CÓMO SE HIZO "UN VECINO
CON POCAS LUCES"
Notas de producción ©
2006
Hispano Foxfilm
¿Qué clase de persona necesitaría poner miles de luces navideñas
en su casa? ¿Y cómo sería vivir al lado de un tipo con esa casa?
Esas dos cuestiones son la base del guión original de Matt
Corman y Chris Ord para UN VECINO CON POCAS LUCES, el cual
empezó su viaje en trineo hacia la pantalla grande con una
conversación de los guionistas con el productor Michael
Costigan. “Nos gustaba la idea de dos tipos realmente diferentes
que intentan celebrar de verdad la Navidad, cada uno a su
manera”, relata Corman. Ord añade: “Steve y Buddy tienen
similares expectativas y sueños para sus respectivas familias y
para las vacaciones de Navidad. Sólo que no se comunican entre
ellos lo suficiente como para encontrar ese común denominador.
Era un terreno muy divertido a explorar”. El viaje de UN VECINO
CON POCAS LUCES continuó cuando Regency Enterprises compró el
guión de este dúo de guionistas, y el director John Whitesell se
comprometió a dirigir el proyecto.
Whitesell incorporó luego al
equipo al guionista Don Rhymer, con el que acababa de trabajar
en el largometraje Esta abuela es un peligro 2. Señala Rhymer:
“En cierta forma, todos somos o un ‘Steve’ o un ‘Buddy’. O te
gusta tener todo organizado y controlado o te gusta decidir
sobre la marcha. Ninguno de los dos es un mal tipo, sólo tratan
de vivir el presente lo mejor que pueden. Era importante mostrar
cómo ambos tipos se pierden en los detalles. Cómo ambos están
dejando que sus obsesiones les distraigan de lo que significan
la Navidad y su familia”.
Una vez metidos en la fase de
preproducción, había que tomar algunas decisiones clave. Lo
primero de todo era determinar y crear la localización
primordial, la calle del pequeño pueblo de Nueva Inglaterra que
iba a ser el lugar de las casas donde los Finch y los Hall se
baten en duelo. Mientras buscaban en Vancouver, la producción
descubrió una enorme área llana con varias casas en sus márgenes
que podía servir para reproducir un barrio a su alrededor. Los
exteriores de las casas se construyeron con todas las
especificaciones necesarias para proporcionar una perspectiva
natural entre las ventanas de la casa de los Finch y la visión
desde la casa de los Hall. Los interiores se construyeron de
forma separada, en una zona distante unos quince minutos. “Todo
el montaje era como una especie de Sudoku”, se ríe el diseñador
de producción Bill Brzeski. “Crear esas casas era un desafío
técnico bastante grande. Intentar conseguir que todos los
elementos fueran los correctos no resultó particularmente duro,
pero hacer que todas las piezas del rompecabezas casaran fue
otra historia”.
Brzeski prosiguió su labor
diseñando dos exteriores de las casas muy diferentes para
representar a cada familia: una casa de estilo colonial para los
más tradicionales Finch y una estructura más ecléctica tipo
bungalow para reflejar la excentricidad del clan de los Hall.
“También era importante coger estilos arquitectónicos con un
montón de superficies lisas para que cuando añadiéramos las
luces navideñas destacaran un montón”, explica el diseñador.
“Las casas normales tienen demasiadas ventanas, esquinas y picos
como para que funcionara”.
Mientras las casas se iban
levantando con rapidez, surgió otro reto. Aunque más del sesenta
por ciento de la película transcurre de noche, estaba previsto
rodar en Vancouver en la época de verano, cuando sólo hay seis
horas de oscuridad al día. La producción necesitaba asegurarse
de que podía terminar la película según el calendario previsto,
aunque también tendría que permanecer fiel al calendario
navideño. Según el director John Whitesell, hubo que tener en
cuenta otra consideración. “Pensaba que cuanto más rodáramos en
horario diurno, cuando los actores estuvieran más despiertos,
mejor funcionaría la comedia”. La solución: Cubrir las casas de
los Finch y los Hall con una carpa gigantesca para filmar con
una técnica de filtros azules que pareciera que la película se
hubiese rodado de noche.
The Sprung Company, un grupo
empresarial de Texas que levanta estructuras temporales para
instalaciones militares, convenciones y otros acontecimientos de
gran envergadura, fue contratada para crear ese enorme
revestimiento. La construcción, que se levantó en quince días,
se hizo principalmente con barras de acero y lonas, y en
esencia, convirtió la localización en un estudio de sonido.
Luego se colgó la iluminación y se añadió también nieve, árboles
de diversas variedades y otras formas de aderezamiento invernal.
“Crear la ilusión de esta manera fue un proceso realmente
fascinante”, declara el productor ejecutivo y manager de la
unidad de producción Jeremiah Samuels. “Una vez terminado, el
aspecto era exactamente el planeado; dos casas en un barrio de
noche”.
