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REGRESO AL INFIERNO
(Home of the brave)


Dirección: Irwin Winkler.
País:
USA.
Año: 2006.
Duración: 105 min.
Género: Drama.
Interpretación: Samuel L. Jackson (Will Marsh), Jessica Biel (Vanessa Price), Christina Ricci (Sarah Schivino), Curtis "50 Cent" Jackson (Jamal Aiken), Chad Michael Murray (Jordan Owens), Brian Presley (Tommy Yates).
Guión: Mark Friedman; basado en un argumento de Mark Friedman e Irwin Winkler.
Producción: Irwin Winkler, George Furla, Avi Lerner y Rob Cowan.
Música: Stephen Endelman.
Fotografía:
Tony Pierce-Roberts.
Montaje: Clayton Halsey.
Diseño de producción: Jonathan McKinstry y Warren Alan Young.
Vestuario: Karyn Wagner.
Estreno en USA: 15 Diciembre 2006.

CÓMO SE HIZO "REGRESO AL INFIERNO"
Notas de producción © 2006 Filmax

  La guerra de Irak ataca también en casa, al menos en "Regreso al infierno", de Irwin Winkler, la primera gran producción que explora en regreso a casa de las tropas estadounidenses destinadas a la guerra de Irak. En este drama bélico conmovedor, desgarrado y provisto de varias capas argumentales, un grupo de soldados de la Guardia Nacional regresa a Spokane, Washington, después de ser víctimas de una emboscada iraquí que cambiará profundamente cada una de sus vidas. Con toda honestidad, humanidad y determinación, la película se adentra de lleno en uno de los temas más vitales y todavía inexplorados de los norteamericanos: no la guerra en sí, sino las experiencias personales de los valientes chicos y chicas que luchan en ella. A pesar del retorno de más de 150.000 veteranos de guerra, sus historias –tan interesantes como inspiradoras– han permanecido apartadas de la atención de los medios. Ahora, al estilo de “Los mejores años de nuestras vidas”, el filme de Winkler rompe con el tabú y aproxima al espectador a un dramático viaje a las palabras interiores de cuatro soldados que han pasado por el campo de batalla, cada uno de ellos enfrentado a una batalla personal en su intento de reincorporarse realmente a su familia, amigos y, en definitiva, a la vida que dejaron atrás antes de que les empujaran a los horrores del combate.

 

  La cinta cuenta con un completo reparto que incluye al nominado al Oscar® Samuel L Jackson, la estrella emergente Jessica Biel, la aclamada actriz de producciones independientes Christina Ricci, el ídolo del rap Curtis “50 Cent” Jackson, Chad Michael Murray (“One tree hill”) y el debutante Brian Presley. Es una historia que oscila entre lo visceral de la acción en Irak y los conflictos de igual peso emocional que surgen cuando los soldados regresan al frente doméstico.

  El equipo de realización, que creó tanto las escenas de combate (en Marruecos) como los toques personales del hogar en Spokane, Washington, incluye entre sus filas al director de fotografía nominado al Oscar® Tony Pierce-Roberts (“Una habitación con vistas”, “Regreso a Howard’s End”), a los diseñadores de producción Jonathan McKinstry (Marruecos) y Warren Alan Young (Spokane), a la diseñadora de vestuario Karyn Wagner y al montador Clayton Halsey.

  Con toda la polémica que suscita la guerra iraquí, las crudas experiencias humanas de los soldados –jóvenes norteamericanos que respondieron a la llamada y se alistaron voluntarios al servicio militar– casi han quedado en el olvido. Pero todavía hay quien se desvive por contarlas. El choque cultural de servir en un país tan opuesto culturalmente, la naturaleza de enfrentarse a un enemigo terrorista impredecible, los dilemas éticos de encontrarse rodeado de la más vulnerable población civil y las traumáticas heridas que resultan de las bombas improvisadas –desgraciadamente habituales en Irak–, se han unido para crear una situación distinta a la de cualquier otra historia de frentes de guerra norteamericanos.

  A partir de sus misiones militares surrealistas, empujadas por la adrenalina y de extrema complejidad psicológica, los soldados descubren ahora que necesitan un intenso proceso de transformación para reincorporarse a sus vidas de antes. De hecho, la revista Time publicó recientemente un estudio que revela que uno de cada cuatro veteranos de la guerra de Irak ha vuelto a los Estados Unidos con algún problema mental o físico. A su vez, la naturaleza de la misión en Irak y los estrechos vínculos que se forman entre los soldados han provocado que los índices de alistamiento sean de los más elevados. Además, a muchos de los que ya han estado allí se les obliga a volver. Parece claro, pues, que en cualquier caso –veteranos tratando de recuperar sus vidas o que desean volver a la guerra–, existe una verdad incuestionable detrás de todas estas experiencias: provocan un profundo cambio en sus vidas.

