LA BUTACA
Revista de Cine

APUNTA  TU CORREO

 
 

De compras de cine por internet
      De compras de cine por internet
De compras de cine por internet

 
 
 


Fotos ampliables

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Ampliar foto

Más fotos (15)

 
 
 


 

ARCHIVO DE PELÍCULAS

A B C D E F G H I J
K L M N Ñ O P Q R
S T U V W X Y Z 0-9


     Estrenos | Cartelera | Críticas | Preestrenos | DVD | Sorteos | Top10 | Actualidad | Enlaces
 


DAME 10 RAZONES
(10 items or less)


Dirección y guión: Brad Silberling.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 82 min.
Género: Comedia dramática.
Interpretación: Morgan Freeman (él mismo), Paz Vega (Scarlet), Jonah Hill (el chico), Alexandra Berardi (señora de la mopa), Bobby Cannavale (Bobby), Anne Dudek (cajera), Kumar Pallana (Lee), Jennifer Echols (Tracy con una 'e'), Leonardo Nam, Scott Norris, Jim Parsons (recepcionista).
Producción: Lori McCreary, Julie Lynn y Brad Silberling.
Música: Antonio Pinto.
Fotografía:
Phedon Papamichael.
Montaje: Michael Kahn.
Diseño de producción: Denise Pizzini.
Vestuario: Isis Mussenden.
Estreno en USA: 1 Diciembre 2006.
Estreno en España: 27 Abril 2007.

CÓMO SE HIZO "DAME 10 RAZONES"
Notas de producción © 2006 Manga Films

  "Dame 10 razones" es una creación personal del director de gran talento Brad Silberling, célebre por haber dirigido atronadores éxitos de taquilla para estudios de primer rango como Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket (Lemony Snicket’s A Series of Unfortunate Events, 2004); City of Angels (City of Angels, 1998) y Casper (Casper, 1995). Pero Silberling también ha dirigido proyectos más reducidos fundamentados en el trabajo del actor, destacándose entre ellos El compromiso (Moonlight Mile, 2002), con Dustin Hoffman, Susan Sarandon, y Jake Gyllenhaal. La intimidad de ese tipo de film era la que Silberling tenía en mente cuando escribió 10 Items or Less. Y era esa misma intimidad la que deseaba extender a todo el proceso de realización, particularmente en lo referido a dimensión, planificación de rodaje, y presupuesto de la producción. “Escribí esto justo antes de desviar mi trayectoria para la realización de Una serie de catastróficas desdichas y, tras este film, donde estuve sumergido en un entorno de rodaje en estudio durante dos años, comencé a ver un montón de películas neorrealistas italianas como terapia mental, y entonces me di cuenta de que había escrito una joya para mí mismo, donde me era posible salir a la calle con dos grandes actores y rodar sin más.” Silberling quería su oportunidad para olvidarse de todas las normas y trabajar independientemente, reclamando una especie de creatividad esencial, como el personaje que se halla en el centro de su film. En lo que es un perfecto maridaje entre forma y contenido, 10 Items or Less muestra a un actor en un momento decisivo de su vida. La carismática superestrella que encarna Morgan Freeman anhela ejercitar la curiosidad, su capacidad, y pasión, que le llevaron a esa profesión en un primer momento, pero se echa atrás embargado por la duda y el miedo.

 

  “El miedo puede provenir de muchos lugares, pero el de naturaleza más fascinante es el que proviene del éxito, pavoroso en verdad” —comenta Silberling—. “He visto cómo grandiosos talentos se ven atenazados por el pánico ante el trabajo que deben afrontar por miedo, ahora, a equivocarse. Eso es totalmente cierto, y se da en guionistas, directores, actores... les persigue la maldición del Oscar y, de pronto, dejas de verles durante dos años, tres años, o más. Dejan de afrontar riesgos porque el miedo está en que ya no hay lugar al cual ir si no es hacia abajo y, súbitamente, su buen hacer, su arte, pasa a estar a cuenta, en depósito. Me fascina esa paradoja”.

