CRÍTICA
por
Javier Quevedo
Puchal
¿La gran
biografía inglesa?
Resulta
interesante que, durante su primer encuentro con Beatrix Potter
(Renée Zellweger), la señora
Warne, madre del editor encarnado por
Ewan McGregor, mencione su predilección literaria por
lo que ella define como “las grandes biografías inglesas”. Y
resulta interesante porque, independientemente de lo premeditado
(o no) de su empleo dentro de la película, la expresión creó un
cierto efecto engañoso en el subconsciente de quien esto
escribe, que efectivamente esperaba ver reflejada en la pantalla
una de esas “grandes biografías inglesas” que habrían hecho las
delicias de la vieja dama. Seguramente, decir que la realidad
cayó sobre mis expectativas como una jarra de agua fría resulte
algo exagerado... pero tampoco demasiado, no se crean. Pues,
efectivamente, la “Miss Potter” que nos ofrece
Chris Noonan es una propuesta
que regala generosamente todo lo que cabría esperar de
producciones similares, es decir, una factura impecable, con su
deliciosa ambientación de época, su magnífica fotografía, sus
sobrecogedores tomas de la campiña inglesa y sus secundarios
algo más que solventes.
Sin embargo, algo hay que falla en la
cinta, y mucho me temo que es el propio personaje en quien se
centra el retrato, la escritora e ilustradora de cuentos
infantiles Beatrix Potter. No me entiendan mal: en ningún
momento dudo que, como icono del mejor feminismo (esto es, el
que no basa su fuerza en someter al género masculino, sino más
bien en equiparar derechos), Beatrix Potter supone un ejemplo
realmente valioso. Mujer adelantada a su tiempo, como se ha
venido comentando en todos los medios para promocionar la
cinta, la artista inglesa se empeñó en –y logró con creces– no
vivir a la sombra de ninguna figura patriarcal, sino todo lo
contrario, emanciparse, vivir de su propio trabajo y, sobre
todo, de sus propias habilidades. Aunque quizás lo más
importante de todo, muy por encima del reconocimiento público
y privado, sea esa imposición de su voluntad, ese triunfo de
lo personal sobre lo preestablecido, que, a principios del
siglo XX, y sobre todo para una mujer, era un acto
verdaderamente subversivo y, por tanto, casi heroico.
Pero curiosamente, aún teniendo elementos
en apariencia de lo más jugosos para haber armado un biopic
contundente, de gran fuerza, la “Miss Potter” de Noonan se queda
en un producto extrañamente anémico, que deja al espectador más
escéptico con la duda de si la Potter real fue tan dulce, tan
encantadora, tan intachable como este largometraje nos pretende
hacer creer. Con ello no quisiera dar a entender que hubiese
preferido algo así como un “Sábado dolce vita” de época, lleno
de trapos sucios y morbo, sino sencillamente que, si la Potter
real fue en verdad todo lo que el film retrata (cosa que dudo),
la película de Noonan no viene a demostrarnos otra cosa que un
personaje interesante no siempre hace una historia interesante.
Y es que, aun con todo el cariño y respeto que han invertido los
responsables en el personaje, “Miss Potter” no logra
trascender lo que da la impresión de ser una mera sucesión de
hechos puramente anecdóticos, casi desnudos de fuerza dramática.
Desde su temprana inspiración infantil en las temporadas pasadas
en el campo hasta la adquisición, ya en su edad madura, de
varias parcelas de esos mismos terrenos de su infancia (una
compra que, por cierto, tiene mucho de real y aún más de
simbólico), pasando por la publicación de su primer libro o
incluso los enfrentamientos con sus progenitores, todo lo que
narra la cinta está revestido del mismo tono tibio, amable, casi
me atrevería a decir que insustancial, que deja al espectador
con una cierta sensación de ni frío ni calor.
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Afortunadamente, el film no deja de tener sus momentos, sus
piezas de valor que, aunque en ningún momento llegan a decantar
la balanza, sí la equilibran por lo menos. De esta manera,
frente a una insufriblemente dulce, encantadora Renée Zellweger,
nos encontramos con un comedido Ewan McGregor, una magnética
Emily Watson y, en general, una
constelación de secundarios bastante solvente. Frente a las
constantes y reiterativas alusiones al rupturismo de Potter en
el machismo de su entorno (alusiones que ya sólo faltaba
subrayar con rotulador fosforescente sobre la pantalla y que,
irónicamente, nunca acaban de funcionar al cien por cien), nos
encontramos con la convincente historia de amor con su editor,
modélicamente expuesta y hábilmente desarrollada. Frente a la
torpeza de algunos pasajes (me remito, para más señas, al
sonrojante montaje de los encuentros frustrados de Potter con
varios de sus pretendientes), nos topamos con determinadas
escenas concentrando una fuerza dramática que llega a sobrecoger
por su notable sobriedad y su poder de sugerencia (en concreto,
la de la visita de Potter a la casa de los Warne después de sus
interrumpidas vacaciones estivales, que llega a erizar los pelos
con esos planos compartidos de Watson y Zellweger mirando a
cámara). Y, como ya comentábamos, frente a la más que
probable polarización de la biografía, frente a la inocuidad
dramática y el exceso de edulcorantes, nos queda la intuición de
un personaje posiblemente más interesante de lo que el celuloide
ha sabido captar.
Calificación:
    
Imágenes
de "Miss Potter" - Copyright © 2006 Phoenix
Pictures, Momentum Pictures, Isle of Man Film, UK Film Council,
David Kirschner Productions y BBC Films. Distribuida en España
por Aurum. Todos los derechos
reservados.
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