CÓMO SE HIZO "TARA ROAD"
Notas de producción ©
2005
Baditri
Comentario de la autora Maeve
Binchy
«Dicen que entregar tu historia a los directores de cine es como
enviar a tu primer hijo a la escuela. El libro, como el niño,
todavía te pertenece de cierta forma, pero ya no es lo mismo.
Ahora, hay una vida diferente, con mucha más gente involucrada
en ella. Pero un niño no puede quedarse en casa para siempre, y
un libro mejora cuando consigue una vida extra; por tanto, estoy
encantada cuando alguien piensa que una de mis historias es lo
suficientemente. Sé, por supuesto, que no cabrá todo en la
película. Tara Road es una larga historia, con una gran cantidad
de personajes; por eso, algunos de ellos tendrán que
desaparecer, si queremos que tenga sentido en el cine durante
una hora y media. Yo no escribo los guiones; lo he intentado,
pero no soy nada buena. Prefiero contar una historia con muchos
detalles, hacer una pausa en la narración para explicarle al
lector qué piensa alguien, qué le preocupa, qué espera. Eso no
es posible en un guión de cine. Es algo muy breve, con muchas
frases cortas y varios espacios blancos en una página. No es mi
terreno en absoluto. En un guión hay que sugerir cosas, para que
el director y los actores puedan apropiárselo y darle un
sentido. Me parece mucho más fácil el decir las cosas. Por esto,
siento mucho respeto por aquellos pueden escribir un guión y
también por los que pueden transformar un guión de unas cien
páginas en una película entera.
El autor no interfiere a la
hora de seleccionar el reparto, localizar los lugares o elegir
la música. Esperamos con impaciencia lo que van a hacer. Resulta
igual de sorprendente para el escritor como para la audiencia.
En ocasiones, la gente pasa
malos ratos cuando ven que su querido libro se convierte en una
película, pero yo disfruté tanto y pasé tan buenos momentos
durante el rodaje que pensé en compartirlo con vosotros.
En el pasado ya fui muy
afortunada. Me encantó el rodaje de Círculo de amigos, con
Minnie Driver y Chris O’Donnell, la versión televisiva de
Echoes, con Geraldine James y la extraordinaria película para la
televisión The Lilac Bus. Pero Tara Road ha sido durante mucho
tiempo una de mis historias favoritas. Habla de dos mujeres que
intercambian sus casas y que, al hacerlo, encuentran algo más
que un lugar en el que pasar un par de meses y lamer sus heridas
– descubren su propia liberación.
Hace muchos años
intercambiamos nuestra propiedad de Londres por una casa en
Sydney, Australia, y fue una grata experiencia. Tara Road no es
nuestra historia, ya que no habría existido nada más aburrido
que leer sobre dos parejas felizmente casadas y establecidas,
que es lo que éramos tanto ellos como nosotros. Aun así, fue
fascinante vivir en su casa, conocer sus secretos y darnos
cuenta de que ellos conocían los nuestros. Ellos no tenían
sacacorchos, nosotros no teníamos cuencos para los cereales.
Cuando dejamos su casa, con sus fantásticos árboles y pájaros
exóticos sobre la valla del jardín, sentí que les conocía más
que a mis vecinos de hace 20 años. Fue entonces cuando escribí
la historia.
Ahora no recuerdo cómo
imaginé que serían Ria y Marylin, porque lo único que veo ahora
son las hermosas, fuertes y sensibles caras de Olivia Williams y
Andie MacDowell, mostrando esperanza y dolor, y triunfo cuando
es necesario. Tampoco creo que tuviera definidos en mi mente al
resto de los personajes; sólo tenía un ligero sentimiento hacia
ellos y ahora les han dado vida para mí: la decidida Mona,
interpretada por Brenda Fricker; la elegante e infiel Rosemary,
interpretada por la actriz Maria Doyle Kennedy; el sexy e
irreflexivo Danny, interpretado por Iain Glenn; el atractivo
Stephen Rea, que interpreta a Colm, el dueño del restaurante; y
los niños, que se comportan exactamente como lo habrían hecho
los hijos de Ria. Nunca podré ver a ninguno de ellos de
cualquier otra forma.
Con respecto a la casa, tenía
en mi mente una calle de Dublín, para la que inventé el nombre
de Tara Road. Los productores me preguntaron en qué lugar había
pensado y se lo dije.
Según ellos, no podía
funcionar, ya que la calle les parecía demasiado estrecha.