  Al mismo tiempo, Silberling se dedicaba a contemplar el curso de los acontecimientos, fascinándose por las trabajadoras de las cajas de los supermercados, particularmente aquéllas que veía al cargo de las de ’10 artículos o menos’ dispuestas para un servicio más rápido. “Cada cliente resulta, potencialmente, una discusión” —explica—. “La cajera —pues normalmente es una mujer— tiene que ejercer de policía, debe controlar el deseo humano por los atajos. A su derecha, a un metro, hay otra cajera que trabaja sin restricción de artículos, y con menos clientes. De algún modo, sentí que nuestro actor debía encontrarse con esta mujer. Se me ocurrió que ello sería bueno para ambos”.

  Silberling sabía que sólo había unos pocos actores en Hollywood que pudieran satisfacer las inusuales exigencias del papel. “Necesitábamos a un actor imponente que además fuera un icono familiar, y eso nos dejaba muy pocas posibilidades.” Se envió el guión definitivo directamente al legendario Morgan Freeman. “Estaba a la caza de un gran actor” —recuerda Silberling. Y encontró uno. Freeman se sintió instantáneamente atraído hacia 10 Items or Less porque vio que sería una experiencia del todo distinta para él: “Era algo que se salía del terreno trillado, muy distinto a cuanto he hecho hasta ahora” —explica Freeman. Estaba encantado de tener la oportunidad de dar vida a un personaje que flirteara y fuera festivo, aunque también romántico de un modo platónico—. “Mi esposa siempre me pregunta: ‘¿Por qué no haces una comedia romántica?’ Hay un aspecto romántico en la historia, y me parece que se evidencia de un modo encantador pese a que nunca antes lo había hecho. Dispongo ya de un extenso repertorio con todo tipo de personajes, pero éste era nuevo para mí” —sigue Freeman. El productor Lori McCreary se muestra de acuerdo: “Si conoces a Morgan, sabes que tiene ese lado realmente maravilloso que muy pocas veces aflora en pantalla. La gente tiene una cierta noción de lo que Morgan puede hacer, por lo que tiende a asumir esos papeles serios”.

  Sorprendentemente, el nombre de la icónica estrella cinematográfica jamás se pronuncia en la cinta: Cada vez que la estrella trata de presentarse, la gente siempre le dice ‘Ya sé quién es usted’ —puntualiza Silberling—. “Incluso cuando aparece el nombre en la caja de un videocassette, se ve siempre tapado por las agresivas etiquetas con precios de oferta. Era una oportunidad de jugar con la mitología de las estrellas de cine, de desdibujar esa línea entre realidad y ficción. ¿Es el personaje un trasunto del auténtico Morgan? Cada uno de los integrantes del público tendrá su propia idea”.

  Puede que el nombre del personaje en pantalla de Freeman nunca se mencione, pero el auténtico actor es el primero en admitir que existen semejanzas entre ellos. “En él hay mucho de mí. De hecho, hay más de lo que me gusta admitir. La mejor parodia es la autoparodia” —puntualiza Freeman de buen humor. Tanto él como el “actor” que encarna comparten una curiosidad apasionada por la gente que les rodea; imitan sus características, incluso llegan a las posturas y modos de hablar de la gente en el mercado, para poder construir caracterizaciones correctas. Ése era el homenaje que el director Silberling dedica a los muchos actores con talento con los que ha llegado a trabajar a lo largo de los años. “Cuando se hacen suficientes películas, se tienen la ocasión de poder trabajar con una variedad de actores. Me encanta verles dedicar toda su energía en la gente, estudiando lo más recóndito de su actitud. Después de que le enviara el guión a Morgan, Lori McCreary me preguntó: “¿Cómo sabías que esto es exactamente lo que Morgan hace?’”