  El brillante director y productor Irwin Winkler se aproxima a este poderoso e inexplorado territorio en REGRESO AL INFIERNO, así como a sus historias vinculadas de los soldados de Spokane. Winkler, cuya prolífica trayectoria filmográfica como productor ha sido merecedora de cuatro nominaciones al Oscar® a la mejor película, y quien recientemente ha dirigido la elogiada “De-Lovely” con Kevin Kline dando vida a Cole Porter, suele buscar la inspiración en la actualidad. La idea de REGRESO AL INFIERNO surgió después de leer un artículo de un periódico acerca de las experiencias únicas de los veteranos de la guerra de Irak en su regreso a casa. Rápidamente se dio cuenta de que éste era un tema que, en gran medida, los medios norteamericanos habían pasado por alto. Y Winkler se propuso cambiar eso. Aunque las historias sobre el regreso de tropas del Vietnam no llegaron a Hollywood hasta mucho después de terminar la guerra y las controversias de los que allí estuvieron, Winkler sintió que era el momento de encarar inmediatamente los problemas a que se enfrentan actualmente los veteranos de la guerra de Irak.

  “Sentí que era un asunto importante que hasta la fecha nadie había dramatizado”, comenta Winkler. Uno de mis filmes favoritos es el de William Wyler ‘Los mejores años de nuestras vidas’, sobre la Segunda Guerra Mundial. Así, de la misma forma, creí que sería una buena idea crear una historia que explorara en el presente las vidas de varios soldados de regreso a su hogar”.

  Winkler prosigue: “Por supuesto, la cinta de Wyler transcurre enteramente en el país de origen, pero yo quise que la película tuviera parte de sus secuencias en la línea de combate de Irak, a fin de mostrar cómo son las batallas modernas. Enfoqué el filme de modo que enseñara lo que sucede cuando tienes a una serie de personas poniendo sus vidas en un peligro impredecible en una zona de guerra moderna y, de repente, intentan recuperar su vida normal en casa, después de que todo lo sucedido les haya cambiado de todas las formas posibles”.

  La idea fue igualmente atractiva para el socio de producción de Winkler, Rob Cowan, quien vio una oportunidad de realizar una película de guerra distinta. “A cualquiera de las que se hayan hecho en los últimos años. A diferencia de un buen número de filmes bélicos contemporáneos, especialmente los que tratan la guerra del Vietnam, quisimos hacer una película muy volcada del lado de los soldados”, comenta el productor. “Es un largometraje sobre personas que desempeñan una labor de extrema dificultad; es apolítico, en el sentido que se limitan a hacer lo que les han ordenado para defender su país. En cierto modo, los personajes de nuestra película se convierten en héroes reales al volver a casa, porque cada uno de ellos realiza un viaje extraordinario de regreso a la sociedad, después de todo lo que han visto y por lo que han pasado, personal, física y emocionalmente”.

  Una vez comprometido con la idea, Winkler acudió a Mark Friedman, un escritor con quien ya había trabajado en una película de próximo estreno, para que esbozara un guión basado en las experiencias de veteranos reales.

  “Todos sentimos que era una historia que debía contarse”, recuerda el guionista, “y estuvimos de acuerdo en que quisimos narrarlo de la forma más imparcial y abierta posible, abarcando el espectro más amplio posible en cuanto a diversidad de soldados de guerra que regresan a casa. Sabíamos que no podíamos centrarnos en la historia de un solo personaje”. Pero el gran reto de la producción sería contar las distintas historias de forma totalmente auténtica –y por este motivo, Friedman realizó una exhaustiva tarea de investigación en verano de 2004 desde Baltimore, Maryland, donde daba clases en la Universidad Johns Hopkins. Comenzó por leer no sólo todos los libros existentes y artículos publicados sobre soldados estadounidenses en Irak todos los artículos publicados en revistas que tuvieran relación con el tema, sino también historias publicadas en periódicos locales sobre soldados que volvieron a casa, con el objetivo de obtener la perspectiva más real, desde el corazón de las personas. Este es el verdadero inicio del núcleo de la investigación: entrevistar a todos los soldados y veteranos posibles.