Habrían bloqueado el tráfico con sus enormes generadores y todo
el equipo técnico. Entonces, el equipo de localizaciones buscó y
encontró esta casa para rodar en ella, y resultó perfecta. Es
como si se hubiera construido para ello, exactamente el mismo
tipo de calle que me había imaginado, con esas habitaciones de
techo tan alto donde Ria había sido una vez tan feliz, y ahora
se sentía tan sola; dónde Marylin intentaba encontrar la paz y
se encontró a la mitad de Dublín pasando por delante para
interrumpirla.
Entonces me acerqué al rodaje
con mucho optimismo. Siempre he sabido que los directores odian
que el autor esté cerca. Siempre temen que él o ella diga que no
era así en absoluto. Nos miran con miedo y desconfianza. De
todas formas, no es humano esperar que nosotros mantengamos las
distancias, sobretodo cuando se está rodando justo al lado de mi
casa. Entonces pregunté de forma educada si podíamos ir a mirar.
Silenciosamente. Y acentué la palabra.
Y eso es lo que hicimos.
Echamos un vistazo a la enorme casa de Tara Road, el piso dónde
Bernadette vivía, asistimos estupefactos a la transformación de
nuestra maravillosa pescadería local en una tienda americana,
durante un fin de semana de puente. Fuimos muy educados con
Gilles MacKinnon, el director, con el cámara y el director de
sonido, admiramos a todos los actores y les dijimos que eran
justamente los adecuados para sus respectivos papeles.
Finalmente, se dieron cuenta
de que actuábamos como fans algo envejecidos, encantados con
todo y sin dar ningún problema. Presintieron que mi marido
Gordon y yo nos moríamos por un pequeño papel. Entonces
decidieron que interpretaríamos a dos clientes tomando un
martini en el restaurante de Colm.
Desearía poder explicar lo
nerviosos que estábamos. La noche anterior nos fuimos a dormir
temprano, ya que la limusina venía a recogernos las 7 de la
mañana. Luego fuimos a Maquillaje. No tuvimos que ir a
Vestuario, ya que nos habían pedido que vistiéramos alguna
prenda nuestra que no fuera ni negro ni azul marino. Por alguna
razón que no recuerdo, escogí el lila. Entonces, llegó el
momento de nuestra escena. Estaríamos sentados en sillas altas
en la barra del restaurante de Colm, Stephen Rea nos serviría
dos copas de martini triangulares, ambas con una aceituna. No
teníamos que decir nada en voz alta sino dar las gracias a
Stephen de boquilla.
Justo antes de que dijeran
“Luces, cámara, acción”, le dije a Gordon que podría matar a ese
martini. Tenía la sensación de que estábamos en pie hacía horas.
Me dijo que no pondría la mano en el fuego por que fuera un
verdadero martini, pero yo soy una eterna optimista. Le dije que
mirara la condensación que había en la copa; no se hubieran
molestado tanto en refrescar un vaso de agua. “Son las nueve y
veinte de la mañana”, dijo Gordon. Tenía razón, era agua. Me
comí la aceituna con disgusto, en cada una de las tres tomas. Y
entonces, la cámara se mueve de forma inexplicable desde
nosotros hasta las verdaderas estrellas. Pero ahí estamos.
En el último corte que vi de
la película aún estábamos allí, bebiendo con delicadeza y
aparentando dar las gracias y, en mi caso, preguntándome por qué
demonios había escogido el lila, el color que más engorda de
todo el espectro. No te haría falta más que pestañear o mirar
hacia abajo para elegir un caramelo y te perderías nuestra
escena, pero aún así, fuimos parte de ello.
Pienso que es una película
fenomenal, conmovedora y emocionante. Todos hemos sufrido alguna
pérdida en nuestras vidas, todos hemos amado como idiotas y en
ocasiones, nos hemos sentido solos. Nadie se ha escapado de eso.
La película dice muy claramente, tal y como intenta el libro,
que la solución, en definitiva, está en nuestras manos, tenemos
que hacernos mejores personas. No hay una caballería esperando
en un acantilado para venir y rescatarnos. Tenemos que hacerlo
por nosotros mismos.
Marylin y Ria lo hacen en la
pantalla de la misma manera en que lo hacían en el libro, dos
actrices maravillosas que, junto con el resto del reparto, han
contado esta historia tan bien como lo hubiera esperado, e
incluso mejor. Estaba sola cuando el equipo de la película
recogió todo y se fue. Pero al menos nos queda el libro, y la
película también está ahí fuera para que pueda ser vista.»
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Tara Road" - Copyright © 2005 Noel
Pearson Productions, Surefire Films, Ferndale Films y Sarah
Radclyffe Productions. Distribuida en España por Baditri. Todos los derechos
reservados.
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