  El papel de Scarlet, la animada cajera, fue para Paz Vega, una actriz consumada en su España natal, que es la luminosa coprotagonista de Adam Sandler en Spanglish (Spanglish, 2004), bajo dirección de James L. Brooks. Scarlet se halla en plena crisis personal, pues su trabajo no le compensa, está liada con un marido separado, y afronta un futuro incierto. “Quería que Scarlet fuera una inmigrante, que estuviera muy sola, manteniendo una relación que no funcionara en absoluto, de tal modo que cuando la encontramos todavía está más sola” —nos dice Silberling—. “Afortunadamente, Paz Vega estaba disponible para este papel tan singular. Me encontré con ella e hice lo que suelo aplicar en mi propio y extraño proceso de casting, que esencialmente consiste en observar si puedo imaginar el personaje en alguien, en comprobar si hay una esencia en el actor que se alinea con lo que está escrito.” Vega y Scarlet resultaron perfectos.

  “Paz es muy visceral” —explica Silberling—. “Oye y reacciona de manera tan extraordinaria que algunos de los mejores momentos del film son aquellos en los que no habla.” Efectivamente, esto puede ser así en parte porque Vega aún no domina plenamente el inglés. “Éste ha sido su segundo largometraje en este idioma” —comenta Silberling—. “No hablaba inglés cuando actuó en Spanglish; básicamente trabajó por fonética. Para esta película, estaba muy concienciada acerca de la necesidad de tener un cierto dominio del idioma para que sonara a coloquial, y efectuó una labor muy valiente en esa línea.” Pese a la barrera idiomática que Vega afrontaba, encaró el trabajo con seriedad y sentido lúdico. “En ocasiones, tenía que proporcionarle una palabra nueva, y tanto Morgan como yo nos encantaba observarla dándole vueltas al vocablo y descubriendo su significado” —recuerda Silberling—. “Mostraba gran capacidad para con los requerimientos del personaje.” Freeman también alaba a Vega: “Me divertí mucho trabajando con ella. La interacción de los personajes era perfecta, aun hablando idiomas distintos; cuando actúa, se entrega toda ella. Es maravilloso trabajar con alguien así.” La misma actriz se muestra muy agradecida por el apoyo que le ha ofrecido tanto el director como su coprotagonista. De Freeman, ella dice: “Me ha ayudado muchísimo, igual que, en la película, su personaje ayuda a Scarlet. Ha sido una experiencia muy bella”.

  El rodaje rápido propiciaba la improvisación, la libertad de los actores que, de este modo, se sentían alentados para experimentar con sus respectivos personajes. Como director, me gusta creer que mi labor consiste en mantener el coche en la calzada. Aunque hay que escuchar a todo el mundo” —comenta Silberling—. “Morgan subraya lo mucho que le sorprendió el hecho de cuan parecida era la manera de pensar de ambos, algo así como esa cualidad de los músicos que les permite, en medio de la improvisación, encontrarse en ese fraseado rítmico que se repite a largo de la composición y que siguen al unísono, llegando a ese punto donde ya no hay discusión y se empieza a finalizar las frases del otro. He querido deshacerme de las normas, liberarnos todos de la parafernalia que significa tener un enorme equipo técnico a lo Hollywood, movernos sin videoplayback, sin sillas por todas partes, excepto para Paz y Morgan, nada de retoques de maquillaje, mínima iluminación. Solos, ahí, ante la cámara”.

  Además de Freeman y Vega, Silberling hubo de completar el reparto con algunos secundarios del todo esenciales. El papel de marido separado de Scarlet, y gerente del supermercado, fue para un actor con talento como Bobby Cannavale, célebre en la escena neoyorquina y en largometrajes de índole tan diversa como Vías cruzadas (The Station Agent, 2003); y Serpientes en el avión (Snakes on a Plane, 2006). “No le conocía” —comenta Silberling—. “Le telefoneé súbitamente cierto día y me respondió: ‘No puedo creerme que esté hablando contigo. ¡Claro que lo hago! Díme cuándo; tanto me da de qué se trata’” —ríe Silberling.

