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MIGUEL Y WILLIAM


Dirección: Inés París.
País:
España.
Año: 2007.
Duración: 100 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Elena Anaya (Leonor de Vibero), Juan Luis Galiardo (Miguel de Cervantes), Will Kemp (William Shakespeare), Malena Alterio (Magdalena), Miriam Giovanelli (Consuelo), José María Pou (duque de Obanto), Geraldine Chaplin (la dueña), Jorge Calvo (Sancho), Carolina Lapausa (Juana).
Guión: Inés París; basado en un argumento de Tirso Calero, Miguel Ángel Gómez, Eva Cruz e Inés París.
Producción: Antonio Saura y Juan Luis Galiardo.
Música: Stephen Warbeck.
Fotografía: Néstor Calvo.
Montaje: Julia Juaniz.
Dirección artística: Jon Bunker.
Vestuario: Sonia Grande.
Estreno en España: 2 Febrero 2007.

CRÍTICA por Miguel Laviña Guallart

El ingenio de la dama

  Un cansado y melancólico Miguel de Cervantes y un seductor y jovial William Shakespeare llegaron a conocerse, e incluso a enfrentarse artísticamente por el amor de una dama, en la Castilla de finales del siglo XVI. Confiar en una brillante idea como punto de partida y moverse con la libertad que permite la Historia-ficción puede dar excelentes resultados. De igual forma, todo ello puede no ser suficiente si la prometedora premisa inicial se agota en sí misma a los pocos minutos de metraje, y esa invitación al juego en el tiempo histórico, aun aceptada, se pierde entre los giros de una simplona comedia de enredo.

 

  Por esta pendiente se desliza “Miguel y William”, primer largometraje en solitario de la directora Inés París. Imagina que pudo ocurrir durante unos años en los que misteriosamente se pierde la pista del escritor inglés, dentro de una biografía ya de por sí oscura. Durante este período podría haber seguido hasta Castilla a una joven doncella, Leonor de Vibero, que regresa de Londres para contraer matrimonio con un duque. En su castillo coincide con Miguel de Cervantes, por aquel tiempo un autor que malvive como recaudador de impuestos y no goza del reconocimiento por sus obras. Los dos rivalizan con sus versos por seducir a la dama.

  Recordar Shakespeare y el Cine empuja a asociar rápidamente calidad y buen gusto. Sus textos han generado excelentes adaptaciones e incluso, como es bien sabido, su propia figura inspiró la estimable “Shakespeare in love (Shakespeare enamorado)”, con la que es inevitable no establecer ciertas comparaciones. Apenas queda algo de esos signos de identidad en una comedia que se permite, como máxima aspiración, una poca afortunada sucesión de citas y guiños a las obras de los dos escritores. En el momento que surgen ciertos destellos de la calidad literaria que ambos atesoraban, como la cadencia de un soneto del autor inglés cantado por Leonor o las conversaciones de ésta y Cervantes sobre la naturaleza del amor y el teatro, tristemente se esfuman por las presuntas gracias que acto seguido sueltan sus personajes.

  Y es sorprendente esta determinación por conducir el film hacia una especie de “vodevil en el castillo”, con una trama que encadena incontables recursos de situación (carreras por los pasillos, duelos, entradas y salidas por las ventanas) sin demasiado concierto. Apuesta por la efectividad del chiste fácil, grotescas referencias literarias que el guión introduce con calzador, en lugar de preocuparse por imprimir originalidad y desarrollar con coherencia el argumento. Da la impresión de que no confía en las posibilidades que le ofrece el rico material que lleva entre manos, algunas secuencias que contienen un humor inteligente apenas destacan entre aquellas que optan por el camino más rápido, usando este género como un saco en el que todo parece tener cabida.

  Todo ello transcurre con una ambientación deficiente, cargada de anacronismos. Unos hermosos escenarios naturales, pero excesivamente fríos, se completan con la pobreza de unos decorados de cartón piedra que llegan a recordar a las antiguas adaptaciones televisivas de dramas históricos. Podría achacarse a una supuesta escasez de presupuesto –aunque, según los datos de producción, es holgado– o a una alarmante falta de imaginación y de capacidad para plasmar esos recursos en la pantalla. Los distintos elementos de la dirección artística no acaban de casar, y los equívocos trascurren en un espacio demasiado desangelado como para lograr el ímpetu necesario en este tipo de comedia. Aun respetando las licencias históricas, la cinta resulta tan llena de tópicos que parece la mirada de un cineasta venido a reconstruir una historia que le es ajena, o lo que es peor, concebida para ser vista en el exterior (ver a Leonor admirando el cuadro de un apuesto noble y exclamar un alegre "viva España" cuanto menos provoca un respingo en el asiento).

  Similar irregularidad se observa en el terreno interpretativo, aunque el conjunto del reparto cumple con oficio su cometido, en especial el largo elenco de secundarios. El actor británico Will Kemp como Shakespeare nos somete a una composición gesticulante, con la que parece estar haciendo su propia película, mientras que la presencia de una muy desaprovechada Geraldine Chaplin se convierte en un mero reclamo. Sin duda, destaca el entusiasmo de una Elena Anaya que desprende dulzura y encanto como pletórica Leonor, moviéndose con soltura en los tiempos que exigen los enredos de la trama.

  A pesar del título, es Leonor, vínculo entre ambos escritores, la verdadera protagonista de un film que reivindica el ingenio de la mujer, reprimido en aquel tiempo por el hombre. Ella no es sólo la inspiradora del talento, sino el cerebro pensante y motor de cuanto sucede. Junto a esto, introduce como telón de fondo el Teatro convertido en reflejo de la vida. Se percibe el dominio de la directora de estas obras clásicas, por lo que resulta extraño que no haya utilizado con más acierto sus mecanismos en la construcción de la historia. En última instancia, sus buenas intenciones –dignificar el papel de la mujer en aquella época y la admiración al Teatro– quedan diluidas en la discreción del conjunto.

Calificación:


Imágenes de "Miguel y William" - Copyright © 2007 Zebra Producciones, Miguel & William Producciones, IV Centenario y Future Films. Distribuida en España por Warner Bros. Pictures International España. Todos los derechos reservados.

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