CRÍTICA
por
Almudena Muñoz Pérez
Las obras europeas se hacen
hueco a duras penas dentro del complejo y ombligista mercado
estadounidense; son nuestros actores quienes propinan los más
fuertes codazos de marketing con tal de que su exotismo
físico llame la atención de los productores. En esa persecución
de la meca dorada antes que de la calidad minoritaria se
encuentran dos morenas españolas: Penélope Cruz y el bombazo que
le ha supuesto la nominación al Oscar®,
y
Paz Vega,
también presente por las galas colgada del brazo de
Morgan Freeman.
Su ascenso, sin embargo, se antoja todavía lento, pues “Dame 10
razones” limita tanto la actuación de su personaje como el
desarrollo de un argumento humilde y discreto, carne del olvido
instantáneo.
Siguiendo el juego de la
pareja protagonista –pues Scarlet (Vega) trabaja en un
supermercado en la caja del máximo de diez artículos–, aquí se
enumerarán diez motivos a favor de la película y otros tantos en
contra.
Las 10 cosas
que salvaría: 1) Un
actor en semirretiro –obvio el parecido con el propio Freeman,
que se dedica a esconder en las tiendas los VHS de una película
con Ashley Judd– calibra si aceptar o no un papel en una cinta
de bajo presupuesto. Tras la excusa de documentarse para el rol
–gerente de supermercado–, emprende una búsqueda de motivos para
salir de su ostracismo, tarea que le facilitará una joven
española (Vega). La desmitificación a la que se somete Freeman,
con guiños sarcásticos continuos hacia el mundillo de los
actores –cameo de Danny
DeVito
incluido–, imprime un carácter fresco y sincero, una
correspondencia entre la falta de pretensiones de la película
real y las aspiraciones realistas de los personajes.
2) Brad Silberling,
más habituado a las producciones de corte comercial, se adecua
sin problema al estilo de "cine barato". Rodada con los medios
justos, se identifica con una cámara cercana, en planos cortos y
equilibrados que acercan a la pareja central al mismo tiempo que
la aleja de todo el mundanal ruido. 3)
Siguiendo una estrategia
contraria a la tendencia actual, el filme se narra de manera
breve, de agradecer porque impide la recreación onanista y
pseudofilosófica en los detalles cotidianos, en verdad tan
sobrios y aburridos como los ve una cajera hastiada y un actor
encasillado. 4)
Esta escasez de recursos da pie
a una historia de emociones antes que de acciones, con todas las
ventajas y las desventajas que despierta dicha opción. Película
para reconciliarse con el mundo, la vida, uno mismo y el que
tiene al lado, aunque un propósito así de simple pueda ser
embestido por su misma carencia de originalidad, sangre fría y
enjundia. 5)
El recital de un audio-libro de “Titanic” en la escena inaugural
del viaje en coche no tiene precio, pero escuchar a Morgan
Freeman cantando “Al pasar la barca...” en español es de lo
mejor que hemos visto en las últimas semanas –una razón para que
los detractores de la versión original se replanteen su
postura–.
Las 10
cosas que eliminaría: 1)
¿Actor en horas bajas y chica
mucho más joven que él unidos en un viaje corto y de
autodescubrimiento? ¿No hemos oído esa historia en alguna otra
parte? Silberling parece haber reubicado "Lost
in translation" (2003)
en los barrios hispanos de Estados Unidos, con múltiples planos
de tráfico y calles a través de las ventanillas del coche, tal y
como se veía Tokio en la película de Sofia Coppola. Versión más
accesible, dialogada y terrenal, pero demasiado parecida al fin
y al cabo –y si obviamos que la unión-separación de dos
desconocidos con considerable diferencia de edad viene de muy
lejos: antes de Coppola, “Trust (Confía en mí)” (1990) manejaba
con envidiable sutileza esta clase de encuentros–.
2) Paz Vega repite un
insustancial personaje no muy distinto al de "Spanglish" (2004),
otro frustrado intento de reconciliación de estereotipos. Aunque
sus márgenes no son muy amplios –española atractiva, casada con
un tipejo sin escrúpulos y contaminada por el sueño americano–,
parece que el peso de encontrarse junto a Morgan Freeman
estropea su espontaneidad y a cambio refleja un constante deseo
de estar a la altura. 3)
Concebida en su vertiente
cómica, los chascarrillos sobresalen por encima del discurso
vital, gran parte de ellos basados en un slapstick
tontorrón y repetitivo –Freeman imitando todos los gestos del
encargado por los pasillos del supermercado o sus paseos por el
centro comercial–, y que se prolongan demasiado por su
acompañamiento de tópica música mejicana. 4)
Si bien en el lado de las bondades cae Morgan Freeman, su
autoparodia a veces roza el absurdo: un actor que desconoce los
números de teléfono de sus amigos y su propia casa, no utiliza
tarjetas de crédito y comprueba embobado los precios de las
"cosas reales". Tal y como sucede frente a los medios, el
espectador desconoce si se trata de otra actuación o de la
sinceridad ingenua del personaje. En cualquiera de los dos casos
la caricatura asoma con el peligro de aplanarlo.
5) Y en cuanto al
discurso latente bajo esa cubierta humorística, el propio título
destripa el escaso contenido. Con una confianza abrumadora, los
dos extraños protagonistas comparten en unas pocas horas sus
miedos y esperanzas en una ausencia total de subtexto. Las
conversaciones explicitan continuamente sus sentimientos, sin
que poco o nada se derive de sus gestos y acciones –recordemos
que esto lo dedican al ámbito del gag–. Si ya de por sí sus
palabras resultan previsibles, con más blandura acomete
Silberling un final optimista y poco arriesgado –por otra parte,
perdonable en comparación con “City of angels”, ese aberrante
remake que el director realizó en 1998–.
¿10 razones? Pero si sólo se
han dado la mitad... Bueno, es que el original reza “10
artículos... o menos”. Y una compra así de equilibrada ya es
bastante en una cinta que exigía poco y que rentabiliza al
máximo su dinero en las estanterías de un supermercado de
barrio. Una prueba que no serviría como irrefutable para
demostrar la fuerza del cine de segunda fila, pero que al menos
añade algo de altruismo y saludable pequeñez a una industria que
sólo quiere absorber pececillos como éstos para creerse más
grande.
Calificación:
    
Imágenes
de "Dame 10 razones" - Copyright
© 2006 Myriad Pictures, Reveal Entertainment, Revelations Entertainment
y Mockingbird Pictures. Distribuida en
España por Manga Films. Todos los derechos
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