CÓMO SE HIZO "DIARIOS DE
LA CALLE"
Notas de producción ©
2007
Universal Pictures
1. El proyecto
Situado en Long Beach, un lugar afectado por los disturbios que
provocó el affaire de Rodney King, el high school Wilson parece
un escenario perfecto para poner a prueba la legitimidad y los
ideales de la integración. El instituto se encuentra en una zona
mayoritariamente próspera, pero los alumnos asignados al aula
203 son los clasificados como casos perdidos, imposibles de
enseñar; un grupo de ‘intocables’ que debían superar todo tipo
de handicaps: la pobreza, la mala educación, un historial
criminal, drogadicción, padres en la cárcel, y dependencia de la
vida de pandilleros. Llena de ideales, Erin Gruwell escogió
enseñar en Wilson para hacer una aportación a la sociedad. En
vez de hallar un programa justo basado en la igualdad de
oportunidades, lo que encontró fue una atmósfera de tensión
racial, intolerancia, desesperanza y cultura de pandilleros. Los
chicos practicaban la conducta social de auto-segregación como
forma de supervivencia: al instalarse en clase, creaban una
separación de forma automática al colocar las mesas de modo que
delimitasen las fronteras entre ellos.
LaGravenese escribió el guión
de la película adaptándolo del libro escrito por Erin Gruwell en
colaboración con los llamados Freedom Writers (el grupo de
alumnos de Gruwell). “Al llegar a la clase 203 los chicos
dividen el aula en diversos territorios colocando las mesas
formando grupos separados, y de espaldas a la profesora. Es un
gesto de desafío y de unidad con el propio grupo”.
Dice Gruwell: “Son los chicos
los que se segregan entre sí al llegar al instituto. Crean
territorios en función de la raza, la pandilla, el lado de la
calle en el que viven o el autobús en el que han venido a clase.
Era desolador contemplar la clase y ver cómo eran ellos mismos
los que creaban la separación”.
Erin comprende que tendrá que
enfocar sus clases de un modo poco convencional. Un día
intercepta una caricatura racista (un retrato de un estudiante
afroamericano con labios y nariz exageradamente acentuados) y
por primera vez pierde la compostura ante sus alumnos. Ofendida
por el dibujo, Erin lo compara con las caricaturas de los judíos
hechas por los nazis como forma de generar el odio racial que
justificó el Holocausto. Luego se da cuenta de que pocos de sus
alumnos saben lo que fue el Holocausto y comprende que tiene que
encontrar una forma nueva de plantear sus clases para llegar a
los chicos.
Dice Gruwell: “No sabían lo
que era el Holocausto. Traté de explicarles el paralelo que
existía entre la discriminación y el dolor, pero no entendían
estos términos. Todos ellos habían sufrido discriminación pero
no lo entendían cuando lo veían expresado con palabras. Empecé a
gritarles, perdí el control por primera vez. Ya no era una
persona simpática y animosa. Al verme tan airada, tan llena de
pasión, me miraron y empezaron a pensar que iba en serio.”
Les preguntó cuántos de ellos
habían recibido disparos; todos levantaron la mano. Al ver que
tenían esto en común, las divisiones entre ellos empezaron a
disolverse. Dice LaGravenese: “Empezaron a mostrar y a comparar
las heridas de guerra que tenían, de bala o de arma blanca. Erin
vio cómo los grupos empezaron a hablar entre sí por primera vez,
intercambiando sus historias bélicas. Hubo un momento de
silencio, Erin se había ganado su respeto porque nadie en su
posición les había hecho nunca esa pregunta. El hielo se había
roto. Erin vio el efecto que les había producido hablar de las
víctimas del Holocausto; fue entonces cuando se le ocurrió
hablarles de “El diario de Ana Frank” y de otras historias sobre
la intolerancia y las penalidades vividas por chicos jóvenes
como ellos”.