Luego llegó la crucial
creación de la iluminación navideña de la casa de los Hall, que
es el centro de la historia. El despliegue de luces navideñas es
tal que se supone se ve desde el espacio, por lo que se
necesitaban varias capas y una cantidad enorme de vatios. “Mi
idea era crear algo que nunca se hubiera visto antes”, dice
Whitesell. Para el diseñador de producción Brzeski, “el reto era
hacer algo que las personas en general no solieran hacer. Es
algo difícil porque la gente es muy creativa e ingeniosa; es
alucinante lo que colocan en sus casas. Tuvimos que hacer unas
decoraciones extraordinarias, pero hacer también que pareciera
algo que un tipo común y corriente como Joe pudiera realmente
lograr”.
El diseñador de iluminación
Jason McKinnon, que ha trabajado profusamente en el mundo de los
conciertos de rock, fue contratado para ayudar a lograr esa
sensación “épica”. Enfocó el trabajo como si estuviera creando
un espectáculo colosal de iluminación navideña más que una mera
exhibición. Lo explica McKinnon: “Por la forma en la que la
película avanza, hay básicamente nueve etapas de iluminación.
Partimos de cero, sin luces en la casa, hasta alcanzar el nivel
siete, con un gran espectáculo de iluminación con Buddy en el
trineo a los mandos. Luego está el octavo nivel, cuando Buddy
empieza a encender las luces: y en el nueve, cuando todo el
pueblo le ayuda a montarlas otra vez. Dado que el nivel siete es
el más importante, es decir, se trata de un espectáculo de luces
coreografiado con música, fue en ese punto donde empecé con mis
diseños”.
Antes de que el diseño de
iluminación se finalizara, se hizo un prototipo de la casa de
los Hall en un parking con andamiajes temporales y se probaron
los diversos niveles de iluminación. “La verdad es que estaba
muy bien planeado”, dice Brzeski. “Ensayamos colocando y
quitando luces y haciendo diagramas de las instalaciones para
cada fase. Luego filmamos las pruebas, las mostramos al estudio
e hicimos cambios de acuerdo con sus indicaciones creativas. Fue
un proceso muy efectivo”.
Hubo otro elemento clave para
McKinnon que surgió a la hora de crear esta fantasía de
iluminación navideña. “Estábamos haciendo un gran espectáculo de
luces, así que desde el primer día la pregunta era siempre:
‘¿Cuál es la música?’ Está bien tener una iluminación estupenda,
pero todo tiene que encajar con la banda sonora. John
[Whitesell] y yo hablamos una y otra vez sobre la música, y
luego hablamos largo y tendido con nuestro compositor George
Clinton.
“Las luces por sí mismas no
son lo más impresionante, es la forma en la que se mueven, cómo
se encienden y se apagan. Al final, se trataba de hacer que la
iluminación resultase todo lo dinámica que fuera posible. La
música juega un gran papel en eso”.
El siguiente paso para crear y manipular el diseño de luces fue
recubrir la casa de los Hall con luces led (diodos emisores de
luz), creando un mural videográfico que en esencia envolvía la
casa. “Con los led, pudimos rodar video y proyectarlo sobre la
casa”, dice Whitesell. “Los led convirtieron el lugar en un gran
JumboTron, como los que a veces se pueden ver en los estadios.
No creo que se haya hecho nada igual antes”.
En cuanto al inevitable
proceso de fundido de las lámparas, “reemplazarlas podía exigir
tener a diez personas trabajando”, se ríe McKinnon. “La mayor
parte de las luces normales navideñas que usamos no eran
distintas de las que cualquiera puede comprar en una tienda,
sólo que no están preparadas para funcionar de una forma tan
exigente como la que nosotros les pedimos. Cada vez que echaba
un vistazo hacia arriba, otras veinte luces se habían fundido. A
veces, sin embargo, era sólo un problema de subir, darlas un
golpecito o tirar un poco y todo solucionado. ¡Fue un auténtico
estudio de la calidad de las luces navideñas que se venden!”.
Además de la colosal
coordinación de la iluminación navideña vista desde el espacio
de Buddy Hall, colocar y mantener suficiente nieve artificial
para replicar la perfecta estampa invernal de Nueva Inglaterra
implicó otro reto logístico. “Hacer que el invierno parezca
invierno, especialmente en mitad del verano, no es nada fácil”,
dice Brzeski, “pero perfeccionamos varios trucos aquí,
especialmente con nuestra ‘nieve’, que ayudó de verdad a lograr
esa transformación de estaciones”. Esta “nieve de película”
estaba hecha de suaves tiras de papel que habían sido molidas,
blanqueadas y luego introducidas en una máquina Krendel, un
aparato que se usa para aislar los áticos.
Rodar una película de
invierno en el verano más caluroso de la historia en el Canadá
resultó ser bastante difícil para los miembros del reparto en
general. Kristin Davis, que interpreta a la sensata mujer de
Steve Finch, Kelly, dice: “Tenías que tener en cuenta todas esas
cosas en tu día a día; como el asegurarse de que no te ponías
morena, porque se supone que estábamos en diciembre, o
mantenerte fresca entre toma y toma pues estás filmando un
evento llamado ‘Winterfest’. Y luego, teníamos toda esa nieve
artificial metiéndosete en la boca mientras decías tu texto. ¡La
escuela de arte dramático nunca te prepara para eso!”