  “El ejército fue muy colaborador y me proporcionó información y datos de los veteranos que se prestaron a hablar acerca de sus experiencias de guerra y sobre cómo fue la vuelta a casa”, comenta Friedman. Por último, Friedman logró hablar con más de 20 soldados de regreso a casa, de todas las edades, sexos y clases, incluyendo a unos que volvieron heridos y otros que viajaron a su país solamente para realistarse y saltar de nuevo a la trinchera. El guionista apunta que “hablando con los soldados, me di cuenta de que lo poco que sabía sobre lo duro que es su trabajo y sobre las sensaciones que experimentan. Me abrió los ojos escuchar sus experiencias y me propuse incluirlo todo en la historia de la película”.

  Esta investigación íntima y centrada en los soldados ayudó de forma especial a Friedman a forjar los cuatro personajes principales: el doctor Will Marsh, interpretado por Samuel L Jackson; la tenaz y luego mutilada soldado Vanessa Price, encarnada por Jessica Biel; Jamal Aiken, el personaje duramente golpeado emocionalmente, interpretado por Curtis “50 Cent” Jackson; y Tommy Yates, el soldado inmerso en el dolor representado por Brian Presley. Cada uno de ellos se enfrenta a unas circunstancias que resultarán familiares para todos los veteranos de la guerra de Irak.

  A lo largo de cada historia, el guionista enfatiza el carácter desorientado de la repentina transición de la ferocidad de las escaramuzas iraquíes a las complejidades de la vida familiar en Estados Unidos. “Cuando te encuentras en las situaciones de guerra que se producen en Irak, estás en una gran tensión, como en una constante olla a presión llena de adrenalina”, afirma. “Y entonces intentas volver a una existencia ordinaria, banal, y las pequeñas cosas cotidianas que otros encuentran de lo más normal parecen no tener sentido. Es este aspecto de reintegración, de ir del fragor de la batalla a la vida diaria, lo que sienta los cimientos del guión”.

  Una vez completado el primer borrador, Friedman trabajó estrechamente con Winkler para perfilar la historia y obtener una sólida estructura dramática que salta de momentos sobrecogedores de batalla a los intentos de los personajes de hallar la paz con ellos mismos”.

  Para Winkler, los saltos entrelazados entre escenas de guerra y domésticas fueron la clave para conseguir el estilo de la película –y supusieron un apasionante reto como director. “A pesar de haber realizado tantas películas, nunca había hecho ninguna de acción ni con escenas de combate”, confiesa el cineasta. “Fue una experiencia fascinante pasar de la música y el baile de ‘De-Lovely’ a las detalladas escenas de guerra en Irak, donde los coches explotan y las personas se disparan unos a otros. Encontré que las secuencias de acción requieren de un gran trabajo de equipo y que el director se convierte en una especia de general al mando de todo ese talento reunido. Incluso existió un gran contraste con las escenas más íntimas de Spokane, que es donde la historia se orienta hacia las relaciones humanas alteradas por la guerra”.

  En el corazón de REGRESO AL INFIERNO se encuentran las batallas libradas por sus personajes principales, tanto en Irak como en su propio interior, en la búsqueda de sus propios caminos de reincorporación a sus antiguas vidas tras los rigores del combate. Desde el principio, Irwin Winkler supo que necesitaría actores que fueran capaces no sólo de encarnar la dureza y la determinación de los soldados, sino de ir más allá de la acción para crear retratos visceralmente reales de hombres y mujeres enfrentándose a las crisis más duras de sus vidas.

  En el papel del médico Will Marsh, un hombre de familia que trabaja con gran habilidad y devoción en Irak pero que es incapaz de volver con normalidad a la relación con su mujer y con su rebelde y antibelicista hijo, los realizadores creyeron que no había mejor elección que el nominado al Oscar® Samuel L. Jackson, cuyo trabajo ha pasado por cintas de culto como “Pulp Fiction” hasta la comedia de acción “Serpientes en el avión”, pasando por el oscuro drama “Black Snake Moan”. “Supimos que Sam Jackson podría aportar el aire emocional que necesitábamos para el personaje”, comenta Winkler.

  Al leer el guión, Jackson sintió inmediatamente que REGRESO AL INFIERNO iba a ser un proyecto tan importante como oportuno. “En los últimos años he conocido a muchos soldados que me he encontrado en aviones y otros lugares, y parece que nadie quiere contarte sus historias”, cuenta el actor. “Al principio aparecían en todas las portadas de los periódicos, pero desde entonces se les ha ido enterrando más y más hondo, y cada vez se habla menos de las situaciones por las que han pasado. Por eso creo que un filme como REGRESO AL INFIERNO tendrá una repercusión en el espectador –porque proporciona un entendimiento mucho mayor de lo que realmente sucede en la guerra, desde una perspectiva estrictamente humana”.