Deseosa de aprovechar el
interés que había despertado en sus alumnos, Erin comenzó a
proponerles materiales de todo tipo, desde “Noche” de Elie
Weisel hasta las canciones del rapero Tupac Shakur. “Decidí no
bajar el nivel, no consentirles como si fueran niños pequeños.
Quería que vieran la relevancia de los textos que tenía en mi
programa, ya fuera un soneto o un libro como “La Odisea”. Quería
que los conectaran con su vida, que las palabras saltaran de la
página impresa y cobraran sentido para ellos. Al principio no
entendían qué tenían que ver con ellos Homero o Shakespeare,
cuando lo que querían eran un contrato discográfico con Dr. Dre.
Pero debían entender que todos esos escritores habían vivido su
propia odisea; quería que aplicaran esa lección a su propia
experiencia, para validar lo que eran en la vida. Quería crear
un puente entre los libros y su formación vital, enseñarles que
la educación tiene una gran fuerza liberadora y es un
instrumento igualitario. Estudiar no significaba que tuvieran
que renunciar a sus valores propios, a su experiencia; pero era
importante que entendieran que ahí fuera les esperaba un mundo
de oportunidades”.
Luego tuvo la idea de darles
unos cuadernos para que se expresaran como quisieran, con un
dibujo, un poema, o un diario escrito. Los resultados fueron
asombrosos: por primera vez los chicos del aula 203
comprendieron el lugar que ocupaban en el mundo y vieron que
había alguien dispuesto a escuchar lo que tenían que decir.
Dice Swank, que es también
productora ejecutiva de la película: “Me parece increíble que
Erin supiera ver el parecido existente entre Ana Frank y sus
estudiantes. Ana sufrió a causa de su religión y cuando Erin vio
que los chicos se identificaban con esto, pensó que quizá podría
animarles a leer un libro y empezar a escribir algo. Quizá no
hicieron un análisis de texto pero empezaron a escribir y en
última instancia eso fue lo importante”.
Un grupo de estudiantes
imposibles que al principio no se soportaban entre sí se
convirtió en una gran familia que les proporcionaba a cada uno
de ellos apoyo y sentido de la identidad. Esta familia, a los
que en principio sólo unía su falta de futuro, empezaron a
llamarse con orgullo a sí mismos los Escritores de la Libertad.
Tracey Durning, productora
del programa informativo “Primetime Live”, y productora
ejecutiva de DIARIOS DE LA CALLE, leyó un pequeño artículo en
“Los Angeles Times” sobre Erin Gruwell y los Escritores de la
Libertad. Llena de curiosidad, visitó Long Beach para saber más
de esta profesora y su ecléctico grupo de estudiantes. “Me quedé
asombrada al ver su energía, su inteligencia, la forma que
tenían de comprender las cuestiones de raza y de tolerancia. Me
produjo una impresión tan fuerte que supe que tenía que llevar
esta historia a la pequeña pantalla”.
El director y guionista
nominado al Oscar Richard LaGravenese vio el programa de
“Primetime Live” y vio el potencial que tenía la historia para
el cine. “Me afectó mucho el programa porque hablaba de la
evolución de unos chicos y de la dedicación de una profesora.
Luego leí el libro de los diarios escritos por los estudiantes y
llamé enseguida a mi productora, Stacey Sher, y le dije que
teníamos que convertirlo en película”.
Lo que impresionó a
LaGravenese fue que Gruwell no fuese una veterana profesora que
‘redimía’ a sus estudiantes; más bien era una historia en la que
profesora y estudiantes aprendían a colaborar y a respetarse
mutuamente. Sher añade: “Hay todo un género de películas
protagonizadas por curtidos profesores que les enseñan un par de
cosas a los pobres chicos. Pero Erin es diferente, tiene un
sentido de la armonía y la integración muy poco realista. La
ecuación racial de la clase le hace poner los pies en tierra y
son los chicos los que la enseñan a ser mejor profesora”.