  Kumar Pallana, un actor que ha aparecido en varias películas de Wes Anderson (Academia Rushmore (Rushmore, 1998); Los Tenenbaums: Una familia de genios (The Royal Tenenbaums, 2001)), así como en La terminal (The Terminal, 2004), de Steven Spielberg, se incorporó al reparto como Lee, el decrépito ayudante del gerente en el supermercado. “Me preocupaba quién podría encarnar a este viejo senil porque tenía que ser creíble y divertido, y su avanzada edad tenía que percibirse” —comenta Silberling—. “Pero me crucé con Kumar, y me pareció fantástico. Se trata de un veterano del vodevil, por lo que encajó a la perfección y sin esfuerzo”.

  Además de demostrar su capacidad para atraer a profesionales con talento para su película, Silberling también tiene ojo para actores no profesionales que sean interesantes, como Alexandra Berardi, la mujer que efectúa una demostración de una mopa para un grupo de clientes en otro gran almacén: Targets, y quien instruye a Freeman acerca de las sutilidades que encierra las demostraciones en el establecimiento. “Su tarjeta dice: ‘Señora de la Mopa’” —dice Silberling—. “Me hallaba buscando localizaciones, lo que en un film de este tamaño significa que sólo estábamos mi coche, mi cámara, y yo. Y vi a Alexandra efectuando una demostración de mopa. Me pareció la mejor. Le compré una y le pregunté si le gustaría aparecer en la película; le pareció que había perdido el juicio".

  Para Silberling, este manera de proceder nada habitual para bastir un reparto era inherente a su propia visión del film: “Era muy importante observar cómo el personaje de Freeman regresa a la vida en virtud de su regreso a la vida real. Hemos incluido gente extraída directamente de la calle. Todos los que trabajan en el lavacoches son auténticos trabajadores del establecimiento; la mujer de la tienda de regalos... todos. No teníamos presupuesto para cerrar esos establecimientos para el rodaje, por lo que tan sólo disponíamos de la vida desplegándose en torno a nosotros” —añade la productora Julie Lynn—. “Cuando se hace un film de estas características, es importante trabajar de modo tan orgánico como sea posible con el entorno, de modo que no lo interrumpamos. El supermercado estaba abierto mientras estábamos rodando; era toda una novedad para el establecimiento, y la gente más bien se divertía que se enfadaba, pero los que se divirtieron más fueron los trabajadores”.

  Estos escenarios —el supermercado, el lavacoches, el otro almacén: Target—, localizaciones, todas, de Carson, California, son elementos importantes de la película. “La ciudad de Carson es un crisol de etnias” —observa Silberling—. “Existe una comunidad asiática, una hispana, y muchas más. Me crié en Los Ángeles, y nunca antes había estado en Carson, de tal modo que, como cualquier escritor que se respete a sí mismo, quería escribir acerca de un lugar del que no tenía ni idea.” A mucha gente puede que Carson le parezca un territorio ignoto. Su paisaje urbano es tan distinto al de Los Ángeles escenificado en otros filmes que inmediatamente llama la atención.

  Integrando una parte del deseo de Silberling de realizar la película de un modo determinado e inmediato, el rodaje debía cumplirse en quince días, comprendidos entre febrero y marzo de 2006, lo que significaba que tanto el reparto como el equipo técnico tenían que moverse con suma rapidez y estar siempre alerta para conseguir que todo pudiera cumplirse a tiempo. “Cuando se realiza un film con este tipo de planificación tan apretada, te ves obligado a solicitar a tu reparto y equipo técnico que sean generosos con su tiempo y savoir faire, y uno ha de estar totalmente seguro de su guión” —explica Lynn, que fue contratado por Silberling para trabajar en el film dada su experiencia en rodajes con planificaciones apretadísimas y todavía más ajustados presupuestos.

