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HALF NELSON


Dirección: Ryan Fleck.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 107 min.
Género: Drama.
Interpretación: Ryan Gosling (Dan Dunne), Shareeka Epps (Drey), Anthony Mackie (Frank), Monique Gabriela Curnen (Isabel), Karen Chilton (Karen), Tina Holmes (Rachel), Collins Pennie (Mike), Deborah Rush (Jo), Jay O. Sanders (Russ), Bryce Silver (Bernard), Sebastian Sozzi (Javier), Nicole Vicius (Cindy), Tristan Wilds (Jamal).
Guión: Ryan Fleck y Anna Boden.
Producción: Jamie Patricof, Alex Orlovsky, Lynette Howell, Rosanne Korenberg y Anna Boden.
Música: Broken Social Scene.
Fotografía:
Andrij Parekh.
Montaje: Anna Boden.
Diseño de producción: Elizabeth Mickle.
Vestuario: Erin Benach.
Estreno en USA: 11 Agosto 2006.
Estreno en España: 25 Mayo 2007.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Unidos en la soledad

  Entre las propuestas del cine independiente americano abundan aquéllas que se cuestionan el modelo de sociedad generado por una democracia que alardea de bienestar, libertad y patriotismo. Son miradas que desenmascaran un planteamiento simplista que divide a los hombres en buenos y malos, que apuestan por el antihéroe y que se atreven a desvelar la soledad y desorientación de unos individuos perdidos en el vacío existencial, entre el desencanto y la indefensión ante la falsedad que contemplan. En ese marco se sitúa esta ópera prima de Ryan Fleck, centrada en un barrio marginal de Brooklyn y en su instituto para asomarse al abismo que vive Dan y al precipicio que amenaza el futuro de Drey, una de sus alumnas.

 

  Dan es un profesor blanco con métodos de “colega”, que traslada a sus clases de Historia su particular relación con un mundo injusto e insolidario, y que continúa su protesta en la cancha de baloncesto al entrenar al equipo del instituto. Este rebelde sin causa vive enfrentado a una sociedad hostil y prefabricada que le niega un lugar en su uniformidad, enganchado a las drogas en su debilidad y escepticismo. Pero tras ese comportamiento tan poco ejemplar, se esconden deseos nobles y dignos de humanidad que vuelca sobre su joven alumna negra. Con una familia rota por el abandono de su padre y el encarcelamiento de su hermano, Drey corre el peligro de seguir los pasos de éste al enredarse en la mafia local de tráfico de droga. En el fondo, Dan y Drey son almas gemelas en su soledad y despecho de un entorno destructivo. Encarnan el final y el comienzo de un idealismo juvenil amenazado por la rutina y el fracaso, y suponen una llamada a no abandonar la lucha por no ceder en su intento libre de cambiar la sociedad y con la sociedad. Esta dialéctica entre opuestos como agentes del cambio es lo que enseña Dan en sus clases, algo que tiene más que ver con la tensión interior que sufre en su persona, donde pugnan buenos sentimientos y malas inclinaciones, que con una visión marxista de la Historia.

  Propiciada por unas acertadas y matizadas interpretaciones, quizá lo mejor de la película esté en esa relación que se establece entre Dan y Drey, elegante y profunda, próxima y distante a la vez, sutil y recia a un mismo tiempo, entre la amistad y la compasión mutua. Ryan Gosling fue nominado al Oscar® como Mejor Actor Protagonista gracias a su papel de Dan por recoger la ambigüedad de un “perdedor” de gran corazón que lucha contra la soledad y que sucumbe ante la droga, que se debate en permanente contradicción y con conciencia de dolor. Su equilibrada interpretación se libra de histrionismos y clichés expresivos que hubieran dejado un retrato patético e inverosímil, y logra trasmitir el desencanto agónico de quien pide una segunda oportunidad. A su lado, sorprende la mesura de Shareeka Epps al darle réplica con una mirada y unos silencios que hablan tanto de miedo y desamparo como de pérdida de inocencia y del despertar a la cruda realidad. Las escenas de ambos se convierten así en las más emotivas de un film que recorre los rincones más sórdidos y desalentadores de la otra cara de los Estados Unidos, pero que deja un resquicio de esperanza con un final tan abierto como balsámico.

  Para el retrato de tan crudo panorama social e interior, Fleck adopta una estética hiperrealista y moderna que pueda recoger la violencia, tensión y agresividad que padecen sus personajes. La cámara en mano hace que sus encuadres resulten intencionada y aparentemente descuidados, que el espectador se acerque a la realidad de sus personajes sin artificio y con la frescura de lo inmediato, a la vez que los abundantes primeros planos propician una mayor expresividad dramática de rostros y situaciones. A ello se suma una fotografía que se mueve entre el tenebrismo de interiores y la luminosidad del barrio, que juega a desenfocar los fondos y los mismos rostros de los personajes, a desdibujar así las fronteras morales y diluir las certezas de una sociedad simplista. Con todo, la ambientación conseguida resulta asfixiante y sofocante, pesimista y triste en muchos momentos, y que sólo en contadas ocasiones –en los encuentros de la pareja protagonista– se permite algunos respiros emocionales, justos y medidos, para renovar el aire de tan cerrada y corrompida estructura social.

  Esa actitud crítica sugerida con metáforas y alegorías cede terreno a la explicitud y al ataque frontal con la introducción de imágenes de archivo o de documentales televisivos. Entonces lo directo y repetitivo de alusiones a las armas de destrucción masiva, a los derechos civiles y al sistema de prisiones de la Administración americana hacen que la película se despoje de su aliento dramático y artístico para derivar en la denuncia pura y dura. De esta forma, por ejemplo, símbolos como la tirita con la bandera estadounidense que Dan se pone en su boca herida, no son más que una burda manera de cuestionar un patriotismo que se enarbolaría para silenciar los aspectos más sórdidos del país.

  Sin embargo, estos pequeñas salidas de tono y algún enfoque distorsionado de una realidad parcial y no abordada en profundidad, no quitan interés a una cinta independiente y fresca, aunque también desasosegante y nada cómoda ni complaciente. Historia de contrastes con personajes imperfectos que dejan ver sus heridas y fragilidades, y crónica de una generación desencantada y de otra que camina por los peligrosos terrenos de la soledad y el escepticismo.

Calificación:


Imágenes de "Half Nelson" - Copyright © 2006 Thinkfilm, Hunting Lane Films, Silverwood Films, Original Media y Journeyman Pictures. Distribuida en España por Manga Films. Todos los derechos reservados.

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