierta simpatías por su nada subliminal mensaje sobre la obsesión de la juventud con la telefonía móvil. Kane, afortunadamente, no tiene que esforzarse demasiado por interpretar su papel, que sólo le exige abrir la boca una vez, limitándose a pasear su impresionante corpachón malencarado, de la misma manera que hace todos los fines de semana en los rings norteamericanos para deleitar a sus legiones de seguidores.

  Por lo demás, la producción cabalga entre el despiste del equipo y momentos de un cuidado más que notorio en lo relativo al apartado del diseño artístico, logrando un resultado compensado dentro de su absoluta falta de pretensiones. El escalofriante y contundente prólogo se lleva lo mejor del metraje, una introducción fría y brutal que recuerda en cierto modo al arranque de la psicotrónica “Furia silenciosa” (Michael Miller, 1982); a medida que avanza la historia, el interés decrece de modo inevitable ante la falta de sorpresas y lo tremendamente previsible de todo lo que acontece, acontecimientos que se encaminan a un final resuelto con bastante gracia, con el pobre mostrenco de Jacob/Lester finiquitado en una secuencia digna de un cartoon descerebrado y lisérgico.

  La lista de luchadores que saltan de la lona al cine se sigue engrosando. Tras los pasos de Hulk Hogan, Roddy Piper o The Rock, Kane –curiosamente, nacido en Madrid hace cuarenta años– se apunta a un carro modesto pero igualmente rentable, salvando las distancias. Y por méritos propios “Los ojos del mal” entra directa en dos listas tan ingentes como inagotables: la de los hijos de Myers, Vorhees y compañía, y la de producciones que no pueden acercarse al Vaticano a menos de doscientos kilómetros.

Calificación:


Imágenes de "Los ojos del mal" - Copyright © 2006 Lionsgate y WWE Films. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos reservados.

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