CÓMO SE HIZO "EL ÚLTIMO
REY DE ESCOCIA"
Notas de producción ©
2006
Hispano Foxfilm
1. Origen del proyecto
¿Cómo reaccionarías frente al
seductor influjo del poder? ¿Te plegarías a él u olvidarías tu
propio código moral para lograrlo? ¿Qué pasa si alguien empieza
con buenas intenciones y termina convirtiéndose en un animal
sediento de sangre? Éstas son las preguntas que plantea el
fascinante thriller EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA, el cual lleva a
los espectadores a un viaje adrenalínico e impactante al mundo
de uno de los líderes más aterradores y cautivadores de todos
los tiempos: Idi Amín, famoso por su electrizante magnetismo,
pese a que su brutal régimen causó medio millón de muertos en su
propio país. La película también supone la primera cinta
dramática del oscarizado documentalista Kevin Macdonald.
Conocido por su cine de suspense, las dos anteriores películas
de Macdonald han sido TOUCHING THE VOID – TOCANDO EL VACÍO, una
conmovedora historia de supervivencia en la montaña, y el
oscarizado UN DÍA DE SEPTIEMBRE, un emocionante análisis del
ataque terrorista que se produjo en la Villa Olímpica durante
los Juegos de Múnich. Cuando Macdonald leyó la premiada novela
de Giles Foden, inspirada en hechos reales, EL ÚLTIMO REY DE
ESCOCIA, pensó de inmediato que tenía toda la enorme tensión de
una historia real de terror y supervivencia, junto con la
perspicacia humana y la riqueza textural de un thriller de
ficción.
“La vi como
una historia clásica sobre un hombre joven que empieza buscando
aventuras, vive más aventuras de las que había previsto y, en el
proceso, descubre quién es en realidad”, explica Macdonald. “En
cierto modo, podría ser una historia sobre cualquier líder
tiránico que hubiera en el mundo; pero también la encontré
convincente porque nadie ha hecho nunca realmente una película
como ésta sobre África”.
Macdonald
continúa: “Siempre me han atraído los proyectos que llevan a los
espectadores a nuevos lugares, que les descubren un mundo que no
les resulta familiar, y espero que, aunque nunca hayas oído
hablar de Idi Amín, EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA te haga pensar:
‘Vaya, ahora veo las cosas de otra forma’”.
Muchos ojos
se abrieron cuando Giles Foden publicó por primera vez su novela
en 1998, ganando el prestigioso Whitbread First Novel Award, un
Somerset Maugham Award, un Betty Trask Award y el Winifred
Holtby Memorial Prize. Foden, que se marchó a vivir a África
desde Inglaterra cuando acababa de cumplir los cinco años de
edad y creció parcialmente en Uganda, había querido escribir
desde hacía tiempo una novela sobre el extraño y terrible
régimen de Idi Amín. Al final, encontró una manera de cruzar el
velo de la mitología que rodea a Amín y entrar en el círculo
interno del mundo del dictador creando a un joven doctor de
ficción que se convierte en amigo y confidente de Amín, para
descubrir que se encuentra atrapado en un régimen que cada vez
es más violento y que se encuentra fuera de control.
Entrelazando
los dilemas morales de ficción del doctor Nicholas Garrigan con
alucinantes historias reales del régimen de Amín, Foden echó un
excitante vistazo a la Uganda del pasado, indagando además en la
cuestión de cómo reaccionó la gente común y corriente ante esos
terribles actos que el ser humano es capaz de cometer. Tituló la
novela EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA, uno de los grandiosos
apelativos con los que Amín se calificaba a sí mismo (otros
extravagantes títulos que Amín se daba eran “Conquistador del
Imperio Británico” y “Señor de todas las Bestias de la Tierra y
de los Peces del Océano”).
Cuando la
productora Lisa Bryer leyó el libro de Foden, vio inmediatamente
su potencial cinematográfico. “Pensé que encajaba a la
perfección dentro de la gran tradición de thrillers clásicos
ambientados con un trasfondo real, tales como SALVADOR y
DESAPARECIDO”, dice. “Pensé que podría gustar a todo el mundo; a
cualquiera que le guste una buena historia le va a gustar ésta.
Es también muy relevante, pues ves que este tipo de historias se
repiten hoy en día”.
El socio de
Bryer, Charles Steel, estaba igual de fascinado. “Es una
historia atemporal de un hombre joven que sale a buscar
aventuras y se pierde a sí mismo en el camino, y que al final
acaba por encontrar la redención”, dice Steel. “Pero también
estaba esta fantástica y reveladora relación (casi una historia
de amor) entre Nicholas e Idi Amín, una especie de historia de
la bella y la bestia”.