Dice LaGravenese: “Creo que
es la primera vez que se cuenta la historia de cómo son los
chicos los que le enseñan la realidad de la situación a la
profesora; y ésta tiene el mérito de respetarlos y de aprender
de ellos cómo debe enseñarles. Los chicos no aparecen en un
plano inferior; basta leer sus diarios para comprender que son
honestos y puros y artistas a su manera. Es imposible no acabar
respetándolos. Y era importante que la película reflejara esta
idea”.
Hilary Swank compartía el
entusiasmo que los productores sentían por la historia y llegó
al extremo de convertirse en productora ejecutiva de la
película. “El hecho de que fuera una historia real me resultó
asombroso. Me apasionan las historias reales, son más extrañas
que cualquier ficción”.
Dice LaGravenese: “Hilary
quedó conmovida al leer el guión, conectó con él debido a su
propia experiencia vital. Es una actriz con mucha fuerza y
comparte con Erin la cualidad de una absoluta seriedad. Por eso
puede hacer el ridículo delante de los chicos, y no se preocupa
por dominar el argot adecuado, lo que hace que se sientan más
cómodos con ella”.
Swank añade: “Erin es la
mentora de los chicos y les apoya hasta el fina. Pero son ellos
los que deben hacer el esfuerzo de cambiar sus vidas, son ellos
los que deben desafiar y romper el patrón social que domina su
historia, su familia y su posible futuro. La película ilustra la
capacidad que todos tenemos de afrontar nuestros temores y
vencerlos”.
Gruwell comenta: “La primera
vez que vi a Hilary con un vestido de lunares y perlas, pensé
que estaba mirándome en un espejo. La respeto y admiro mucho
como actriz, y sé que le va a aportar al papel un toque de
pureza y autenticidad. Es modesta, carece de pretenciosidad y
está dispuesta a prescindir del glamour. Esta es la historia de
alguien capaz de irse a las barricadas, de mancharse de tiza, de
ser vulnerable, de emprender todo un trayecto emocional”.
Dice Sher: “Hilary nació para
hacer el papel de Erin. Siente pasión por el proyecto y
comprende que no se trata de una película más: habla del estado
de la educación en nuestro país”.
Para conseguir el mayor grado
posible de realismo y autenticidad, los productores buscaron por
todo el país a los chicos que debían encarnar a los Escritores
de la Libertad. LaGravenese recuerda: “Vimos a más de 2.000
candidatos. Buscamos en la costa Este, en la costa Oeste, en
colegios y en pistas de baloncesto de barrio, porque queríamos
chicos auténticos e interpretaciones honestas. Para mí, su cara,
sus ojos y sus expresiones eran importantes; podían ser más
elocuentes que las palabras que había escrito”.
April Hernández es Eva, la
joven latina que presencia un crimen que comete su novio y se ve
atormentada por la culpa y el dilema de testificar en su contra.
La actriz comenta: “La profesora les da los diarios para que se
expresen en privado. Pueden escribir lo que quieran, y ella será
la única en leerlo. Esos chicos sienten que siempre hay alguien
juzgándolos pero esta situación es más cómoda: nadie va a
evaluar su trabajo en función de la gramática o cosas así. Es
una tremenda novedad para ellos”.
Mario, artista nominado para
un premio Grammy, es Andre, un chico duro que tiene un hermano
condenado a cadena perpetua y una madre de salud frágil tras
largos años de consumir drogas. Mario se sintió intimidado al
preparar el papel, porque le resultaba muy cercano a sus propias
experiencias; pero luego comprendió que podía utilizar éstas
para hacer un retrato más honesto del personaje. “Mi madre
también tuvo problemas con el abuso de sustancias y yo no sabía
cómo iba a afectarme esto, o si iba a ser capaz de terminar el
rodaje. Pero pensé que era bueno que pudiera identificarme con
mi personaje. Pasa lo mismo con todos los chicos del reparto:
han vivido experiencias y situaciones muy similares a las de los
personajes que encarnan. Se iban del plató y se enfrentaban a lo
mismo que acababan de interpretar”.
