CRÍTICA
por
Miguel Á. Delgado
Cuando aún
tenemos reciente un producto en el fondo tan autocomplaciente y
decididamente hollywoodiense (tómese este adjetivo en su mal
sentido, que también lo tiene bueno) como "Diamante de sangre", llega a nuestras pantallas la segunda
película que ha entrado en la competencia por los Oscar® posando su mirada en la realidad
africana. Y aquí sí que no hay componendas, ni cataplasmas, ni
nada que suavice la inmersión en el horror, porque juega la
carta más arriesgada, la de compartir el viaje del ficticio y
recién licenciado doctor Nicholas Garrigan (estupendamente
interpretado por un sobresaliente James
McAvoy) al centro de la pesadilla dictatorial de Idi
Amin, cuya crueldad durante el tiempo que rigió los destinos de
Uganda en los setenta va camino de convertirse en poco menos que
legendaria.
Y la potencia de esa mirada radica en
que nos pone cara a cara con la mezcla de fascinación y
repulsa que nos causa todo verdadero monstruo. El personaje de
Garrigan viaja a África casi por azar, huyendo de una vida
burguesa, cómoda y aburrida en su Escocia natal, y allí da
rienda suelta a una existencia bohemia y aventurera en la que
por azar (y en una soberbia escena) entra en contacto con el
general que acaba de tomar las riendas del país. En cierta
forma, Garrigan queda deslumbrado porque en el arrebatador
carisma de quien enseguida le contrata como médico personal ve
un modelo a seguir: un personaje llamado a grandes cosas,
excéntrico, bromista, que no acepta la injerencia de los
arrogantes ingleses y muestra un anacrónico y desmedido amor
por Escocia (mostrado en algunas de las escenas más hilarantes
de la cinta que, sin embargo, van perdiendo su comicidad para
revelar su verdadero carácter de pesadilla según avanza el
metraje).
No será hasta que sea demasiado tarde que
Garrigan comprenda que, en realidad, bajo esa capa se oculta un
ser caprichoso, paranoico y de comportamiento imprevisible, una
combinación explosiva para quien además cuenta con un poder
absoluto. Y esa amenaza no sería posible si no la incorporara
Forest Whitaker, un actor que
se sale de cualquier escala, capaz de superar una y otra vez un
físico que a alguien menos dotado le habría cerrado muchas
puertas en Hollywood, pero que él integra de tal manera en sus
personajes que los hace suyos, en este caso Idi Amin como antes
su Charlie Parker de “Bird”.
Y es que
Whitaker le arrebata al Jack Nicholson de "Infiltrados" el cetro de presencia inquietante, de
carácter imprevisible que, cada vez que te llama a su presencia,
cada segundo es único y no da ninguna pista de cómo saldrás de
la habitación. Y eso es porque, lejos de tentaciones
simplistas o maniqueas, y perfectamente dirigido, Whitaker
construye un monstruo verdaderamente humano, lo que le hace aún
más temible. Con su experiencia como documentalista y el
recurso a una estética, montaje, uso del zoom y
fotografía similares a las de las películas de la época,
Macdonald logra revestir la cinta de una indiscutible pátina de
verdad.
Un ramillete
de personajes secundarios ayudan, bien por contraste, bien por
complemento, a dibujar a un personaje entre bufonesco y
shakesperiano, que en sus explosiones devastadoras ni
siquiera llega a distinguir entre los miembros de su propia
familia. Y así, la variación del tono de comedia inicial hasta
el terrible final nos va llevando de la mano a un descenso a los
infiernos que, en realidad, nos está llamando a la conciencia. Y
es que, por alguna curiosa razón, cuando el tirano te da los
mejores sastres, una casa lujosa, te regala un Mercedes
descapotable por haber curado un ataque epiléptico de su hijo
pequeño, y te hace creer que de verdad estás participando en
algo grande, acabas siendo el último en abrir los ojos y ver los
cadáveres que se amontonan en la cuneta. Lo que pasa es que,
para entonces, ya no hay vuelta atrás: eres cómplice y culpable,
y cualquier aspiración a la inocencia se vuelve imposible. Una
conclusión bastante más desasosegante que la del cómodo y
ruidoso título protagonizado por DiCaprio.
Calificación:
    
Imágenes
de "El último rey de Escocia" - Copyright ©
2006 Fox Searchlight Pictures, DNA Films, Film Four, UK Film Council,
Scottish Screen, Cowboy Films y Slate Films. Distribuida en
España por Hispano Foxfilm. Todos los derechos
reservados.
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