Bryer y Steel
llevaron la idea a Andrea Calderwood, por entonces jefa de drama
de BBC Scotland, quien ayudó a impulsar el proyecto, el cual
terminó finalmente en las manos de Andrew Macdonald y Allon
Reich de DNA y Tessa Ross de Film Four. Fascinada por el tema,
Calderwood se involucró al máximo para llevar la historia a la
gran pantalla, aunque sabía que no iba a resultar fácil. “La
historia de EL ÚLTIMO REY DE ESCOCIA es muy singular y tiene un
gran eco”, dice. “No es sólo realmente entretenida, es que
además es tremendamente original; no una repetición de algo que
hayamos visto antes. Pero al mismo tiempo, es bastante
arriesgado decir que Idi Amín era un ser humano; obviamente era
un ser humano que dejaba mucho que desear, pero al fin y al cabo
un ser humano”.
Se
necesitaron años para levantar al proyecto; pero a la postre,
dos destacados guionistas británicos, Peter Morgan y Jeremy
Brock, lograron tejer un guión apasionante. “La adaptación era
muy difícil”, señala Bryer”. Tenías que encontrar una manera de
mantener la compasión de los espectadores hacia Nicholas
Garrigan, porque él es el único que tienes para entrar en el
mundo de este brutal dictador. Encontrar ese delicado equilibrio
entre la inocencia de un hombre joven y la arrogancia y
violencia de un loco era la clave”.
Con el guión
completado, los productores buscaron un director que quisiera
aventurarse en el territorio completamente desconocido
cinematográficamente hablando de Uganda. Aunque el relativamente
recién llegado Kevin Macdonald era un riesgo para una película
que ya tomaba riesgos desde el punto de vista del argumento, una
vez que se metió en el proyecto, los productores supieron que
era la elección perfecta. “Kevin es extraordinario”, comenta
Bryer. “Nunca había trabajado con nadie como él. Es muy
brillante y versado y con sus antecedentes en el documental, su
análisis no tiene parangón. No podríamos haber hecho esta
película sin él”.
Antes de que
la producción pudiera empezar en serio había un reto
potencialmente más grande. Macdonald y los productores de la
película estaban todos de acuerdo en que era esencial rodar la
película en Uganda. Pero hasta hace bien poco, los movimientos
por el país estaban en su mayor parte restringidos para todos
menos para los occidentales más atrevidos e Idi Amín sigue
siendo una figura controvertida que todavía genera peligrosas
emociones allí. Además, el país no cuenta con infraestructuras
para rodar y el proyecto requería la cooperación de las
autoridades locales al más alto nivel. ¿Sería esto posible? Con
inquietud, los productores pelearon para tener una reunión con
el mismísimo presidente de Uganda, Yoweri Museveni, y contar con
su bendición.
“Todo pendía
de la reunión con el presidente Museveni”, recuerda Bryer.
‘Necesitábamos todo su apoyo, tanto desde el punto de vista
creativo como desde el punto de vista financiero. Tras muchas
semanas de negociación con su oficina conseguimos concertar una
audiencia. Cuando llegó el día, el consejero especial de medios
de comunicación del presidente, John Nagenda, se aseguró de que
todos vestíamos nuestras mejores galas y actuábamos con decoro,
luego nos condujo a una enorme sala con banderas ugandesas
flameando. Kevin, los tres productores, el productor de campo
Andrew Wood y el jefe de localizaciones ugandés Emily Mabonga
estaban alineados frente a ocho ministros y funcionarios y un
radiante presidente, con cámaras de televisión y fotógrafos de
prensa cubriendo el evento”.
Bryer
continúa: “A mitad de la reunión, el presidente Museveni me
preguntó que de qué tribu era yo. ‘De Israel y Sudáfrica, Sr.
Presidente’, le respondí, esperando no haberla cagado. Dos horas
más tarde, salimos de allí y los ministros nos dijeron que el
presidente no estaba extraordinariamente contento de tenernos
rodando en su país, ¡pero que nos ofrecía el total apoyo de su
ejército, el parlamento y sus ministros!”
Macdonald
estaba emocionado. “Todo el mundo pensaba que estaba un poco
loco viniendo a Uganda a rodar una película, pero pensaba
firmemente que era la única manera de hacer este filme”,
concluye. “Uganda es muy particular, con su gran arquitectura
modernista de los años cincuenta y sesenta, que se puede ver en
el edificio del Parlamento y en el del Hospital de Mulago. Quise
captar esa imagen diferente y realista de África, la cual creo
que sorprenderá a la gente. Y una vez que llegamos a Uganda,
estábamos rodeados de historia. Casi todo el mundo que conocimos
se había sentido profundamente afectado de alguna manera por la
época de Idi Amín. Estar donde todo había ocurrido era una
tremenda diferencia”.
2.
El reparto
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Imágenes
y notas de cómo se hizo "El último rey de Escocia" - Copyright ©
2006 Fox Searchlight Pictures, DNA Films, Film Four, UK Film Council,
Scottish Screen, Cowboy Films y Slate Films. Distribuida en
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