CRÍTICA
por
Julio Rodríguez
Chico
Capra,
aprendiz de broker
La sombra de
Frank Capra es alargada, y Estados Unidos parece necesitar una y
otra vez que le recuerden que los sueños son posibles para quien
lucha con tenacidad por alcanzarlos. Así lo demuestran títulos
de los últimos años como "En
América" (Jim Sheridam), "Cinderella
Man: El hombre que no se dejó tumbar" (Ron Howard), "Rocky
Balboa" (Sylvester Stallone) o esta película de
Gabriele Muccino, con
Will Smith en plan estelar y
nominación al Oscar®. Se trata de la primera rodada en inglés
y en Hollywood por este italiano, autor de
"El último beso" o "Ricordati di me", en una simbiosis
italo-americana que vuelve a evidenciar el influjo del
neorrealismo italiano de inspiración humanista y corte mágico.
Ahora, el sueño americano se concreta y basa en la historia real
de Chris Gardner, afroamericano que en los años ochenta sufrió
los mayores reveses hasta perder mujer, casa o trabajo, y a
quien el amor a su hijo y el convencimiento de que todo era
posible si se creía en ello, le permitió salir adelante y
triunfar en el mundo de las finanzas.
El melodrama social con historia de
superación personal y sostén en la familia es algo muy
trillado en el cine, y la trama se vuelve quizá por eso
convencional y previsible: a nadie se les escapa este hecho
–tampoco a los productores–, pero se acepta de buen grado el
esquematismo que propone por la realidad luminosa que esconde.
Una vez más, esta fórmula vuelve a resultar exitosa cuando
detrás hay un buen guión y unas interpretaciones convincentes.
Eso es lo que sucede en el caso que nos ocupa, pues el guión
firmado por Steven Conrad avanza
a buen ritmo y sin altibajos, la cámara se preocupa de
seguir de cerca y con corrección a Will Smith –aparece en
todos los planos– en sus carreras por las calles de San
Francisco o por los hospitales en que intenta vender su
escáner de huesos, y el protagonista logra una interpretación
llena de frescura y autenticidad. Se nota que Will Smith está
cómodo en el papel encomendado, que cree en su personaje y que
disfruta de la compañía de su verdadero hijo, ahora convertido
en el pequeño Christopher: las miradas que le dirige y las
palabras de cariño y consuelo son tan reales y sinceras… que
es evidente que salen del corazón; podría decirse que en esas
escenas es él mismo y que hay poca interpretación, o también
que tiene poco mérito interpretativo. En cualquier caso, el
resultado son momentos que llegan al espectador y le
conmueven, que hacen creíble una historia real, aunque haya
sido muy vista en la gran pantalla y carezca de matices que
aportarían veracidad.
|
 |
Son historias
de buenas personas, trabajadoras y constantes, honradas y de
fuertes convicciones morales, enfrentadas al infortunio y
recompensadas por un futuro esperanzador. Aunque aparezcan
indigentes y queden patentes las enormes diferencias sociales,
los individuos acomodados son retratados con bondad y
mansedumbre, la estructura social aparece como permeable, y los
problemas como resolubles…, e incluso se obvian los prejuicios
raciales que pudo haber sufrido el verdadero Chris en su lucha
por sobrevivir. Es un realismo dulce que recurre a los mundos de
la imaginación cuando la situación dramática desborda los
límites de lo soportable: en ese sentido, resulta emotiva la
escena en los baños del metro, en que el padre anima a su hijo a
viajar en el tiempo... y soñar con un lugar de dinosaurios
inofensivos y juguetones; es el mundo mágico traído por Benigni
para su hijo en el campo de concentración de "La vida es bella",
o antes por otro italiano –Vittorio de Sica– en "Milagro en
Milán" como manera de evadirse de una realidad de pobreza
material y de falta de solidaridad. Muccino logra una cinta que
no se hace pesada, aunque quizá sobre algo de metraje: se podría
haber abreviado tanta bajada a los infiernos suprimiendo alguna
que otra desgracia, pues se hace esperar el momento de giro
hacia el final feliz; además, queda poco dibujado un pasado
de mala suerte y fracaso profesional para un personaje tan
inteligente y afable, y resulta difícil comprender cómo no ha
triunfado antes o cómo su mujer –una magnífica
Thandie Newton, en un breve
pero enérgico papel de mujer desesperada y agotada– no ha sabido
ver en su marido ese futuro en ciernes; también mejoraría el
resultado final con un mayor desarrollo del drama familiar,
separación y custodia del hijo incluidos, pues la película
ganaría en equilibrio y veracidad. Por su parte, fotografía y
música contribuyen a dar suavidad y emotividad a esa dramática
existencia, eludiendo cualquier tono estridente y duro para un
trabajo que quiere dejar buen sabor de boca.
Con todo,
Muccino y la familia Smith consiguen un melodrama social de
resonancias caprianas y neorrealistas –recuerda también a la
pareja padre-hijo que De Sica retrataba en "Ladrón de
bicicletas"–, que resulta eficaz y entretenido, idóneo para un
público amplio y al que guste el cine americano de siempre,
dispuesto a revivir tanto el idealismo que Capra trasmitía en
"El secreto de vivir", como el sueño de "Fantasía" en el que Walt Disney convertía a Mickey
en "aprendiz de brujo".
Calificación:
    
Imágenes
de "En busca de la felicidad" - Copyright © 2006
Columbia Pictures, Relativity Media, Overbrook Entertainment y
Escape Artists Productions. Distribuida en España por Sony
Pictures Releasing de España. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "En busca de la felicidad"
Añade esta película a tus películas favoritas
Opina
sobre "En busca de la felicidad" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"En busca de la felicidad" a un amigo
|