  A medida que exploraba el personaje de Will –un proceso que incluyó el aprendizaje de la historia de los hospitales de campaña–, el actor desarrolló una intensa empatía por lo que debe pasar un hombre y médico tan perfeccionista en el intento de reajustarse a la normalidad después de la lucha constante por salvar vidas que penden de un hilo. “Will es un curador por naturaleza”, explica Jackson, “pero tiene muchos problemas con los niños que no consiguió salvar en Irak y, al regresar a casa, todo ello le atormenta. Se siente incómodo y se encuentra con que no puede ser la persona que él quiere después de todo lo que ha visto. La guerra lo cambia todo, incluso las relaciones. Y cuanto más duro intenta ser con su familia, más se le escapa la situación”.

  Otro gran reto para Jackson fue la posibilidad de trabajar con Irwin Winkler. “Conociendo la reputación de Irwin y todas las grandes películas que ha realizado, fue todo un honor trabajar con él, así como con el resto del reparto”, afirma.

  Jackson estuvo especialmente impresionado por cómo el guión enlazaba tantas y tan diversas experiencias de la guerra de Irak sin siquiera entrar en el pantanoso terreno político. “Creo que es una película pro-personas y pro-soldados, sobre individuos que han vivido unas experiencias que les han afectado sobremanera”, comenta. “Está enfocada a la idea de que no es solamente el caos de la batalla lo que impacta a los soldados, sino también el descontrol de la vuelta a casa tras la lucha. Puedes dejar América con una buena relación y volver con una ruptura, o puedes dejar América con tu mejor amigo y volver sin él –existen miles de historias, y en REGRESO AL INFIERNO sólo comenzamos por contar unas pocas”.

  Will recibe la llamada desesperada de una joven soldado de Spokane cuya vida salvó en el campo de batalla. Es Vanessa Price, la especialista en logística cuyo futuro da un vuelco instantáneo por culpa de una bomba. Su papel lo interpreta la estrella emergente Jessica Biel. Considerada “La mujer viva más sexy” por Esquire Magazine, Biel muestra una nueva faceta en REGRESO AL INFIERNO con un potente retrato de una mujer que en su día fue fuerte y con una gran autoconfianza, que trata de convivir con una lesión que le anula la autoestima.

  Biel se entusiasmó de tener la rara oportunidad de dar vida a una soldado devota y llena de coraje –especialmente porque en Irak, uno de cada siete soldados es mujer. La guerra de Irak significa también la primera vez que un importante número de los heridos en combate son mujeres, muchas de ellas, como Vanessa Price, han sufrido lesiones traumáticas, incluyendo amputaciones. “Siento que es un honor para mí tener el papel de un personaje que refleja lo que están viviendo cientos de personas de mi país, así como poder contar la historia de una forma fidedigna”, confiesa Biel. “Lo que me encantó de REGRESO AL INFIERNO fue que los personajes atraviesan todo el espectro de diversidad. Mi personaje nunca habría vuelto a Irak, pero el de Tommy sí, y de hecho lo hizo, de modo que el espectador llega a explorar distintas experiencias, a cuál más realista”.

  De inmediato sintió una gran afinidad por la lucha de Vanessa. “Durante la lucha en la guerra, Vanessa es fuerte, segura de sí misma y con el poder del ejército. Pero todo cambia drásticamente al volver a casa herida”, observa Biel. “Era una persona muy cercana, que estaba criando a su hijo y que trabajaba de monitora en un gimnasio. Pero el accidente la transformó física, mental y emocionalmente. Siente que no encaja en su ámbito como antes, y que no quiere la compasión de nadie. Tener que pedir ayuda y sentirse vulnerable es algo totalmente nuevo para ella. No sabe vivir así, y la gente la trata de forma distinta, de modo que cambia su nivel de confianza acerca de quién es ella como mujer”. Además, Vanessa es del tipo de persona que nunca se rinde, sin importar las circunstancias. “Finalmente tendrá que hallar la forma de abrirse de nuevo y volver a ganarse la confianza en ella misma”, prosigue Biel.