Algunos miembros del reparto
tenían experiencia interpretativa, pero otros eran novatos que
se habían presentado al casting por pura diversión. Jason Finn
hace el papel de Marcus, un chico obligado a vivir en la calle
cuando su madre le expulsa de casa. El propio Jason había
abandonado sus estudios y vivía en la calle, para luego
arrepentirse y volver a ‘engancharse’ en un high school. Se
metió por azar en un taller de video y descubrió que allí podía
expresar la “ira y frustración” que le había causado verse
involucrado en un tiroteo que casi le costó la vida. Después
protagonizó el film independiente Mercy Street, añadiendo al
guión detalles de su propia vida. Un día visitó a un antiguo
profesor que le dijo que debería rodar “una película de verdad”,
que resultó ser DIARIOS DE LA CALLE: tras hacer tres pruebas
para un papel, recibió una llamada de un ayudante de casting que
le dijo, “Si yo fuera tú, no me cortaría el pelo”. Ese día se
decidió la vocación de Jason Finn: “El mundo del cine, que era
nuevo para mí, me hizo cambiar. Empezé a pensar que podía
ganarme la vida sin vivir en la calle vendiendo drogas”.
Sergio Montalvo, que hace el
papel de Alejandro, se presentó al casting sin soñar siquiera en
que pudieran darle un papel. “Me pareció divertido hacer la
prueba. No pensaba conseguir nada pero no tenía nada mejor que
hacer. No me arreglé ni cambié mi forma de hablar. Me dije, si
quieren cogerme tendrán que cogerme tal como soy”.
Jaclyn Ngan hace el papel de
Sindy, una camboyana que ha vivido varios años en un campo de
refugiados. No tenía ninguna experiencia previa. “Habían pasado
tres semanas desde que hice la prueba y se me había olvidado por
completo. Cuando me llamaron me quedé sin habla, pensé que se
trataba de un error”.
Para calmar la ansiedad de
los novatos, el director LaGravanese les dijo que los había
escogido por lo que había visto dentro de ellos. “Cuando nos
reunimos para hacer la primera lectura del guión, les dije que
todos tenían un motivo para estar allí, que nadie tenía nada que
demostrar. Les dije que me encantaba cómo eran y que lo que
fuéramos a hacer juntos era algo que sólo dependía de lo que
hicieran a partir de ese momento”.
Se eligió a los actores no
sólo por su potencial interpretativo sino también por el hecho
de compartir algo con su personaje que les permitiera
enriquecerlo. Montalvo explica: “Vivo en South Central y mi
estilo de vida es parecido al de Alejandro. Vivo en lo que
llaman un barrio malo; todos los días se oyen tiros y policías
hablando por sus megáfonos. Me he criado pensando que los
policías son el enemigo, me he dormido arrullado por el ruido de
los helicópteros. Cuando salgo de casa miro a ver si hay algún
miembro de una pandilla rival, y espero no recibir un tiro de
repente”.
Hernández explica: “La acción
de la película tiene lugar después de los disturbios callejeros.
Había mucha ira en el ambiente. Esos chicos viven una vida muy
intensa y nadie les había preguntado por sus sentimientos. La
señorita G. les mostró que había alguien que se preocupaba por
ellos”.
Tras haber establecido un
vínculo tan fuerte con sus alumnos en sus dos primeros años de
estudios, Erin se rebelaba contra la idea de pasarle la clase a
otro profesor. Sabía que la administración del instituto no
apoyaría su idea de seguir dándoles clase en los dos años
siguientes, así que le pidió ayuda al superintendente educativo,
Dr. Carl Cohn. Dada la naturaleza atípica del proyecto de Erin,
el director y guionista Richard LaGravenese quiso presentar una
visión imparcial del asunto, incluyendo todos los puntos de
vista aunque no fueran favorables a la profesora: “El problema
educativo es muy complicado. No quería ofrecer una visión
maniquea, según la cual Erin tenía toda la razón y todos los
demás se equivocaban. No existen respuestas simples y quería que
la película lo reflejara”.
