CRÍTICA
por
Manuel Márquez
Hay películas buenas, hay
películas malas; también las hay que no son ni buenas ni malas.
Digamos que regulares. Y hay películas… simpáticas. Por ejemplo,
"Dame 10 razones" (y a mí me sobraría con que la distribuidora
me diera sólo una, más allá de la evidencia de que comparten la
presencia de ese número en su enunciado, para explicar ese
título en castellano; pero ésa, como siempre, es otra
historia…). Una película sencilla, alejada de la más mínima
pretensión de trascendencia o grandiosidad en ningún aspecto, ni
técnico ni artístico, que no resulta ser ni buena ni mala, sino
simplemente…. simpática. Ni más, ni menos.
Una historia simpática, de enorme sencillez
estructural, y, por supuesto, muy trillada, que juega con el
contacto, surgido de forma completamente circunstancial, en
encrucijadas existenciales de sentido y dirección opuestas
(él, un hombre mayor, de vuelta; ella, una chica joven, de
ida) de dos personajes un tanto desubicados y que cuentan en
su bagaje con más penas (presentes) que glorias (pasadas o
futuras), pero en la que el autor tiene buen cuidado de no
cargar las tintas sobre aspectos que hubieran podido dotar a
la misma de un tono más ácido o amargo. La mirada es amable,
incluso tierna (no creo que sea exagerado hacer el parangón
con un film como "Historias
mínimas" –ésta
podría haber sido, salvando las distancias, sobre todo
geográficas, otra más de ésas con las que Sorín armó su
celebrado film–), y de la amabilidad a la simpatía, ya saben,
un solo paso.
Unos
personajes simpáticos, en la línea que ya se apuntaba cuando
hablaba de la trama en el párrafo anterior: personajes que
anteponen un talante positivo y con un fondo de esperanza a una
circunstancia vital presente que, posiblemente, no invita tanto
a ello, y que siempre, en todo momento y ante cualquier
eventualidad, están más dispuestos a esbozar una sonrisa que a
soltar un improperio (aunque alguno se le escape particularmente
a ella, cuyo carácter latino le traiciona en alguna que otra
ocasión). Tranquilos y afables –quizá sean ésos los dos términos
que mejor podrían definir a nuestros dos protagonistas–, y de la
tranquilidad y afabilidad a la simpatía, ya saben, un solo paso.
Para
encarnar a tales personajes, tan simpáticos, dos intérpretes muy
simpáticos: Morgan
Freeman,
dándose vida a sí mismo –valga la expresión–, en un ejercicio de
divertimento, línea “buen rollito integral”, no por ello menos
meritorio –porque este actorazo, como casi siempre, también en
este caso lo borda de manera sublime, pese a que su papel se
preste más a un ejercicio de alivio sobrado que a un trabajo de
grandes exigencias–, y una estimable
Paz Vega,
que, más allá de su imponente presencia física (ciertamente,
espectacular, qué quieren que les diga, pese a que su personaje
no esté diseñado para excesivos lucimientos en ese aspecto),
consigue, en un ejercicio más que meritorio, dar réplica sin
grandes desmerecimientos a un monstruo como Freeman, de forma
que éste, cuando menos, no se la engulle en cada plano –que ya
es bastante–. Dos intépretes, pues, que consiguen, gracias a su
buenas prestaciones, hacérsenos cercanos y creíbles. Y de la
cercanía y la credibilidad a la simpatía, ya saben, un solo
paso.
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Para rematar nuestra mirada
–tan simpática–, tampoco se puede dejar de hablar de la puesta
en escena. Por supuesto, muy simpática, a base de desarrollar la
acción en interiores abigarrados –pero carentes de cutrerío– y
exteriores muy abiertos, en ambientes predominantemente latinos,
que dan pie a una fotografía muy colorista, y arropando su
despliegue con fondos musicales tan variados como divertidos –en
ellos igual hay cabida para un corrido que para un rap–,
que, incluso en alguna que otra ocasión, se prestan para algún
“numerito musical” particularmente gracioso. Calor y color
desplegados sobre el celuloide, y, ya saben, de ambos a la
simpatía, cómo no, un solo paso.
En definitiva, que si
ustedes, amigos lectores, son de aquellos que van al cine
buscando otras “cosas” (me refiero a esas otras cosas que no
tienen que ver con la simpatía, bien porque no la alcanzan, bien
porque la trascienden), les puedo asegurar que ésta no es su
película. No faltan en ella, desde su nula pretenciosidad,
reflexiones profundas sobre la vida, su sentido y callejones
anexos; pero, naturalmente, no se trata de eso… En cambio,
si ustedes, además del gustazo de ver a Morgan
Freeman dándose un pequeño homenaje –a su mayor gloria y
grandeza, desde la sencillez– y a Paz Vega exhibiendo bellezón
latino –y abriéndose un huequecito en el universo
cinematográfico hollywoodiense–, no les hacen mayores desdenes a
las películas simpáticas, les puedo asegurar que ésta puede ser
su propuesta. Para
ello, obviamente, ya saben lo que tienen que dar: un solo paso…
Calificación:
    
Imágenes
de "Dame 10 razones" - Copyright
© 2006 Myriad Pictures, Reveal Entertainment, Revelations Entertainment
y Mockingbird Pictures. Distribuida en
España por Manga Films. Todos los derechos
reservados.
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