  Para entender mejor lo que cientos de mutilados de la guerra de Irak han tenido que pasar para recuperarse de las heridas, Biel investigó en el intensivo proceso de rehabilitación e incluso los procedimientos para acostumbrarse a los miembros protésicos. Sin embargo, lo que más le ayudó a hacerse con el personaje fue una conversación telefónica con una sargento que, como Vanessa, había perdido una mano en el desierto iraquí. “Aquella mujer era increíblemente abierta y honesta conmigo sobre cómo se siente uno en esta situación –y fue lo que más me sirvió para dar credibilidad a mi papel”, comenta Biel. “Respondió a todas mis preguntas, sin importar lo embarazosas que pudieran ser. Pero lo más fascinante fue su actitud positiva, y me dijo que ‘no se trata de lo que pierdes, sino de lo que dejas’. Aquello me ayudó de verdad a entender dónde empieza y dónde termina el personaje de Vanessa”.

  El resultado fue una interpretación que dejó a los realizadores boquiabiertos. “Jessica fue la mayor sorpresa de la película”, afirma Winkler. “Se volcó tanto en el personaje que bordó el papel”.

  Otros tres personajes de REGRESO AL INFIERNO comienzan como tres amigos íntimos que se encuentran en la zona de combate iraquí, que se verán separados por la tragedia y por las dificultades de su vuelta a casa: Jordan Owens, Tommy Yates y Jamal Aiken, interpretados por tres caras nuevas para la gran pantalla: el televisivo Chad Michael Murray, el descubrimiento Brian Presley y la estrella del rap 50 Cent, en su segunda película, después de la semi-autobiográfica “Get rich or die tryin’”.

  Murray, más conocido por su papel de Lucas en la serie “One Tree Hill”, se sintió intantáneamente atraído por la personalidad de su personaje. “Jordan es un espíritu libre y con gran energía a quien le gusta jugar con fuego y enredar al personal, incluso en Iraq, pero quien a la vez haría lo que fuera por sus hermanos de armas”, dice Murray.

  Una vez en el decorado de Marruecos, donde sus compañeros de reparto y él pasaron por un breve entrenamiento en combate real, Murray adquirió una perspectiva totalmente nueva de las cosas. “Pasando primero por nuestro propio campamento y después rodando las escenas de guerra te das cuenta de lo duro, durísimo que debe ser para los jóvenes que van a la guerra”, admite. “Otra cosa que descubrimos fue la camaradería que surge con ello. Los tres desarrollamos un vínculo extraordinariamente estrecho de compañerismo que creo que queda claro que éstos no son soldados anónimos que luchan en una guerra, sino seres humanos reales que se preocupan realmente por la vida de cada uno de ellos”.

  El director Irwin Winkler ayudó a sellar esta unión. “Esta película ha sido una experiencia fenomenal para mí gracias a Irwin”, añade Murray. “Él consigue sacar la humanidad de cada personaje y, con lo que se preocupa por ti, lo único que quieres es dar lo máximo para ayudarle a conseguir la mejor toma”.

  Cuando Jordan cae en combate inesperadamente, será su mejor amigo Tommy quien tendrá que cargar con su propia pesadilla emocional. Para interpretar a Tommy, los realizadores fueron en busca de una cara completamente nueva, alguien joven y preparado que fuera capaz de romper moldes. Fue durante unos castings abiertos para el papel que los cineastas encontraron a Brian Presley. “Vi a muchos actores aspirantes al papel de Tommy, pero Brian fue, con diferencia, el más interesante de todos”, afirma Irwin Winkler. “Queríamos a alguien que encajara en una situación de la vida real, y Brian nos demostró que tenía esta característica, además de las cualidades para convertirse en una gran estrella del celuloide. Hizo maravillas con su papel”.

  Presley se emocionó con el guión. “No es una historia de tendencia política. Es una historia humana”, señala. “Creo que mucha gente diferente se sentirá identificada porque alcanza a todas las voces que se encuentran detrás de las escenas de una guerra: los soldados, sus esposas, los niños, las familias y los amigos. Para cada uno de ellos, el retorno a casa del soldado presenta una cuestión acerca del camino que hay que tomar a continuación”.

  Tommy no tiene nada claro el camino que debe tomar en su vuelta a EEUU, pues todavía conserva el trauma de lo que pasó en Al Hayy. Incluso en su empeño por encontrar trabajo, el futuro sigue sin tener sentido para él. Finalmente, toma una dura decisión, una decisión que dividirá a su familia y amigos: se realistará para volver a Irak, como ya han hecho numerosos veteranos de guerra en la vida real.