La actriz nominada para el
Oscar Imelda Staunton interpreta el complejo personaje de
Margaret Vail, superiora de Erin y su principal rival. Como
muchos profesores veteranos, Vail ve peligrosos los cambios y
sólo sabe funcionar dentro del sistema existente. Dice Staunton:
“Margaret lleva 30 años dando clase y es de la vieja escuela. Es
buena profesora pero sigue unas pautas muy rígidas. No entiende
lo que trata de hacer Erin y le parece arriesgado. En mi opinión
el sistema educativo tiene demasiada burocracia y muchos piensan
que si un chico no está a la altura de la media, no tiene
sentido malgastar preciosos recursos en tratar de educarle. Erin
desafía ese concepto y Margaret trata de impedírselo”.
Gruwell se toma tan a pecho
sus clases que se busca empleos adicionales con el fin de
conseguir dinero para comprar libros o financiar visitas
especiales de los alumnos. Tan ocupada está que no le queda
tiempo para atender su matrimonio. Y aunque su marido Scott
apoya su trabajo, al final no puede seguir su ritmo y deben
separarse. Dice Sher: “La tragedia de un héroe viene de todo lo
que debe dejar atrás en su camino. Cuando Erin decide dedicarse
por completo a sus chicos, debe sacrificar su vida personal”.
Swank añade: “Si un alumno te
dice que quiere quedarse contigo acabadas las clases y te
confiesa que no tiene ningún sitio adonde ir, no puedes decirle
que lo sientes mucho y que se busque la vida. Si no tienen un
sitio para hacer los deberes que les has puesto, tienes que
proporcionárselo tú. Ese compromiso con sus alumnos le costó su
matrimonio. A veces tu vocación te exige mucho y no puedes
pedirle a otra persona que se sacrifique tanto como tú”.
Patrick Dempsey, conocido por
su papel en la serie “Anatomía de Grey”, hace el papel de Scott,
marido de Erin: “Quería participar en esta película porque creo
que lo que dice es más importante ahora que nunca. Debemos
examinar el sistema educativo de este país y mejorarlo. Hay
muchos chicos que se pierden en él y necesitamos más profesores
como Erin Gruwell que desafíen el sistema. Hubiera sido fácil
encarnar a Scott como un personaje antipático e insolidario pero
creo que en realidad apoyó mucho a Erin; es un personaje
importante porque sirve para ilustrar todo lo que debió
sacrificar esa mujer para trabajar con aquellos chicos. Cuanto
más se concentró en ellos más se apartó de su marido. Hemos
querido mostrar el amor y la calidez que regían en su relación
para ver como se iban perdiendo gradualmente. Todo compromiso
exige un sacrificio a un nivel u otro”.
Scott Glenn completa el
reparto principal en el papel de Steve, padre de Erin. Un
liberal que se ha ido haciendo conservador con el tiempo, Steve
es capaz de ver sin embargo que los estudiantes de Erin son unos
supervivientes. Según Glenn, la relación de Steve con los
estudiantes se reprodujo durante el rodaje: “Me asombran las
historias de estos chicos, son tan conmovedoras y duras como las
de los personajes que interpretan. Tienen mucho potencial pero
necesitan liberarse del lastre que llevan colgado al cuello para
realizarse. Son naturales, irreverentes, divertidos, honestos y
directos. En cuanto a Hilary, nunca escoge el camino fácil. Es
apasionada pero se toma su trabajo como un oficio artesano, sin
pretensiones. Siempre te apoya, siempre está lista para
ayudarte. Es genial”.
2.
Los muchachos
>>
Imágenes
y notas de cómo se hizo "Diarios de la calle" -
Copyright © 2007 Paramount Pictures, MTV Films, Jersey Films y Double Feature Films.
Fotos por Jaimie Trueblood. Distribuida en
España por Universal Pictures International Spain. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "Diarios de la calle"
Añade "Diarios de la calle" a tus películas favoritas
Opina
sobre "Diarios de la calle" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"Diarios de la calle" a un amigo
|