  “Se trataba de una producción muy reducida” —nos dice Silberling—. “Quería recrear la sensación de rodar filmes en super-8 en el Ventura Boulevard, como cuando era adolescente. Las reuniones del equipo técnico empezaron a tener lugar sentados alrededor de la mesa de mi cocina. Todos los implicados en la producción estaban emocionados ante la sencillez del proyecto. Cada uno de ellos provenía de algo más grande y creo que la intimidad de aquello les parecía realmente renovador”.

  Una consecuencia de todo ese estilo de rodaje tan simplificado para 10 Items or Less fue que Silberling limitó a los actores, y a sí mismo, a tan sólo unas pocas tomas de cada plano. “La media era de tres, lo máximo eran cinco o siete, y ello probablemente acontecía sólo si intervenían aspectos técnicos” —comenta Silberling—. “El resultado está en que las escenas rezuman frescura” —nos dice Freeman—. “Son más inmediatas.” Paz Vega está de acuerdo: “Mantienes la tensión y la energía. Es algo muy dinámico. En ocasiones, es bueno no tener mucho tiempo para pensar, sólo para sentir y actuar.” Efectivamente, el plan de rodaje era tan alocado que Freeman y Vega se conocieron tan sólo la noche anterior al inicio del mismo.

  En el proceso de selección de su equipo, Silberling se rodeó de rostros familiares. Optó por trabajar por segunda vez (después de El compromiso (Moonlight Miles, 2002)) con el director de fotografía Phedon Papamichael, ateniense de nacimiento, también célebre por su labor en largometrajes como En la cuerda floja (Walk the Line, 2005); y Entre copas (Sideways, 2004). A Papamichael le encantan las producciones con estilo de rodaje trepidante; según dice Silberling: “Me parece que, como muchos otros europeos, está siempre bromeando acerca de los excesos de Hollywood.” El propio Silberling supo dar con otros modos de hacer con los que las limitaciones de la producción redundaran en beneficios: “Ni tan siquiera quería videoplayback. Hay una cierta languidez que se asienta en los platós de las películas en que hay todo ese tipo de cachivaches. Acabé por manejar personalmente la cámara durante una buena parte de la película; fue como ejecutar una danza con los actores”.

  Para el montaje, Silberling contrató a Michael Kahn, quien había montado Casper (Casper, 1995); y Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket (Lemony Snicket’s A Series of Unfortunate Events, 2004), así como la práctica totalidad de los filmes de Steven Spielberg. La experiencia de Kahn contribuyó a que el montaje fuera muy rápido y en sintonía con lo requerido. “Al día siguiente de acabar el rodaje, Mike ya estaba montando” —nos dice Silberling—. “En dos semanas, la película estuvo montada… me llevó más tiempo planificar y esperar el preestreno”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "Dame 10 razones" - Copyright © 2006 Myriad Pictures, Reveal Entertainment, Revelations Entertainment y Mockingbird Pictures. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

Página principal de "Dame 10 razones"
Añade "Dame 10 razones" a tus películas favoritas
Opina sobre "Dame 10 razones" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "Dame 10 razones" a un amigo

 


OTRAS PELÍCULAS

La ciencia del sueño (La science des rêves)     Recortes de mi vida (Running with scissors)     Más extraño que la ficción (Stranger than fiction)     Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine)     Amigos con dinero (Friends with money)

::::: Pincha aquí para añadir LA BUTACA a tus sitios favoritos :::::

LA BUTACA
Revista de Cine online
Copyright © 2007 LaButaca.net. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.

estrenos | novedades | críticas | cartelera | preestrenos | DVD | carteles | top10 | de compras
 
sorteos | libros | videojuegos | reportajes | especiales | buscar | afiliación | listas de cine
reseñas de un butaquero | la ventana indiscreta |
quiénes somos | contacto | publicidad