  Al igual que sus compañeros de elenco, Presley se entrevistó con un buen número de soldados, incluyendo algunos que también se habían reincorporado a filas tras una primera misión. De este modo, el actor entendió mucho mejor la decisión de su personaje. “Cuando pregunté a los soldados sobre sus puntos de vista políticos, la mayoría me miraron a los ojos y me dijeron: ‘nosotros no nos metemos en la política de la guerra. Nos hemos alistado para servir a nuestro país y para ayudar a los que sirven a nuestro lado’”, explica Presley. “También me hablaron de la vuelta a casa, y de cómo comienzas a pensar en las tropas que se han quedado en Irak, y de las ganas que tienes de volver a la trinchera porque tienes la sensación que les estás dejando tirados. Tenían la sensación real de que su día a día en la guerra era muy importante y de que cuando llegaran a casa se iban a quedar impotentes de brazos cruzados”.

  Este es justamente el caso de Tommy. “La vuelta a casa de Tommy es realmente interesante porque mantenía una increíble camaradería y amistad con sus compañeros de guerra, y tenía una especie de papel de líder con ellos. Ahora vuelve a casa y se pone a trabajar en una sala de cine”, apunta Presley. “No deja de buscar su sitio y termina por darse cuenta que su lugar está en el ejército. Para él es como encontrar aquello de lo que estar orgulloso, lo que merece la pena”.

  Completa la lista de personajes principales Jamal Aiken, un papel que se expandió significativamente en aras de la potente interpretación de Curtis Jackson, la joven estrella cinematográfica más conocida por su faceta de rapero bajo el apodo de 50 Cent. Los realizadores descubrieron poco a poco el nivel de su talento. “Al principio no conocíamos nada acerca de Curtis Jackson, y no sabíamos hasta dónde podría llegar”, admite Rob Cowan, el productor. “Pero nos quedamos francamente impresionados con él hasta el punto de hinchar su participación en el filme en más de una ocasión”.

  Jackson encarna a un personaje que está atrapado por aquel momento puntual en Al Hayy, una secuencia fugaz que dejó a una mujer iraquí muerta, un momento que no puede borrar de su mente ni siquiera volviendo a su vida cotidiana en Spokane. Jackson se sintió inicialmente atraído por la acción y la adrenalina que desprende el guión durante las secuencias de combate, pero fueron las escenas emocionales posteriores lo que sacaron a relucir el alma de su personaje. “Jamal asesinó a una mujer que probablemente le habría matado a él. Estuvo justificado, pero una experiencia así te cambia de por vida”, afirma el actor, quien se ha criado toda su vida en un entorno de violencia callejera en EEUU. “No sé si lo que él siente podría llamarse culpabilidad. La cuestión es que no puede escapar de ello y está comenzando a volverse loco”.

  Aunque REGRESO AL INFIERNO es solamente la segunda película de Jackson, también fue la experiencia de su vida. “Pasé de trabajar con Jim Sheridan en ‘Get Rich or Die Tryin’’ a trabajar con Irwin Winkler, así que ya he tenido el privilegio de estar a las órdenes de dos grandes directores”, admite. “Y cuando te rodeas de gente de talento, sin querer vas adquiriendo un nivel superior, así que puedo considerar que éste es un gran proyecto en este sentido”.

  Después de todo, él mismo ha bebido de la calle y de los escenarios. Jackson admite que antes de entrar en plató como Jamal Aiken siente una cierta ansiedad. “Pero creo que si no te pones nervioso es que en realidad no te importa el papel”, añade.

  También forman parte del reparto de REGRESO AL INFIERNO Victoria Rowes y Sam Jones III, quienes interpretan a la mujer y al hijo de Samuel L Jackson –que esperan su regreso sin saber que acabará desmontando la familia. Rowell, nominada al Emmy, está muy contenta de de ver que los familiares de soldados de vuelta a casa, cuyas luchas privadas son raramente aireadas, le dan tanta importancia a la historia del filme. “Mi personaje, Penelope Marsh, representa a todos los esfuerzos y a todo el coraje de las esposas y madres que hacen de tripas corazón e intentan mantener a sus familias en ausencia de los maridos”, afirma. “Es importante darse cuenta de que cuando las parejas vuelven a unirse, a menudo tienen que redefinir completamente sus vidas, y esto no es nada grato”.

  La tensión entre Will Marsh y su esposa no hace más que intensificarse, en tanto que su rebelde hijo le desespera con su radical postura antibelicista. Para el papel de Bill Marsh, los realizadores contaron con otra cara nueva: Sam Jones III, hijo del legendario exjugador de los Boston Celtics Sam Jones II, y más conocido por su papel en la serie de televisión “Smallville”. Jones se sintió atraído por el papel porque parecía que iba más allá de la política para centrarse en las complejidades de la dinámica familiar. “Billy ya era pacifista, pero creo que también está resentido con la guerra por haberle separado de su padre”, explica.

