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Dirección: Zhang Yimou.
País: China.
Año:
2006.
Duración: 114 min.
Género:
Drama, acción.
Interpretación: Chow Yun Fat
(emperador Ping), Gong Li (emperatriz Fénix), Jay Chou (príncipe Jai), Liu
Ye (príncipe Wan), Chen Jin (mujer del médico imperial), Ni
Dahong (médico imperial), Li Man (Chan), Qin Junjie (príncipe
Yu).
Guión: Zhang Yimou, Wu Nan y
Bian Zhihong; a partir de la obra de Cao Yu.
Producción: Bill Kong y Zhang Weiping.
Música: Shigeru Umebayashi.
Fotografía: Zhao Xiaoding.
Montaje: Cheng Long.
Diseño de producción: Huo Tingxiao.
Vestuario: Yee Chung Man.
Estreno en China: 21 Diciembre 2006.
Estreno en España: 27 Abril 2007. |
CRÍTICA
por
Miguel Á. Delgado
Si hay algo que
caracteriza a la cinematografía de
Zhang Yimou
es ser la de un poderoso contador de historias. No importa si la
narración de sus obras se localiza en la actualidad o en el
pasado, en un entorno rural o urbano, en el minimalismo de sus
películas hasta "Hero"
o en el aparato épico de
"La casa de las dagas voladoras"
y de la ahora presente, sus personajes y sus vivencias siempre
están tan hábilmente trazados que su humanidad, sus sentimientos
y sus vivencias ejercen de guía por su metraje.
Y
quizá sea eso lo que más se eche en falta en esta su más
ambiciosa propuesta, “La maldición de la flor dorada”,
anunciada como la película más cara de la historia de China, y
a fe que es fácil descubrir por qué en su visionado, pues la
abundancia exhibida en los medios –vestuario, maquillaje,
decorados, efectos especiales o aluvión de extras– es de tal
calibre que el espectador termina literalmente abrumado (como
sucede en la larga secuencia de la batalla final, un auténtico
tour de force de circo de tres pistas que termina siendo
algo cansino) e indefenso ante unas escenas que más parecen
una exhibición de músculo de la industria china que una
verdadera exigencia del relato.
En el
otro lado, sorprende que la construcción de los personajes no
posea el mismo nivel de riqueza, y que, en general, los actores
que los interpretan –salvo la extraordinaria
Gong Li
(a la que por fin vemos en un papel digno de su talento, después
de sus bastante olvidables escarceos hollywoodienses) y un
Chow Yun Fat
que merecería un
personaje mejor explicado y construido– no estén a la altura
acostumbrada. Y es una lástima, porque esta historia de
intrigas, amores ilícitos y avatares rayanos en el culebrón,
situados en una aislada corte imperial china, merecería un mejor
tratamiento que hiciese fluir la historia y sacase todo su
brillo y potencial: vemos asomar por alguno de sus rincones la
tragedia shakesperiana, pero ésta nunca llega a mostrarse del
todo.
De este
modo, lo que debería ser el clímax, acaba fallando en un tramo
final que parece más un ensayo de movimiento de masas para la
inauguración de los próximos Juegos Olímpicos, precisamente
porque el trabajo previo de preparación de esta tensión que debe
explotar en la parte final del metraje, no
funciona como debería. Incluso, uno tiene la sospecha de que el
film podría ser más corto sin que perdiésemos información
valiosa por el camino;
claro que, entonces, veríamos mermado el lujo visual, los
excesos hipnotizantes de contemplar el inmenso patio cubierto
por cientos de miles de flores, que hasta el simple hecho de
tomarse una medicina conlleve un ritual que involucre a una
decena de personas, así como nos perderíamos los recargados y
dorados vestuarios de la familia imperial, la delicada y
trabajada orfebrería del peinado de Gong Li, los pasillos
recargados al detalle…
La
historia ganaría, pero no así el catálogo del potencial visual
de la industria china, verdaderamente soberbio, al igual que la
capacidad de Yimou para sacar adelante un proyecto de estas
colosales dimensiones. Y si ésta es la lógica, entonces quizá no
sea tan importante que la humanidad de sus personajes se
resienta en el camino, pero aun así no parece aventurado decir
que esta cinta, por más lujoso que sea el papel
en el que viene envuelta, es la más floja y mecánica de una
filmografía, la de Zhang Yimou, repleta de maravillas:
quizá sea ése el problema, que nos tiene demasiado bien
acostumbrados; seguro que nos resarcimos en su próximo título,
si sus aventuras operísticas y olímpicas se lo permiten.
Calificación:
    
Imágenes
de "La maldición de la flor dorada" - Copyright ©
2006 Sony Pictures Classics Release, Film Partner International,
Edko Films y Beijing New Pictures Film. Distribuida en España
por Sony Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
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