CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Después de haber dirigido un
par de costosas películas ("Hero",
que casi recaudó ciento ochenta millones de dólares en todo el
mundo, y
"La casa de las dagas voladoras",
que rebasó los noventa),
Zhang Yimou
regresó al tipo de cine intimista que tantos premios y alabanzas
le reportó con "La búsqueda", un filme que en España se ha
lanzado directamente en DVD. Es obvio que los distribuidores
confían más en el poder de convocatoria de sus obras más épicas,
de ahí que "La maldición de la flor dorada", presupuestada en
cuarenta y cinco millones de dólares, sí haya llegado a la
cartelera para embelesarnos con su incuestionable vistosidad.
Tras tres años combatiendo,
el emperador y el príncipe Jai regresan a palacio, lugar en el
que les espera la emperatriz. Ésta se muestra temerosa ante la
llegada de su esposo e ilusionada ante la posibilidad de volver
a encontrarse con su hijo. La mujer no goza de buena salud y
confirma una de sus sospechas: el emperador ha ordenado que le
suministren unas pócimas para sanarla, pero en realidad éstas
contienen un veneno que la está matando lentamente. Sin embargo,
ella ya tiene un plan para vengarse de su marido, una
confabulación que se llevará a cabo en un día muy señalado.
En vez de calificarla como
una intriga palatina, la mejor descripción que se puede realizar
de "La maldición de la flor dorada" es la de ser un folletín de
alta alcurnia revestido con algo más que meros oropeles. El uso
de unos desmedidos elementos dramáticos, en mi opinión demasiado
forzados, marcan una narración que desemboca en el
descubrimiento de unas terribles verdades que destruyen física o
anímicamente a cada uno de los personajes que intervienen en
ella. La primera mitad del filme es lenta, calmosa y letárgica,
condensándose en esta parte del metraje la mayoría de los
aspectos relacionados con los distintos sentimientos que anidan
en el interior de aquéllos.
Aunque
Zhang Yimou falla a la hora de encontrar una adecuada armonía
entre los apartados visuales de la cinta y el contenido de la
historia que desea contarnos, vuelve a deslumbrarnos con las
poderosas imágenes que envuelven a toda la película,
y todo ello gracias a su fabulosa fotografía, a ese
deslumbrante empleo del color que se adueña del
vestuario y de los decorados.
Además, nos muestra una épica batalla final que, desde luego,
supera en espectacularidad y colosalismo a algunas producciones
hollywoodienses que se han estrenado recientemente, caso de
"300",
y ello a pesar de que su coste ha sido menor. Las escenas de
masas, tanto reales como infográficas, son brillantes, aunque es
cierto que la opulencia que rodea a todo lo que vemos o
escuchamos en "La maldición de la flor dorada" resulta
desmesurada.
La interpretación de
Chow Yun Fat
y Gong Li
es otro de los
alicientes de esta irregular pero a su vez meritoria propuesta,
mostrándose especialmente espléndidos en cada uno de los pasajes
en los que aparecen juntos. La tormentosa relación de sus
personajes, ese odio que se oculta en el corazón de la
emperatriz y ese comedido desdén que el emperador manifiesta
hacia su esposa, se palpa en cada uno de sus gestos, en sus
miradas, en sus rostros y en su manera de hablar.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "La maldición de la flor dorada" - Copyright ©
2006 Sony Pictures Classics Release, Film Partner International,
Edko Films y Beijing New Pictures Film. Distribuida en España
por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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