  Resumiendo un sentimiento que parece compartido por sus compañeros de reparto, añade: “Y esto es lo que esta cinta tiene de bueno. No versa tanto sobre la guerra, sino que se orienta en los profundos efectos que tienen los conflictos bélicos sobre todo el mundo: los soldados, sus familias y todos los que permanecen en el lugar de origen. Realmente muestra que no existen las respuestas sencillas para nadie”.

  El diseño visual de REGRESO AL INFIERNO posee una tensión única estilo yin-yang que conduce el núcleo emocional de la película –oscilando entre las calientes y áridas secuencias de acción rodadas en Marruecos (simulando Irak) y las frías, verdes y conmovedoras imágenes del típico pueblecito americano de Spokane. Sin embargo, hay un concepto que subyace a toda la producción: se mantiene real al 100% en todo momento.

  Para subrayar firmemente la transición por la que pasan los soldados en el viaje de retorno al frente doméstico, Irwin Winkler supo que primero tendría que capturar la anatomía única de la guerra iraquí, con sus escalofriantes y despiadados tiroteos casa por casa, de una forma directa y auténtica. Así pues, todo el equipo viajó hasta el Reino de Marruecos, un rico y bello país norteafricano que también sirvió de escenario de guerra (simulando ser Somalia) en “Black Hawk derribado”, de Ridley Scott. En la ciudad de Ouarzazate, en un extremo del desierto del Sahara, el paisaje desértico y los pueblecitos tradicionales proporcionaron el símil ideal de las pequeñas localidades de las afueras de Bagdad, donde se libran la mayor parte de batallas de la guerra de Irak. Cerca de allí, en Tabount (un remoto pueblo que también aparece en la película “Babel”), Winkler elaboró un mapa de acción segundo a segundo de la misión final de la unidad en Al Hayy, cuando el camión que conduce Jessica Biel se aproxima al lugar de la emboscada mortal.

  Para filmar estas escenas tan viscerales, Winkler seleccionó como director de fotografía a uno de los más reputados nombres de la actualidad: Tony Pierce-Roberts, quien lleva ya dos nominaciones al Oscar® por sus trabajos en “Una habitación con vistas” y “Regreso a Howard’s End”, de Merchant-Ivory. Previamente había colaborado con Winkler en “De-Lovely”, un trabajo estilísticamente opuesto. Dado que el equipo de producción iba a trabajar a destajo para no salirse del limitado presupuesto, el productor Rob Cowan sugirió sacar el máximo partido a la fotografía utilizando exclusivamente cámaras Viper de vídeo de alta definición para rodar todo el filme. “Ya había hecho dos películas con Charles Winkler, el hijo de Irwin, y vi que el estilo de movimientos rápidos y versatilidad encajarían bien en esta producción”, comenta Cowan. “Tony Pierce-Roberts nunca había filmado con cámaras Viper, pero se rindió a la evidencia durante el rodaje”.

  En Marruecos, Pierce-Roberts llevó las cámaras hasta unos extremos que nunca estos aparatos habían llegado. Las montó en helicópteros para tomar vistas aéreas y realizó montajes con múltiples cámaras para utilizar cuatro o cinco de ellas simultáneamente, a menudo en ambientes de lucha llenos de polvo y humo. Trabajando estrechamente con Winkler, el verdadero énfasis se puso en la espontaneidad y en la autenticidad. “Confeccionamos un storyboard muy detallado de toda la película, pero al empezar a rodar, nos dimos cuenta que no nos servían de mucho”, comenta Pierce-Roberts. “Creo mucho en la serendipia. Está muy bien coreografiar cada detalle, pero cuando los actores se sueltan, normalmente acaban haciendo algo mucho más interesante que lo que se había pensado. Hay que estar abierto a estas situaciones”.

  Pero si Pierce-Roberts intentó alimentarse del caos de las escenas de batalla, también agradeció tener un trasfondo artístico totalmente previsible. “Una de las mejores cosas que tiene Marruecos es que dispones de una luz muy consistente desde el primer minuto. Esto nos permitió capturar el humo y la suciedad de los combates con un gran realismo”, afirma.

  Al llegar a la localidad de Tabount, el equipo técnico y artístico tuvo que ser respetuoso con el hecho de que su “decorado” era también el hogar de muchos lugareños. Todos estaban impresionados con el entusiasta apoyo que brindaban los marroquíes. “Toda la gente con la que trabajamos en Marruecos fue muy amistosa y cooperadora”, añade Winkler. “Pudimos apropiarnos de calles y edificios enteros a la vez durante varios días”.

