CRÍTICA
por
Pablo del Moral
Tras una larga carrera
de joyas cinematográficas (no tan famosas como merecerían serlo,
desafortunadamente), el director asiático
Zhang Yimou
debe de sentir cierta presión por superar con cada nueva obra la
espectacularidad de su previa película. Quizás por eso decidió
tomar un descanso al seguir las visualmente impactantes
"Hero"
(2002) y
"La casa de las dagas voladoras"
(2004) con la íntima y sencilla "La búsqueda" (2005). Y aunque
fue bastante emotiva y profunda, francamente me desilusionó que
Yimou hubiera descontinuado el majestuoso y operístico estilo de
sus más recientes títulos. Ahora veo que sólo estaba renovando
fuerzas para crear su más imponente obra.
"La maldición de la flor
dorada" es, en mi humilde opinión, cine del más
alto calibre... una de esas obras que sólo aparecen
esporádicamente para recordarnos el potencial latente
en el medio y para capturar esa rara alquimia de elementos
perfectamente balanceados y refinados
que cristalizan una historia sólida e interesante con
espectáculo visual que genuinamente desafía los sentidos (bueno,
al menos la vista), pero que nunca pierde su fundamental
humanidad gracias al virtuosismo de actores que nos llevan más
allá del exótico vestuario y de las inusuales costumbres de una
remota cultura, integrándonos al drama y emociones de los
personajes. Por si no queda claro, me gustó esta película.
La trama se desarrolla
alrededor del siglo décimo en la Ciudad Prohibida de China,
palacio y fortaleza del emperador Ping (Chow
Yun Fat), quien
reúne a sus hijos luego de una campaña militar para celebrar el
Festival de los Crisantemos. Pero la reunión familiar se amarga
un poco cuando el emperador se entera de que Wan (Liu
Ye), el
príncipe heredero, no desea la corona y prefiere que se otorgue
el cargo a su hermanastro Jai (Jay
Chou). Y, por
si fuera poco, la emperatriz Fénix (Gong
Li) descubre
que su esposo la está envenenando lentamente, quizás como
venganza por una trasgresión pasada. Afortunadamente la
emperatriz tiene un plan para combatir la arrogancia de su
esposo...
El argumento es
indiscutiblemente operístico, rebosante de alto drama y épicas
pasiones. Pero los actores, bajo la firme
visión de Zhang, mantienen el control de los exuberantes
personajes, haciéndolos perfectamente asimilables y
comprensibles, aunque
su estilo de vida supere cualquier idea que pudiéramos tener
sobre exceso y opulencia. Chow Yun Fat se hizo famoso en las
cintas de gángsters de John Woo, pero en su edad madura
demuestra tener auténtico talento que va más allá de disparar
pistolas en cámara lenta. Gong Li demuestra una vez más su
perfecto manejo de emociones (por no mencionar su legendaria
belleza), y hasta el ídolo pop Jay Chou demuestra suficiente
aptitud para mantenerse a la altura en un elenco tan brillante.
Hay escenas de artes
marciales, pero no creo que debiera considerarse como una
película dedicada a ellas. Para empezar, aparecen en menor
medida de las que Zhang empleó en "Hero"
y
"La casa de las dagas voladoras".
Y, más importante, su aparición es siempre justificada por el
guión y consistente con el comportamiento de los personajes.
Además, la coreografía del maestro
Ching Siu-Tung
mantiene las peleas más sobrias
y creíbles (hasta cierto punto), evitando el exceso de
wire-fu popularizado por el coreógrafo Yuen Wu-Ping.
Hablando de excesos, tengo
que hacer mención del diseño de producción. Su representación
del Imperio Chino bajo la dinastía Tang no es muy fiel a la
realidad, pero, como he dicho muchas veces, es un error ir al
cine buscando lecciones de Historia. En otras palabras, no me
importa si el director toma amplias libertades con la realidad,
pues obviamente su intención es entregar un épico drama de
proporciones shakesperianas, donde no hay emociones débiles ni
reacciones sutiles; todo debe ser exultante, exagerado y
estentóreo, empezando por los ricos entornos que recorren los
personajes, desde los aposentos reales hasta el campo de
batalla. Y es sólo gracias a la destreza de Zhang como director
que la historia trascienda tantos adornos visuales,
manteniéndose honesta y creíble hasta el apropiado (pero no muy
feliz) final.
Entiendo que "La maldición de
la flor dorada" no será para todos los gustos. Los aficionados
al melodrama telenovelesco quizás resientan el exceso ornamental
de la cinta, mientras que los seguidores de cine wushu
(artes marciales chinas) encontrarán pocas muestras de esta
disciplina. Sin embargo, para mí fue una apoteótica experiencia
del más puro deleite cinematográfico, donde la realidad y el
realismo no bloquean la imaginación de un virtuoso director...
sólo funcionan como un punto de partida opcional.
Calificación:
    
Imágenes
de "La maldición de la flor dorada" - Copyright ©
2006 Sony Pictures Classics Release, Film Partner International,
Edko Films y Beijing New Pictures Film. Distribuida en España
por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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