Matthew Broderick comparte su
opinión. “Estás pensando: ‘Oh, se supone que estoy pasando frío
y estoy empapado en sudor’. En cierta forma, seguramente hubiese
sido más fácil haber rodado en mitad del invierno, pues cuando
estás patinando sobre hielo con el resplandeciente sol del
verano rebotando en ese hielo blanco de plástico resulta sin
lugar a dudas un poco chocante”.
Kristin Chenoweth, también
conocida como la Sra. de Buddy Hall, experimentó un extraño caso
de manifestación del espíritu navideño en el mes de julio. “No
me importó que fuera verano, rodar la película me puso de un
humor festivo”, mantiene la actriz, “tanto que terminé saliendo
y comprando regalos de Navidad para todos los miembros del
reparto. Fue algo un poco estúpido de hacer, pero a fin de
cuentas divertido”.
Algo que nadie necesitaba
recibir de regalo era un jersey navideño, pues había montones de
ellos ya desperdigados por el set de rodaje, si alguien de
verdad quería uno. La diseñadora de vestuario Carol Ramsey, que
coordinó la selección de los jerseys tremendamente feos que
lleva la familia Finch para su felicitación navideña anual,
piensa que estos jerseys navideños de colores chillones
simplemente implicaban la necesidad de la tradición. “Todo en
nuestro mundo moderno en el que todo son prisas nos hace desear
que haya algunas tradiciones en nuestra vida a las que nos
podamos agarrar. Es una especie de mentalidad gregaria, pero
creo que en un sentido simpático y divertido. Además, esos
jerseys también tienen cierto potencial fotográfico y a menudo
ofrecen los elementos para tener una graciosa estampa navideña”.
La tradición no se ha perdido
en Steve Finch, que está empeñado en hacerse otra foto este año
con los jerseys navideños, a pesar de la meridianamente clara
falta de interés por parte de su familia. Matthew Broderick
tiene una teoría sobre el porqué los jerseys que Finch compra
para su familia son tan horrorosos. “Es una de esa tradiciones
que se le ha ido de las manos”, afirma. “La ha conservado
durante demasiado tiempo y ha tenido que pensar en demasiados
jerseys distintos. Con el paso de los años, esta seña de
identidad se ha ido deteriorando y ahora ya no le quedan conejos
en la chistera de los jerseys de Navidad. Y no es nada
agradable”.
La diseñadora de vestuario
quiso que la ropa de Danny DeVito tuviera una especie de look
retro, sobre todo cuando se trata de la chaqueta de cuero que
lleva puesta. “Quería que llevara una chaqueta tipo piloto, algo
por decir así de principios de los años noventa. Miré en los
catálogos de Sears de la época y al final se me ocurrió que
llevara una chaqueta que fuese una mezcla de varios estilos
antiguos. Tal y como hicimos con gran parte de la ropa de Danny,
también envejecimos las pieles de cuero que empleamos para la
chaqueta. No quisimos que Danny pareciera llevar nada
particularmente nuevo. Todo, incluyendo los trajes y las
chaquetas de sport que lleva para trabajar en Murray Motors,
tenía que parecer un poco gastado, como si todo lo que lleva
está elegido y puesto un poco al tuntún”.
Para el reparto de UN VECINO
CON POCAS LUCES, hacer la película no sólo era una oportunidad
de interpretar personajes con los que disfrutar y poder sentirse
identificados, sino también tener una ocasión de trabajar con
una multitud de actores a los que admiraban. Danny DeVito
descubrió que era una oportunidad pintiparada para actuar en una
película dirigida a todos los públicos. “Siempre me llegan esos
sombríos guiones como de comedia loca, así que cuando leí UN
VECINO CON POCAS LUCES pensé que sería bonito actuar en algo más
dirigido para “el público general’”.
En cuanto a la “otra mujer”
de la película, a Kristin Chenoweth le encantó interpretar a una
mujer que “tiene un gran corazón pese a ser también una persona
muy fuerte”. Añade: “Tia dice lo que piensa; no se censura, lo
cual es una particularidad que resulta muy divertida a la hora
de interpretar”. Chenoweth considera a su marido en la pantalla,
DeVito, “uno de los últimos caballeros que quedan. Es sumamente
amable y divertido. Ese hombre es excelente”.
En ultimo término, los
guionistas Matt Corman y Chris Ord creen que UN VECINO CON POCAS
LUCES pone el acento en la idea de que “no hay una forma
correcta y otra errónea de celebrar la Navidad. Debería llevar
consigo un espíritu de entendimiento y un sentido de inclusión”.
El guionista Don Rhymer añade: “Es una película que creo hará a
los espectadores pensar que la búsqueda de las buenas cosas no
ha de cegarnos y que, por intentar conseguirlas, dejemos de
hacer las cosas correctamente”.
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Un vecino con pocas luces" - Copyright ©
2006 New Regency y Corduroy Films. Distribuida en España por
Hispano Foxfilm. Todos los derechos
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