  El gobierno alauí ofreció un respaldo adicional a los realizadores y proporcionó auténticos camiones, combustible y armas, tráileres militares y helicópteros. Todos ellos resultaron vitales para recrear la batalla espontánea de Al Hayy. Entonces fue tarea del diseñador de producción establecido en Marruecos, Jonathan McKinstry, quien ya había trabajado en Ouarzazate de director artístico en “Alejandro Magno”, de Oliver Stone, transformar la localidad de Tabount en un pueblo típico iraquí. “Todos los edificios de Marruecos tienen una especie de tono rosado que no se usa en Irak, así que tuvimos mucho trabajo en repintar casas”, explica. McKinstry se aventajó también del boom inmobiliario de Tabount, y utilizó edificios a medio construir para recrear algunas de las ruinas de los bombardeos de Al Hayy.

  El diseñador de la producción también trabajó duramente en la simulación de la vestimenta típica de combate, los campamentos, las redes de camuflaje, la munición y el ambiente general que se vive en las tropas de la Guardia Nacional asentadas en Irak.

  Como asistente de la producción se contó con el asesor militar Patrick O’Driscoll, un hombre que había servido en Irak y en el 69º Regimiento de Infantería de Nueva York. O’Driscoll no sólo garantizó que la historia igualaba a la realidad de las operaciones militares en Irak, sino que también dirigió el campo de entrenamiento de los actores que se montó antes de iniciar la producción, enseñándoles las prácticas de salvamento de soldados reales y forjando la camaradería que surge de forma natural en las situaciones de guerra.

  En algunos momentos, las cosas fueron ligeramente demasiado reales en Marruecos. Después de que el departamento artístico hubiera pintado la pared de un callejón con la conocida imagen desafiante de Sadam Hussein sosteniendo un rifle, unos vecinos del pueblo arruinaron la pintura tras apedrear intensamente la pared apuntando a la cara del dictador. Justo cuando el equipo se disponía a restaurar la imagen, Winkler sugirió que se dejara tal cual, ya que recreaba con aún más fidelidad el ambiente que se vivía en la guerra de Irak.

  Para los actores, el realismo de encontrarse en Marruecos y de los diseños de McKinstry no hizo más que añadirse a sus interpretaciones de soldados cazados en aquella melé de insurgentes y bombas. Para Jessica Biel, “las escenas de combate parecían de lo más real, entre tanto calor, viento y polvo. Marruecos es un país precioso, pero las áreas donde rodamos también ayudaron a veces a sentirnos como si realmente estuviéramos en la guerra de Irak”.

  Después de filmar en Marruecos, la producción se trasladó, como los personajes de la película, a los climas mucho más verdes y tranquilos de Spokane, al noroeste de la costa del Pacífico. Se eligió aquella ciudad por sus marcados contrastes con el calor y la violencia de los desiertos de Irak. “Spokane tiene esos grandes y altos árboles, y grandes parajes de verdor, lo cual es la antítesis perfecta de lo que los soldados acababan de experimentar en Irak”, observa Rob Cowan. “Además, en aquella ciudad también se respira el ambiente de la América de clase media, una comunidad tradicional en la que los soldados deben buscarse la vida para reincorporarse”.

  Entre las localizaciones utilizadas en Spokane se encuentra el aeropuerto internacional, el Deaconess Hospital, edificios residenciales, un gran instituto de bachillerato y el popular Regal Cinema del Valley Mall (un centro comercial), donde el soldado Tommy Yates encuentra su trabajo. Una de las secuencias más intensas de la película, y que es un reflejo de la tensión del combate, se fimó en el centro de Spokane en la última noche de rodaje. Allí, en una pequeña cafetería de la cadena Dutch Bros., Jamal Aiken, interpretado por Curtis “50 Cent” Jackson, sucumbe a la desesperación y toma a unos clientes como rehenes.

  Aunque rodar en Spokane fue más sencillo a nivel logístico que en Marruecos, también fue allí donde todas las emociones de los personajes alcanzaron el clímax, lo que completa el círculo del filme, desde la exigencia más física hasta el gran reto psicológico. Esta trayectoria, según Winkler, refleja lo que muchos veteranos han vivido en primera persona durante el largo viaje del campo de batalla a la reincorporación en la sociedad.

  “Este es el primer largometraje de ficción que se realiza sobre los soldados de la guerra de Irak en su regreso a casa”, resume Winkler, “y espero que muestre con toda fidelidad algunos de los efectos más personales de la guerra”.


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