CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
En principio,
no tengo nada contra las películas de terror que se marcan como
único objetivo recaudar tanto dinero como sea posible. Pongo por
ejemplo "House on Haunted Hill", el remake que fue perpetrado en
1999 sobre la película de William Castle. Una película
descaradamente enfocada como un entretenimiento sin mayor
trascendencia, un producto dirigido a un consumidor sin más
exigencias que ver una actualización que no necesariamente
aburra a las ovejas sobre un clásico del terror serie B, aunque
ello pase por no aspirar a grandes hallazgos y, por descontado,
encontrarse con los tópicos que haga falta. Si a ello sumamos un
diseño de producción bastante resultón para el presupuesto
realmente invertido, un arranque muy conseguido y un desarrollo
aceptable y a ratos bastante jocoso, al menos hasta mediado el
metraje, así como un Geoffrey Rush y una Famke Janssen que
aportaban al reparto las únicas gotas de distinción con sus
desmesurados y divertidos personajes, lo cierto es que uno podía
declinarse por perdonar la pirotécnica fantochada en que se
convertía el film en su tramo final, definitivamente pobre y
tristemente rutinario. Y lo podía perdonar porque se adivinaba
una voluntad de entretener, al menos durante la primera mitad,
una cierta honestidad en el modesto producto de exploitation
pura y dura que se ofrecía (no olvidemos que, al fin y al cabo,
la cinta de William Malone venía a remolque de otras casas
encantadas coetáneas, como la muy inferior "The haunting (La guarida)".
Pues bien, toda esta introducción viene
a cuenta de las reflexiones que nos puede traer a la mente
"Los ojos del mal", una cinta que comparte con la arriba
mencionada tres puntos elementales: su naturaleza obviamente
exploitation, el esporádico humor negro y un arranque
prometedor. Posiblemente, los más significativos puntos en
común acaben ahí, si obviamos que también esta vez nos
encontramos con un grupo de personas encerradas en una casa
inquietante y que, de igual manera, irán muriendo una a una,
si bien esta vez se debe a una causa menos paranormal: un
sanguinario psicópata con una radical educación religiosa.
Sin embargo, lo que marca la gran
diferencia es que, si el motor que impulsa cualquier
exploitation es la sana intención de amasar dinero
entreteniendo al público potencial, el motor que acaba haciendo
mover "Los ojos del mal" no parece ser otro que la
autocomplacencia. Y es que no hay que olvidar que Gregory
Dark es un director que proviene directamente de la
industria del porno y el softcore, siendo por tanto éste
su primer largometraje mainstream. Se entiende así que
quiera marcar distancias con su pasado, demostrar un poco todo
aquello de lo que es capaz... ponerse serio, en fin. Y sabedor
de que para ello sólo tiene 84 minutos por delante, Dark pone
todo su empeño en hacer una película en la que el máximo
protagonista no sea otro que él mismo. Naturalmente, en su
empresa es de ayuda vital el guión de Dan Madigan, tan
flojo como podría haber deseado, sin la menor profundidad ni en
el trazado de personajes ni en el de situaciones (después de
todo, el film no parece otra cosa que una siniestra revisión
encubierta de algún reality show al estilo de Gran
Hermano), de modo que el peso del producto recae casi
enteramente en la imagen.
De este modo, la película es generosa en
todo tipo de efectos de cámara que pretenden dar la sensación de
que nos encontramos ante un producto muy artístico y enérgico,
cuando en el fondo lo que se nos está ofreciendo es todo lo
contrario. Pues digámoslo claro: "Los ojos del mal" es una
propuesta ya no sólo plana, sino muy aburrida. En definitiva,
una propuesta más efectista que efectiva. Que tenga un par
de escenas afortunadas y más o menos ingeniosas, sobre todo la
del descenso con la manguera de incendios, o incluso la del
asesinato por móvil (sin duda la más serie B de todas por su
exagerada inventiva, aunque lo intencional de su jocosidad no
queda claro del todo), no explica la sucesión de pasajes
desganados, huecos, que jalonan el resto del metraje. Podría
afirmarse que se ha puesto demasiado esmero en provocar
inquietud en el espectador, pero lamentablemente es un esmero
casi de manual, olvidando que la sordidez estilizada al estilo
de "Saw" o "Seven", por no
decir más bien al estilo de los videoclips de Nine Inch Nails,
ha perdido efectividad a fuerza de repetición, convirtiéndose en
una herramienta básicamente demodé.
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Quizás uno
podría pensar que la película hubiera funcionado mejor desde la
humildad, desde la honestidad que se supone mueve esta clase de
proyectos. Quizás si el hecho de convertir en presuntos
delincuentes a un reparto que bien podría formar parte de
Supermodelo 2007 hubiera sido un disparate más intencional que
colateral, y si además hubieran extendido el disparate a otros
elementos de una cinta, por lo demás, demasiado lineal. Una
cinta que se toma excesivamente en serio a sí misma sin tener
base real sobre la que hacerlo, hasta el punto de lanzar
desvergonzados guiños argumentales a "Psicosis" y estéticos a
otros memorables slashers más recientes (¿alguien ha
dicho "La casa de los 1000 cadáveres"?), como si en el fondo quisiera formar
parte de la misma tradición. Por desgracia para ella, la
aritmética no funciona esta vez.
Calificación:
    
Imágenes
de "Los ojos del mal" - Copyright © 2006
Lionsgate y WWE Films. Distribuida en España por Filmax. Todos los derechos
reservados.
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